El Coronel torturado, el coronel Darío Faría
Se trata de un coronel del ejército egresado de la Academia Militar de Venezuela el 05 de julio de 1976, separado de su último cargo, el de Director de Sanidad del Ejército que tuvo hasta mayo del 2004, y durante su detención por delito “NINGUNO” en la DIM, fue sometido a una forma de terror psicológico silencioso que no deja huellas en los verdugos, la forma perversa de tortura llamada tortura blanca o muerte blanca.
72 días con buena comida y cama, en un cuarto con puerta de hierro y una ventanilla de 25 por 25 centímetros con barrotes, sin ver el sol, sin poder hablar con nadie. ¡Ah!, resulta que le pasaban periódicos, pero los periódicos eran censurados, todas las noticias que se referían a su caso y a cuestiones de la actualidad política las cortaban con una tijera, para que no pudiera leerlas. Mucho menos le permitían acceso a los mensajes de apoyo.
Con un aire acondicionado integral día y noche, que le causó efectos traumáticos posteriores en los oídos, así como la luz de 100 vatios que siempre estuvo encendida, sin poder ver a sus hijos, por ser menores de edad, con todas las trabas que le ponían a la esposa para que apenas pudiera verlo un rato los días miércoles y le era negada la visita a su abogado, y hasta el de acompañarlo para ejercer su defensa al ser trasladado al tribunal, porque resulta que la notificación se la enviaban a la DIM, como si el organismo de inteligencia fuera su oficina, forman parte de una forma de terror psicológico silencioso que no deja huellas en los verdugos.
Aislamiento=tortura=muerte
No siendo maltratado físicamente en el sentido tradicional, ni privado de comida o de sueño, con el aislamiento el mundo físico del prisionero es reducido a lo que mide el cuarto, puede hasta ser de unos 3 x 3 metros, circundado de un silencio agobiador. Como ha sido el caso del Coronel del Ejército Darío Guillermo Faría Rodríguez, integrante de la Promoción Gral. Francisco Carabaño.
Es preciso mencionar sobre los estudios realizados por La NASA, los cuales confirman que mediante el aislamiento de los seres humanos se puede conseguir su completa adhesión y su adaptación o destrucción, y situaciones de quiebre sin ninguna intervención de violencia física exterior.
El sometimiento al aislamiento es más intenso que la tortura física. Pasa por transformar al prisionero en un ser contraído físicamente y mentalmente. Las metodologías de aislamiento son una forma futurista de la pena capital, donde se logra con este método torturar y asesinar lo mental del individuo, estableciéndose un sistema de opresión carcelario que conduce a la muerte por miseria psíquica.
Según la definición misma de la ONU, el término “tortura” designa cada acto que impone un dolor o sufrimiento agudo, físico o mental y que es infligido deliberadamente a un individuo.
De un modo general, ese tipo de prisión reduce el universo del individuo social y un simple diagnóstico clínico permite demostrar que la privación crónica de libertad arrastra cambios de personalidad que se manifiestan en una disminución de las facultades sensoriales y del funcionamiento normal. El aislamiento, la prisión en la prisión, crea una situación donde el conjunto de estas manifestaciones se ven reforzadas.
Como lo ve la Defensoría del Pueblo.
Pero los de la defensoría del pueblo por el hecho de haberles dicho, el Coronel del Ejército Darío Faría Rodríguez, que tenía cama con colchón y buena comida, y que lo había visitado supuestamente un médico, cuando su delicado estado de salud por tensión alta, y un síndrome severo con producción de exceso de oxigeno en la sangre, que es la reacción de la hiperventilación severa, lo que amerita una medicación inmediata, el cambio de ambiente para poder ser superado y de profesionales especialistas, emitieron un boletín de prensa donde descalificaron las denuncias de su abogado el doctor Alonso Medina Roa, por violación de los derechos humanos de su cliente.
Con eso taparon la tortura a que era sometido mediante el aislamiento, a las casi dos semanas de estar ahí, que se prolongaría a esos 72 días que fue el tiempo que estuvo en la DIM, un sitio para detención más no de reclusión, ni que cumple con los mínimos requerimientos necesarios, para mantener personas recluidas por períodos largos. Para la fecha, y a raíz de la masacre de Kennedy al organismo le estaban tumbando paredes e hicieron una limpieza para no dejar ahí rastro de nada, ni siquiera de archivos, y por eso es que lo trasladan a Ramo Verde.
Si ha cometido un delito ese delito se llama “NINGUNO”.
Todo tiene que ver cuando le informan sin causa ni motivo, que entregara su último cargo y fue pasado a la orden de la Dirección de Personal del Ejército. Una represalia, por la detención de su hermano el Coronel Jesús y Rafael Angel Faría, su sobrino, que para mayo de ese mismo año fueron involucrados en la ahora llamada “olla paramilitares”, conocido que hace unas semanas han sido condenados a 9 años de presidio por el delito de Rebelión Militar.
Y hoy, el Coronel Darío Faría se encuentra en La cárcel de Ramo Verde a la espera del Juicio por habérsele encontrado un fusil en el parachoques trasero del vehículo de su propiedad. Bien sabido sobre las denuncias del “paracachito”, el ciudadano colombiano Grimaldo Plazas en audiencia oral y pública, (que ya tiempo atrás reseñara acá en el Noticiero y en el blog por los presos políticos), cuando manifestó que había sido golpeado y obligado por funcionarios del DIM para sembrar el fusil.
El Mayor del Ejército José Peña Carrillo y los 20 funcionarios del DIM presos por la masacre del Barrio Kennedy, lo venían vigilando y son quienes lo detienen al día siguiente de la siembra, realizada en el estacionamiento de la primera reja para la entrada al penal de Ramo Verde donde era conocido que el Coronel asistía los días de visita para ver a su hermano.
¡Feliz Año!
Es por eso, que estando este 24 de diciembre en Ramo Verde, compartiendo con ellos la Navidad, lo veía y me parecía, ¡que increíble!, como un ser humano es capaz de superar de forma tan digna los estragos y secuelas de aquello que le tocó padecer, ni se diga la de las violaciones a su juicio, más con ello va implícito el sentimiento por el también encarcelamiento de su hermano y su sobrino, igualmente lo que padecen sus hijos, su esposa, sumada la propia carga de saberse inocente, de saberse culpado de algo que no cometió, de saber que lleva más de siete meses encarcelado.
Creo que el Coronel torturado, ¡Feliz Año!, eso del que no se escapará nadie de decir en los próximos días, en el tendrá su verdadero sentido, y tiene que darle la fuerza de la esperanza. Por la razón de saberse inocente de un delito que han configurado como el de “sustracción de efecto perteneciente a la Fuerza Armada, y contra el decoro militar”, el cual no cometió, así como el hecho que tanto a él como a su hermano Jesús, ambos, los dos únicos oficiales superiores que han impedido por terrorismo de estado culminar su carrera y llegar al grado de general.
No sabemos cuando pero la libertad tendrá que llegar. Una libertad que lo recibirá con respeto y admiración. ¿Y Peña Carrillo? A pesar de los delitos cometidos no ha pagado ninguno, aun habiendo sido sentenciado a varios años de cárcel por una estafa, y lo de la masacre que ha quedado impune.
Entonces, no así creo que el ¡Feliz Año! que se darán sus torturadores, incluida la complicidad de jueces y fiscales, los depredadores que constituyen este régimen, que no tienen ni el coraje ni la habilidad necesaria para sobrevivir por mucho en el poder, más cuando implica que las culpas de sus delitos nada las podrá silenciar, tenga el mismo sentido. No será precisamente libertad lo que les espere, y puede que ello suceda este 2006.
Un año en que la causa, la de la familia Faría, con esposas e hijos indoblegables, debe ser el emblema para recordarse, y seguir luchando por la excarcelación de los suyos y así como la de los demás presos y perseguidos políticos. ¿Cómo olvidar a la hora del cañonazo que están privados de su libertad?
Si les sirve de algo, a los Faría, para personas como yo, diciéndolo a título personal y a nombre de mis hijos, es un honor contarlos como amigos de muy alta estima. Los tres, Jesús, Darío, y Rafael Angel, están haciendo una de las pocas cosas que un militar honorable puede hacer en estas circunstancias: Aguantar el chaparrón de insultos y acusaciones dentro de una prisión por no venderse. Martha Colmenares
(*)
Entre sus otros cargos cuentan el haber sido Director de la Escuela de Infantería del Ejército y Director de la Escuela de Formación de Sub Oficiales del Ejército. Jefe del Departamento del Personal Civil del Ejército. Instructor de la Escuela Superior del Ejército. Comandante del Batallón de Cazadores Cnel Celedonio Sanchez. Fuerte Paramaconi. Maturín. Comandante del Batallón Combate de los Horcones. Fuerte Terepaima. Barquisimeto.


























