Vivencias: la mira del golpe del 4F/92 tuvo sus alcances
Vivencias (*) y acontecimientos pasando por los desafueros del ejército con su afán de poder y los desmanes de la política, nos deja pasmados. Además de lo irónico de todo esto:
• Se suscribió un Resuelto para el nombramiento de Arias Cárdenas en La Casona
• “Ríndase Doña Blanca, ríndase”, le decía Bacalao
• La designación de Ramírez como Ministro de la Defensa hubiera sido peor
• Tuvo sus ojos puestos hasta en PDVSA
• Romero Anselmi sería presidente de ese Canal 8
• Llamé a su casa al Coronel Jesús Faria
• ¿Acaso para Rafael Caldera no tuvo significación lo que aconteció?
• El odio que le tienen tanto él, como el General (Ej) Muller Rojas a la Guardia Nacional, por el hecho de no permitirles el triunfo del Golpe Militar
• “4F/92 que es el ejemplo más didáctico cuando del delito de rebelión se trata”. Los golpistas fueron objeto de toda clase de prebendas
• El Juez se trasladaba a la cárcel y ni con esto reconocieron el juicio
• (BAFORE), una instancia militar creada para recoger a todos esos botados de los colegios, hijos de papá General
Se suscribió un Resuelto para el nombramiento de Arias Cárdenas en La Casona
Francisco Arias Cárdenas pudo haber sido el 4 de febrero de 1992, Comandante del Batallón de Custodia de la Residencia Presidencial La Casona, un cargo que asume la guarda y defensa de la familia presidencial. Con el tiempo se arraiga mi sospecha: Arias entonces habría traicionado esta misión y lo que son el ex-Presidente Carlos Andrés Pérez, y la ex-Primera Dama Blanca Rodríguez de Pérez, empleados y entorno posiblemente estaríamos en el más allá, junto a los caídos ese día. Lo menciono porque en el Ministerio de la Defensa a cargo del General Ochoa para la fecha, se suscribió un Resuelto para el nombramiento de Arias Cárdenas en La Casona aunque no se haya concretado. ¿Por qué Arias felizmente no fue designado? La acertada intervención de Doña Blanca y su edecán de entonces, hoy Coronel (GN) Jesús Faría Rodríguez, preso en la cárcel de Ramo Verde (a quien han involucrado en el llamado Caso de los Paramilitares), fue determinante para que esto no sucediera.
Porque el aspirante a este cargo, el Comandante Luciano Bacalao Vonschambert se lo hace saber al Coronel Faría, en ese momento con rango de Mayor para que la pusiera en conocimiento. Cuando él se lo participa, ella le pide la comunicara de inmediato con el General (EJ) Fernando Ochoa Antich, Ministro de la Defensa y le dice a éste que “No”. La Primera Dama tenía una razón de peso en la exigencia para el nombramiento de Bacalao: era a él a quién ella conocía tras haber sido también su edecán y la responsabilidad del resguardo de su familia sólo la podía tener una persona calificada y sobretodo de su confianza. Así se realizó el cambio de Arias por Bacalao y los acuciosos pueden buscarlo en el Departamento de Resoluciones de esta cartera.
“Ríndase Doña Blanca, ríndase”, le decía Bacalao
El lugar de acantonamiento escogido por los asaltantes para desatar el fuego parejo hacia la residencia fue mi oficina, la de Coordinación de Información y Prensa, defendida “relativamente” por el Batallón de Custodia, y efectivamente por la DISIP (su mayoría, funcionarios de personalidades adscritos, 3 de ellos muertos, que se fajaron con mucha valentía) y de la Policía Municipal de Sucre. Muchas bombas y granadas lanzadas. Algunas aparecieron sin explotar según los reconocimientos realizados por los expertos en explosivos de la guardia civil: quedaron pasmadas en el interior de la casa, en los alrededores de la fuente frente al llamado Patio Rojo y sobre los techos de las habitaciones del área privada. ¿Qué habría pasado si todas explotan? Entiendo que las bombas cuando se tiran son para matar. ¿Magnicidio con familia incluida? ¡Ahí tuvo Dios que haber metido la mano! Me habían mudado para lo que llaman la Casita, ubicada en la parte exterior, justo a la primera entrada, en razón de la necesidad de ampliar nuestro espacio, pues adentro ya nos sentíamos apretados a causa del crecimiento propio de un departamento conformado por asistente, secretaria, fotógrafos, camarógrafos, archivista, motorizado y un Guardia de Honor asignado para nuestro resguardo y labores de mensajería interna.
Quedó como un colador por los tiros. Recuerdo que el colega José Vicente Fossi y también Tite Oteysa, Presidente de Bolívar Film, cuando me llamaron a la oficina, a mi teléfono privado, les atendió el militar que asaltó la residencia. Esto lo reseñaría Jesús Eduardo Brando en la edición especial del Nacional de ese día: “…el informante llamó nuevamente esta vez al despacho de la asistente de prensa de la señora de Pérez la periodista Marta Colmenares, pero le atendió alguien que sólo se identificó como el Capitán Rodríguez. El oficial le aseguró que doña Blanca estaba bien y que no tenía de que preocuparse para colgar inmediatamente’’. El asalto a la Casona fue efectuado por Capitán (EJ) Carlos Rodríguez Torres (el cual había sido plaza del Regimiento de la Guardia de Honor y del Batallón de custodia por tres años hasta 1990 fecha en la cual fue transferido al comando del ejercito a hacer curso. Iba acompañado de tres oficiales. Teniente (EJ) Calatayud Pedra (vivo), Sub. Teniente Carregal Cruz (fallecido en acción) y el Sub. Teniente Cabrera Landaeta (fallecido en acción).
El insurrecto con teléfono en mano y sentado en mi silla, se comunicaba e incluso por ahí aceptaba pactar la tregua solicitada por el Teniente Coronel Bacalao, ya Comandante del Batallón de Custodia de La Casona, para atender a los heridos de lado y lado. Por cierto, “Ríndase Doña Blanca, ríndase”, le decía Bacalao. Su actuación quedaría en entredicho, lo que lo hace acreedor de un capítulo aparte. El tiempo nos revela que el grupo insurgente, conocía exactamente y ¡muy bien! a La Casona, así como a su personal, tan intrincado el asunto como decir que Rodríguez Torres resultó ser que era amigo del Comandante Bacalao. Así como éste resultó haber sido compañero de promoción de Chávez y del Curso de Estado Mayor en el Ejercito (1990-1991). Ya posteriormente se alistaría como miembro fundador del Movimiento V República en 1996. ¡Que cosas!
La designación de Ramírez como Ministro de la Defensa hubiera sido peor
Arias Cárdenas al no poder asumir este cargo, fue recompensado ¡nada más y nada menos!, como Comandante de la Unidad Militar de mayor poder de fuego del País: Grupo de Artillería de Campaña de lanzacohetes múltiples de 160 mm.*(1) De esta manera, ésta y demás infortunadas o desatinadas selecciones, a cargo de Ochoa Antich, que prevalece en la escogencia del personal de Tenientes y Coroneles para Comandar las Unidades Tácticas de mayor importancia y mayor poder, así como del Alto Mando Militar, generó un gran malestar o digamos disgusto, en el ejército, hasta el punto de que lo que se formó fue un auténtico arroz con mango. No es menos cierto que Generales, Superiores, Subalternos, Suboficiales Profesionales de Carrera, Personal de Tropa Profesional y Alistada, y en general el personal del Ejército nunca consideraron al General Ochoa con méritos, aunque los tuviera, para desempeñar los cargos de importancia que ocupó: el Comando de la Segunda División de Infantería, con sede en el Estado Zulia, el Comando de la Tercera División, con sede en Caracas, y el propio Ministerio de la Defensa.
Pensaban que estos cargos los ocuparía el General de División (EJ) Santiago Ramírez, previo convenio entre los generales del Ejercito. Pero lo paradójico, es que si a ver vamos, la designación de Ramírez como Ministro de la Defensa hubiera sido peor: actual Embajador de Venezuela en Colombia, quién ha proporcionado la Protección Diplomática necesaria para importar de ese País para Venezuela, todas las fechorías que conocemos. En resumen, que ni los golpistas ni institucionalistas estaban contentos. Su mayoría involucrados, unos directa o indirectamente. No se sabía quién era quien: los traidores los hubo por montones (aún esconden su participación pero el tiempo los va develando). Lo que fue determinante para que se diera el golpe en contra del Gobierno legalmente constituido. En este arroz con mango privaron razones políticas en el ejército, es indudable: el brazo armado de la política son las fuerzas armadas. Pero con una gran diferencia: ahora, la adulación es el merito mas importante de un militar.
Tuvo sus ojos puestos hasta en PDVSA
Sin que se nos escape el desmedido afán de poder, tan ambicioso que tuvo sus ojos puestos hasta en PDVSA para asumir su control, como en efecto ¿Por qué PDVSA? Porque si el grueso del patrimonio público de los ingresos nacionales proviene de esta empresa (56%), colocando al ejército en las divisiones donde se otorgan las concesiones de explotación, producción y transporte, se controla el país, es decir, el poder. Y ese objetivo para gestar el golpe tarde o temprano se cumplió: la cuarta empresa internacional con prestigio a prueba, en la tan “criticada” gestión de Luis Gusti, hoy sólo es un Componente más de las Fuerzas Armadas. Donde un grupo selecto de oficiales maneja los contratos a su antojo y se obvia para la designación del recurso humano y nómina contractual lo que la caracterizó: el altísimo nivel de preparación exigido por parte de la industria petrolera. En el presente sólo basta una carta de Casa Militar para ejercer cualquier gerencia de la nómina mayor, el nuevo tenor de la meritocracia.
Con sus recursos antes destinados al Banco Central de Venezuela y al FIEM, lo que significa, al Estado y a sus accionistas que son el pueblo venezolano. Mientras, la actualidad nos remite a ingresos despilfarrados en corrupción y en el populismo abanderado por el partido de gobierno, propaganda oficial y pago complaciente a sus seguidores. Diríamos, el “Pan de hoy y hambre para mañana” que bien refiere Jean Chesneaux*(3) (“Modernité Monde”, La Découverte, París, 1989): “Se contrae en lo inmediato para imponer en la vida cotidiana las figuras multiformes del instante”, un auténtico “fastfood”’ que se acelera sin remedio producto de la falta de políticas asertivas. Ni siquiera para mejorar nuestro ejercito. Lo que ha generado un marcado recelo por parte de la banca internacional al temer el no retorno del capital. ¡Y cómo nos adularon en el pasado! Reflexiones éstas para extensos capítulos aparte, pero obligatorios de mencionar: la mira del golpe del 4 de febrero tuvo sus alcances de todo orden.
Romero Anselmi sería presidente de ese Canal 8
Conservo las fotos de los daños causados a La Casona y sin verlas las llevo registradas en mí claramente sin esfuerzo alguno. Los afiches de mi despacho que colgaban en las paredes, serie de gráficas de la pareja presidencial o de la Primera Dama en sus diversas actividades amanecieron arañados o lacerados. Por el ancho de la ranura presumo que lo hicieron a punta de bayoneta, así con el mismo delirio del plomo parejo que se desataba: el combate entre las fuerzas leales y los sublevados era intenso. Más por parte de los sublevados que de los leales. ¡Quién podría imaginar que hasta los reclutas del regimiento Guardia de Honor entrenados para ser mesoneros también tomaron las armas para defender La Casona!
Esa mácula de odio dejada ahí, me asombró muchísimo. Ese odio de éstos hacia esos personajes, y posiblemente hacia quienes también ahí posábamos, con digno orgullo. Ahí estaba la crónica del trabajo que se había hecho: nuestras visitas a los Hogares de Cuidado Diario que Carlos Andrés Pérez decretó Programa de Estado para enfrentar la pobreza, entrega de sillas de ruedas, nuestras idas a los barrios, no sólo de Venezuela. En la oportunidad de ir a Río de Janeiro y Sao Paolo en Brasil lo único que conocimos fueron las favelas entre kilómetros y kilómetros de miseria. Ni se diga de las fotografías del archivo sacadas de sus sobres para ser pisoteadas. Igualmente quedaron con las huellas de esas botas militares con cierre lateral en piel un tanto húmedas y llenas de polvo marca UNIFORMEX, empresa también que elaboró camisas y pantalones de campaña.
El Comandante Arias Cárdenas no tuvo que ver con La Casona, pero si con el Zulia donde triunfa. Aunque le tocó deponer las armas luego de vuelos rasantes de 2 aviones F-16 y de 2 Bronco sobre el Cuartel Libertador, por la mediación de monseñor Domingo Roa Pérez, arzobispo de Maracaibo, y en vista del total fracaso y rendición en la capital de quien es hoy Presidente de la República, acantonado en el Museo Histórico Militar de La Planicie, en Caracas, desde donde debía dirigir las operaciones. El Palacio de Miraflores, había sido atacado por tanques y por una unidad de paracaidistas. Los insurrectos forzaron la puerta principal y redujeron a la guardia de prevención, produciéndose intensos combates con saldos de muertos y heridos para ambas partes. Repelidos por cierto los insurrectos por un edecán del Presidente y un grupo de guardias de honor y escoltas civiles.
Se hace necesario transcribir lo mencionado en la versión 2004, “Recuerdos de un día aciago”, en relación a la participación decisiva para salvar tanto la vida del Presidente como la de la democracia, quien quedará para la posteridad con sus méritos y créditos en esta gesta heroica: en el periódico El Nacional una foto “de Jesús Castillo ilustraba el reportaje de Víctor Rodríguez: “La larga noche del Presidente”, relato desde el arribo de CAP a Maiquetía, hasta su llegada a Venevisión, pasando por el momento de ser sacado del Palacio por el Jefe de la Casa Militar, Mario Ivan Carratú, protagonista de esta historia, testigo fiel del trayecto y sus horas, cuando se defendía la democracia venezolana. CAP daba su primer mensaje sin protocolo ni Bandera de Venezuela ni edecanes como backing al fondo. Al cabo de unas horas, ya en su despacho durante su tercer mensaje se retomaba la majestad presidencial y veíamos a un Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas firme anunciando que la situación se estaba normalizando rápidamente”.
En el Fuerte Tiuna, se iniciaron las acciones golpistas, en las comandancias generales del Ejército y la Armada. Y en la base aérea Francisco de Miranda en La Carlota, a cargo del teniente coronel Joel Acosta Chirinos. Denominada por los insurgentes como Operación Zamora, la cual incluía la toma de los medios de comunicación, que no pudo materializarse. El gobierno tuvo que enfrentar la insurrección haciendo uso de unidades de policía, del batallón de infantería Simón Bolívar, de la 31 Brigada de Infantería, algunas unidades blindadas del batallón Ayala, del destacamento 51 de la Guardia Nacional, y de aviones Bronco, Tucán y F16. Las tropas leales retomaron el Palacio de Miraflores a las 4 a.m., del 4 de febrero; y así, el para ese momento Jefe del Estado, Carlos Andrés Pérez, retornó al Palacio. Un hecho entonces el de la rendición de los insurgentes.
Al periodista Jesús Romero Anselmi, le tocó dar cobertura y escribir en términos de rebeldes, de batallones insurrectos y de hasta ataque simultáneo. Reseñaba que mientras en el Canal 8 no había acciones cruentas, el balance del operativo ejecutado por tropas leales al gobierno de Pérez en Miraflores era de un promedio de 14 muertos y de 300 militares presos en los sótanos del Palacio Blanco: “Por primera vez en los golpes de estado, desde que funciona en Palacio el Poder Ejecutivo, ingresaron tropas alzadas hasta la antesala del despacho presidencial. Las paredes, puertas, jarrones, incluso las chaguaramas del jardín central, muestran los resultados de los tiroteos. Los proyectiles entraron al Salón Sol del Perú y destruyeron unos de los antiquísimos espejos.” Por esas también ironías de la vida, luego Romero Anselmi sería presidente de ese Canal 8 bajo la presidencia del autor del golpe.
Llamé a su casa al Coronel Jesús Faría
El día 3 de febrero, a las 10.30 de la noche, minutos antes de abrirse el fuego, estando en mi oficina sentía un toc toc toc sobre mi cabeza y le dije a mi asistente: “Wilson, Wilson, ¿qué pasa, qué es ese ruido?” y el revisaba los aires acondicionados a ver si era que estaban goteando agua; pero no. ¿Saben qué era el ruido? Eran los soldaditos montándose sobre el techo, esos soldaditos que fueron llevados bajo engaño. Y yo los llamo soldaditos porque eran unos chamos. Pertenecían al Batallón de Paracaidistas Coronel Antonio Nicolás Briceño (todos estos nombres de las Unidades Paracaidistas por cierto, fueron cambiados posteriormente). Después, uno de ellos le lloriqueaba a doña Blanca cuando ella lo curaba: “Ay Doña Blanca si mi mamá supiera… Yo no sabía que venía para atacarla a usted”.
Por esa época, a las 10.30 p.m., terminaban los noticieros de los canales de televisión. Nos interesaba chequear si habían reseñado, por cierto, una rueda de prensa que yo había dado en vista de unos rumores insistentes del por qué la Primera Dama no estaba saliendo. Y tuve que aclarar que estaba recién operada por una fractura de la clavícula a causa de una caída, y portaba un cabestrillo en el brazo derecho. Estar ahí de todos modos a esa hora era habitual en función del cumplimiento, así como el subir a la casa para reunirme con Doña Blanca y estudiar la agenda del día siguiente. En la residencia la Primera Dama permanecía con su hija Carolina, sus dos nietos pequeños: Jacinto el hijo de Marielos, y Carlos Andrés, el hijo de Thaís, así como Chavita su hermana mayor. A pesar de saber que el Presidente Pérez pasadas las 11 había salido para Miraflores, profundizaron el asalto. En razón de darle aviso de lo que estaba sucediendo llamé a su casa al Coronel Jesús Faria, que ya no era edecán porque estaba haciendo su curso de Estado Mayor para ascender como Teniente Coronel. Y Faria es quien le informa de la situación de La Casona al Comandante de la Guardia Nacional, General de División (GN) Freddys Maya Cardona. Ambos se comunicaban permanentemente con ella vía telefónica, y enviaron refuerzos, pero éstos no pudieron llegar.
¿Acaso para Rafael Caldera no tuvo significación lo que aconteció?
Arias, con la operación denominada Reconstrucción 92, actuando como su máximo jefe se desempeñó como comandante del grupo de artillería misilística José Tadeo Monagas, y a las 12 p.m., tomó la casa del Gobernador del Estado Oswaldo Álvarez Paz, y desde la misma se proclamó gobernador militar del mismo, dando a conocer a través de una emisora de radio los motivos del golpe y los principios del MBR-200. Por su parte, el ex-presidente Rafael Caldera, pronuncia un fatídico discurso: en horas de la mañana del día siguiente, el día 5, en el Congreso de la República, el cual había convocado a una sesión extraordinaria para considerar el decreto de suspensión de garantías emanado de la Presidencia y condenar el intento de golpe mediante un documento. Como en efecto. No obstante Caldera, traicionando el acuerdo previo con las fracciones, en su intervención desestimó la tesis del magnicidio y con hartas explicaciones en resumidas cuentas justificó el golpe. Lo que generó un intenso debate en el hemiciclo, transmitido por los canales de televisión.
Es así como la alocución de Caldera le valió una gran popularidad, y con el mismo se inició la campaña ascendente que lo ayudó a llegar a la Presidencia de la República un 5 de diciembre de 1993. Lo más irónico de todo esto, aparte de que se trataba de su revancha con el hombre que él mas ha odiado en su vida, porque jamás logró tener su misma popularidad y crear ese entusiasmo que Carlos Andrés Pérez si creó, “ése hombre si camina”, era un decir vehemente de esa gran mayoría que le dio el voto en dos oportunidades, es que, un hombre que alardeó como catedrático sobre los valores de la democracia, haya desestimado -y repito la palabra- tanto el saldo de muertos y heridos ocurridos en esos fatídicos acontecimientos entre el 3 y el 4 de febrero del 92 y, ¡hasta los hechos!. Nada más y nada menos que cifras oficiales tales como: 14 muertos, 53 heridos, 1.089 militares detenidos y cuantiosas pérdidas materiales. Aunque versiones extraoficiales inicialmente daban un estimado de 50 muertos y más de 100 heridos.
O ¿es qué acaso no fueron suficientes los elementos desplegados para pensar en un magnicidio acompañado del delito de violación y vulneración de la legalidad institucional vigente en un Estado mediante la fuerza para sustituir o derrocar el régimen existente con uso de las armas, los planes, vehículos y una cantidad de hombres con posibilidad de éxito, es decir, personal militar bajo su Comando natural capaz de enfrentar el aparataje mílitar y policial del Gobierno? O ¿Acaso para Rafael Caldera no tuvo significación lo que aconteció?:
Que aparte de lo ya narrado también actuaron otras guarniciones militares del Distrito Federal y del Estado Miranda (1). Que en el Aeropuerto de Maiquetía se desarticuló un operativo supuestamente destinado a detener al presidente a su arribo donde había participado en el Foro Económico Mundial, en la ciudad de Davos (Suiza). Que, y para completar lo del Zulia, se hayan sublevado batallones y grupos de artillería (2). Tomados el puente sobre el lago de Maracaibo, la base aérea General Rafael Urdaneta, el Aeropuerto Internacional La Chinita… La sublevación en Maracay (3), Valencia (4), el ataque a los puestos de la Guardia Nacional en Tocuyito y en La Cabrera (5), la denuncia de Enrique Salas Römer Gobernador del Estado Carabobo, porque tropas insurgentes entregaron armas, municiones y uniformes a estudiantes de la Universidad de Carabobo, 3 de los cuales resultaron heridos de gravedad, con lo cual se evidenció la participación de civiles en estas acciones.
El odio que le tienen tanto él, como el General (Ej) Muller Rojas a la Guardia Nacional, por el hecho de no permitirles el triunfo del Golpe Militar
Ahora bien, posterior al sometimiento de los insurrectos como se registra en las diversas rúbricas de los medios nacionales e internacionales los Oficiales de mayor rango involucrados en la insurrección fueron recluidos en el Cuartel San Carlos de Caracas y luego en la Cárcel de Yare en los valles del Tuy (6). Y con el tiempo, las causas de muchos de los militares presos fueron sobreseídas; otros fueron dados de baja, y otros indultados por el presidente Caldera en 1994 bajo la condición de solicitar su retiro de las Fuerzas Armadas. La complacencia de Caldera llegó más allá de los indultos concedidos a los sublevados, a su vez los distingue: uno de ellos, el Teniente Coronel Ortiz Contreras trabajó en su gobierno y fue enviado a París en misión oficial donde muere en un accidente automovilístico. Y como si fuera poco al golpista del Zulia lo nombra Director del Programa Alimentario Materno Infantil (PAMI). A la que Arias al cabo de los años renunciaría para lanzarse como candidato a Gobernador del Estado Zulia. Un 3 de diciembre de 1955 es elegido con votos, reelegido nuevamente en Noviembre de 1998, en el mismo año en que el Comandante Hugo Chávez ganó la Presidencia de la República.
En cuanto a la Guardia Nacional, determinante para que el sistema democrático continuara en Venezuela, está en riesgo de ser eliminada y pasaría a conformar como lo fue en sus comienzos un Servicio más del Ejército, al igual que lo son la Intendencia, Transporte, Armamento y Policía Militar. El Coronel Faría me hace notar: “Es una de las medidas populistas que tiene guardada Chavéz Frías, y que la usará con algún invento para mantener su popularidad. Esperará el momento oportuno para dejar aflorar el odio que le tienen tanto él, como el General (Ej) Muller Rojas a la Guardia Nacional, por el hecho de no permitirles el triunfo del Golpe Militar de ese entonces, alegando para ello que los Oficiales Generales de dicha fuerza no han sabido conducir los destinos de esa organización Armada”.
De igual manera lo suscribe en Manifesto Público reciente conjuntamente con los otros oficiales también involucrados, Coronel (GN) Castro Yelles, Capitán (GN) Javier Nieto Quintero, Capitán (EJ) Quintero González y Capitán (EJ) Faría Villasmil, basado según se desprende “en hechos reales y no hechos mediáticos”, totalmente contrarios a la formación recibida tras citar como ejemplos: “…actos en donde el Ministro de la Defensa y el Presidente de la República, expresan públicamente de que esta Revolución tiene armas, tiene fusiles, tiene aviones, cuando esta Fuerza Armada no es para ninguna Revolución, ni para ningún partido político, sino es para el Estado Venezolano.” Sale a relucir la utilización de la Guardia Nacional para respaldar la campaña partidista del MVR, y hasta el grotesco eructo-flatulente televisivo de un General lo que le significó la postulación a la gobernación de un importante estado venezolano. Pero lo más dramático también: mencionan los crímenes, abusos y vejaciones ya bien conocidos, “asunto éste que los venezolanos hemos deplorado profundamente”.
Lo que a mi modo de ver, entiendo, se corresponde con la nueva concepción de la maligna Obediencia Debida, insertada en nuestros días a nivel latinoamericano en términos de lo que se llama “globalización de la dignidad”: la disciplina en los ejércitos basada en el principio de que las órdenes deben acatarse, salvo que sean violatorias de los derechos humanos, de la Constitución y la legalidad. Aquellas que no se ajusten a ese marco serán inmorales, razón para lesa humanidad y por lo tanto no podrán ser obedecidas. Cabe destacar que desde los juicios de Nüremberg y Tokio, concluida la Segunda Guerra Mundial, se incorporó a la doctrina de las Fuerzas Armadas del universo civilizado, el principio de que los atentados contra los derechos humanos no pueden alegar el cumplimiento de órdenes superiores como eximente penal. Es más, el artículo 8º de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas venezolanas en su parágrafo “b” dice: “Asegurar el cumplimiento de la Constitución y las Leyes, cuyo acatamiento estará siempre por encima de cualquier otra obligación”.
“4F/92 que es el ejemplo más didáctico cuando del delito de rebelión se trata”. Los golpistas fueron objeto de toda clase de prebendas
¿Pero que ha sucedido? Que en el trayecto de su carrera, a el Coronel Jesús Faría Rodríguez cumplidor de las asignaciones inherentes a los grados, y a raíz de los sucesos de abril del 2002, en el desempeño como Director de Investigaciones de la Inspectoría General de la Guardia Nacional, iniciando de manera respetuosa y dentro de las leyes y reglamentos, una campaña para tratar de hacer saber a su Comando Superior, del desacuerdo que sentía y sentían otros como él, con la intención existente de destruir y desmoralizar a la Guardia Nacional utilizada para reprimir e irrespetar los derechos humanos, de nada le sirvió ni esto ni aquello. Me refiero a lo citado al comienzo, en razón de ser quien interviene en la defensa de la democracia ese día aciago cuando procura apoyo a La Casona. Previa alerta a la Primera Dama sobre el nombramiento de Arias Cárdenas, lo que a mi juicio, de haber sido el Comandante de la Casa Presidencial, quizá la historia del 4 de febrero de 1992, estaría escrita de forma distinta.
¡Caramba!, esto le ha costado, ser relevado del cargo y dejado cesante por mucho tiempo, no lograr el ascenso al rango de General que ya merecía y encontrarse desde el 10-05-04, privado de la libertad, por una supuesta Rebelión Militar, que no se materializó. Las sentencias del TSJ obligan la presencia de 3 elementos básicos para que exista este delito: armas, hombres y planos, tal como ocurrió el “4F/92 que es el ejemplo más didáctico cuando del delito de rebelión se trata”. Una supuesta rebelión conformada por 120 hombres, 07 Oficiales Venezolanos y 100 Colombianos, sin armas, ni vehículos, desde todo punto de vista no pasa de ser sino un montaje nada creíble, un mero efecto de distracción para los venezolanos en el día a día enfrentados a una realidad muy dura, que lo convierte en caso esencialmente político. Bien diferente su situación a las medidas emprendidas por parte del Alto Mando Mílitar y Ministro de la Defensa de dicho año, en contra de los Oficiales, Suboficiales Profesionales de Carrera y Tropas, que participaron en la Rebelión Militar del 4F/92, donde si hubo muertos y heridos en cantidad.
Por el contrario, los sublevados fueron objeto de toda clase de prebendas, las que se conocen y las aún no conocidas. Tampoco tuvieron violaciones procesales en sus juicios. En cambio, irónicamente, los implicados en el parapeto paramilitar, donde ni siquiera armas se encontraron, si las padecen: haberse abierto el juicio por orden del Ministro de la Defensa (que no tiene competencia para ello) y no por orden del Ministerio Público, ingerencia evidente del Poder Ejecutivo, “la violación a principio de unidad de la causa y el nombramiento de escabinos de manera aleatoria y no colocar a los tres títeres militares que como en la sentencia del General Uson lo que hacen es cumplir ordenes del Ministro de la Defensa” y sin que hasta el momento hayan recibido respuestas sus apelaciones. Juicio al cual se oponen los implicados a comparecer porque no les garantiza las características de independencia, autonomía e imparcialidad, principios fundamentales de un debido proceso dentro de un Estado de Derecho.
El Juez se trasladaba a la cárcel y ni con esto reconocieron el juicio
No me queda entonces más que leer con estupefacción el oficio dirigido al Comandante de la 35 Brigada de Policía Militar emanado del Tribunal Militar Primero de Juicio, con fecha 25 /1/2005 en donde se le solicita colaboración para el traslado de los implicados hacia el Tribunal en Fuerte Tiuna: “…En caso que alguno de los acusados que haya sido notificado para comparecer a la referida audiencia oral y pública no quiera voluntariamente trasladarse, podrá hacerse efectivo el mismo, con el uso de la fuerza pública…” Y a la fuerza fueron sacados, a la hora del canto de gallos, en una camioneta, a la que yo llamo la perrera sin la posibilidad de arreglarse y vestirse con su uniforme, vejados, maltratados, ahí está el Capitán (EJ) Rafael Faría Villasmil, con una discapacidad requerido del uso de una muleta quien fue golpeado. Cuando de lo que se trata es de una violación a un principio de la Constitución (la Carta Magna prevalece por encima de cualquier reglamentación jurídica), como reza en su Titulo III, Capítulo III, de los Derechos Civiles, Artículo 46: “Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral, en consecuencia: 1. Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes…”
Señalado en el Código Penal (7), Artículo 182: “…Se castigarán con prisión de 3 a 6 años los sufrimientos, ofensas a la dignidad humana, vejámenes, torturas o atropellos físicos o morales cometidos en persona detenida por parte de sus guardianes o carceleros, o de quien diera la orden de ejecutarlos, en contravención, a los derechos individuales reconocidos en el ordinal 3° del artículo 60 de la Constitución”. Ahora, ¿sucedió lo mismo en lo que llaman la Cuarta República con el autor y protagonistas del golpe gestado el 4F/92, un hecho consumado, reconocido, con pruebas, con utilización de los recursos militares del Estado (guarniciones, batallones, armas, tanquetas, aviones), con muertos y daños y con rendición? La respuesta es No. A diferencia, cuando ellos se negaron a comparecer ante el tribunal competente, el mismísimo Presidente del Juzgado II Militar, a cargo de la causa, Capitán (EJ) Natera Moncada, hoy Coronel, era quien se trasladaba a la cárcel. El Juez se trasladaba a la cárcel y ni con esto reconocieron el juicio. Desconocieron la justicia de entonces, era su derecho y se les respetó. La gran diferencia.
(BAFORE), una instancia militar creada para recoger a todos esos botados de los colegios, hijos de papá General
Mientras, sabemos que este Juez Natera, un Oficial Asimilado, pero con una excelente formación (abogado), no utilizó medidas violentas para obligar al Teniente Coronel Chávez, y al resto de los Oficiales involucrados en estos hechos del 4F, para que asistieran al Juicio y se pusieran a Derecho. ¿Acaso se conoce la procedencia del Capitán de Navío Máximo Bernardo González Alvarez, Magistrado Presidente del Tribunal Primero de Juicio, firmante de este dislate oficio de substanciales contravenciones a la legalidad, violatorio de los derechos humanos, asignado para un caso de tal naturaleza como el de los paramilitares? Bueno, con otro ¡nada más y nada menos!, se trata de alguien que no es egresado de la Escuela Naval, sino un oficial de los llamados Batallones de Reserva (BAFORE), una instancia militar creada para recoger a todos esos botados de los colegios, hijos de papá General, que únicamente requieren de un solo año de instrucción, sin la capacidad de los oficiales formados en la Escuela Militar, pero que sin embargo gozan de los mismos privilegios y sueldos y hasta son enviados a la universidad incluido el pago y manteniendo el sueldo.
Y como de prebendas me refería, no podría dejar de mencionar el uso del celular usado por el autor del golpe del 4F, para ese entonces un auténtico lujo, aquel tipo ladrillo de Motorola, por cierto financiado por el CORE 5, cuando sabemos que los propios Oficiales de Ramo Verde los tienen prohibidos, al General Puggiolli le quitaron el acceso a Internet, incluso se han visto en la necesidad de realizar préstamos al IPSFA, por los sueldos tan bajos, a fin de costearse los gastos para adecentar sus celdas y pagos de honorarios de los abogados que los asisten en el proceso, y esos descuentos para cancelar los prestamos, les acarrea serios problemas económicos, y como si fuera poco a los familiares y amigos visitantes los someten a todo tipo de inclemencias injustificadas e indignas, entre ellas, obligarlos a subir y bajar una larga cuesta empinadísima, cuando existe espacio suficiente y de sobra para estacionar los vehículos, y me consta.
Total, la mira del golpe del 4F/92 tuvo sus alcances. Sus autores disfrutan de grandes fortunas al tomar luego el gobierno electoralmente y han ocupado y ocupan cargos relevantes. Desde Presidente, y así como Santiago Ramírez, como Arias, en fin, también Oficiales Superiores y Subalterno, integrantes de la Casa Militar del Presidente Pérez, y Oficiales Generales miembros del Alto Mando Militar de ese entonces, se desempeñan en nuestros días, como Ministros, Vice-Ministros, Embajadores, altos ejecutivos de PDVSA. Sin embargo, su saldo de muertos, heridos, agonía y angustias o daños materiales, permanecerá en la historia a la manera de una narrativa y ¿más nada? ¿Se levantarán sus víctimas para reivindicar el agravio? No lo sabemos. Sólo sabemos de una gesta heroica, entre comillas, que ha trascendido para ser celebrada y a lo grande.
Recuerdo la última, la del año pasado: la edición digital de El Habanero nos reseñó, firmado por su enviado especial Félix López: “El pueblo bolivariano tomará hoy las calles de Caracas… Desde el Balcón del Pueblo, Chávez llamó a los venezolanos a celebrar el aniversario del 4 de febrero…” Y como de ironías se trata bien vale mencionar, el editorial (2002) del diario El Nacional: “Doce años después de la asonada del 4 de febrero Venezuela paga el alto precio de aquella aventura. Sus instituciones no fueron renovadas, sino abatidas…Chávez pretende convertir el 4 de febrero en una fiesta nacional. Es la glorificación del golpismo, ahora convertido en pesadilla”.
Realmente. Arias, un infiltrado en el sector institucionalista militar de la época, quien utilizó a la democracia cuando le convino, luego presentándose como acérrimo contendor del hoy Presidente, en la actualidad visto de forma vergonzante nuevamente en las filas del chavismo, quizá a la espera de una nueva gracia, el día 31 de enero de este año, campante y sonante escribe en El Universal: “DEMASIADO RAPIDO transcurre el tiempo…13 años que intentamos tomar el cielo por asalto” Y a esos 13 “años del nacimiento de la violencia entre los venezolanos”, mientras el oficialismo ha llenado las calles con sus pancartas rojas al estilo cubano, invitando a festejarlo como “El Día de la Dignidad”, nosotros, quienes sentimos con dolor ese día aciago 4F/92, en honor y recordatorio a sus víctimas y a sus muertos (8), tenemos prevista la CAMINATA POR LOS HEROES, como lo expresa la convocatoria de Mohamad Merhi. ¡Que contrastes!
Martha Colmenares
Caracas, enero 31 del 2005
Para Milenio. México
Versión impresa. Milenio Tabasco. México
Leyendas de las gráficas
Los daños ocasionados a la fachada de la Casona y a la Oficina de Información y Prensa, lugar del acantonamiento. El Coronel Faría como se encontraba antes de ser llevado a la fuerza al tribunal, sin posibilidades de arreglarse y portar su uniforme.
*Continuación de la versión 2004 que se puede encontrar en mi página web: Recuerdos de un día aciago…
*(1) De nombre General en Jefe José Tadeo Monagas, al punto que su dependencia era del CUFAN, es decir del Comando Unificado con sede en Caracas, y dicha Unidad se encontraba ubicada en el Zulia, pero no dependía de esa Guarnición.
(1) Actuaron la brigada de paracaidistas batallón José Leonardo Chirinos, el grupo de caballería motorizada Ayala, una compañía del regimiento de ingeniería Agustín Codazzi, el grupo de artillería José Félix Ribas y el batallón Antonio Nicolás Briceño.
(2) Batallón de infantería mecanizada Francisco Aramendi, la batería de artillería de defensa aérea y el grupo de artillería de campaña Pedro María Freites.
(3) 3 batallones de la 41ª Brigada de Infantería Paracaidista y el batallón García de Sena, al mando del teniente coronel Jesús Urdaneta Hernández, y el batallón de cazadores General Vásquez, al mando del teniente coronel Jesús Ortiz Contreras. Igualmente comprometidos una compañía de tanques provenientes de la brigada blindada de Valencia y una compañía de misiles antitanque Mapat proveniente de San Juan de los Morros, los cuales fueron detenidos antes de llegar a Caracas.
(4) Que en Valencia los insurrectos actuaron durante aproximadamente 15 horas y controlaron varios puntos estratégicos de la ciudad, entre ellos el Comando Regional núm. 2 de la Guardia Nacional. Tomaron la estación de radio Mundial, desde donde difundieron sus consignas, la sede de la policía del estado, el aeropuerto internacional Arturo Michelena y establecieron sus operaciones en el Fuerte Paramacay, sede de la brigada blindada.
(5) La sede de la compañía 24 de junio en el Campo de Carabobo.
(6) A 2 semanas de este intento, el Tribunal Militar II de Primera Instancia Permanente de Caracas anunció que había 133 oficiales (entre los cuales 24 fueron acusados de dirigir la rebelión y el resto de ser adherentes) y 967 soldados sometidos a investigación.
(7) Libro Segundo, De Las Diversas Especies De Delito, Titulo II Delitos contra la libertad, Capitulo III, De los delitos contra la libertad individual.
(8)
Víctimas inocentes de la violencia castrista del 4F:
Noelia Lorenzo Parada. Tenía 9 años de edad. Recibió una bala de FAL en la cabeza cuando los Insurgentes iniciaron la toma de Miraflores, vivía en La Avenida Sucre era una alumna brillante del Colegio Teresiano de La Castellana. Era la hermanita mayor de tres niñas de una familia Uruguaya, era también una excelente alumna en la Escuela, hoy tuviera 21 años de edad.
Echarta Gaiska. Tenía 20 años y era estudiante de Ingeniería. Recibió una bala de FAL cuando los insurgentes iniciaron el asalto a la Carlota.
Migdalia Antonia Delgado de Marquina. Tenía 30 años y era Dirigente Estudiantil. Recibió un disparo de FAL en la cabeza, disparado por los rebeldes en La Base Aérea La Carlota, su hijo de 3 años recibió una herida rasante de FAL en la cabeza. Dejó otro hijo en aquel entonces de 6 años. Era hija del Jefe Civil de Chacao.
Hugo Orlando Villarte Mejías. Tenía 40 años. Trabajador de la Torre La Primera. Muerto a balazos por francotiradores en el “23 de Enero”.
José Enrique Ordaz. Tenía 44 años, era Escenógrafo de Arte TV, recibió un balazo en la espalda cuando militares insurgentes dispararon repetidas veces desde el Museo Histórico Militar en la parroquia “23 de enero” durante la revuelta del 4 de febrero, falleció el día siguiente en el Hospital Militar.
Funcionarios Policiales caídos en cumplimiento del Servicio:
Gerson Gregorio Castañeda, tenía 26 años y era Agente de la DISIP adscrito a la División de Patrullaje Vehicular, muerto en La Casona cuando los Insurgentes atacaban las casas aledañas a la Residencia Presidencial.
Edicto Rafael Cermeño Joves, Agente de la DISIP, muerto en La Casona.
Jesús Rafael Oramas, tenía 30 años y era Agente de la DISIP, adscrito a la División de Patrullaje Motorizado, resulto muerto a balazos en La Casona.
Jesús Aponte Reina, tenía 21 años era Agente de la Policía Municipal de Sucre, falleció al recibir un impacto neto de Mortero cuando los Insurgentes atacaban las residencias aledañas a la Residencia Presidencial de La Casona.
José Aldana, Cabo II de la Policía Metropolitana, muerto a balazos por los Tupamaros en La Cañada, Parroquia “23 de Enero”.
Franklin Alexis Vega, Agente de la Policía de Valencia, Estado Carabobo.
Wilmer Díaz, Agente de la Policía de Valencia, Estado Carabobo.
Efectivos Militares que cayeron luchando por la Patria y por la Libertad:
Deivis Peña Juárez, Cabo Segundo de la Guardia Nacional.
Elio José Gamboa, Cabo Segundo, Guardia de Honor.
Miguel Escalona Arriechi, Guardia de Honor.
Jesús Alberto González, Guardia de Honor.
Julio Peña Labrador, Guardia de Honor.
Jesús Santiago, Capitán (Ej).
Fernando Cabrera, Subteniente (Ej).
Pablo Linares, Sargento Técnico (Arv)
Celso González, AT de la Aviación.
José Salas Ramírez, Distinguido (Ej).
José Ramón Noguera, Soldado (Ej).
José Nieves, soldado (Ej).
Jesús G., Rodríguez, Distinguido (Ej).
Luis García, Distinguido (Ej).
Guerras Montes de Oca, soldado (Ej).
Hernández Herrera, Soldado (AV)
César Castillo, Soldado (Ej).
Wilmer Molina, Soldado (Ej).
Dos soldados desconocidos del Ejército.
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