“Venezuela sigue en espera de justicia”. Editorial 2001
Un excelente editorial del periódico venezolano 2001, del Bloque Dearmas, un medio de comunicación que ha venido destacando desde hace muchos años por estas reflexiones de portada que recogen el sentir del venezolano, con sus carencias, padecimientos y necesidad de justicia. Toca un tema que para la dirigencia política de entonces fue intrascendente: la “Comisión de la verdad”, por la masacre del 11 de abril del 2002. En consecuencia imperdonable, y muy particularmente no extraño a ninguno de los que nos representaron en el llamado Congreso y luego Asamblea Nacional, porque la exigencia de la justicia requería de compromiso y entrega, y eso no lo tuvieron, tampoco mucho les importó. De ahí entonces comenzó a reinar la impunidad. Martha Colmenares
La Comisión de la Verdad
Editorial del 2001
“Fácilmente estará contento y sosegado el que, de verdad, tiene la conciencia limpia”. Thomas de Kempis
Después de más de cinco años de los asesinatos del 11 de abril de 2002, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos abrió sus puertas, en Washington, para escuchar a los voceros de los familiares de siete de las víctimas y del Gobierno en relación con los cruentos hechos ocurridos ese día.
Los acusadores mostraron una maqueta del escenario y desde donde salieron los disparos que segaron la vida de diecinueve personas, pero sólo los familiares de siete de los fallecidos y cuatro heridos confiaron en la ONG Vive, para llevar el caso a Washington. Los acusadores mostraron cómo francotiradores desde diferentes lugares y pistoleros de Puente Llaguno, atacaron a tiros a los participantes de una marcha pacífica e inerme que protestaba contra el Gobierno del presidente Chávez.
Pasaron días, meses y cinco años después no ha habido acusados y menos condenados por esa repudiable acción que condujeron a esas muertes injustas. Tras los sucesos se habló en la Asamblea Nacional de la conformación de una Comisión de la Verdad, que jamás vio la luz por las prácticas dilatorias de los parlamentarios oficialistas. Por fin, el caso llega a instancias internacionales en vista que internamente nada se logró. Por cierto, los miembros de la CIDH se declararon sorprendidos luego de enterarse de la desaparición de las evidencias, denunciada por los acusadores.
Hoy se confirma que si esa Comisión de la Verdad hubiese actuado, tal vez sabríamos quiénes fueron los asesinos, pero fue misión imposible y la tal Comisión ni llegó a formarse. Gracias a la tenacidad de Vive y del señor Mohamed Merhi, cuyo hijo fue una de las víctimas, el caso pudo alcanzar las instancias internacionales.
El Gobierno ha querido imputar por lo sucesos a miembros de la Policía Metropolitana, que protegía a los manifestantes, y tres de sus oficiales y ocho agentes, como chivos expiatorios, pagan con años de cárcel pendientes de un juicio que no llega, porque presumiblemente no hay pruebas contra ellos.
Avergüenza que aún a estas alturas sigamos en el limbo y debió ser el Gobierno el primero en esclarecer esa aberrante masacre, pero más ha podido el silencio. Venezuela sigue en espera de justicia”.
Editorial 2001. La Comisión de la Verdad
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Julio 25th, 2007 at 12:35 am
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