Una alegría y sangrante desdicha en Cuba. Relato
Otra historia de la Cuba tiranizada de Castro y su gente con la carga de dolor que ella solo conoce. Maria Teresa la comparte con nosotros, lo que ocurrió hace 43 años. De un telegrama dependía su alegría pero como ella nos explica, también su “sangrante desdicha”. Su experiencia sufrida, para que otros comprendan lo que han pasado los cubanos y lo poco que le ha importado al resto del mundo, que se ha arrodillado ante esta infamia. Que decir de aquellos que simpatizan con la tiranía. “Aquel atardecer marcaba el comienzo de un futuro ambiguo. Una fecha inolvidable”. Un 21 de septiembre. Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo. Todo su relato a continuación, en leer más. Martha Colmenares
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“Lunes, septiembre 21, 1964… 7:49 pm, la tarde terminaba languideciendo lentamente, y anochecía acentuando el calor y la humedad propia del mes de septiembre… Estábamos mi hijo Tommy -entonces de 3 años de edad- y yo sentados en la sala de nuestro piso en La Habana mirando televisión cuando tocaron a la puerta. Al abrirla encontré frente al umbral de la misma un hombre de mediana edad, pobremente uniformado, con semblante muy serio aunque yo pudiera decir que, mas que semblante serio, su rostro mostraba cierto contenido coraje. Extendió el brazo y me mostró un sobre que se notaba claramente que era un telegrama. Aunque estábamos esperando la notificación de salida del país no pensé en esos momentos lo que aquel pequeño sobre podía significar para nosotros tres. Mi esposo estaba visitando a unos vecinos quienes también estaban a la espera de tal salida. Firmé sin leer el recibo que me presentó… y el hombre se marchó a todo esto sin decir una sola palabra. Cerrada la puerta, abrí el sobre lentamente y… ¡¡¡OH gran sorpresa de la vida!!!:
Era el anuncio de nuestra salida hacia Ciudad México
para el miércoles septiembre 23, 1964.
Volé, más que caminar o correr, avisar a mi esposo.
Era el atardecer de un día esperado hora tras hora, aunque ansiado con angustia; trazado desde mayo de 1961; truncado en el 62 cuando quedaron paralizados los vuelos debido a la Crisis de Octubre.
Nos quedaban unas cuantas horas del martes para cancelar todo lo exigido por el gobierno revolucionario a los que deseaban abandonar el país. Había que abonar tres meses en dinero/efectivo –aunque abandonábamos el país en menos de las próximas 24 horas- por el servicio de electricidad, gas para cocinar, el teléfono, la renta, y la cuota diaria de cinco onzas de leche que recibía Tommy por ser menor de 4 años de edad. Varias amigas se brindaron ayudar; cada una a una distinta entidad revolucionaria a dar baja al servicio malamente ofrecido desde 1959.
Además había que visitar las oficinas de Cubana de Aviación quien otorgaba solo tres horas diarias para obtener los pasajes correspondientes. En aquel tiempo los posibles pasajeros hacían guardia nocturna a la puerta de la línea aérea, a riesgo de ser detenidos y encarcelados; mi esposo había pasado la noche, de pie, con otros posibles pasajeros en el portal de Cubana de Aviación, entonces en el Paseo del Prado, La Habana. Pasaba la hora del mediodía y no regresaba….aumentando mi inquietud. Yo tenia en la mañana que presentarme a la Jefatura de Policía correspondiente, con el telegrama permiso de salida, a solicitar el re-inventario de nuestras posesiones hogareñas.
En espera de aquella revisión –dando vueltas de un lado a otro- la mirada se detuvo en la muy pequeñísima maleta que descansaba indolente sobre mi cama matrimonial. ¿Cómo era posible que sucediera algo así en mi Cuba -pobre o rica- hasta hacia poco tiempo con una población feliz? ¿Quien había desatado tanto odio entre hermanos? …y tanto miedo a una traición de alguno de tu propia sangre?
Nuestra salida era legal y sin embargo se mantenía oculta a los miembros de mi propia familia y a todas mis amistades. Oculta a los vecinos de mis padres, los mismos vecinos que me vieron crecer desde mis inocentes nueve años de edad.
A las 4 de la tarde empezó la revisión, habitación por habitación…Equipo eléctrico o equipo manual. Todo tenia que estar en perfecto estado tal como lo atestiguaba el inventario realizado a principios de 1962. Hasta la cuna-bebe de Tommy quedaba junto a su actual cama. Todo estaba en orden. Yo no sentía temor. Pero mis piernas parecían que iban a flaquear cuando el agente de la policía penetró, profanando aquel preciado lugar: mi Rincón Martiano; y muy despacito fijó su mirada sobre cada uno de los cuadros y fotos del Apóstol. Por un instante su muy colérica mirada se posó sobre una cristalera donde yo guardaba entre otros objetos martianos un puñado de arena negra de Playitas.
“_Hmmm -musitó el agente a bajo tono pero no tanto como para que mis oídos dejaran de captarlo- otro falaz martiano que se destiñe y traiciona a la revolución socialista”.
A partir de ese momento la casa quedó sellada. Dentro de aquellas paredes reposaría mi cristiano corazón y ….no me fue posible contener las lagrimas que mostraban desilusión, rabia, impotencia….y desprecio hacia el mundo entero.
De las oficinas de Cubana de Aviación mi esposo fue directamente
a despedirse de sus padres y hermanos.
Se abrazaron todos ellos, muy juntos; y fue tan largo y fuerte que pareció sería interminable, porque sabía él que algo se le quedaba en Cuba para siempre.
Un abrazo que fue un presagio.
No volverían a verse nunca más en la vida.
La noche del martes 22 se convirtió en la noche más dolorosa y más larga de todas mis noches; interminables horas de ansiedad y angustia pensando que aún, llegado al Aeropuerto Internacional José Marti, alguna nueva Gubernamental Revolucionaria Disposición detuviera nuestra partida hacia un futuro ambiguo, desconocido… pero lleno de inquietantes esperanzas….
Copia del telegrama en que notificábamos
al amigo de mi esposo el Sr. Armando Navarro,
entonces en Ciudad México, nuestra llegada a esa ciudad
el miércoles septiembre 23, 1964, por Cubana de Aviación.
¿Puede en dos días caber tanta alegría y tanta sangrante desdicha?
¿Desear que llegara el momento de la partida y al mismo tiempo temer su arribo?
RECORDANDO
ashiningworld@cox.net
Septiembre 21, 2007












septiembre 23rd, 2007 at 6:06 am
Conmovedor relato. Experiencias autobiográficas como éstas pueden hacer más por levantarles a algunos la venda de los ojos que muchas disquisiciones teóricas acerca del totalitarismo. Quizás una de los atributos más característicos del socialismo no sean los presos políticos, las torturas, etc , que han existido en toda clase de regímenes despóticos, sino el hecho surrealista, increíble por poco que se medite, de que uno no pueda ir a donde le dé la gana ¡y hasta que inspeccionen tu propia casa para comprobar que no te llevas ni la cuna del niño! A ver si algunos se enteran: Esto es el socialismo.
septiembre 23rd, 2007 at 7:32 am
A Fidel le queda muy poco. Sólo espero que entonces llegue la Democracia a Cuba.
septiembre 23rd, 2007 at 8:33 am
Un relato muy interesante que muestra la insignificancia del individuo ante un aparato estatal muy deficiente. La ausencia de libertad para abandonar el país, la pésima administración, la necesidad de abonar tres meses de estancia en el país, el registro sin encontrarte bajo sospecha de delito, etc… son, sin duda, abusos de poder por parte de un régimen dictatorial donde el lema es “todo el poder al Estado”.
El modo en que Castro ejerce su dictadura, de manera que parezca un “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, recuerda bastante al despotismo ilustrado que reinaba en Europa en los momentos de declive del absolutismo.
Sin duda, las políticas de Raúl Castro conduciran a Cuba a firmar alianzas comerciales con países de capitalismo de mercado y a convertir la dictadura “ilustrada” en un capitalismo de Estado versión China de los setenta.
Desolador
septiembre 23rd, 2007 at 9:49 pm
José Oropesa, 20 años en las cárceles cubanas, hoy exiliado en Estados Unidos, por la única razón de pedirle a Castro junto con Hubert Matos que cumpliera la democracia prometida luchando en Sierra Maestra, salió de cuba para España hace 30 años.
Desde su celda, directamente al aeropuerto, avión de Iberia y Madrid.
Cuando le pregunté a José por como recordaba Cuba, me contestó: “Siempre echaré de menos al árbol solitario que veía desde la ventana de mi celda”.
Todos los que abandonasteis Cuba, teneis vuestro santuario. El cuerpo sale, pero el alma se queda para siempre anclada allí…
septiembre 23rd, 2007 at 9:54 pm
Saludos CLD, Claudedeu, Germinal Valiente y Rafael.
Creo, estoy convencida hoy, que tenemos una gran responsabilidad en que esto haya sucedido al pueblo de Cuba.
Un abrazo, Martha Colmenares
septiembre 24th, 2007 at 5:33 pm
Todos sabemos de la catadura del criminal Fidel Castro, Dictador de Cuba, que destruyó su pais. No llamala atncion la forma en que proceden sus secuaces. Lo que siempre me llamó la atencion fué, igual que ahora la actitud de colaboracionistas del regimen, que por poder, dinero o temor se aliaron con semejante deshecho humano. La oimisión para mi es y fué lo peor de todo este engranaje maquiavelico. Pero ya le quedan pocos cartuchos a este asesino. Ya vendran años de felicidad. Asi que adelante.
diciembre 12th, 2007 at 2:50 pm
Hola, me llama la atención el mensaje #4, porque no entiendo cómo el señor Oropesa pudo estar 20 años en prisión y hace 30 que salió para España.
Yo creo que algo está mal si hace 48 años que vivimos la desgracia del castrismo.
Se de los atropellos y angustias que hemos sufrido, pero debemos tener cuidado y ser creibles, estos errores no nos ayudan. Saludos