Misa. Tres años de la muerte de Antonio Sánchez Castillo

Cerca de las 10 de la mañana del martes 23 de noviembre de 2004, llegando a su oficina en la Torre Domus de la Gran Avenida, Antonio fue emboscado y ametrallado por un grupo de hombres armados, sin identificación visible, que después se supo eran policías del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). “Matamos al General González González” fue la noticia que trasmitieron al Ministro del Interior que en ese momento daba en su despacho una rueda de prensa sobre el reciente asesinato del fiscal Danilo Anderson. ¿Fue realmente un error o una venganza porque Antonio como abogado amigo acompañó unos días antes a la señora Guevara a denunciar ante la Fiscalía el secuestro de su marido por parte de funcionarios del CICPC?. Escribe Antonio Sánchez García. La continuación en leer más. Participamos que al cumplirse tres años del asesinato de Antonio López Castillo, sus padres Antonio López Acosta y Haydée Castillo de López invitan a familiares y amigos a una misa por el eterno descanso de su alma a celebrarse este viernes 23 de noviembre en la Iglesia de la Sagrada Familia de Nazareth, La Tahona, a las seis y media de la tarde. Martha Colmenares
TRES AÑOS DE LA MUERTE DE ANTONIO
Cerca de las 10 de la mañana del martes 23 de noviembre de 2004, llegando a su oficina en la Torre Domus de la Gran Avenida, Antonio fue emboscado y ametrallado por un grupo de hombres armados, sin identificación visible, que después se supo eran policías del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). “Matamos al General González González” fue la noticia que trasmitieron al Ministro del Interior que en ese momento daba en su despacho una rueda de prensa sobre el reciente asesinato del fiscal Danilo Anderson. ¿Fue realmente un error o una venganza porque Antonio como abogado amigo acompañó unos días antes a la señora Guevara a denunciar ante la Fiscalía el secuestro de su marido por parte de funcionarios del CICPC?
A las 11 y media de la mañana del mismo día, un comando del CICPC asaltó nuestra casa y mientras nos mantenían confinados en el recibo, sembraron armas y explosivos que hora y media después encontraría el fiscal Gilberto Landaeta, quien se presentó presuroso a realizar un allanamiento con una orden telefónica. En la noche fuimos trasladados al Departamento de Homicidios del CICPC en la Avenida Urdaneta, supuestamente a rendir una declaración, y de allí a un Retén Policial donde nos encerraron en hacinados calabozos sin las más mínimas condiciones higiénicas, llenos de presuntos delincuentes que sin embargo nos trataron mucho mejor que los policías.
Tres años de la muerte de Antonio y el juicio a los policías que lo asesinaron todavía no ha comenzado. El expediente ni siquiera ha llegado a los tribunales, sigue engavetado en la Fiscalía.
El Fiscal General de la República anunció hace mucho tiempo haber abierto una investigación sobre las trescientos ochenta y tres llamadas a Cuba efectuadas desde el teléfono celular de Antonio, en manos del CICPC, pocos días después de su asesinato. ¿Qué pasó? ¿Cuáles fueron y dónde están los resultados de esta investigación?
¿Por qué no nos han devuelto ninguno de los objetos personales de Antonio: su cédula de identidad, su pasaporte, las llaves de la casa, su cartera, su dinero, sus tarjetas de crédito, su chequera, su pluma, su reloj, su maletín, su ropa? ¿Dónde están las fotos de la autopsia que revelan que entre los diez y ocho balazos que había en su cuerpo tenía un tiro de gracia debajo de la barbilla? ¿Quién se quedó con el Honda Civic placas ABT-31A que no dejaron ver a ni a nosotros ni a nuestros abogados y que finalmente la compañía de seguros nos indemnizó por pérdida total?
Hace más de un año que el juez dictó el sobreseimiento de nuestro caso, solicitado catorce meses antes por los fiscales que determinaron que éramos inocentes, y todavía no nos han devuelto ni nuestro computador ni nuestra impresora ni los objetos sustraídos de nuestra residencia mientras nos mantenían privados de la libertad en el retén policial: el laptop Sony Vaio de nuestra hija, la calculadora financiera, el radio multibanda, la cámara de fotografías, la afeitadora eléctrica, los binoculares, las linternas, los relojes, las yuntas, el anillo, las doce piezas de cristal de Swarovski, las libretas de banco, las maletas, el tostiarepas… ¿Quiénes se guardaron todo esto? ¿Y el televisor, la aspiradora, el horno de microondas, la lámpara de mesa de noche, la caja de herramientas, la escalera de aluminio, que se llevaron de nuestro apartamento en la playa?
La policía mata y roba con total impunidad. ¿Dónde está la justicia?.
Al cumplirse tres años del asesinato de Antonio López Castillo, sus padres Antonio López Acosta y Haydée Castillo de López invitamos a familiares y amigos a una misa por el eterno descanso de su alma que celebraremos el viernes 23 de noviembre en la Iglesia de la Sagrada Familia de Nazareth, La Tahona, a las seis y media de la tarde.
Sabemos que el tráfico y la inseguridad dificultan concurrir a este acto. No reprochamos a los que no puedan venir, contamos con sus oraciones.










