A 15 años del golpe del 27/11/92. Videos y reseña
El 27 de noviembre de 1992, día viernes, se produjo otro golpe de Estado en Venezuela, el segundo de ese año, meses después al del 4 de febrero. Igualmente con su saldo de muertos. Los videos refieren hechos de la situación en Caracas, en el canal 8 y en La base aérea de la Carlota. Fueron los reportes de los medios de la época, para ese entonces, entre ellos Omnivisión. Igualmente, una reseña Histórica de la Fundación Polar en leer más. Uno de sus objetivos fue la de liberar al teniente coronel Hugo Chávez Frías (jefe de la asonada del 4 de febrero) de su prisión en Yare. Las imágenes bien refieren qué pasó ese día, cuando nuevamente se atentó contra nuestra democracia. Otro día aciago para Venezuela. Martha Colmenares
Vía
Toma violenta del canal Venezolana de Televisión por un grupo de sanguinarios golpistas. En este video pueden observar a miembros civiles y militares de la fauna bolivariana dirigíendose a la nación con pistola en mano.
Venezuela Chávez
27 de noviembre de 1992. Reseña Histórica de la Fundación Polar.
El 27 de noviembre de 1992 tuvo lugar un intento de golpe de Estado en Venezuela, el segundo de ese año (el primero ocurrió el 4 de febrero). A diferencia del alzamiento anterior, éste fue ejecutado por un grupo heterogéneo, denominado Movimiento Cívico-Militar 5 de Julio, integrado por altos oficiales de las 4 ramas de las Fuerzas Armadas, civiles pertenecientes a organizaciones revolucionarias y grupos que adversaban al gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez. Este movimiento surgió durante 1992, como consecuencia del intento del 4 de febrero, y se conformó para la tarea de preparar y dar un nuevo golpe de Estado. Los responsables militares de esta asonada fueron los contralmirantes Hernán Grüber Odremán (jefe de la operación) y Luis Enrique Cabrera Aguirre, el general de brigada de la Fuerza Aérea Francisco Visconti Osorio, el coronel del Ejército Higinio Castro y el mayor de la Guardia Nacional Carlos Salima Colina (los 2 últimos participaron en la planificación del golpe, mas no en su realización). Por el sector civil estuvieron involucradas las organizaciones Bandera Roja y Tercer Camino, así como individualidades pertenecientes a las agrupaciones Frente Patriótico y críticos del gobierno organizados, de elevadas posiciones. Los principales enfrentamientos ocurrieron en el Distrito Federal y en los estados Miranda, Aragua y Carabobo. La insurrección fue controlada por el gobierno el mismo día 27, provocando la rendición de los involucrados y la huida y posterior asilo en Perú de cerca de un centenar de los mismos. En los meses que siguieron al 4 de febrero se repetían los rumores acerca de la organización de un segundo intento de golpe de Estado. El gobierno conocía algunos de estos planes y grupos conspirativos, e incluso logró infiltrarlos; tal fue el caso del Movimiento 5 de Julio, que se constituyó hacia julio de 1992. La asonada se planificó inicialmente para el día 4 de octubre; luego se consideraron los días 12 de octubre, 24 y 30 de noviembre, y finalmente el día 27.
Los cambios de fecha estuvieron asociados con diferencias de criterio surgidas entre los altos oficiales y los grupos revolucionarios, puesto que para los últimos un objetivo clave de la operación debía ser liberar al comandante Hugo Chávez Frías (jefe de la asonada del 4 de febrero) de su prisión en Yare, mientras que los primeros no consideraban esa acción como una prioridad. Las modificaciones también se debieron a la constatación de que el movimiento y sus intenciones eran conocidos por el gobierno a raíz de las infiltraciones y delaciones, lo cual obligó a los rebeldes a reformular sus planes originales. Los insurgentes adujeron como razones para promover el golpe el fracaso de las salidas institucionales a la crisis política desatada a partir del intento de golpe de Estado de febrero, a la falta de voluntad del gobierno para rectificar sus políticas y a las frustraciones ante la ausencia de disposición del alto mando militar para admitir y ejecutar reformas en la Fuerzas Armadas.
También hicieron suyas las razones expuestas por los golpistas de febrero, como el uso de las Fuerzas Armadas en la represión de los sucesos del 27 de febrero de 1989; la incapacidad del gobierno de Pérez; la corrupción de los altos mandos militares, su distanciamiento del resto de la oficialidad y de las tropas; la escasa atención a los problemas de capacitación, equipamiento y financiamiento de las Fuerzas Armadas. Los golpistas tenían planteado arrestar al presidente Pérez para sustituir al gobierno vigente e implantar «una auténtica democracia». Logrado el objetivo militar, el nuevo gobierno recaería en una Junta Cívico-Militar, integrada por 6 civiles y 4 militares, uno por cada arma. Los cargos de presidente y uno nuevo de primer ministro de la Junta corresponderían, por votación entre sus miembros, a 2 civiles. Los golpistas elaboraron una agenda de transformación nacional que abarcaba una multiplicidad de áreas, y tenían previsto convocar a elecciones «una vez logrados total o parcialmente los propósitos» de la misma.
Las operaciones del alzamiento se dirigieron desde el Museo Histórico Militar de La Planicie, bajo el comando de los contralmirantes Grüber Odremán y Cabrera Aguirre, acompañados por otros oficiales de rango medio. Además de los efectivos militares involucrados y de civiles de Bandera Roja y Tercer Camino, en las acciones también participaron 35 desertores del grupo Zeta, la organización de comando táctico más especializada de la Policía Metropolitana. Aunque en la jefatura del movimiento había representantes de las 4 ramas, la Fuerza Aérea tuvo una participación decisiva en este intento. En segundo lugar de importancia se colocó el Ejército, pues de la Armada sólo se incorporaron los altos oficiales que dirigieron las acciones y 50 efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales (UOPE) y la Guardia Nacional tampoco se hizo presente. Las operaciones militares en el Distrito Federal y el estado Miranda comenzaron desde las 4:30 a.m. del día 27. Una de las lecciones que los golpistas habían aprendido de la anterior asonada fue la necesidad de dominar los medios de comunicación como requisito indispensable para asegurar el éxito de la operación; por ello entre las primeras acciones se contaba el control de los canales de televisión. Un capitán y 30 efectivos del batallón de Comunicaciones del Ejército, con base en el Fuerte Tiuna, tomaron la televisora del Estado, Venezolana de Televisión (canal 8), al igual que el transmisor de Los Mecedores, con lo cual las señales de los canales 2, 4 y 8 quedaron bajo su dominio. Después de estas acciones, los insurrectos procedieron a transmitir un programa grabado con anterioridad, en el cual el comandante Chávez arengaba a la población y apoyaba el nuevo alzamiento. Al igual que en febrero, en esta ocasión el control de los medios de comunicación fue crítico para definir la suerte del alzamiento. Por razones que aún no han sido esclarecidas, en lugar de transmitirse el prolijo programa preparado con anterioridad por los 5 altos oficiales que dirigieron la preparación del golpe, en el que se exponían las razones del mismo y se convocaba a los miembros de las Fuerzas Armadas y a la población a secundarlos en la asonada, repetidamente se difundió un mensaje del comandante Chávez, quien no estaba vinculado a los cabecillas del alzamiento. Igualmente, mientras el canal 8 estuvo dominado por los rebeldes, se transmitieron alocuciones improvisadas desde la sede del mismo. En ellas civiles y militares armados, utilizando un lenguaje elemental y violento, llamaban a la población a solidarizarse con el golpe y a salir a la calle a apoyarlo, valiéndose incluso de «picos de botellas».
El impacto producido por estas alocuciones fue demoledor para el éxito del alzamiento. El aspecto y el mensaje de los rebeldes, que no guardaba relación con las supuestas intenciones de los altos oficiales golpistas, generó temor y rechazo al movimiento en vastos sectores de la población y desmoralización entre los comprometidos con el alzamiento. Se ha especulado que la decisión de no difundir la grabación de los altos oficiales y de sustituirla por la de Chávez y por las improvisaciones, se debió a las diferencias internas del movimiento, correspondiéndole a los afiliados a los grupos revolucionarios la responsabilidad por esta iniciativa, dada su admiración incondicional por Chávez y sus recelos respecto a la dirigencia militar.
También se ha atribuido este sabotaje a infiltraciones gubernamentales. Por su parte, el presidente Pérez, como el 4 de febrero, se adelantó a los acontecimientos, y hacia las 6:30 a.m. se dirigió a través del canal 10 de televisión, que no pudo ser controlado por los insurgentes, informando que las fuerzas golpistas habían sido dominadas y que el intento era «un coletazo del 4 de febrero», y convocó a la población a efectuar sus actividades normales. En la región capital los enfrentamientos más intensos tuvieron lugar a propósito de la toma de la sede del canal 8 de televisión y su posterior recuperación por parte de las fuerzas del gobierno, con saldo de muertos y heridos para ambas partes. Igualmente fueron intensos los combates en la base aérea Francisco de Miranda en La Carlota y en el Palacio de Miraflores, la residencia presidencial La Casona, las sedes de la DISIP en El Helicoide y Los Chaguaramos y la sede de la Policía Municipal del municipio Sucre en La Urbina. Pasadas las 4 p.m. y luego de firmes incursiones con unidades blindadas del Ejército, aviones y efectivos de la Guardia Nacional, las fuerzas leales pudieron retomar el control de la base Aérea Francisco de Miranda y lograr la rendición de los insurrectos.
Como resultado de una combinación entre reacciones espontáneas y acciones dirigidas por las agrupaciones revolucionarias incorporadas a la asonada, se produjeron incidentes en algunas zonas del oeste de Caracas, en la que grupos de población civil salieron a protestar o a manifestar su solidaridad con los golpistas, ocasionando daños a instalaciones, saqueos y quema de vehículos. También se presentaron francotiradores, que durante el día 27 y aún en la mañana del sábado 28 causaron alarma en el oeste de Caracas y en los alrededores del regimiento de la Guardia de Honor y en el Palacio de Miraflores.
Por otra parte, se registró un grave motín en el centro penitenciario Los Flores de Catia que, según las estimaciones oficiales, produjo 63 muertos, más de 50 heridos y alrededor de 80 reclusos fugados. Estos sucesos fueron enfrentados por efectivos de la policía, de la Guardia Nacional y del Ejército. Se presentaron enfrentamientos en el centro penitenciario metropolitano de los valles del Tuy (Yare), cuando el día 27 en la mañana, 30 militares y algunos civiles pretendieron infructuosamente ingresar a bordo de un tractor al departamento de procesados militares, donde se encontraban detenidos los comandantes Hugo Chávez Frías, Francisco Arias Cárdenas y otros 10 oficiales procesados por el alzamiento del 4 de febrero.
En Los Teques hubo disturbios y choques entre civiles y efectivos policiales, y en los valles del Tuy se registraron saqueos. Los combates en la capital culminaron con la rendición de los jefes de la rebelión en el Museo Histórico Militar. Hacia las 10 a.m. habían comprendido que el movimiento no tenía posibilidades de triunfar y al mediodía solicitaron la intermediación de la Fiscalía General de la Nación para acordar su rendición. Mientras tanto manifestantes de la urbanización 23 de Enero y sus alrededores impedían el paso de los vehículos militares y solicitaban a los rebeldes que les suministraran armas para apoyar la asonada. La rendición se concretó entre las 3:30 y 4 p.m., en una comunicación enviada por los jefes golpistas al Ministerio de la Defensa. Los contralmirantes Grüber y Cabrera fueron conducidos a la sede del Ministerio de la Defensa, luego trasladados a la sede de la Dirección de Inteligencia Militar y finalmente recluidos en el cuartel San Carlos, en donde permanecieron hasta su liberación.
En Caracas, la intervención de las fuerzas gubernamentales se prolongó hasta el fin de semana que siguió al alzamiento en el intento de restablecer el orden público, especialmente en el oeste de la ciudad. La Universidad Central de Venezuela fue allanada el día 27 en la noche por efectivos de la Guardia Nacional, quienes informaron haber hallado en su recinto armas y material subversivo. En las guarniciones de los estados Aragua y Carabobo los rebeldes tomaron la mayoría de las instalaciones militares y la Escuela Básica de la Aviación. Las principales acciones de las fuerzas insurgentes ocurrieron en la base aérea Libertador, comandadas por el general Visconti, y en la base Sucre, al mando del coronel de la aviación Jorge Garrido Martínez. Desde aproximadamente las 5 a.m., unidades aéreas comenzaron a despegar hacia distintos destinos del país. Cuatro aviones Bronco, 3 Mirages, 2 T2D y varios Tucanes T-27 bombardearon la base Francisco de Miranda en La Carlota, el Palacio de Miraflores y El Helicoide. En el estado Lara bombardearon las instalaciones militares de la base aérea Vicente Landaeta Gil de la capital, causando destrozos en la pista de aviación civil y las instalaciones de seguridad. Las fuerzas leales repelieron los ataques, y haciendo uso de baterías antiaéreas derribaron 2 aviones Bronco, cayendo uno en Barquisimeto y otro en Yaritagua. Adicionalmente, 2 aviones Bronco fueron derribados, uno en la base Francisco de Miranda en La Carlota y otro en la base aérea Libertador de Palo Negro (Maracay). Los enfrentamientos en las bases Libertador y Sucre ocurrieron cuando unidades blindadas de las fuerzas leales intentaron retomar las bases, y los aviones rebeldes fueron derribados o averiados por baterías antiaéreas y disparos de aviones F-16. Las persecuciones aéreas de los F-16 leales y los ataques de unidades blindadas provenientes de Valencia y San Juan de los Morros, obligaron a los rebeldes a deponer sus armas. Finalmente, a las 3 p.m. un grupo de 93 insurrectos (41 oficiales, 37 soldados y 15 cadetes) al mando del general Visconti, salió de la base Libertador en un avión Hércules C-130 y huyó a Perú, aterrizando en la ciudad de Iquitos. Las relaciones diplomáticas entre Perú y Venezuela estaban interrumpidas por decisión del gobierno venezolano, a raíz del golpe de Estado que diera el 5 de abril de ese mismo año el presidente Alberto Fujimori. Los golpistas solicitaron asilo territorial al gobierno peruano, argumentando que sus vidas corrían peligro en Venezuela. El ministro de Relaciones Exteriores, general « Fernando Ochoa Antich, demandó ante las autoridades diplomáticas peruanas la devolución del avión Hércules C-130, de las armas y el retorno de los insurrectos. El gobierno peruano resolvió conceder el asilo solicitado; no obstante, una porción de los exiliados resolvió regresar y el avión Hércules C-130 y las armas le fueron devueltos a Venezuela. El gobernador del estado Aragua informó a las 5 p.m. que la situación estaba controlada y que como resultado de los sucesos había 33 efectivos militares y 5 civiles heridos; 5 militares y 3 civiles muertos y aproximadamente 1.000 detenidos. Posteriormente, fuerzas gubernamentales allanaron las facultades de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Central en Maracay y la Facultad de Medicina de la Universidad de Carabobo, donde fueron encontradas armas de guerra, uniformes militares y material subversivo escrito. En La Victoria los insurrectos asaltaron el cuartel Mariano Montilla y detuvieron a todos sus efectivos; una emisora de radio fue obligada a transmitir proclamas de los rebeldes pero la situación fue dominada hacia el mediodía por fuerzas leales del Ejército y de la Guardia Nacional. En Valencia, grupos de civiles universitarios, portando armas de guerra, intentaron controlar las entradas de la Universidad de Carabobo y llamaron infructuosamente a la población a incorporarse en apoyo al alzamiento. No se registraron incidentes en otras regiones del país, excepto en Zaraza (Edo. Guárico), donde civiles, presuntamente pertenecientes a un grupo guerrillero, intentaron tomar la ciudad, pero fueron rápidamente controlados por efectivos de la Guardia Nacional, dejando un saldo de 5 civiles muertos y un guardia nacional herido.
El mismo día del alzamiento, el presidente, reunido en Consejo de Ministros, decretó la suspensión de las garantías constitucionales. Al día siguiente el gobierno emitió el decreto núm. 2.669, según el cual se ordenó aplicar un procedimiento extraordinario para enjuiciar a los golpistas civiles y militares, previsto en el título 8° del libro 1° del Código de Justicia Militar, para lo cual se instaló un Consejo de Guerra Extraordinario. Igualmente se promulgó el decreto núm. 2.670 con el objetivo de garantizar la realización de las elecciones regionales del 6 de diciembre. Con el mismo se restringió el decreto de suspensión de garantías, permitiendo entre otros, el derecho de reunión y se redujo el horario de aplicación del toque de queda. El general Iván Darío Jiménez Sánchez, ministro de la Defensa, informó que como producto de los enfrentamientos, 17 aviones fueron averiados, 4 Broncos derribados y que los daños causados a las instalaciones militares ascendían a aproximadamente Bs. 800.000.000. Las estimaciones extraoficiales calcularon en 300 el número de muertos; en tanto que las cifras oficiales de fallecidos fueron de 142 civiles, 19 efectivos del Ejército, 3 de la Fuerza Aérea y 7 de la Guardia Nacional. Se contaron 39 heridos en el Ejército, 32 de la Fuerza Aérea, 17 de la Guardia Nacional y 7 de la Armada. Fueron detenidas 500 personas entre oficiales y suboficiales y cerca de 800 individuos de tropa, además de 40 civiles.
Al igual que en el intento de golpe del 4 de febrero de 1992, se produjeron delaciones y deserciones a lo largo de la planificación de la asonada y durante su ejecución, que perjudicaron el desenvolvimiento de las acciones de los golpistas. El gobierno logró controlar la situación desde el punto de vista militar, siendo la reacción oficial mucho más enérgica que en la asonada anterior. A diferencia del intento del 4 de febrero, este alzamiento resultó un fracaso tanto en términos militares como políticos. La violencia de algunas acciones, particularmente la del canal 8; la pésima imagen del movimiento que se transmitió a través de las alocuciones; el temor que sembraron en la población las incursiones de los aviones de guerra, generaron reacciones en contra del alzamiento y el descrédito de los golpistas. Este intento de golpe se planificó bajo el impacto de los resultados del de febrero, y si bien es indudable que la popularidad de los líderes de la asonada anterior era muy alta así como el descrédito del gobierno, en la concepción de este segundo intento hubo una sobrestimación de la disposición de la población y de las Fuerzas Armadas a participar y apoyar un movimiento insurreccional. Las elecciones del 6 de diciembre se realizaron sin contratiempos, aunque bajo la supervisión de un amplio operativo militar. En marzo de 1993 la Corte Suprema de Justicia decidió la nulidad del decreto mediante el cual se instaló el Consejo de Guerra Extraordinario, y por lo tanto quedaron invalidados los juicios efectuados por el mismo, así como las condenas decididas. Al igual que lo sucedido con los involucrados en el intento del 4 de febrero, las causas de unos fueron sobreseídas y los oficiales de mayor rango fueron indultados por el presidente Rafael Caldera, a cambio de solicitar su retiro de las Fuerzas Armadas. Bajo estas condiciones retornaron al país los últimos exiliados que aún permanecían fuera. M.K.
BIBLIOGRAFÍA: COVA, JOSÉ ANTONIO. 27-N cita con la historia. Caracas: Vadell Hermanos, 1993; GRÜBER ODREMÁN, HERNÁN. Antecedentes históricos de la insurrección militar del 27-N-1992 por el honor de las armas. Caracas: Ediciones Centauro, 1993; OJEDA, WILLIAM. Las verdades del 27-N. Caracas: Vadell Hermanos, 1993.
HEMEROGRAFÍA: SOSA A., ARTURO. «El 27 de noviembre de 1992. Hechos, interpretaciones, consecuencias, posibles desarrollos». EN: Sic. Caracas, núm. 551, enero-febrero 1993.
Los nombres en azul reflejan la existencia de estas voces en el Diccionario de Historia de Venezuela en sus versiones papel











noviembre 27th, 2007 at 7:34 pm
Luego Chávez tiene la poca verguenza de ir por el mundo llamando golpista a todo aquel que no le gusta, cómo puede atreverse a eso
noviembre 27th, 2007 at 7:44 pm
Esa fue la segunda parte del despertar Venezolano y del cual no vuelto a cerrar los ojos, si ojo pelao. Y dices que fue un golpe de estado a tu democracia, sabrás por que dices que es tuya y no de la mayoria que ahora si es tomada en cuenta. Gracias a esta INSURRECCIÓN jamás pero jamás volveran. PATRIA,SOCIALISMO O MUERTE, VENCEREMOS NUEVAMENTE.
noviembre 27th, 2007 at 7:51 pm
Den gracia a Dios que cuando secuestraron a Chavez no lo mataron como pretendian hacerlo porque no existirian los ranchos del este de Caracas, por cierto que la Chinita está con Chavez porque unos cuantos le han pedido el milagro y nada, nos vemos festejando el tres de diviembre con hallacas y dulce de lechosa pero caciguisque
noviembre 27th, 2007 at 8:03 pm
Hey Martha no te has enterado que tus guarimberos mataron a un joven de 19 años o te haces la pendeja y piensas dejarlo pasar, apàrte de ello debes saber que ya hay pricioneros, Y cojieron tal culillo que hoy ni se asomaron a prender un cigarrillo. Y cvomo dice Ali Khan el SI para todo el mundo y a cobrar
noviembre 27th, 2007 at 8:06 pm
Hola Martha, te dejo en mi humilde un blog una reseña para ti.
Hoy escribió un artículo Afonso Ussía en el periódico la Razón sobre Chávez, está muy bien.
No estais solos desde España os damos todo nuestro apoyo.
noviembre 27th, 2007 at 8:20 pm
este blog me da pena ajena.
noviembre 27th, 2007 at 8:23 pm
Un saludo a Fin de los Tiempos y Pere.
En cuanto a Ip
No me hago eco de declaraciones manipuladas para involucrar a la oposición y hasta a la Iglesia.
Ustedes son capaces de matar a alguien con tal de echarnos la culpa. Bastante víctimas que tenemos en la oposición a quienes aun no se le hace justicia. Bastante presos políticos, sometidos a toda clase de violaciones a su debido proceso y al legítimo derecho a la defensa.
Y te agradezco que te refieras en otros términos a mi persona, porque aquí ni en ninguna parte acepto insultos, menos de anónimos. Cuando quieres me das la cara y me dices lo que tengas que decir, yo si la estoy dando. La gran diferencia.
Martha Colmenares
noviembre 28th, 2007 at 4:41 pm
Ya estamos aqui de nuevo funcionando
noviembre 28th, 2007 at 6:14 pm
Pero, para él, los fascistas son los demás, resulta increíble la poca vergüenza de algunos.
No me extrañaría que pronto hiciera Chavez una Ley de Memoria Histórica para decidir lo que pasó y lo que no pasó.
noviembre 28th, 2007 at 8:31 pm
Hola de nuevo.
Solventado un fallo. Ya estaremos posteando.
A los visitantes mis disculpas, pero ocurre que estas cosas pasan involuntariamente.
Un abrazo, Martha
octubre 6th, 2009 at 2:59 pm
noviembre 26th, 2009 at 11:06 am
Muy buen artículo, esto debería tener mas circulación.
Por casualidad no tienes la información -nombres, grados en caso de los militares, edad- de los fallecidos en este golpe, así como la que aparece en la reseña del 4 de Febrero de 1992?
noviembre 27th, 2009 at 10:48 pm
Algunas precisiones sobre la Insurgencia Civico-Militar del 27 de Neviembre de 1992 (27N):
A pesar de no haber sido invitados oportunamente, para participar en este evento, es históricamente importante dejar sentado que, durante la madrugada y primeras horas de la mañana, del 4 de Febrero de 1992, el 4F, en el seno de la Aviación de Combate Venezolana, se tomaron las decisiones y se ejecutaron las acciones, necesarias y definitorias, que coadyuvaron a la preservación de la vida del actual Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, y de muchos otros hermanos venezolanos, que junto a él, insurgieron en aquella fecha histórica; muy particularmente la vida, de quienes liderizaron aquella Insurgencia Militar.
Siendo así, entonces el 27N no amaneció de golpe; aquel histórico día tuvo lugar una rebelión inédita, única, en la Historia de Venezuela; una Insurgencia Cívico-Militar a la cual fueron invitados a participar todos los sectores de la vida nacional que manifestaron, pública y privadamente, su rechazo a la grave crisis socio-político-económica-militar que padecía en aquel momento nuestro País, y su disposición de aportar para la solución de esta.
Durante el periodo de planificación de la operación se convocó e interactuó con un amplio espectro de sectores de la vida nacional, que iban desde lo más extremo de la izquierda política venezolana hasta aquellos sectores más conservadores de la política nacional; se conversó con al menos un personero de organizaciones políticas tales como Bandera Roja, Tercer Camino, Causa R y el Movimiento al Socialismo, así como de organizaciones del tenor de la Conferencia Episcopal, de las Academias Nacionales y del llamado grupo de Los Notables. Todas las personas convocadas asintieron afirmativamente en la necesidad de organizarse para enfrentar la grave crisis institucional existente, incluyendo la prioridad de elaborar un plan de contingencia para actuar por la vía de hecho, cuando las posibles alternativas de solución pacífica fuesen agotadas.
En el seno de las Fuerzas Armadas Nacionales se diligenció la participación de los diferentes componentes de la Institución: Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional; y si bien no se contó con la incorporación decidida y significativa de todos ellos, por lo menos se dispuso de sus representantes a nivel del grupo de planificación, participando entre otros, el Coronel (Ejército) Higinio Castro, el Contralmirante (Armada) Hernán Gruber Odremán, el General de Brigada (Aviación) Francisco Visconti Osorio y el Mayor (Guardia Nacional) Carlos Salima, constituyéndose cada uno de ellos en la figura pública, responsable del respectivo componente militar. La participación masiva en el combate real la soportó la Fuerza Aérea Venezolana, los valientes y aguerridos pilotos de este componente estuvieron peleando durante todo el día, siendo complementada, su inédita y gran actuación, con una que otra intervención aislada de pequeñas unidades del Ejército y de algunos de los sectores civiles comprometidos, que desafortunadamente no pudieron cumplir con su misión.
Los objetivos militares de la lucha en tierra no pudieron ser capturados, salvedad hecha a la heroica intervención cívico-militar ejecutada para la toma de la televisora Venezolana de Televisión y del centro de enlace de las señales de televisión en el sector Los Mecedores de la ciudad de Caracas, allí, conjuntamente, algunos compatriotas del Ejército, la Armada y del MBR-200 (Movimiento Bolivariano Revolucionario 200) lo dieron todo, inclusive sus vidas, en el cumplimiento de su misión. Además, debemos resaltar la espontánea y decidida intervención de los habitantes de los poblados aledaños a la Base Aérea El Libertador en Palo Negro, estado Aragua, de algunos grupos de manifestantes en la ciudad de Maracay y estudiantes de la Universidad de Carabobo, quienes se solidarizaron con la rebelión.
Ese histórico día, la juventud patriótica y militar venezolana estuvo dignamente representada en el aire por los pilotos de combate de nuestra Institución Aérea, quienes a la par de sus aguerridos y valientes hermanos de la Policía Aérea y de la Defensa Aérea, en tierra, lo dieron todo por la Patria, hasta llegar al límite de la entrega de sus propias vidas. Durante ese epopéyico momento, la gran familia de aviadores venezolanos del 27N, tanto en el aire como en la tierra, combatió en todos los ámbitos: se libraron combates aéreos reales (hecho único en toda la vida de nuestra Patria), enfrentamientos aire-tierra, ataques tierra-aire y también combates de las fuerzas de superficie entre sí; observamos entonces, que la Fuerza Aérea Venezolana estuvo el 27N combatiendo aguerrida, valiente y dignamente durante casi todo el día, como no lo ha hecho nunca, ni antes ni después, en toda su vida; por lo que podemos concluir diciendo que “El 27N ocurrió una insurgencia masiva de la Aviación Militar Venezolana”, que ¡El 27N hubo un Golpe Aéreo!.
Los venezolanos debemos rendir homenaje eterno a la memoria de los pilotos de combate: Teniente (Aviación) Rodolfo Domador Pineda y Teniente (Aviación) Juan Carlos Valbuena Rincón, quienes fueron abatidos en el aire por las fuerzas enemigas, en combates aéreos arteros y desiguales, y a los combatientes que, junto al Sargento Jesús Delgado fueron asesinados por las fuerzas leales al gobierno, actuando con una actitud de excesiva criminalidad y violencia, con posterioridad a su rendición en las instalaciones de la televisora Venezolana de Televisión, canal 8. Los nombres de todos estos valientes compatriotas han quedado inscritos en las páginas gloriosas de nuestra nacionalidad; ¡ Que en paz descansen ¡.
Todavía no se ha hecho un balance justo, del aporte que la Insurgencia Cívico-Militar del 27 de Noviembre ha dado, al proceso político desarrollado actualmente en nuestro País; con frecuencia, nos pintan ese hecho histórico, haciendo gala de un egoísmo sin limites. La Venezuela actual espera, por una obra objetiva y justa, sobre los acontecimientos ocurridos en el año 1992; una obra que recoja los hechos y señale los aciertos y errores, con propiedad.
Siendo la Insurgencia Cívico-Militar del 27 de Noviembre de 1992, un acontecimiento de extraordinaria trascendencia en la historia contemporánea de nuestra Patria, este Capítulo no ha sido analizado, estudiado ni registrado con suficiente interés, atención y profundidad: sin el 27N no hubiese sido sometido a juicio y finalmente removido de la Presidencia de la República el ciudadano Carlos Pérez, ni consolidada la opinión y la voluntad nacional por el cambio y la transformación político-social de nuestro Pais. Tampoco habríamos logrado una matríz de opinión favorable al proceso de cambio venezolano a nivel internacional u obtenido los sobreseimientos de las causas de los compatriotas combatientes del 4F que se encontraban presos, y, en general, no habríamos fortalecido férreamente el gran sentimiento nacional por el Proceso Revolucionario Bolivariano que los venezolanos estamos construyendo hoy día.
noviembre 28th, 2009 at 11:45 am
Francisco Visconti Osorio
En estos golpes lo que más los caracterizó es que no fueron de factura cívico militar. Sólo militar. La gente no salió a las calles, lo cual los hace más ilegítimos, además del delito que constituyeron por los muertos causados, heridos, daños a la nación, utilización de los recuersos del estado.
noviembre 28th, 2009 at 4:08 pm
[...] el 27 de noviembre Información y videos en mi blog al pulsar [...]
mayo 31st, 2010 at 1:24 pm
Me he sentado aqui al recordar algunas cosas que sucedieron en el 1992.cada quien tiene una expresion algo absurda de los sucesos acontecidos en la base aerea la carlota, he escuchado una reportera gritar !pobrecito! cuando el bronco cayo en la pista de la base pero no expresa que ese piloto estaba luchando entre su paracaida y los disparos de las fuerzas leales del gobierno que intentabanm matarlo, Si señores al piloto le disparaban estado en ela aire , nadie comenta que soldados de esa misma base un jeep rojo y una camioneta que servia de escolta rescataron el piloto entre disparos de francotiradores apostados en los alrededores de la base.No estaria estos francotiradores violando La convencion de ginebra ? .No eso paso desapercibido para todos los reportero que hoy dicen que cubieron con objetividad ese suceso..Tampoco aqui se nombra el hostigamiento de la disip cuando el piloto del bronco fue recastado y que le disparaban a los vehiculos tanto el jeep rojo , como la camioneta , por la carretera perimetral de la base, trayendo como consecuencias el paso del mismo por frente de la alcabala principal de la base,donde era mas fuerte el combate armado nadie nombra el soldado herido que luego murio por ese hostigamiento, soldado que ayudo a rescatar al piloto caido.A algunos no se le olvida el nombre del general que al rendirse los golpista de la base aerea baja de su oficina en el segundo piso y casi obliga al personal de tropa y al mismo castro que salga con las manos en alto a las puertas de la comandancia, Se le olvido a ese general? que habia una tanqueta con una punto 50 disparando a los pasillo de la comandancia.Que pretendia este General? Eliminar de una vez a los golpista? Porque la rendicion de los militares golpita se hizo en el grupo policial aereo y no en la comandacia general.? que motivo esto? Si realmente buscan objetividad en la informacion porque no investigan esto? Que sucedio en los pasillos de la comandacia cuando la tanquetas del ejercito y la guardia habian tomado la carlota? No he leido aun porque el oficial humberto mijares comandante del grupo de policia aerea autorizo el detonamiento de las bombas que habian quedado enterradas en la pista, No por el hecho de haber autorizado la detonacion. Si no por el hecho de que los soldados insurgentes fueron obligados a estar en el dormitorio ese dia y escasamente ese dormitorio esta a 250 metros de la pista….Si hoy me preguntan a mi si participaria de nuevo en esta intentona militar.No lo pensaria dos veces, diria que si, y haria lo mismo por mi patria y por mi pais
junio 17th, 2010 at 7:12 pm
uff tiempos aquellos, me acuerdo que me pare temprano a ver mis comiquitas y veo a un tipo en la pantalla diciendo un discurso que ni entendia, pense que era un simulacro o algo por el estilo, como se llamaba ese piloto que fue derribado??.
yo creo que desp de todo nada de eso valio la pena, el venezolano olvida demasiado rapido, yo creo que por eso es que estamos tan quebrados, venga quien venga.
saludos!
noviembre 27th, 2010 at 12:36 pm
[...] A 15 años del golpe del 27/11/92. Videos y reseña Noviembre 27, 2007 [...]
enero 22nd, 2011 at 9:08 pm
Me asombra la memoria selectiva y distorsionada de algunos comentaristas, por ejemplo Francisco Visconti Osorio, llamando movimiento cívico-militar, cuando la realidad es que los únicos representantes de la sociedad civil era gente sin representación, resentidos, auto marginados de la sociedad, que pretendían tomar por asalto.
Se los digo a todos lo que no son venezolanos, ese día fue de terror, pero la sociedad civil y la gran mayoría de los militares lo rechazo, porque para aquel entonces se habían hecho públicos los documentos y planes que se tenían para el supuesto éxito de la intentona del 4 de febrero, en uno de estos documentos se tenia de intención de disolver todos los partidos políticos, sindicatos y colegios, para ser reemplazados por organizaciones revolucionarias, en otras palabras, organizaciones subordinadas al gobierno revolucionarios, cuyos directivos serian nombrados a dedo. En Venezuela había mucha corrupción y el sistema democrático era imperfecto, pero francamente era preferible a una dictadura civico militar que sin duda quedaría como militar al cabo de un tiempo.
En aquel momento los golpistas se defendieron haciendo uso de los derechos constitucionales que como ciudadanos venezolanos tenían, de hecho su linea de defensa legal fue que todo ciudadano tiene derecho a alzarse en armas contra un gobierno que considere ilegitimo y tiránico, y para rescatar a la democracia de los partidos políticos corruptos. Ahora que esta misma gente no para de amenazar, oprimir y perseguir a los críticos hasta meterlos presos, negandoles sus derechos y dándoles un trato inhumano, cuando en comparación ellos estaban presos en habitaciones propias de hotel 5 estrellas.
septiembre 16th, 2011 at 8:05 pm
Los muertos fueron puestos, y ocasionados también, por ambos bandos. Nadie está dispuesto a reconocer su culpabilidad por la cantidad de sangre vertida. El bombardeo al Palacio de Miraflores es, nada más y nada menos, que nuestro paralelo al bombardeo del Palacio de la Moneda con Allende adentro. La furia criminal de los cañones tiñó de rojo a Venezuela para complacer a un grupo de eternos resentidos y golpistas tanto de derecha como de izquierda.