A madre de Clara Rojas, le parece estar en un sueño

Clara González de Rojas, madre de rehén, madre valor
22/02/2006 - Le Monde
Ella es ahora espera, tristeza y bondad. Semiparalizada, Clara González de Rojas ha perdido toda esperanza de “volver a ser ella misma”, sin embargo ignora el odio. Hace cuatro años, su hija, Clara Leticia Rojas fue secuestrada por la guerrilla de las FARC. La ex candidata a la presidencia Ingrid Betancourt, tiene su retrato expuesto en la Alcaldía de París. Pocos franceses saben de la existencia de su jefe de campaña y compañera de infortunio.
El 22 de febrero del 2002, Clara Rojas, entonces de 38 años de edad, acompañaba a Ingrid a Florencia en el sur del país para llegar a San Vicente del Caguán, en donde durante tres años el gobierno y la guerrilla han hecho la loca apuesta de negociar la paz. Las autoridades intentan por todos los medios disuadir a las dos mujeres de que viajen por carretera. Una semana antes las conversaciones de paz fueron interrumpidas. La guerra se ha reanudado. ¿Cómo explicar que Clara de quien su madre dice que es “lúcida y responsable”,haya aceptado seguir a Ingrid Betancourt en semejante aventura “llamen a eso lealtad o inconsciencia pero Clara jamás hubiera dejado sola a Ingrid”, afirma la señora González. Ambas mujeres no eran amigas íntimas pero Clara creía en el proyecto político de Ingrid.
La señora de González vivía entonces en el campo. Se había ubicado allí diez años antes cuando falleció su marido, representante en piezas de recambio, la había dejado sin recursos. “en nuestra casa de Utica a cuatro horas de Bogotá, podía ocuparme de mi huerto”.explica. Guerrilleros y paramilitares azotan la región pero dejan en paz a esta anciana apacible que raras veces se ve por el pueblo. Cuando ese mismo día, las emisoras anuncian el secuestro de Ingrid, las noticias son confusas.
La señora González regresa precipitadamente a Bogotá. El lunes llega un fax: Clara confirma que está en manos de la guerrilla. El día siguiente, la señora González ya no puede levantarse: la angustia ha podido con sus tendones y sus músculos. Claraleti es la menor de cinco hijos, la única niña, la preferida. La señora González ya no se esconde. “lo más difícil es el sentimiento de impotencia”, afirma agregando una sonrisa triste. “Un amigo de Clara, periodista, me sugería que presionara a Nueva York y a París, ¿Llamar a Nueva York?
Yo que no conocía a nadie” La duda continuamente la atormenta:”¿habría podido hacer algo yo?”. Cuando es evidente que Ingrid y Clara no serán pronto liberadas, la señora González regresa al campo, intenta sofocar su tristeza mirando crecer sus rosas. Aprende a utilizar Internet para permanecer en contacto con las familias que comparten su situación. Los guerrilleros de las FARC retienen a 61 “rehenes políticos” que quieren canjear con sus camaradas prisioneros, y además varios centenares de rehenes económicos, secuestrados para obtener un rescate.
En Bogotá los acreedores muestran los dientes y amenazan con embargar el dos piezas de Clara, cuyas mensualidades no han sido abonadas. En ese país en donde el secuestro se ha convertido en un hecho de sociedad, la ley obliga al patrono a que pague el sueldo del empleado secuestrado. Ahora bien Clara no había firmado contrato y Oxígeno Verde, el partido de Ingrid Betancourt ha dejado de existir. La señora González se instala entonces en el apartamento en que cada objeto le recuerda a su hija. Orgullosa, la señora González recita la hoja de vida de su hija menor: estudios de derecho y un brillante comienzo de carrera en el sector público.
La señora González se deja a veces llevar a hablar en presente:”Claraleti logra todo lo que emprende, es tan activa…”. A fines de 1991, Clara Rojas se había cruzado con Ingrid Betancourt en el Ministerio de Comercio exterior. Diez años más tarde había abandonado toda actividad profesional para dedicarse a tiempo completo a la campaña presidencial de Ingrid. La señora González no puede contener un sollozo.
El presidente de la República, Álvaro Uribe, no se ha tomado nunca la molestia de recibir a esta señora discreta quien no gusta de las cámaras. “Le he escrito varias veces. Sus consejeros me han contestado con cartas muy amables” dice la señora González. La familia de Ingrid Betancourt no tiene palabras bastante severas para condenar la actitud del Jefe de Estado, reacio a cualquier negociación con la guerrilla. La señora González en cuanto a ella, « intenta comprenderlo ». Ni siquiera ha intentado acercársele en el 2005 con motivo de un seminario acerca del terrorismo: “Tiene tantos problemas de que ocuparse”.
En julio del 2002, las FARC hicieron llegar un vídeo. Las dos mujeres, adelgazadas están sentadas a una mesa. Es Ingrid la que habla. En un segundo vídeo difundido en agosto del 2003, las rehenes aparentaban mejor condición física, pero nada permitía saber si ambas seguían detenidas juntas. Clara, rota la voz, sólo se dirigía a su madre. Su fragilidad conmovió al país.
Desde hace dos años y medio, los guerrilleros no han dado señal de vida de las dos rehenes.”Intento comprender su crueldad. Creo que intentan hacernos vivir y sufrir los que ellos mismos han vivido y sufrido”, dice la señora González. Desde el secuestro de su hija ha leído mucho “para intentar comprender cómo llegó su país hasta tal punto”. En la prueba, la suavidad despunta a veces. La señora González dice “haber conocido la verdadera solidaridad” con las familias de origen modesto cuyos hijos soldados están en manos de las FARC, algunos desde hace ocho años.
Sus dos nietecitas y la madre de éstas irrumpen. La señora González se levanta con dificultad del sofá para recibirlas. La más joven de las niñitas, María Alejandra tenía cinco años cuando desapareció su tía. “he tenido que llevarla al sicólogo, cuenta su madre, era terrible este cachito repitiendo siempre que odiaba a las FARC”.La señora González vuelve a sentarse. Unas lágrimas caen sobre sus bellas manos arrugadas. No siente odio para con los guerrilleros:” ¿Odio por qué? Sería otro dolor más y yo ya tengo bastante con el de la ausente”.


























Diciembre 30th, 2007 at 6:39 pm
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