La cocina cubana agoniza, nos dice Maria Argelia Viscaino

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SOS: La cocina cubana agoniza
Por MarÃa Argelia Vizcaino
www.mariaargeliavizcaino.com
Desde hace varios años, más de una década, he venido escribiendo sobre el peligro de la pérdida de nuestras tradiciones culinarias. Hoy es un hecho casi inevitable, si no se toman esfuerzos rápidos y conscientes de todos los cubanos unidos.
Les contaba en uno de mis artÃculos, que a finales de la década de 1980 y principio de 1990, a falta de los ingredientes para un tÃpico Ajiaco Criollo, salió a relucir en nuestro empobrecido paÃs la Caldosa de las Tunas, que recibió gran publicidad por la TV controlada, y desde entonces a cualquier yerba hervida, aunque sean silvestres, se le llamó Caldosa o Ajiaco, pero la Caldosa «se hace con cualquier cosa», y nunca será igual a nuestro Ajiaco Criollo, que es el plato más representativo de la cocina cubana. Pueden leer copiando http://www.mariaargeliavizcaino.com/c-Ajiaco.html ; en la misma página publicamos una colaboración del destacado periodista José Luis Fernández, de La Voz de Cuba Libre, que tiene relación ya que como su tÃtulo indica “Cuba: El único paÃs del mundo donde no se puede comer su comida tÃpica”.
También he escrito sobre “Recetas modernas de la cocina cubana”, esas cosas tan espantosas e increÃbles como son: Croquetas de huesos de pollo; Albóndigas de productos cárnicos; Picadillo de cáscara de plátanos; Bisté empanizado de hollejo de toronja. Pero hay otras gandofias como la ensalada de verdolaga; el picadillo que le llaman «extendido» o «enriquecido» con soya; el picadillo de «gofio»; el picadillo de Oca (ganso) que a veces se lo venden como pasta; el «Fricandel» hecho con extrañas sustancias molidas (huesos cartÃlagos, etc.) que en realidad la población no ha podido definir qué cosa es.
Estos inventos son de cuando el llamado “perÃodo especial”, principio de la década de 1990, pero antes sufrimos la “ofensiva revolucionaria” en 1967-68, sin poder recibir las remesas de familiares en el exterior que ayudaran un poco nuestras necesidades, y ahà conocimos los huevos escalfados; el arroz con suerte (si te toca algo); las croquetas miracielo (que se pegan al cielo de la boca); el chicharrón de macarrones; el dulce de cáscara de naranja de china; etc.
Es lógico que si no existÃan los ingredientes naturales no se pudieran elaborar nuestra comida habitual y la población tuviera que inventar con lo que encontraran, pero lo más triste y frustrante es que especialmente en Miami, en la no por gusto llamada Séptima Provincia o Capital del Exilio donde existe libertad, no se degusten todos los variados platos caracterÃsticos de nuestra mesa.
En mis primeras vacaciones al condado Dade en 1983, fuimos entusiasmados a La Pequeña Habana, y ahà descubrà que casi no se conocÃan los platos tÃpicos de nuestro paÃs, ni siquiera se vendÃan fritas, ni discos voladores y el sandwich Elena Ruz, lo escribÃan mal y lo preparaban peor, para colmo se ha generalizado confundir el CongrÃs con el Moros con Cristianos, y el CongrÃs se hace con frijol colorado y se diferencia del Moros con Cristianos en que este último es con frijol negro. El CongrÃs se originó en la provincia de Oriente, por la manera de guisar de los esclavos haitianos para sus amos franceses cuando emigraron a esta región. La etimologÃa de congrÃs viene de ‘congo’ como le decÃan al frijol colorado, y de ‘du riz’, que es arroz en francés. Muchas personas creen que debe ser al revés, porque el que pinta gris al arroz es el frijol negro.
Con los años, cada dÃa hay menos testigos que vivieron en la Cuba de ayer (antes de 1959), y entre los que se han americanizado y los que continúan llegando conociendo solo de escasez y de hambre junto a los latinoamericanos, que tampoco saben del arte de sazonar de la mayor de las Antillas, este problema se ha agudizado. Cualquiera, sin asesorarse al respecto pone un negocio de cocina cubana y se cree que está todo bien con vender el “seguimiento”, como si arroz con frijoles negros fuera lo único que comÃamos, para colmo, condimentado con ingredientes que nunca ha llevado, como culantro (que es de hoja larga), cilantro (que es el de hoja pequeña) apasote y otras yerbas. Es que en Cuba socialista al faltar las sazones tÃpicas se acostumbraron al sabor del culantro para todo, ya que crece silvestre en cualquier jardÃn de una casa.
Muy pocos en la actualidad están conscientes de las verdaderas tradiciones cubanas, por eso en muchos menú que dicen representar nuestra isla aparece el “churrasco”, y no es correcto que hagamos lo mismo que otros paÃses hacen adueñándose de los logros de Cuba, sabiendo que el churrasco es tÃpico de los gauchos argentinos, lo mismo le dicen “milanesa” a lo que siempre llamamos bisté empanizado. Igualmente el mofongo de Puerto Rico y el Mangú de República Dominicana no se puede confundir con el MatajÃbaro de Camagüey ni el Fufú de La Habana. ¿Quién come en la actualidad por ejemplo: Cerence de Oriente; Salpicón camagüeyano; Frangollo de Bejucal; Polvorones matanceros; Salsa de Perro de Caibarién; Cafiroleta; Cusubé; CatibÃa; Tortilla de Regalo; Sangre Quemada; Quimbombó a la criolla; el habanero Brazo Gitano de Yuca; o Migas de Gato tan popular entre nuestros mambises? Casi ningún cubano.
Me contaba la amiga y prestigiosa abogada de inmigración Laura MarÃa Pruna “apasionada al sazón y culinaria cubana” que viviendo en Miami, está “casi huérfana”, ya que en hogares a donde la invitan a comer y “en restaurantes de supuesto ‘goodwill’, se te cae la quijada, ya que sus platos criollos, no sirven para nada.” Y me pone de ejemplo distintos lugares de relativa fama donde el congrÃs “parecÃa más a un gallo pinto nicaragüense” descolorido y el arroz sin desgranar; un bisté de res empanizado que el empanizado se despega de la carne y se hace viruta; el tostón está refrito y empapado en grasa; por una orden de boliche le dieron una tajada que parecÃa una “hostia de carne hervida y sin sabor”. Me menciona unos lugares de mucho renombre que se come como en “una cafeterÃa universitaria” pues “no hay consistencia de calidad y menos abundancia”.
Algunas amistades le contestaron que no se preocupara del resultado del plato, sino de la higiene del restaurante, tanto en la cocina como en los baños. Buen punto, pero pueden ir todos de la mano, no hay necesidad de aguantar mala comida por tener un lugar aseado, y viceversa. Otra amiga de Washington, DC, le dice que no se queje que allá arriba solo hay cuatro “restaurantes que no sirven para nada”. Pero es que da la casualidad que Miami es grande gracias a los cubanos exiliados, que Miami habla español por esa inmigración masiva de los nuestros hacia este lugar, ¿por qué soportar que no pululen restaurantes que sirvan nuestro inconfundible estilo con variedad y calidad si el voto cubano ha logrado hasta influenciar en las elecciones de esta gran nación? Parece que importa más la polÃtica que nuestra cultura cuando una es consecuencia de la otra y van las dos de la mano.
Le contesto a mi respetada abogada entre otras cosas que a la comida de nuestra nación le ha pasado lo mismo que a nuestros artistas exiliados: son desconocidos en Cuba y en Miami, por eso me inspiró este artÃculo para hacer un llamado de auxilio a todos los cubanos de aquÃ, de allá o de acullá, para que unidos tratemos de proteger aunque sea la cocina tradicional y un poco a nuestros artistas.
Yo sé que hay muchas cosas que salvar, pero por algo hay que empezar. Un paÃs que pierde su cultura no podrá nunca encontrar el camino de la libertad, porque quien no ama lo suyo, no lo defiende, por eso el sistema totalitarista ha buscado la forma de crear el despego a la patria confundiendo los sÃmbolos nacionales y a los verdaderos héroes, y en su nombre reprimen al pueblo haciendo creer que la única solución sea emigrar en busca de libertad, para poder tener la oportunidad de mejorar, sin que tratemos lo contrario, que se vayan del paÃs los únicos que la destruyen.
Los que salieron sin dañarse el sentido patriótico son los que mejores han mantenido la cubanÃa, los otros, lamentablemente hacen un clichés entre chusmerÃa y un culto a Mogollón con Scarface, que dan lástima, sin contar otros que se pierden entre el ‘spanglish’ y las frivolidades de la sociedad de consumo, presumiendo de tradiciones que desconocen, y como se creen que saben, no investigan para tratar de aprenderlas.
Pienso que los artistas, que son nuestros mejores embajadores culturales debÃan ser los primeros que se nos unan para tratar de conservar esta cocina que agoniza antes de que sea muy tarde, porque ellos mejor que nadie saben lo que representa ser ignorado en nuestro paÃs y en la capital del exilio. Juntos podrÃamos hacer una obra de caridad y quien quita que salvando el arte culinario cubano, se popularicen también todos los profesionales del espectáculo que están bloqueados, y muy pronto regresemos a la Cuba libre que tanto añoramos, para volver a ser un paÃs reconocido en el mundo por su música, baile, azúcar y sabor.
Profesionales del espectáculos y medios de comunicación que deseen colaborar conmigo, envÃenos el nombre de su receta favorita cubana escribiéndome a mariaargelia@hotmail.com
Más trabajos de la autora puede encontrarlo visitando www.mariaargeliavizcaino.com
MarÃa Argelia VizcaÃno
Consultora Independiente
www.mariaargeliavizcaino.com
mariaargelia@hotmail.com











enero 22nd, 2008 at 7:38 pm
¿Como van a cocinar si apenas hay nada que cocinar?…
enero 22nd, 2008 at 8:08 pm
# 1 Harto
Claro que no se puede, como dice el reportaje. Eso no existe en Cuba.
Saludos, Martha