A cien años del natalicio de Rómulo Betancourt

21 de febrero, 2008
Reinaldo Trombetta
El Nacional
Al cumplirse cien años del natalicio del ex presidente venezolano Rómulo Ernesto Betancourt Bello (1908-1981), antiguos aliados y adversarios presentan un balance positivo del legado del fundador de Acción Democrática, mientras en el chavismo se percibe silencio e intención de olvido.
Cuando al historiador Naudy Suárez, ex militante copeyano considerado el estudioso más avezado de la vida de Betancourt, se le pide ajustar el legado del ex Presidente a las dimensiones del formato periodístico, advierte que se trata de una tarea embarazosa. No obstante, ofrece una enumeración interrogativa: “¿Líder fundamental de la democracia moderna en Venezuela?, ¿descubridor político del petróleo?, ¿fundador del más importante partido político nacional del siglo XX?, ¿abanderado del Estado con responsabilidad social?, ¿propulsor del capitalismo de Estado, de la reforma agraria y de la industrialización? o ¿campeón de la concertación político-social, particularmente a partir de 1958?”.
Suárez termina destacando el papel del célebre guatireño en la formación del sistema político democrático venezolano, y celebra a Betancourt por “pensar nuestra democracia de 1928 a 1945; implantarla, casi a la fuerza, de 1945 a 1948; replantarla, en uso de la concertación, de 1958 a 1964, y hasta probar curarla de lo que él mismo llamó las ‘feas arrugas’ que fueron apareciendo en su rostro, sobre todo a partir de 1973″.
Los méritos del fundador de AD son reconocidos hoy hasta por el ex militante adeco Américo Marín, quien en los años sesenta se alejó del partido para constituir el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. En mayo de 1962, el entonces presidente Betancourt inhabilitó al MIR y al Partido Comunista de Venezuela. Así, los empujó a crear la guerrilla denominada Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.
“En años en que había una gran sumisión al marxismo eurocentrista, Betancourt -quien venía de fundar el Partido Comunista de Costa Rica, durante su exilio en ese país- se esforzó en desarrollar un pensamiento nacional. Fue una especie de nacionalismo revolucionario que creó escuela en Latinoamérica”, recuerda Martín. “Fue un devoto de la democracia. Adquirió esas convicciones en la lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez. El pensamiento leninista inclinó a los comunistas a dar a la democracia un lugar secundario y por eso su compromiso menguó, y en cambio el de Betancourt se acentuó, incluso enfrentándose con Fidel Castro, ícono para la izquierda mundial”.
Desde un sector político opuesto, el de la democracia cristiana, el líder adeco también es recordado con aprecio. “Betancourt sigue siendo la referencia democrática para los venezolanos que apostamos por un futuro de progreso, de paz y de bienestar para todos”, señala el ex dirigente copeyano Eduardo Fernández. “Para Copei en sus primeros años, él era un adversario fundamental. Pero tiempo después, con el pacto de Puntofijo, se inició primero un período de cooperación y después de competencia civilizada y democrática, y de alternabilidad cívica”.
Fernández cree necesario retomar, en el momento actual de la República, tres consejos que Betancourt le obsequió durante una conversación a finales de los sesenta: “Compartir la visión de una Venezuela moderna, organizar una fuerza política con presencia hasta en el último rincón del país, y definir una estrategia inteligente que permita sumar a las grandes mayorías al proyecto nacional democrático”.
Desde las filas más antiguas de AD, el legado del fundador también es celebrado. Las hermanas Isabel y Olga Lucila Carmona, testigos del nacimiento del partido, reclaman el reconocimiento de los méritos de Betancourt.
“Él fue el jefe del liderazgo democrático, uno de los grandes líderes de la generación del 28″, destaca la periodista Olga Lucila, que, como asistente de Betancourt, lo ayudó en la preparación del libro Venezuela, política y petróleo. “Con su constancia y visión política él supo deslindarse a tiempo de grupos que tenían una ideología marxista comunista”.
“Betancourt fue el padre de la democracia”, observa Isabel Carmona, ahora vicepresidenta de AD. “Con el decreto 217 en marzo de 1946, él consagró el sufragio universal y directo. Nunca las mujeres ni los jóvenes, y mucho menos los analfabetas, habían votado”.
El sitio en Internet de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, www.venezuela.gob.ve, excluye el natalicio de Betancourt de los 65 hechos notables recogidos en su sección de efemérides para el mes de febrero.
Se toman en cuenta, sí, el nacimiento de los venezolanos Ezequiel Zamora, Cecilio Acosta, Antonio José de Sucre, Martín Tovar y Tovar, Eulalia Ramos Sánchez y José María España, y hasta el del dictador panameño Omar Torrijos. Se incluyen el Caracazo y la “rebelión patriótica” contra Carlos Andrés Pérez. Pero Betancourt está ausente de las páginas de la historia chavista.
Contactados por teléfono, intelectuales del oficialismo como el sociólogo Rigoberto Lanz y el ex vicepresidente José Vicente Rangel evaden comentar sobre el fundador de AD. En cambio, el presidente Hugo Chávez lo ha llamado “tirano” (Aló, Presidente Nº 184), “traidor” (Aló, Presidente Nº 195) y “entreguista” (Aló, Presidente Nº 269).
Mientras tanto, parques y autopistas que llevaban el nombre de Betancourt son rebautizados, en un intento por condenar al olvido a quien es considerado, por gran parte del país, el hombre que sembró el espíritu democrático en Venezuela.
http://www.el-nacional.com/www/site/detalle_noticia.php?q=nodo/16599
*****
TAMBIEN AL AMPLIAR AQUI, REPORTAJE DE VERSION FINAL




























Febrero 23rd, 2008 at 12:47 pm
“…es recordado por antiguos aliados y adversarios…”
Esa es la cuestión. Antiguamente había adversarios políticos, pero afines en las cosas comunes, que unen a las personas. Ahora se ha dado el relevo al fanatismo excluyente que evita todo atisbo de entendimiento y convivencia del entendimiento con la diversidad ideológica. Los bajos cocientes solo dan cabida a la bajeza moral y al egoismo suspicaz y desconfiado, típico del zafio e ignorante. Zorras guardando gallinas. Grandes naciones a merced de sus propias carcomas.
Esto no ha hecho más que empezar.
Saludos
Febrero 23rd, 2008 at 2:42 pm
Ha sido el gobernante más democrático porque siempre antepuso el derecho al voto a toda otra forma de la toma del poder; el más nacionalista porque siempre defendió el petróleo venezolano y nunca se lo entregó a Rockefeller ni a los EE.UU., aunque se opuso a Sanabria cuando subió n uestra participación al 60% de la renta; el más humanitario porque en sus gobierno jamás hubo un solo torturado, un solo asesinado, aunque nombró Ministro del interior a Carlos Andrés Pérez; el más democrático porque nunca proscribió partido alguno, nunca desconoció los derechos de los congresistas, ni el de Pérez Jiménez cuando fue elegido senador. Patriota hasta los tuétanos, porque con la política de sustitución de importaciones, permitió que empresas extranjeras vinieran a producir en el país y de esa manera aunque los productos no fueran nuestros, por lo menos podíamo comerlos, aunque las divisas se fueran al exterior. Por eso hay no entiendo las razones por las que el presidente Chávez no lo reconoce.
Febrero 23rd, 2008 at 3:22 pm
Alcides Betancourt R. Mis felicitaciones si es familia del Presiden Rómulo, y en cualquier caso, por gozar sanamente con tan buenos recuerdos y añoranzas, raramente conservados en el tiempo a un personaje que sirviera a la nación desde la alta responsabilidad de la Presidencia del Gobierno, por dos legislaturas alternas.
“…no entiendo las razones por las que el presidente Chávez no lo reconoce.”
Supongo que esta frase con la que termina su escrito, debe ser un tic, pues conociendo a Chavez, es fácil de entender que repudie a la honradez, a la eficacia, al derecho y a la libertad, y sobre todo a aquellos que fueran sus más leales valedores.
Saludos
Febrero 23rd, 2008 at 7:38 pm
Saludos, gracias por las aportaciones.
Martha
Febrero 24th, 2008 at 5:54 pm
En estos momentos de crisis nacional es importante destacar este centenario de un hombre que como R’omulo Betancourt, con sus aciertos y errores, como todo ser humano, supo mantener en alto la dignidad de nuestra patria frente a los embates del castrocomunismo. Es de esperarse que un tiranuelo de poca monta e individuos que le hacen la corte por preservar sus intereses y fortunas, se nieguen a reconocer la trascedencia histórica de Betancourt como padre fundacional de la democracia contemporánea venezolana. Rómulo ha pasado a la historia con un alto reconocimiento ¿cómo pasará el innombrable?