El “Guerra a Muerte” de A.N. Briceño Braun

Guerra a Muerte
Por Antonio Nicolás Briceño Braun
Corría el año electoral de 1998. Debido a mi interés en el acontecer nacional y sus principales actores, acepté una gentil invitación para asistir a una reunión privada entre el candidato presidencial Teniente Coronel golpista y 5 embajadores europeos, a fin de conocer de primera mano los planteamientos sobre política internacional y nacional. Justo antes de entrar a la reunión (10 personas) que estaba programada para unas cinco horas y durante la cual el candidato debía presentar sus planteamientos, se acercó a saludarme y me dijo: amigo Antonio Nicolás Briceño vamos a decretar la Guerra a Muerte ( sin duda recordando el decreto que mi familiar en tiempos de la independencia decretó y comenzó a ejecutar) a lo que yo rápidamente respondí ¨si, vamos a decretar una nueva Guerra a Muerte, pero contra la pobreza, los niños en la calle, el hambre, la división, el atraso, la inseguridad, y a diferencia de 1813 debemos utilizar la fuerza las importante del universo, la fuerza del Amor´¨se quedo mirándome largos segundos y luego me invitó a entrar en la reunión y a sentarme a su lado en el posible asiento que el destinaba a Bolívar.
Han pasado varios años y ahora más que nunca, ya sin máscaras, se hace evidente lo que desde entonces tenia en mente: destruir las instituciones, la economía, las libertades, la educación que con fallas ha cumplido un papel positivo en la formación de nuestra juventud. Destruir el aparato productivo, el campo y toda oposición que no le haga el juego a el y a su confusa revolución del siglo XXI, para poder instaurar una hegemonía totalitaria que reine entre ruinas como sucede en Cuba. Destruir ahora los lazos que nos unen no a Uribe (quien goza del respaldo de mas del 80% de sus conciudadanos sino de ese pueblo hermano que sentimos tan nuestro como el nuestro.
Pregonando odio, división y violencia pretende el presidente ahora en su desquiciada y errática actitud belicista, invocar la unidad nacional para marchar contra los colombianos y su gobierno. Esto esa tan grotesco, nefasto y absurdo como pretende generar con éxito una guerra civil donde hermanos luchen contra hermanos, traicionando una vez mas el sueño de Bolívar de unir a sus hijos para alcanzar la Libertad, el Progreso y el Bienestar tan anhelado por la inmensa mayoría.
Cree que nuestras Fuerzas Armadas van a olvidar las matanzas de Cotufi, Cararabo, Sierra de Perijá y tantas otras; pretende que olvidemos los secuestros, extorsiones, pagos de vacuna y todo tipo de atropellos dolor y muerte que las FARC han causado y siguen causando a nuestro pueblo; es impensable.
Si, es hora de la unidad nacional y de la Gran Colombia, cerrando filas contra la barbarie, en narco terrorismo, el totalitarismo enfermizo de Chávez. Guerra a Muerte contra lo que pretende desunirnos, contra el odio.
Vamos a unirnos en una Guerra a Muerte cívicamente como sucedió el 4 de febrero pasado, cuando millones de personas le dijimos No a la violencia, a la muerte.
Colombianos, queridos hermanos, mantengamos la unidad ahora y siempre para hacer realidad las Metas Superiores que la historia, la economía y la cultura nos tiene deparadas y que lograremos juntos hacer realidad para Gloria de nuestro bravo pueblo Grancolombiano.
Con Amor en Acción por la Grancolombia
Antonio Nicolás Briceño Braun
anbbraun@gmail.com
Extracto de la carta del Coronel Dr. Antonio Nicolás Briceño antes de morir (1813) le escribió a su esposa Lola. La Patria era esclava y en la noche de la esclavitud no hay paz, no hay honra, no hay amor, no hay vida.
TIENE LA LIBERTAD DE REENVIARLA A SUS REDES Y AMIGOS




























Marzo 7th, 2008 at 1:24 am
Lo triste es que a pesar de tanta claridad sobre lo que esta aconteciendo, muchos gobiernos del continente y del mundo, por intereses particulares permanecen irresponsablemente apáticos y distantes en pronunciarse o tomar acción sobre los atropellos que se están cometiendo, sin caer en cuenta o siendo cómplices del peligro que para el continente representa una mente desquiciada con una chequera de petrodólares, que sirven para comprar conciencias, pero no para satisfacer las necesidades de un pueblo que bien lo necesita. Una cosa es bien segura, nos podrá hacer grandes daños, pero difícil que esa mente putrefacta nos ponga a pelear entre hermanos.
Un abrazo