Hospitales chinos para practicar torturas. Red An kang. Fotos-video
¿Qué es la red An kang? Es un conjunto numeroso de hospitales dependientes del Partido Comunista chino para torturar a los disidentes con el objeto de “reprogramar el pensamiento”. Afecta sobre todo a los Falun Gong y ya no hay hospitales bastantes para ellos. Actualmente, están siendo arrestados para ser sometidos a torturas antes de los Juegos Olímpicos, que es lo que estamos denunciando. También se persigue por su “exceso” a católicos y evangélicos, y a todo aquel que discrepe o ponga en duda el papel dirigente del Partido Comunista. Sería recomendable una mayor información sobre el exterminio de los Falun, las multitudinarias penas de muerte, y las extracciones de órganos de personas vivas. Aquellos interesados en ahondar, a continuación se presentan el video, imágenes y un informe, muy fuertes, así como las notas informativas. Martha Colmenares, sigue en
Este VIDEO muy fuerte, ilustra lo expuesto, lo que han padecido los torturados. Lo hemos tomado del Blog de DAZIBAO-Ñ, en esta entrada. Esto ocurre en la China que Chávez y tantos otros defienden, una tiranía que hará gala con el deporte olímpico y los ojos del mundo no morarán más allá de lo macabro que esconde el régimen violador de los derechos humanos. Martha Colmenares
La foto ampliada al pulsar aquíEl antes y después.
Extracciones de órganos de personas vivas.
Relacionado aquí en este blog:
Unete a denunciar lo que ocurre en China
La extirpación forzada de órganos en China
Amplios reportajes sobre China
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CIFD: Cientos de practicantes de Falun Gong arrestados en la “preparación” para las Olimpiadas
Las agencias de seguridad chinas ofrecen recompensas monetarias por entregar a practicantes de Falun Gong
[Minghui Net]
NUEVA YORK (CIFD) - Agencias de seguridad chinas han estado dirigiendo arrestos de practicantes de Falun Gong a gran escala por toda China en los últimos meses, en un aumento de los esfuerzos de las autoridades por erradicar la práctica antes de los Juegos Olímpicos de agosto, según informó el Centro de Información de Falun Dafa.
En las últimas semanas, el Centro ha estado recibiendo informes regularmente de practicantes y sus familias dentro de China sobre registros puerta a puerta y arrestos. Según estadísticas recopiladas a través de estos informes, han tenido lugar 1.878 arrestos en 29 provincias, grandes ciudades, y regiones autónomas desde el 1 de enero de este año. Sólo en Beijing, se sabe que se han realizado 156 arrestos.
El Centro publicó el pasado 12 de marzo una lista de nombres y detalles de 67 casos representativos de individuos detenidos en Beijing desde diciembre de 2007. Dentro de este grupo, 16 practicantes fueron arrestados en el distrito de Chaoyang, establecido para albergar los eventos de tenis y voleibol, y 10 en el distrito de Shunyi, el lugar donde se celebrarían las competiciones de remo y piragüismo.
“La comunidad internacional esperaba que conceder las Olimpiadas a China estimularía una mejoría en los derechos humanos”, declaraba el Sr. Erping Zhang, representante del Centro de Información.” Pero los hechos en la práctica cuentan una historia muy diferente. Las Olimpiadas parecen haber dado al régimen de Beijing un nuevo incentivo, una excusa para aumentar los abusos contra los derechos de sus ciudadanos. Los arrestos convierten la promesa del régimen de mejorar su lúgubre situación de derechos humanos en una farsa. Ahora es imperativo que la comunidad internacional se pronuncie, ponga auténtica presión, y acabe con estas deplorables acciones”.
Arrestos de puerta en puerta
Según los informes, muchos de los arrestos siguen un método común, que consiste en que los oficiales de la comisaría local o de la rama de la Oficina de Seguridad Pública (OSP) van al hogar o al trabajo del practicante, llevan a cabo un registro para buscar materiales relacionados con Falun Gong, y se llevan al individuo bajo custodia a un centro de detención del distrito. En algunos casos, familiares o compañeros de trabajo que no practican Falun Gong también han sido arrestados.
La naturaleza sistemática de los arrestos sugiere que las autoridades están utilizando listas recopiladas previamente de practicantes locales - una práctica común de la OSP, según el ex agente de la OSP y de la Oficina 610 Hao Fengjun, que reside actualmente en Australia, las autoridades de la ciudad de Tianjin, donde éste trabajaba anteriormente, tenían una base de datos con los nombres de 30.000 practicantes de Falun Gong.
Recompensas por identificar a practicantes de Falun Gong
En muchas ciudades se ha puesto en funcionamiento un sistema de recompensas que ofrece de 500 a 3.000 yuanes (entre 60 y 360 US$) por identificar a practicantes de Falun Gong ante las autoridades. En la ciudad de Zibo (provincia de Shandong), por ejemplo, los avisos fueron publicados en las oficinas de administración de barrios, ofreciendo de 2.000 a 3.000 yuanes por información que lleve al arresto de un practicante de Falun Gong. Otras oficinas han ofrecido de 500 a 2.000 yuanes por identificar a un practicante de Falun Gong al que se haya visto repartiendo folletos informativos.
Aunque tales mecanismos de recompensa no son nuevos, sí lo es su utilización en relación a las Olimpiadas. En los últimos años, las páginas web controladas por la OSP y otras agencias del gobierno han publicado abiertamente avisos pidiendo a los ciudadanos que entreguen a practicantes de Falun Gong; las recompensas llegaban a los 5.000 yuanes. La siguiente página web de la OSP en la provincia de Liaoning es un ejemplo: Link (las autoridades chinas normalmente cierran webs como estas una vez que son publicadas en occidente. Si el vínculo no funciona, por favor diríjase a un archivo de Internet o al texto archivado de esta página aquí).
Como otro ejemplo, en un artículo de USA Today del pasado 8 de octubre, se citaban las palabras de un taxista llamado Liu Chunfa, “He asistido a varias reuniones con policías. Nos decían que si denunciábamos a personas sospechosas, como creyentes en Falun Gong, podríamos conseguir una recompensa de 2.000 yuanes (250 US$).
El Centro ha recibido noticias de varios practicantes de Beijing detenidos, que han sido condenados a sentencias en “campos de reeducación a través del trabajo” sin juicio previo, y teme que otros se encuentren en grave peligro de ser sentenciados injustamente. Cualquier sentencia de este tipo se extenderá más allá de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos, incluso años. La ley china permite sentencias de hasta tres años, sin necesidad de poco más que una vista judicial.
El Centro está exigiendo la liberación inmediata de todos los practicantes de Falun Gong, y pidiendo a los medios de comunicación extranjeros situados en Beijing y sus alrededores que investiguen estos arrestos.
Informes anteriores - Las Olimpiadas de Beijing impulsan la persecución a Falun Gong
Un reportaje de Reuters del 21 de febrero de 2001 revelaba que la campaña contra Falun Gong había aumentado, mientras China entraba en las etapas finales de la lucha por las Olimpiadas de 2008. El reportaje citaba al medio propagandístico del estado chino Xinhua, diciendo que el gobierno había otorgado “menciones” a 110 organizaciones y a 270 individuos por “trabajo anti Falun Gong” y para “barrer a Falun Gong”.
Un reportaje de la Australian Broadcasting Corporation del 17 de julio de 2001, mientras tanto, revelaba que después de que se otorgaran los Juegos de 2008 a Beijing, el vice Primer Ministro chino en aquel entonces declaró que conseguir las Olimpiadas era “la justificación de las medidas del país contra Falun Gong”.
En 2005, un diario de inteligencia, Intelligence Online, reveló que al ministro de Seguridad Pública, Liu Ping, se le había asignado la responsabilidad de erradicar a Falun Gong antes de los Juegos. (news)
Según Amnistía Internacional, en la preparación para los Juegos, el ex Ministro de Seguridad Pública, Zhou Yongkang, promulgó la siguiente orden en el contexto de celebrar “exitosamente” los Juegos Olímpicos de Beijing: “Debemos golpear contundentemente a las fuerzas hostiles tanto dentro como fuera del país: los separatistas étnicos, los extremistas religiosos, los terroristas violentos y …Falun Gong”.
NOTICIAS - 12 de marzo de 2008
Centro de Información de Falun Dafa, http://www.faluninfo.net/sp/
Fecha del artículo original: 12/3/2008
Versión en inglés: http://www.faluninfo.net/displayAnArticle.asp?ID=9517
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LA RED AN KANG O LA PSIQUIATRÍA CHINA
EN EL BLOG DE DAZIBAO-Ñ
Fotografía de Gao Rongrong, antes y después de ser torturada. Y otras crueldades. Véase vídeo.
Estos días, viendo los incidentes producidos en Tibet, he recordado un artículo del diario El Mundo, donde se describían las terapias aplicadas a los disidentes chinos en los hospitales psiquiátricos del Celeste Imperio. Un párrafo que me conmocionó, no sé si por su vertiente ridícula o criminal decía así: “ El Gobierno chino ha elaborado una serie de textos y libros donde se describen patologías no reconocidas en ningún otro país del mundo, pero que son de obligado estudio para los estudiantes de psiquiatría forense destinados a trabajar en hospitales An kang, como son ilusiones reformistas, monomanía política, exceso religioso, alucionaciones reformistas o un interés desmedido en modas extranjeras. Estos son síntomas achacados a personas que se manifiestan contra el Gobierno regularmente o tratan de organizar asociaciones o grupos independientes”. Pero ¿qué es la red An kang? Pues se trata de un conjunto numeroso de hospitales dependientes de Partido Comunista donde se tortura a los disidentes con el objeto de “reprogramar el pensamiento” de manera científica y terapéutica. Sin embargo, tales prácticas copiadas de la URSS se realizan sin el conocimiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría, que debe observar con estupefacción los tratamientos salutíferos que los doctores chinos aplican a dolencias tan sorprendentes. Y es que si queremos ser rigurosos debemos reconocer que la alucinación reformista constituye una patología muy severa.
El “exceso religioso” afecta sobre todo a los falun Gong y ya no hay hospitales bastantes para ellos. Pero también se persigue por su “exceso” a católicos y evangélicos, y a todo aquel que discrepe o ponga en duda el papel dirigente del glorioso P.C. Ch. Y mientras tanto, aquí, en occidente, sólo llegan noticias de inmigrantes chinos ilegales, de tríadas mafiosas y del peligro económico amarillo. Sería recomendable una mayor información sobre el exterminio de los Falun, las multitudinarias penas de muerte, y las extracciones de órganos de personas vivas.
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EL MUNDO
Domingo, 20 de enero de 2002
CHINA / MANICOMIOS PARA DISIDENTES
ENLOQUECIDOS
EXCLUSIVA MUNDIAL. Un periodista de CRONICA ha conseguido retratar la más cruel de las torturas utilizadas por el gobierno chino contra los disidentes: algunos son enviados a psiquiátricos, donde permanecen durantes años sedados y atados a las camas como si fueran locos
DAVID JIMÉNEZ Enviado especial a Guangdong
Mientras se lo llevaban esposado el 15 de diciembre de 2000, Cao Maobing pensó en cómo sería la vida que le esperaba en la cárcel. El veterano electricista de 47 años había desafiado a la dictadura comunista organizando una huelga en la fábrica de sedas donde trabajaba y sabía que tarde o temprano vendrían a por él. Vinieron.
Pero la furgoneta policial que se lo llevó nunca se detuvo en el presidio local y siguió su camino hasta llegar al Hospital Psiquiátrico nº 4 de la ciudad de Yancheng, en la provincia de Jiangsu. Los médicos ataron a Cao a un camastro y durante los siguientes siete meses lo trataron con electroshocks y medicamentos suministrados a la fuerza. El paciente sufría, a los ojos del Estado chino y de los 17 expertos que firmaron su informe médico, un proceso de «psicosis paranoica».
El Hospital Psiquiátrico nº 4 de Yancheng forma parte del más secreto y desconocido sistema de represión del Partido Comunista Chino y es sólo uno entre las decenas de centros donde el Gobierno encierra a disidentes, líderes religiosos, dirigentes sindicales y opositores. Desde 1987, y sin el conocimiento de Occidente o de la Asociación Mundial de Psiquiatría, los líderes chinos han creado una red de hospitales mentales clandestina bautizada con el nombre de Ankang («paz y salud»). El investigador británico Robin Munro denunció por primera vez la existencia de los hospitales policiales la pasada primavera con la publicación de un detallado informe de 130 páginas en el Columbia Journal of Asian Law. Desde entonces, CRONICA ha viajado a diferentes ciudades chinas para conocer cómo funciona el sistema Ankang, se ha entrevistado con familiares de las víctimas y ha logrado entrar en un psiquiátrico de la provincia sureña de Guangdong.
Las pequeñas habitaciones del centro están situadas a ambos lados de un estrecho pasillo en el que no se alcanza a ver el final.A través de cada enrejado se puede distinguir la figura de hombres jóvenes y mayores atados de pies y manos a camas metálicas, con la mirada perdida. Si se continúa andando se llega a un edificio contiguo y a una oficina que ofrece la primera pista sobre quién dirige el lugar. «Secretario del Comité del Partido Comunista», dice el cartel que cuelga de la puerta.
Los psiquiátricos públicos chinos están divididos en dos grupos: los Ankang, administrados por el temido Departamento de Seguridad Pública y supuestamente creados para criminales especialmente peligrosos; y los centros del Departamento de Sanidad, como éste de Guangdong. «Nada se hace sin el consentimiento del Partido, nosotros sólo obedecemos órdenes», se justifica el médico que accedió a llevarnos hasta el sanatorio aprovechando una reunión de los dirigentes comunistas locales en Beijing.
Uno de los cuartos, cerrado con llave y sin ningún tipo de ventana, es lo que se conoce como «la habitación confidencial». «No sabemos lo que ocurre ahí dentro, nadie lo sabe», dice el doctor. Cada cuarto tiene entre cinco y seis pacientes, la mayoría atados de pies y manos a camas metálicas. «Pueden ser peligrosos, por eso los tenemos así. No pueden hablar porque están sedados», asegura una joven enfermera.
Lo normal es que pacientes sanos y otros que no lo están compartan habitación en los psiquiátricos utilizados para internar a disidentes.El Gobierno chino ha elaborado una serie de textos y libros donde se describen patologías no reconocidas en ningún otro país del mundo, pero que son de obligatorio estudio para los estudiantes de psiquiatría forense destinados a trabajar en hospitales Ankang.«Ilusiones reformistas», «monomanía política», «exceso religioso», «alucinaciones reformistas» o «interés desmedido en modas extranjeras» forman parte de los síntomas achacados a personas que se manifiestan contra el Gobierno regularmente o tratan de organizar asociaciones o grupos independientes.
Los hospitales con más capacidad pueden tener hasta 2.000 pacientes, de los cuales la gran mayoría son realmente enfermos mentales que han cometido crímenes que van desde el asesinato múltiple a la violación. Documentos oficiales, sin embargo, demuestran que los «delincuentes políticos» son clasificados y tratados dentro del grupo formado por los pacientes «más peligrosos».La Enciclopedia de la Seguridad Pública, un manual de la policía china, incluye entre ellos a quienes «gritan lemas reaccionarios, escriben pancartas o cartas reaccionarias, realizan discursos antigubernamentales en público o expresan opiniones sobre asuntos domésticos o internacionales de importancia».
La terminología médica y los tratamientos en los centros Ankang son una copia de los que la URSS aplicó durante décadas en sus Hospitales Psiquiátricos Especiales, denunciados por primera vez en la prensa occidental en los años 70. En 1983, debido a la fuerte presión internacional, la asociación de psiquiatría rusa fue expulsada de la Asociación Mundial de Psiquiatría tras quedar probado que cientos de personas estaban siendo falsamente diagnosticadas de esquizofrenia y confinadas indefinidamente.
«En Occidente no se había hablado nunca de los abusos psiquiátricos chinos, a pesar de que se trata de un sistema más sofisticado y más utilizado, sobre todo en los últimos años», asegura el profesor Munro, cuyo informe Psiquiatría Judicial en China y sus Abusos Políticos es consecuencia de 11 años de estudio. Su relato deja pequeño el calvario de presos políticos como el recién llegado a España Wang Ce, recluido tres años en un campo de trabajo en Zheijiang.
«MANIACO POLITICO»
Cuando Yao Guifang, la mujer del contestatario electricista Cao, pudo finalmente visitar a su marido en el hospital nº 4 de Yancheng, apenas pudo reconocer al hombre que tenía enfrente. «No sé por cuánto tiempo podré mantener el juicio», aseguró un desvalido Cao, que relató a su esposa que vivía encerrado en una pequeña habitación con 20 enfermos mentales y recibía constantes inyecciones que le llevaban a perder el sentido. Una huelga de hambre, la negativa de sus familiares a reconocer su supuesta enfermedad y la publicidad de su caso en la prensa occidental lograron que las autoridades chinas liberaran a Cao el pasado mes de julio.
El Departamento de Seguridad Pública del Partido Comunista presiona sistemáticamente a las familias de los detenidos para que firmen documentos corroborando los diagnósticos de incapacidad mental.En el Ankang de la ciudad de Shanghai permanece recluido Wang Miaogen, un curtido opositor del Gobierno que no tiene a nadie que interceda por él. Su diagnóstico: «maniaco político».
La policía lo encerró el 27 de abril de 1993 para evitar que se manifestara contra la dictadura china durante los Juegos Asiáticos que se debían celebrar en mayo de ese mismo año. «No tiene familia porque es huérfano. Todos sus amigos sabemos que no está enfermo y fuimos a la policía a interesarnos por él», relata un compañero de Wang localizado a través de una organización disidente china con base en EEUU. «En una ocasión dos amigos de nuestro grupo fueron encerrados en el psiquiátrico por movilizarse para lograr su libertad. Sabemos que Wang está muy mal, hace tiempo que no tenemos noticias de él, pero todos tenemos miedo de hablar. Por favor, no vuelva a llamar».
El castigo psiquiátrico en China comenzó nada más llegar los comunistas al poder en 1949, pero se extendió sobre todo durante la caza de brujas organizada a raíz de la Revolución Cultural de Mao (1966-1976). Los archivos del hospital nº 7 de la ciudad de Hangzhou demuestran que, hasta 1979, el 54% de los pacientes chinos había sido ingresado por llevar a cabo «acciones y discursos antisociales».
Ese mismo año, 1979, China comenzó a abrir su economía al mundo.Deng Xiaoping anunció que «hacerse rico era glorioso». Y el contraste es cada vez mayor entre una economía y una sociedad que avanzan imparables y un Partido de viejos revolucionarios empeñados en mantener a sus 1.300 millones de compatriotas bajo el yugo de la dictadura. El desequilibrio social es creciente. Cerca de 900 millones de campesinos continúan malviviendo en el campo mientras las ciudades de la costa este del país progresan y las desigualdades hacen cada vez más difícil mantener la estabilidad.
Los psiquiátricos para disidentes forman parte de un complejo sistema de control orwelliano que tiene como pilares los más de 1.000 campos de trabajos forzados distribuidos por todo el país. Sus inquilinos, ahora más que nunca, proceden de grupos que han sabido aglutinar el descontento de quienes no se han beneficiado de las últimas dos décadas de cambios.
Es el caso de la secta Falun Gong. «El modelo de represión psiquiátrica se ha extendido a los disidentes religiosos y sus seguidores están siendo internados en psiquiátricos regulares. No hay suficientes Ankang para ellos», afirma Munro.
Hospitales como el de Guangdong, al que tuvo acceso CRONICA, elaboran programas de «reprogramación del pensamiento» en los que los seguidores de Falun Gong son obligados a ver vídeos con las supuestas atrocidades cometidas por sus compañeros durante 12 horas al día. La admisión de la culpa ante cámaras de vídeo, la denuncia de otros miembros de Falun Gong, el castigo corporal y el estudio de la ideología maoísta forman parte de un tratamiento destinado a «lavar el cerebro» de los detenidos, según testimonios de quienes han abandonado los hospitales.
TIANANMEN
Sólo los casos considerados imposibles son enviados a los 20 centros Ankang que dirige el aparato de seguridad del Estado.La estancia mínima en uno de estos centros suele rondar los cinco años y la máxima hasta 20 años. Algunos pacientes jamás abandonan el hospital porque, en realidad, no existe una condena formal y el Partido tiene manos libres para mantener a los disidentes encerrados el tiempo que considere necesario.
Wang Wanxing fue detenido en 1992 tras desplegar en Tiananmen una pancarta conmemorando la masacre de estudiantes de la capital china tres años antes.
Para entonces, el Gobierno ya había perdido la paciencia con este veterano disidente que comenzó a crear y, sobre todo a crearse, problemas cuando en 1976 escribió una carta criticando la política de Mao Zedong. El Departamento de Seguridad decidió enviar a Wang al centro Ankang de Beijing durante siete años (1992-1999).En ese tiempo, su mujer, Junying, fue presionada sin éxito para que firmara un documento admitiendo la «locura» de Wang, que finalmente fue liberado durante tres meses de prueba en agosto de 1999 bajo dos condiciones: olvidar sus reivindicaciones democráticas y no hablar con medios de comunicación extranjeros.
Wang llamó a las autoridades chinas un día antes de que expirasen sus tres meses de prueba para anunciar que iba a romper la segunda de esas condiciones y describir su experiencia en una rueda de prensa. «¿Cómo puedes hacer esto, Wang Wanxing? Si te comportas de esta forma tendrás que volver al hospital», le amenazó en una conversación telefónica la directora del centro Ankang de Beijing, Lu Qiuling. «Le he contestado que estaba dispuesto a regresar al hospital, pero que iba a hablar con la prensa. Esta misma tarde la policía se ha presentado en mi casa y me ha dicho que no me mueva de aquí hasta el lunes, entonces decidirán sobre mi caso», declaró Wang poco antes de que los agentes regresaran para llevarlo de vuelta al hospital. No se ha vuelto a saber de él.
Todos las personas que hablaron con Wang en sus tres meses de libertad coinciden en que, a pesar de sus siete años de encierro, mantenía sus capacidades intelectuales intactas. Tras su último arresto, la ONU preguntó al Gobierno chino por su paradero. «Se ha determinado que el paciente sufre paranoia, que sus acciones están dirigidas por deseos imaginarios, que ha perdido su capacidad normal de discernir y que es irresponsable», respondieron las autoridades.
Munro calcula que 3.000 personas «completamente sanas» han pasado por los psiquiátricos chinos en los últimos 20 años. El objetivo del Gobierno es que en el futuro todas las ciudades de más de un millón de habitantes tengan al menos un centro Ankang. La construcción de nuevos hospitales avanza imparable, mientras psiquiatras chinos de prestigio internacional niegan que haya abusos. «Nuestro problema no es que se diagnostique como enfermos a personas sanas, sino la falta de medios para tratar a los que sí lo están», según el doctor Tian Zuen, del Departamento de Salud chino.
LUCHA ANTITERRORISTA
China, ahora aliada de Occidente en su guerra contra el terrorismo, justifica la detención de muchos disidentes dentro de su propia «campaña antiterrorista». Organizaciones como Human Rights in China temen que EEUU, el único país que hasta ahora presionaba a Beijing sobre derechos humanos, deje de hacerlo para mantener el apoyo del régimen comunista en su campaña contra Al Qaeda.
Lejos de la diplomacia internacional, Cao Maobing mantiene una guerra distinta en su Yancheng natal. Aspira a dar voz a los trabajadores chinos. Su última detención fue la décima desde que decidió movilizar a sus compañeros para exigir los seis meses de sueldo que les adeudaban. Su familia intenta evitar que Cao, al que hasta sus amigos empiezan a ver como un obstinado Quijote oriental, vuelva a la carga. «Sólo un loco podría enfrentarse de nuevo a todo eso», dice uno de ellos.
«ASI ME CASTIGARON»
Uno de los pocos testimonios que existen sobre las condiciones en el interior de los psiquiátricos Ankang procede de una joven disidente china y fue recogido en el informe publicado por el investigador británico Robin Munro el año pasado. La detenida, que ingresó en 1987, describe en primera persona los diferentes castigos a los que eran sometidos los internos del hospital Ankang de Shanghai durante su internamiento. La autora de las escalofriantes descripciones no puede ser identificada por razones de seguridad.
La hormiga eléctrica
«Uno de los tipos de castigo era la acupuntura con corriente eléctrica. Los pacientes lo llamaban “la hormiga eléctrica”. Utilizaban agujas de acupuntura que descargaban electricidad.Había tres niveles de corriente. Cuanta más corriente, más doloroso, y el dolor dependía también del lugar donde se pusieran las agujas.[ ] Se convirtió en el código penal de los doctores. Cuando querían castigar a alguien, obligaban al resto de los pacientes a situarse alrededor de su cama mientras el paciente se retorcía de dolor a la vez que gritaba: “No lo volveré a hacer, no lo volveré a hacer “».
La inyección
«Otra forma de castigo eran las inyecciones.Una era una inyección muscular y la otra, mucho más dolorosa, intravenosa. Vi a algunos pacientes a quienes parecía que la lengua se les iba a salir de la boca tras recibir las inyecciones intravenosas. Tras varios días de inyecciones, sus músculos faciales quedaban paralizados, los ojos mirando fijamente a la nada. Sus caras parecían máscaras. No podían girar la cabeza y tenían que mover todo el cuerpo si querían mirar hacia otro lado».
La pastilla
«Las desobediencias al personal eran castigadas con un aumento de la medicación. Después de darles las pastillas, los pacientes sufrían calambres y no tenían ganas de hacer nada que no fuera dormir. Había que trabajar siete horas al día. Los que habían sido castigados con medicación echaban espuma por la boca. Sus ojos se movían sin control dentro de sus cavidades oculares. Caminaban muy despacio y se caían constantemente».
La cama
«La cama de una persona que era castigada se trasladaba de su habitación a un área que había entre el comedor y el lugar de trabajo y allí el paciente era atado de pies y manos al metal de la cama con correas. Desde ahí las enfermeras podían vigilar día y noche. Durante las horas de trabajo podíamos ver a una mujer atada de pies y manos a la cama. Permanecíamos en silencio, con la cabeza baja y trabajando. Al anochecer veíamos cómo se llevaban la cama y veíamos el espacio vacío donde estaba. Nunca sabías cuándo iba a ser tu turno. Cuando querían castigar a alguien, la alarma del pasillo sonaba y varios policías venían para atarte a la cama».
Pie de foto titulada
REPROGRAMACION DEL PENSAMIENTO
Con ese siniestro nombre se denominan las terapias a que son sometidos los disidentes políticos y religiosos chinos en los sanatorios. Incluyen electroshocks, castigos corporales, sesiones de vídeo de hasta 12 horas diarias y administración abusiva de tranquilizantes. En la imagen, dos internos atados a la cama en el hospital psiquiátrico de Guangdong.
¿PARANOICO?
El disidente Wang Waxing pasó siete años en un psiquiátrico.A los tres meses de salir fue devuelto con el diagnóstico de paranoia. Según sus allegados, mantenía intactas las facultades mentales.


























Marzo 27th, 2008 at 3:45 pm
Dios mío, ¿cómo puede llegar el ser humano a un estado de maldad semejante? ¿Y cómo puede permanecer la comunidad internacional impasible ante semejantes crímenes y seguir adelante con las Olimpiadas?
Que horror.
Marzo 27th, 2008 at 3:50 pm
# 1 Maya, ya ves. Y la comunidad internacional y hasta la ONU, la que yo digo, la cosa esa no sirve para nada. En verdad indigna que esto suceda y lo peor, es que muchos no creen.
Saludos, Martha
Marzo 27th, 2008 at 5:05 pm
[...] Martha Colmenares me entero de la existencia en China de una serie de lugares en donde se envía a los disidentes del [...]
Marzo 27th, 2008 at 5:20 pm
China no es un país democrático. No se merece unos Juegos Olímpicos. Yo, como español, condeno lo que el Gobierno chino está haciendo y espero que mi Gobierno obre en consecuencia. Yo, me niego a ver las olimpiadas de Pekín, Se lo debo a los mártires chinos.
Marzo 27th, 2008 at 5:51 pm
Como he comentado en el blog de gonlor, nadie imagina lo que es China, ni las condiciones de trabajo, ni la represión en la que viven los ciudadanos.
Realmente, no sé porqué en la casi totalidad de las dictaduras comunistas no se da publicidad de las condiciones en que viven los súbditos. Sólo nos enteramos de ellas por ejemplo en Chile o Argentina…
Marzo 27th, 2008 at 5:53 pm
# 4 alfonso
Ya muchos estamos de acuerdo con ello. Vamos a promoverlo, intentar no cuesta nada, si acaso la gente toma conciencia.
Saludos, gracias por la aportación.
Martha
Marzo 27th, 2008 at 8:20 pm
Dile NO a los chinos asesinos, NO a las Olimpíadas en Pekin…
QUE NADIE VEA LOS JUEGOS, QUE NADIE ASISTA A LOS JUEGOS…
CHINOS ASESINOS…
Marzo 27th, 2008 at 8:48 pm
Esto que sucede ahora en China es gloria si lo comparamos con unos años atrás. Desde la llegada al poder de Mao, las matanzas se generalizaron, la represión fue brutal, de la llamada Revolución Cultural proletaria … mejor no hacer comentarios. Pero como dice schwan, estamos perfectamente enterados de lo que sucede en las dictaduras no comunistas, pero, siempre repito hasta hacerme pesado ¿quién recuerda que en los años de las dictaduras Argentina y Chilena, murió en Camboya el 22% de su población asesinada por los jemeres rojos? Por otro lado, sería más acertado decir “comunistas chinos asesinos”, puesto que las víctimas del régimen genocida también son de la misma nacionalidad.
Un saludo a ti, Martha, y a todos los demás.
Marzo 28th, 2008 at 4:22 am
Pues eso Martha, vamos a intertarlo.
Afortunadamente no pueden callarnos.
Un saludo y muchas gracias por tus iniciativas.
Un saludo
Marzo 29th, 2008 at 7:59 pm
Isto é o que o Comunismo tem oferecer ao mundo. Atrocidades, barbáries, selvagerias, DESUMANIZAÇÃO são as práticas de governos autoritaristas impondo o medo e o Terror aos homens; o fim dos Direitos Humanos de qualquer cidadão onde quer que esta seita comunista se instale. Se o o mundo calar-se diante as denúncias contra o Comunismo Chinês, o povo do Tibet e demais opositores ao regime, estão fadados ao aniqualamento e crimes sob torturas de toda ordem, seja de corpo físico, psico e alma. Profundamente triste tanta crueldade em nome de uma ideologia ou de interesses meramente econômicos. Em Marx and Satã, seu autor relata as relações deste, com documentos históricos, em que Marx rendeu-se, converteu-se ao satanismo e só depois escreveu o Manifesto e diante de tanto genocidio advindo com o comunismo no mundo, chego à conclusão de Marx e seus seguidores à la Mao, Lenin, Stálin, Fidel e se não cuidarmos os novos chavists, bolivaristas ou lulistas farão como o fizeram os adeptos de Marx, um pacto com satã! Para tanta maldade e menosprezo só mesmo guiados pelo Patrono do Mal. Até quando?
Cara Colmenares, as denúncias são gravíssimas e tomo a liberdade de divulgar também no Femmes-Blog com as devidas citações.
Lamentamentável. Martha-Brasil
Abril 21st, 2008 at 8:43 pm
Ojala y tambien condenen las atroces torturas contra los presos iraquies, los de guantanamo, los vascos… segun anmisita internacional en españa tambien se tortura… es mas facil ver las malas noticias de los paises que no son eruopeos.
En Argentina, Chile, Mexico, Paraguay, Venezuela, Uruguay…etc. tambien se torturaba y se tortura; pero como son “democracias” no se informa.
Junio 24th, 2008 at 2:12 am
[...] son perseguidos, encarcelados o confinados en hospitales mentales pertenecientes a la llamada Red An kang, denunciada aquí en este blog. Su lectura podrá facilitar la comprensión del video que está en [...]
Abril 11th, 2009 at 12:56 am
Como es posible que el mundo entero sepa de tantas atrosidades en contra de nosotros mismos nosotros estamos acabando con nosotros mismos de una manera despiadada sin tener compacion por favor agamos algo y los que no sabemos que hacer solo me resta unime como voluntaria cuenten con migo si de alguna manera puedo ayudar alguna organizacion aqui estoy.