Primeras fotos de ex rehén Clara Rojas y su hijo Emmanuel
Para ampliar la foto al pulsar. En el Día de la Madre y en entrevista con EL TIEMPO, la ex secuestrada por los terroristas FARC, Clara Rojas, “relata aspectos hasta ahora desconocidos de su cautiverio, la relación con su hijo y el futuro como familia”, y con ello se han podido conocer las primeras fotografías del niño Emmanuel. Martha Colmenares. Sigue en
eltiempo.com / politica
Mayo 10 de 2008
“Saberme mamá me permitió sobrevivir y creo que a Emmanuel también”, dice Clara Rojas

Foto: Andrea Moreno / EL TIEMPO
En el día de la madre y en entrevista con EL TIEMPO, la ex secuestrada relata aspectos hasta ahora desconocidos de su cautiverio, la relación con su hijo y el futuro como familia.
Recuerda que los 8 meses en que pudo tener cerca al bebé fueron “de angustia y tensión. Sin embargo, el cuidado del niño, el cambio de los pañales, su baño, los teteros, todo eso me absorbió tanto que para mí el resto del mundo dejó de existir”.
Y agrega: “Dejé de preocuparme por lo que estaba viviendo. Quedé muy mal físicamente, pero la presencia del niño me ayudó a recuperar: empecé a comer normalmente, a tratar de caminar, a hacer ejercicios para cargar el equipo. Tenía un libro de Julio Verne. Se lo leía. Él se quedaba calladito oyendo y mirándome. Le gustaba que le leyera en voz alta, como si entendiera.”
YAMID AMAT: ¿En esos ocho meses estaba con él día y noche?
CLARA ROJAS: No. Los primeros 40 días, debido a que estaba débil y enferma, estaba cerca de mí, pero no a mi lado. No podía ni levantarme. Después nos unieron en el campamento con los demás secuestrados y al niño solo me lo daban por horas. El resto del tiempo lo atendían guerrilleras. Era doloroso cuando me lo quitaban. Cuando lo tenía, mi preocupación era atender su brazo. Pero no tenía cómo. La selva es monstruosa y mi dolor al verlo así, sin poder ayudarlo cuando se quejaba, era infinito.
¿En qué momento deciden separarlos y por qué?
Nos abrieron en grupos por razones que ellos llamaron “de seguridad”. Emmanuel y yo quedamos en un grupo de once personas. Pero al niño, que ya tenía la lesión del brazo, lo picó un bicho y terminó con leishmaniasis en la cara. Me asusté mucho porque la herida que sufrió no le cicatrizaba. Los guerrilleros dijeron que no le podían dar la droga porque era para adultos y que tenían que conseguir en el extranjero Glucantime pediátrico.
El niño siguió mal y tuve que acceder a que se lo llevaran a algún lado para atenderlo. Me prometieron que en 15 días me lo devolverían. Eso ocurrió un día de enero del 2005. Ahí nos separaron. El tenía ocho meses. Y no volví a verlo hasta después de mi liberación. Mientras estuvimos en el campamento con ‘Martín Sombra’, que ahora está en la cárcel, él se preocupaba por todo y le tocó manejar todo lo ocurrido en el parto y la afección del niño en el brazo.
¿Nunca supo nada sobre la suerte del niño?
Me decían que estaba bien y que no me preocupara, pero mi angustia era enorme. Solo me enteré de lo que había ocurrido cuando oí por radio al presidente Uribe hablando de la hipótesis de que el niño que estaba en Bienestar Familiar era mi hijo.
Desde el día en que la separaron de él hasta que la liberan pasaron tres años…
Sí, pero yo nunca me separé de él: lo llevaba en mi corazón y en mi alma. Cuando me lo quitaron le tomaron una foto y, por fortuna, me la regalaron. Aún la llevo conmigo.
“El nacimiento provocó tensiones entre los secuestrados”
“Eso originó que yo, de alguna manera, me aislara. Esa es la razón por la que, en algún momento, la situación se volvió tan insostenible que el propio comandante de la guerrilla resolvió separarme”, relata Clara, quien estuvo casi seis años en poder de las Farc.
¿Descubrir la relación entre usted y un guerrillero produjo reacciones entre los secuestrados?
Nunca expliqué nada. Nunca lo he explicado y, por ahora, no lo quiero explicar.
¿Hubo dentro de los secuestrados algún tipo de interés en usted?
Claro que había algún tipo de interés en mí; bueno, malo o regular, pero lo había. ¡Imagínese! Con tanto hombre que había ahí y yo, una mujer soltera.
¿Pero no le reclamaron que hubiera tenido relación con un guerrillero?
No, porque nunca les di certeza de quién era el papá. Hasta hoy no lo he hecho porque no quiero entrar en honduras horribles.
¿En algún momento pudieron pensar que el papá era uno de los secuestrados?
Sí. Un día estábamos reunidos 11 secuestrados y me preguntaron que quién era el papá. Me dio risa y les dije: “¿Cuál es la preocupación? No se inquieten. Esto me toca a mí. Yo lo asumo. Me da pena con ustedes pero soy una mujer soltera y no le tengo que dar explicaciones a nadie. Ya bastante me cuesta afrontar esto sola como para ponerme a dar detalles”. No volvimos a hablar del tema para que no generara tensión.
¿Y en el grupo a quién se le adjudicaba la paternidad?
No voy a dar nombres. Al comienzo, ese tema fue difícil para mí. Hoy lo veo anecdótico y hasta chistoso. Allá, en la selva, me pareció que la situación era tan difícil que lo único en lo que pensaba era en sobrevivir y salvar a mi hijo.
Escribí decenas de cartas a ‘Manuel Marulanda’, al Secretariado. Acabé los lápices y las pocas hojas de papel que nos daban. No me volvieron a dar nada. Me dijeron que ya no sabían qué hacer con las cartas. Me castigaron al suspenderme papel y lápiz, que para mí eran vitales. Con los meses, me los devolvieron y escribí mucho. Cuando anunciaron que me liberarían, me dijeron que solo podía llevar una muda. Entonces quemé unos diez cuadernos que había escrito.
¿El papá lo conoció?
No. Cuando confirmé que estaba embarazada, ya me habían cambiado de grupo y no tenía noticias de él.
¿Pero el papá no supo jamás que estaba embarazada?
No se enteró. Creo que hasta el sol de hoy no lo sabe. Ni siquiera sé si esta vivo. No he querido hablar del tema porque tengo una nueva vida.
¿El niño pregunta por su papá?
Un día me dijo que la familia es el papá y la mamá. Y agregó: “Yo no tengo papá, ¿no?”.
¿Usted qué le respondió?
Le dije, Emmanuel más adelante vamos tú y yo a hablar de eso. Por ahora, demos gracias a Dios de que estás vivo, estoy viva y tu abuelita está viva. Cuando estés más grandecito, hablaremos del tema.
Emmanuel ya la siente su mamá
“Tiene un sentimiento de apropiación; quiere estar a toda hora conmigo. Y yo con él. No puedo hacerlo permanentemente, porque va al jardín”, revela.
¿Él sabía que usted existía antes de conocerla?
Sí. Me conoció por televisión. Cuando me liberaron y él estaba en el hogar de Bienestar, me pareció absurdo que estuviera ajeno a lo maravilloso que estaba pasando y pedí que le informaran.
El día en que por televisión me vio bajar del avión cuando llegué a Bogotá, me dicen que exclamó delante de sus compañeritos: “¡Ahhh, esa es mi mamita!”. Después, en el primer encuentro, su actitud al abrazarme fue muy espontánea, como si me conociera desde siempre. Su abrazo fue el momento más tierno y maravilloso de mi vida. Me dijo: “Mamita”.
¿Qué quisiera que estudiara Emmanuel?
Que aprendiera varios idiomas; que sepa deportes, música, arte, dibujo.
¿Y qué tal que escoja la carrera militar?
Pues tendría buenas bases, porque se educó en un sistema de disciplina. Él decidirá.
¿Cuándo lo operan del brazo?
En junio. Nos tocó a los tres. A mi mami la operaron hace unos días de dolencias propias de su edad y le fue bien. Y la próxima semana a mí me van a recomponer lo que quedó mal hecho en la selva, resolver secuelas como una hernia. En fin: los tres de nuevo en las manos de Dios. Y ahora, de los médicos.
¿Qué significa para usted ser mamá?
La experiencia más maravillosa. Soy una antes y otra después de que mi hijo nació.
¿Usted soñó alguna vez con ser mamá?
Siempre. En parte ese sueño me permitió aceptar, en una situación de crisis, la posibilidad de tener un hijo.
¿Qué sintió cuando confirmó que estaba embarazada?
Fue una reacción ambivalente. Por un lado la profunda felicidad se saber que tendría un hijo y por el otro, la angustia profunda de saber que sería madre en medio de la selva, sin quién cuidara de mi hijo y de mí y, además, cautiva.
¿Sintió temor por su edad?
No. Al contrario. Me parece que ya había alcanzado suficiente madurez.
El futuro
¿Si usted quisiera podría tener otro hijo?
Sí, lo podría tener, pero por ahora no he pensado en eso.
¿La felicidad de tener a Emmanuel ha sido tan grande que quisiera tener todos los niños que pudiera?
Eso sería una exageración. No hay cuerpo que lo resista. Tal vez, otro.
¿Hay candidatos a papá?
Candidatos hay por todos lados. Lo importante es tener una buena relación.
¿Quiere casarse?
Hubo un momento en mi vida en que eso me parecía fundamental. Hoy en día sé que es importante tener una relación estable, pero ahora quiero resolver cosas que son prioritarias. Todos los amigos queridos que quieran venir, bienvenidos. Pero primero quiero organizarme: mi hijo, mi salud, mi madre. Creo que son etapas. Me voy a dejar llevar de la mano de Dios: habrá una persona especial.
¿Qué significa que sea considerada madre del año?
Es un reconocimiento enorme. Me tocó luchar mucho por mi hijo y por mi vida. La gente que estuvo en el secuestro conmigo, secuestrados y secuestradores, vieron mi sufrimiento. Es como un grito en el silencio que por fortuna tuvo eco. Que me llamen ‘madre del año’ lo agradezco con el corazón.
Espero que a las madres que han vivido situaciones difíciles les sirva de referencia saber que nada es imposible y siempre hay una salida. Lo importante es saber que hay alguien superior que nos acompaña, que no perdamos la esperanza nunca. La mujer es como la semilla de la vida.
¿Usted qué va a hacer?
No he definido nada todavía. Quisiera escribir mi vida. Pero no haré nada que signifique descuidar a mi niño.
El futuro de sus compañeros en la selva
“Tiene que haber un espacio para el diálogo. Hoy estamos sin ninguna luz. Hay que buscarla, hay que dialogar porque militarmente no hay solución. Las Farc no han podido ganar y el Ejército, tampoco. Esa es la realidad
YAMID AMAT
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
































