Revelación del Ministro Santos que “Tiro Fijo está muerto”, es algo que Fernando Londoño aseguró desde hace tiempo
Juan Manuel Santos, ministro de Defensa de Colombia: “Tirofijo está muerto”. Desde hace tiempo, conocíamos la noticia, por ejemplo, en un contacto telefónico que me hiciera el ex ministro del Interior de Colombia, Fernando Londoño, para su programa La Hora de la verdad, se encuentra en este link, hablamos sobre eso, y hasta mencionamos que el terrorista de las FARC, Marulanda, debía estar en las pailas del infierno. Sobre eso el ha escrito además. Y recientemente en una entrevista que le hace Marianella Salazar al pulsar. Acaba de decir que “Chávez ayudó a mantener el mito de “Marulanda“. A continuación el texto de la entrevista otorgada por el ministro Santos a la revista Semana e importantes relacionados. Actualizo domingo 25 de mayo /08 a las 5:36am. Está oficialmente confirmado, al pulsar el comunicado. Martha Colmenares.
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*¿Cómo queda el poder en las Farc?

“Tirofijo está muerto”.
Noticiero Digital (25/05/08-11:37pm).- En una entrevista otorgada a la Revista Semana de Colombia, el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, habría dado a conocer la noticia. Según señaló, las fuentes de inteligencia le confirmaron que el fundador y máximo jefe de las FARC habría muerto por causas naturales a sus 72 años y que su reemplazo sería Guillermo Sáenz alias Alfonso Cano. Este sería el “golpe matador” para la organización que, según comentara esta semana la guerrillera “Karina”, ya estaría “resquebrajada” y sin dirección.
Este es el extracto de la entrevista en la que el ministro daría la información:
Cita:
M.I.R.: Hace unos días corrió el rumor de que Alfonso Cano estaba cercado por el Ejército en el Tolima.
J.M.S.: Eso es falso. Pero sí estamos haciendo operaciones en Cañón de las Hermosas, similares a las que le hicimos a ‘Martín Caballero’. Y no pasará mucho tiempo antes de que caiga.
M.I.R.: ¿Qué tan cierto es que la guardia de seguridad del ‘Mono Jojoy’ casi lo asesina?
J.M.S.: Es cierto. Él los descubrió, fusiló a tres, los otros tres se escaparon; dos de ellos están desaparecidos y el tercero está trabajando con nosotros.
M.I.R.: ¿Y ‘Tirofijo’ en qué anda?
J.M.S.: Debe estar en el infierno
M.I.R.: ¿En cuál infierno?
J.M.S.: Al que se van todos los criminales muertos.
M.I.R.: A donde ‘Tirofijo’ se va a ir…
J.M.S.: La información que tenemos es que ya se fue.
M.I.R.: ¿Cómo así, ‘Tirofijo’ se murió?
J.M.S.: Es lo que nos dice una fuente que nunca nos ha fallado.
M.I.R.: ¿’Tirofijo’ está muerto?
J.M.S.: Esa es la última información que tenemos y que estamos corroborando.
M.I.R.: ¿Puedo titular esta entrevista, ”Tirofijo’ está muerto’?
J.M.S.: El riesgo es suyo.
M.I.R.: ¿Y cuándo murió?
J.M.S.: La inteligencia nos dice que el 26 de marzo de este año.
M.I.R.: ¿Y cómo murió?
J.M.S.: No sabemos. En esas fechas hubo tres bombardeos fuertes en donde se pensaba que estaba ‘Tirofijo’. La guerrilla dice que de paro cardíaco. No tenemos pruebas ni de lo uno ni de lo otro.
M.I.R.: ¿Y qué más información tiene sobre su muerte?
J.M.S.: Hasta ahora sólo tengo esos datos.
M.I.R.: ¿Y sabe quién va a reemplazarlo?
J.M.S.: Todo nos indica que Alfonso Cano

Lea a continuación la entrevista completa
“Tirofijo está muerto”
24 de mayo de 2008
Semana - Colombia
http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?idArt=112103
M.I.R.: ¿Quién tomó la decisión en el caso de la incursión al campamento de las Farc en Ecuador? ¿Usted convenció al Presidente, o el Presidente lo convenció a usted?
J.M.S.: Ni el uno ni el otro. Se tomó la decisión cuando se supo por vía de inteligencia que allá estaba Raúl Reyes. Yo autoricé esa operación y, conociendo al Presidente, sabía que él también la iba a autorizar.
M.I.R.: ¿Pero cuánto tiempo pasó entre saber que ahí estaba Raúl Reyes y la decisión de hacer la operación?
J.M.S.: Hacía mucho tiempo, meses, casi años, sabíamos que él estaba en Ecuador. Del campamento también sabíamos hace tiempo, pero lo que ignorábamos era cuando él iba a estar allá, porque se paseaba por varios campamentos en Ecuador.
M.I.R.: ¿Por qué no pedirle ayuda al gobierno ecuatoriano cuando supieron su exacta ubicación?
J.M.S.: Porque no teníamos la confianza. E infortunadamente, lo que ha salido en los computadores nos da la razón.
M.I.R.: ¿Qué hacemos con el dato que usted tiene de que Iván Márquez está en Venezuela?
J.M.S.: Por ahora, hacer lo que hemos hecho: decirles a los venezolanos que allá está.
M.I.R.: Y ellos no han hecho nada…
J.M.S.: Las veces en las que les hemos dicho sobre gente de las Farc en su territorio, no han reaccionado.
M.I.R.: Como ciudadana, ni siquiera como periodista, quedé escandalizada con el grado de complicidad y cooperación que los retazos que hemos conocido de los computadores de Raúl Reyes, publicados en ‘El País’ de Madrid y en SEMANA, revelan sobre las relaciones Chávez y las Farc… ¿Qué vamos a hacer al respecto? ¿Esto se va a quedar así?
J.M.S.: Nosotros también quedamos escandalizados. Sabíamos de cierto grado de colaboración, pero no sobre el nivel que alcanzó en cuanto a cooperación y complicidad. Nos preocupa mucho.
M.I.R.: ¡Es que desde el fuerte Tiuna, cuartel general de las Fuerzas Armadas venezolanas, se producen reuniones entre generales de allá y guerrilleros de acá para fraguar el derrocamiento del presidente Uribe! ¿Estoy exagerando?
J.M.S.: Es una forma de verlo. Dentro de la famosa revolución bolivariana, ese es uno de los objetivos: el presidente Uribe es un palo muy fuerte en la rueda de esa revolución. Si no hubiera tenido este éxito con su política de seguridad democrática y si no tuviera el apoyo que tiene en la ciudadanía, ellos habrían podido debilitar y desprestigiar -como han querido hacerlo- este gobierno con mucha más eficacia.
M.I.R.: Cuando todo el mundo tuvo la seguridad de que el computador no fue manipulado, ¿por qué el senador Petro salió a hacer esos cuestionamientos de que sí?
J.M.S.: Quedé muy sorprendido. O está jugando de mala fe o su ignorancia es infinita. Citó a dos periodistas totalmente chavistas que escriben en Rebelión, que es una web de ellos… Es una fuente totalmente parcializada. Lo dio a conocer a la opinión pública sin siquiera verificar. Y quedó muy mal. O fue mala fe o es un irresponsable. Se tuvo acceso a los documentos, pero en ningún momento los manipulamos, o los cambiamos o les metimos información. Eso lo comprobó expresamente Interpol.
M.I.R.: De los computadores de Reyes no me queda duda de que hay un acuerdo del gobierno venezolano y parte de su Ejército con las Farc, no sólo para expandir la revolución, sino para tumbar a Uribe…
J.M.S.: Esa interpretación, estoy de acuerdo con usted, escandaliza a cualquiera. Esperemos a que esto se decante y lo que nos interesa como objetivo de todo esto es que pare esa colaboración con un grupo terrorista como las Farc, que le ha hecho tanto daño al país. Cuando usted me pregunta cuál es nuestro objetivo estratégico con base en lo que revelan los computadores de Reyes, pues es ese: que esto pare.
M.I.R.: ¿Qué quiere decir que eso pare? ¿Que hasta aquí llegamos con la información de los computadores?
J.M.S.: En el caso nuestro, colombiano, ya esa información está en manos de la Fiscalía y ya se iniciaron los procesos judiciales. Estamos ofreciéndoles a todos los países que quieran, acceso a la información que les interesa, y ya hay varios que han manifestado su interés.
M.I.R.: ¿Le preocupa lo que pasó con los computadores de los paras?
J.M.S.: Pues sí me preocupa, pero no tengo la última información sobre eso. Aparecieron algunos, y si contienen información valiosa, pues que salga, porque nadie debe temerle a la verdad si no tiene rabo de paja.
M.I.R.: Hace unos días corrió el rumor de que Alfonso Cano estaba cercado por el Ejército en el Tolima.
J.M.S.: Eso es falso. Pero sí estamos haciendo operaciones en Cañón de las Hermosas, similares a las que le hicimos a ‘Martín Caballero’. Y no pasará mucho tiempo antes de que caiga.
M.I.R.: ¿Qué tan cierto es que la guardia de seguridad del ‘Mono Jojoy’ casi lo asesina?
J.M.S.: Es cierto. Él los descubrió, fusiló a tres, los otros tres se escaparon; dos de ellos están desaparecidos y el tercero está trabajando con nosotros.
M.I.R.: ¿Y ‘Tirofijo’ en qué anda?
J.M.S.: Debe estar en el infierno
M.I.R.: ¿En cuál infierno?
J.M.S.: Al que se van todos los criminales muertos.
M.I.R.: A donde ‘Tirofijo’ se va a ir…
J.M.S.: La información que tenemos es que ya se fue.
M.I.R.: ¿Cómo así, ‘Tirofijo’ se murió?
J.M.S.: Es lo que nos dice una fuente que nunca nos ha fallado.
M.I.R.: ¿’Tirofijo’ está muerto?
J.M.S.: Esa es la última información que tenemos y que estamos corroborando.
M.I.R.: ¿Puedo titular esta entrevista, ”Tirofijo’ está muerto’?
J.M.S.: El riesgo es suyo.
M.I.R.: ¿Y cuándo murió?
J.M.S.: La inteligencia nos dice que el 26 de marzo de este año.
M.I.R.: ¿Y cómo murió?
J.M.S.: No sabemos. En esas fechas hubo tres bombardeos fuertes en donde se pensaba que estaba ‘Tirofijo’. La guerrilla dice que de paro cardíaco. No tenemos pruebas ni de lo uno ni de lo otro.
M.I.R.: ¿Y qué más información tiene sobre su muerte?
J.M.S.: Hasta ahora sólo tengo esos datos.
M.I.R.: ¿Y sabe quién va a reemplazarlo?
J.M.S.: Todo nos indica que Alfonso Cano
M.I.R.: Vamos al tema de las deserciones y la política de recompensas, que es bien interesante. El miércoles un suboficial del Ejército se tomó con una granada una sede de pensiones Porvenir, con el argumento de que a los desertores de las Farc les dan una plata, y él, que fue muchos años combatiente del Ejército, ni siquiera tiene pensión. Es el caso de ‘Karina’: debe haber mucha gente del Ejército molesta por haber tenido que pasar de perseguirla a protegerla…
J.M.S.: En todo proceso de búsqueda de paz, hay que transar una línea entre la justicia y la paz. ¿Cuánto de justicia sacrifica uno en aras de la paz, o cuánta paz se sacrifica en aras de la justicia? Meter a ‘Karina’ en la Ley de Justicia y Paz y darle sólo ocho años de cárcel es un ’sapo’ muy amargo que tiene uno que tragarse. Pero si eso significa que vamos a ahorrarnos muchas víctimas en el futuro, porque si lo que ella está haciendo se vuelve una bola de nieve, un efecto de demostración en el resto de la guerrilla, es un ’sapo’ que vale la pena tragarse. El Ejército lo entiende perfectamente. Saben que el golpe de ‘Karina’ es más importante que si la hubieran matado, para nuestros objetivos de desmoralizar y acabar con la guerrilla.
M.I.R.: ¿Cuántos guerrilleros cree que se desmovilizarán con el atractivo de la rebaja de la pena o las recompensas? ¿Puede llegar a ser un número definitivo para diezmar definitivamente a las Farc?
J.M.S.: Pues ya se ha venido desmovilizando un número significativo de guerrilleros, y sucede todos los días. En este año llevamos casi 1.300, y no son guerrilleros jóvenes que se aburrieron en seis meses o un año, sino gente de hasta 25 años en la guerrilla, mandos medios muy importantes con gran responsabilidad, y ese es un síntoma muy importante para nosotros porque eso significa que la moral, como lo dijo ‘Karina’, está cada vez más deteriorada.
M.I.R.: Pero a mí me parece que ‘Karina’ no se entregó porque estuviera desilusionada de la causa guerrillera, sino porque temía que si no la mataba el Ejército, la mataban sus propios compañeros…
J.M.S.: Sí, estaba desilusionada. Dijo que hacía dos años no hablaba con el Secretariado, y pronunció la siguiente frase: “Boté 24 años de mi vida en la guerrilla”. Eso es muy diciente en una persona como ella.
M.I.R.: ¿Sin echar carreta ni pensar con el deseo, me podría concretar en qué etapa están las Farc?
J.M.S.: Voy a citar a ‘Karina’. Las Farc están resquebrajadas. debilitadas, pero no están vencidas. No quiero ser triunfalista. Estamos ganando, pero todavía no podemos decir que hemos ganado porque sería un triunfalismo exagerado e inconveniente.
M.I.R.: ¿Qué experiencia le han dejado este paso por el Ministerio de Defensa y los éxitos que ha venido logrando?
J.M.S.: Ha sido la etapa más estimulante e interesante de mi vida. Muy difícil, pero las dificultades se superan al ver los resultados y trabajando con la gente con la que me ha tocado trabajar. Cada día admiro más esa Fuerza Pública que tenemos. Su sacrificio, su entrega, está haciéndole al país un servicio enorme, arriesgando sus vidas simplemente por amor a la patria. No tienen estímulos económicos ni de ningún otro tipo diferentes a ese, a querer y hasta morir por su país.
M.I.R.: Mientras juega eludiendo la respuesta de su reelección, el presidente Uribe ha dicho que lo importante es reelegir la seguridad democrática. Usted, imagino, forma parte muy sólida de la “cadena de custodia” (término muy de moda) de esa reelección…
J.M.S.: Pues sí, soy parte fundamental de esa cadena de custodia de la seguridad democrática. Y soy un convencido. Cito mucho a los romanos cuando se inventaron la república, cuando decían que la primera ley debe ser la seguridad. La gran reforma que ha tenido este país en los últimos años es su seguridad. Se le ha devuelto en cierta forma su libertad, porque no hay nada más opresivo, o que restrinja más la libertad, que el miedo, y Uribe nos quitó el miedo.
M.I.R.: En la medida en que nos hemos quitado de encima el miedo, ¿somos más libres?
J.M.S.: Desde luego que sí. Somos más libres para hacer todo tipo de cosas que redundan en favor del país en general. Esta semana estuve clausurando la asamblea de Anato y no se imagina el agradecimiento. En un periódico tan crítico de Colombia como The Guardian, de Londres, escribieron un artículo diciendo que Colombia se había convertido en el paraíso de los “mochileros”. Y terminaba el artículo diciendo que el peligro ya no es la violencia o las drogas, sino que se queden, porque se enamoran de este país. ¡Vaya cambio!
M.I.R.: Volvamos a sus oportunidades en Colombia. Como heredero de la seguridad democrática, ¿a cuáles enemigos les tiene miedo?
J.M.S.: Pues en este momento no estoy pensando en mis rivales políticos. Si el día de mañana se da para que yo entre en una contienda política, pues el país decidirá. No estoy jugando a eso, mucha gente me dice que me va a tocar jugar, ya veremos cuando llegue el momento.
M.I.R.: De dos años a acá se ha producido un cambio total en su vida. De la franja “no sabe no responde” ha pasado a ser una figura que produce unos resultados contundentes en materia de seguridad. ¿Cómo analiza eso desde el punto de vista de su carrera?
J.M.S.: Pues sin duda estoy en el momento más interesante de mi carrera y de pronto me va a tocar tomar unas decisiones de mucho fondo, una de ellas si el Presidente decide no reelegirse. Si decide reelegirse, estaré a su lado incondicionalmente.
M.I.R.: Si decide no, usted está ahí…
J.M.S.: No sé. Me tocará tomar la decisión, pero todavía no la he tomado.
M.I.R.: Digámoslo de una vez…Si el Presidente decide no reelegirse, ¿usted está ahí?
J.M.S.: Le repito: todo dependerá de la situación en ese momento.
M.I.R.: No nos digamos mentiras. Usted ha tenido un resultado muy bueno como Ministro de Defensa…
J.M.S.: No descarto que el país en su momento quiera otros resultados.
M.I.R.: ¿Pero usted va a someter los resultados como Ministro de Defensa a las urnas?
J.M.S.: Puede ser, pero no he tomado esa decisión ni estoy pensando en eso.
M.I.R.: Usted tiene una disputa muy seria con Venezuela y Ecuador. ¿Cómo va a hacer con esas relaciones si llega, como parece, a tener una opción seria como candidato presidencial?
J.M.S.: Para mí, esa situación es muy sencilla: uno puede convivir con un país o con un mandatario con el que tenga una visión totalmente diferente, como la que tenemos Chávez y yo -somos el agua y el aceite-, siempre y cuando nos respetemos. Yo lo único que exigiría es que no colaboren con los grupos terroristas y así podremos tener las mejores relaciones con Venezuela. Lo mismo que con Ecuador.
M.I.R.: ¿Qué siente personalmente cuando Chávez dice que usted es el funcionario “más asquiento” que tiene América Latina, el más peligroso, el más traicionero?
J.M.S.: Recuerdo una cita de Mao Ze Dong que decía: “Hay situaciones en la vida en las que los ataques de ciertas personas no deben preocuparlo a uno, sino honrarlo”. Yo me siento honrado.
M.I.R.: A usted no le queda duda, por cuenta de los computadores de Reyes, de que ambos países, Venezuela y Ecuador, han colaborado con las Farc?
J.M.S.: No me queda duda.
M.I.R.: Me ha extrañado mucho el comportamiento del presidente Samper, que supuestamente está del lado de las víctimas. Ha dicho que son mucho más graves las filtraciones del gota a gota del computador de Reyes que su contenido. ¿Opinión?
J.M.S.: El presidente Samper está acostumbrado a esconder la verdad. Nunca le ha gustado que salga. De manera que para él es una reacción natural.
M.I.R.: Fue un manejo inteligente, así Petro salga a cuestionar su autenticidad, el de los computadores de Reyes. ¿A quién se le ocurrió ese manejo?
J.M.S.: Un manejo de inteligencia colectiva. Lo de Interpol fue idea del general Naranjo, pero insisto en que el resto del manejo ha sido por cuenta de mucha gente, de inteligencia colectiva.
M.I.R.: ¿Usted no se moría de las ganas de abrir ese computador y leerlo?
J.M.S.: Por supuesto.
M.I.R.: Y obviamente las filtraciones que se produjeron fueron por cuenta de esa curiosidad…
J.M.S.: Como diría el humorista Andrés López: Deje así.
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Un campesino en armas
Manuel Marulanda Vélez, ‘Tirofijo’ causó muerte y destrucción por 60 años, pero nunca logró su objetivo de tomarse el poder.
Fecha: 05/24/2008 -
Revista Semana
Pedro Antonio Marín falleció, según el Ministro de Defensa, tras 60 años de huirle a la muerte, de eludir balas y bombazos, de haber sido enterrado y resucitado una y otra vez, de haberse convertido, gracias a su astucia y la incapacidad de las Fuerzas Armadas, en el guerrillero más viejo del mundo. Y habría muerto, paradójicamente, como su abuelo, un combatiente de la Guerra de los Mil Días, de viejo y de muerte natural.
Como todo en su vida, hasta la fecha de nacimiento fue un misterio. Al periodista y escritor Arturo Alape, en el libro Tirofijo, le confesó: “Yo nací, no sé cuándo propiamente la fecha, el mes sí lo sé, en mayo de 1930. En ese mes, yo nací”. Sin embargo, su padre, Pedro Pablo Marín Quiceno, afirmó que nació el 12 de mayo de 1932 en Génova (Quindío).
Su abuelo, Ángel Marín, como el resto de su familia, fue muy importante en sus primeros años. Era un antioqueño corpulento, simpático y amable, que le enseñó desde consignas de asalto hasta asestar un machetazo. Sus relatos le permitieron crear en su mente un imaginario negativo hacia el Partido Conservador y las estrategias de resistencia contra el agresor.
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Tácticas que le ayudarían a encarar desde muy temprano la vida, que estaría signada por la violencia. No en vano, este buen estudiante de escuela, que sólo cursó hasta quinto de primaria por la pobreza de su familia, aprendió, a la par con los números y las letras, principios de esgrima y tiro al blanco, de la mano de sus tíos.
Apenas a los 13 años se fue de la casa a buscarse la vida, sin poder compartir mucho con su madre, Rosa Delia Marín, y sus hermanos, Rosa Helena, Jesús Antonio, Obdulia y Rosa María, que vivían en una finca de no más de 20 hectáreas cerca de Ceilán (Valle).
Salió tras una suma de dinero que le permitiera tener su casa, su finca y sus animales. Lo intentó de distintas maneras: fue expendedor de carne, panadero, vendedor de dulces, constructor, tendero y comerciante. “Cosas así que le daban a uno para pasar el día y sobrevivir, pero digamos no para conseguir un patrimonio estable, aunque uno fuera un muchacho con ideas de ganador”, le dijo a Alape.
Su vida daría un dramático giro a partir del 9 de abril de 1948, cuando se encendió la chispa de la violencia que él, con sus crecientes guerrilleros, ayudó a esparcir por todo el país. “Alzarse en armas era la única manera de sobrevivir”, admitiría. Se convirtió en guerrillero liberal, más por herencia que por convicción. “Toda la familia de nosotros era liberal y los que iban naciendo, pues también eran liberales, porque mi papá, mi mamá, mis tíos y una interminable cadena de la cual nadie escapa, era liberal. Era como un nudo de pura tradición. Era como la señal de la cruz que siempre se lleva en la frente. La familia de nosotros era gaitanista”.
Cuando los ‘pájaros’ y los ‘chulavitas’ llegaron a Ceilán, la familia Marín fue uno de los blancos de sus acciones y fueron acusados de ‘nueveabrileños’. Pedro Antonio se refugió de la arremetida en la finca de uno de sus tíos. Allí pasó seis meses, hasta cuando regresó a Génova, donde se dio a la tarea de armar una guerrilla con familiares y amigos, con la que comenzaron a atacar a los conservadores de la región.
Porque después de los hechos de Ceilán, ‘Tirofijo’ concluyó: “Ya ahí sí me puse a pensar distinto. Esta situación está muy complicada, parece que todo cambió. Entonces hay que buscar una solución. ¿A quién recurrimos? ¿Dónde están las armas? ¿Cómo se consiguen? El cuerpo ya no resiste más humillaciones, si seguimos así, si nos quedamos así, nos van a matar”.
En su lucha contra los ‘godos’, se alió con Jacobo Prías Álape, alias ‘Charronegro’; Jesús María Oviedo, ‘Mariachi’, e Isauro Yosa, alias ‘Lister’. Ese encuentro cambió la historia de Marín y del país, pues empezó a acercarse a las ideas marxistas-leninistas y a recibir entrenamiento militar, apoyado por el Partido Comunista. Cuando las amnistías de la dictadura llegaron, había dejado de ser un guerrillero liberal y estaba en camino de ser un revolucionario.
En 1953, gracias a la buena puntería, uno de sus compañeros le dijo: “Este es un verdadero tiro fijo”. Y así se quedó. Dos años después, por la molestia del apodo que no era bien visto en la organización, y por sugerencia de varios de sus compañeros, adoptó el nombre de ‘Manuel Marulanda Vélez’, en honor a un líder sindical comunista asesinado en Bogotá, en enero de 1951. Pero Pedro Antonio Marín siempre sería ‘Tirofijo’.
Así nació el mito popular y la leyenda. “Todo el mundo aseguraba haberlo visto aquí y allá al mismo tiempo; surgían relatos de combates inverosímiles del hombre solo contra batallones enteros, se componían canciones sobre su vida y se especulaba de pactos con el diablo. Incluso la prensa llegó a dar cuenta de su entierro, con fotos y todo, en 1951”, dice el historiador Orlando Villanueva, en su libro Guerrilleros y bandidos.
En 1960, se alió con Ciro Trujillo, quien comandaba una columna guerrillera en Riochiquito (Cauca) y se fue al mando de la Columna Sur del Tolima. ‘Tirofijo’ fundó una zona de resistencia campesina, que el entonces congresista Álvaro Gómez llamaría “Repúblicas independientes”.
El 27 de mayo de 1964 comenzó la Operación Marquetalia del presidente Guillermo León Valencia una semana antes, cuando había ordenado al Ejército recuperar para el Estado esa remota región ubicada entre el sur del Tolima y el norte del Huila. Ese sitio, que ni siquiera salía en los mapas de la época, era considerado el último reducto de La Violencia y del bandolerismo.
Según el mito, tan sólo un puñado de 48 combatientes, dirigidos por ‘Manuel Marulanda Vélez’, logró resistir a los bombardeos y al cerco militar. Esos serían para las Farc los indestructibles ‘héroes marquetalianos’. Y el 27 de mayo sería considerado el día del nacimiento de ese grupo guerrillero. Después, con 250 hombres, comenzó un plan de expansión del grupo armado que cobijó Huila, Caldas, el norte de Tolima y Marquetalia, luego entrarían a Caquetá, donde crearían uno de sus fortines.
Como lo advierte el historiador Gonzalo Sánchez, Marquetalia, además de ser un mito fundacional, trasciende en el tiempo en una guerrilla que no olvida los agravios cometidos desde más de 40 años. Un poco después de los bombardeos, Marulanda conoció a ‘Jacobo Arenas’, quien sería su amigo, confidente y orientador político. Los dos abrazaron definitivamente el marxismo y se lanzaron a la lucha por el poder.
Sin embargo, entre 1974 y 1982, el grupo tuvo un crecimiento lento que se centró en zonas campesinas distantes de los grandes centros urbanos.
El 27 de mayo de 1982, en la séptima conferencia, las Farc tomaron la decisión de pasar de ser una guerrilla móvil a un ejército popular, un grupo revolucionario. Crearon las bases de lo que sería su expansión y su fortalecimiento militar, al diseñar un plan estratégico donde se crearon 48 frentes en todo el territorio nacional. Y un plan internacional que buscaría, según el grupo, desenmascarar la política oficial de represión y violencia.
El 28 de mayo de 1984, ya 20 años después de Marquetalia, el presidente Belisario Betancur y ‘Manuel Marulanda’ firmaron el primer cese al fuego bilateral y la creación de la Unión Patriótica. Con estas discusiones, el país volvió a verle la cara a ‘Tirofijo’, en la famosa Casa Verde, y comprobó que el líder guerrillero no estaba muerto.
Pero este acercamiento hacia la paz fracasó. El viejo guerrillero continuó en las armas y el grupo se consolidó con una expansión de frentes guerrilleros con gran poder bélico, financiados con dineros del narcotráfico y del secuestro. Y en medio de esa irrupción de hombres, de cuadrillas, de bloques y de frentes, brotó la figura monolítica de ‘Tirofijo’ como padre fundador, aquel que orientaba la dirección del grupo y el que cohesionaba la lucha, el dueño de la última palabra.
Comenzaron los golpes militares de gran impacto, como la toma de Mitú, capital de Vaupés, en 1998; Patascoy y los ataques a Miraflores, en el Guaviare. Esta guerrilla sumó 400 soldados y policías secuestrados.
‘Marulanda’ esperaba que el Congreso aprobara una ley permanente de canje para que en el curso de la confrontación se pudieran intercambiar los prisioneros de lado y lado, lo que le implicaría al Estado poner en libertad a más de 400 guerrilleros presos. Él fue el artífice de este planteamiento que consistía en convertir en prisioneros de guerra a los combatientes retenidos en el conflicto y que hasta su muerte, sería su obsesión.
En las elecciones de 1998 reapareció el comandante guerrillero, más viejo, quien con su toalla en el hombro accedió a tomarse una foto con un reloj de la campaña conservadora al lado de Víctor G. Ricardo, un político conservador que fungió de enviado del entonces candidato Andrés Pastrana, y que después sería el alto comisionado para la Paz en el proceso de diálogo en la zona desmilitarizada que el gobierno les concedió a las Farc, y que tenía como epicentro San Vicente del Caguán, en Caquetá.
Después, como presidente electo, Andrés Pastrana viajó a entrevistarse con ‘Marulanda’. La imagen de un Presidente de Colombia caminando por una carretera destapada al lado del legendario guerrillero consiguió que el país empezara a vivir la ilusión de la paz que tres años más tarde se convertiría en frustración. Era la primera vez que un Jefe de Estado le otorgaba al jefe de las Farc un tratamiento como contraparte válida en una negociación, que entonces se veía como el único camino para apaciguar la tormenta de las tomas a poblaciones y los cilindros de gas que mataban a civiles y a militares por igual.
El 7 de enero de 1999 era la cita prevista para que Marulanda, de cara al país y al lado de Pastrana en un mismo escenario, diera rienda suelta a las conversaciones. Pero nunca llegó. Las Farc argumentaron razones de seguridad, pero con el tiempo se han conocido versiones que indican que ‘Tirofijo’ no llegó a la cita por considerar que su presencia allí enviaría el mensaje equivocado de que la paz estaba cerca. Sea cual fuere la razón, la famosa silla vacía fue un vaticinio de lo que vendría más adelante para el proceso. Un desplante de las Farc al país entero.
También causó curiosidad el discurso del abuelo guerrillero ese día –leído por Joaquín Gómez– en el que volvió a reclamar por las vacas, las gallinas y los marranos que, según él, el Estado les había arrebatado en Marquetalia y Casa Verde.
Aun así, las conversaciones siguieron y el Caguán se convirtió en el escenario más importante que han tenido las Farc en sus últimos años, y que quizá nunca más tendrán. Los 42.000 kilómetros, sin presencia de la Fuerza Pública fueron el escenario propicio para que el país se acercara a una guerrilla que, por la naturaleza de su clandestinidad, nunca había estado tan expuesta al escrutinio público.
En los primeros meses del proceso, Marulanda no aparecía con frecuencia en público. Pero con el paso de los meses y a medida que las Farc tomaron confianza con el control que ejercían en la zona y el proceso seguía su marcha, el rostro del viejo guerrillero se hizo familiar. En especial, a finales de 2000, cuando la voces de los familiares de los secuestrados se empezaron a oír con más fuerza y el llamado acuerdo humanitario se volvió protagonista del proceso.
Las Farc habían elaborado la estrategia del ‘canje’ como un paso más de su consolidación como ‘ejercito del pueblo’, una acción propuesta en la novena conferencia y con la que buscaban el reconocimiento como fuerza beligerante.
Marulanda le hizo saber al gobierno que de ese tema se encargaría él directamente. Asumió el mando de la negociación de ese acuerdo y en decenas de reuniones con el alto comisionado para la Paz, que para entonces ya era Camilo Gómez, accedió a firmar, el 2 de junio de 2001, el documento que sacó de las garras de la guerrilla a más de 250 soldados y policías, y obtuvo a cambio la libertad de 14 guerrilleros de las Farc que se encontraban presos.
El ‘Tirofijo’ que aparecía en el Caguán era un campesino con camisa de cuadros azules y blancos que siempre estaba acompañado de Sandra, su mujer, bastantes años más joven que él, y quien era la única a la que le recibía la comida y manejaba el campero en el que se movilizaba por la zona.
Por esos tiempos, ‘Marulanda’ se volvió asequible a las reuniones con dirigentes políticos, empresarios, congresistas extranjeros que llegaban con la ilusión de ver de cerca el proceso, pero también de tomarse la foto con quien para muchos era ya una leyenda de la lucha guerrillera en el mundo. el ‘Viejo’, como se le decía coloquialmente, sostenía largas conversaciones sobre el origen del conflicto, su distanciamiento del Partido Liberal y sobre el problema agrario del cual nunca se desprendió.
Con el fracaso de los diálogos y con la retoma del Caguán, siguió perdurando en la imagen de los colombianos como el jefe de un grupo que convirtió a secuestrados civiles en un valiosa joya para el anhelado canje humanitario. A la vez, llegaban noticias desde la montañas de Colombia en las que se anunciaba una nueva muerte, esta vez víctima del cáncer.
Pero, al parecer, como lo reveló el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, a ‘Tirofijo’, el hombre que amó a los tangos en la voz de Gardel y de Julio Sosa, el poseedor de una memoria prodigiosa, murió de un infarto. Un fin común para un hombre complejo.
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