Caco y Lady Godiva vinieron a Venezuela a visitarme. El cuento decantado
Estaba en proceso de decantar algunas emociones para poder expresar lo que significó la visita a Venezuela de mis queridos amigos de los blogs, Caco, de Salvad a los Martínez y Maria Blanco, Lady Godiva. Cruzaron el charco para pernoctar tan sólo 3 noches y traerme alegría. ¡Dios! Ha sido mucho. “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…”. La llegada con toda su entusiasta expectativa en contraste con la partida. Nada que ver con aquel recibimiento y sus preparativos. Un viernes a las 2.30 de la tarde. Es que no parecía Venezuela, el cartelón en el aeropuerto bolivariano anunciaba la llegada del vuelo a la hora en punto, ¡cómo será!, que ni lo que suele demorar cuando desembarcan los pasajeros, en segundos, ya los teníamos delante. Ni ocasión de levantar mi pancarta portátil que decía Yo Soy PEZ.
La ansiedad de verlos me hizo estar en el aeropuerto una hora y media antes. El amigo de María, que conoció en España, quiso también recibirlos, andaba yo con mi amiga Ivonne, como la hermana mayor que no quería perderse el acontecimiento. Estaban ahí, habían llegado. Eso fue increíble.
Apenas, el “¿tu eres Martha, dónde está la pancarta?”, de Caco, acompañado de un gran abrazo, de pronto, mientras estaba en lo propio con María (dándonos el abrazo), al fin Caco había podido sentirse libre de la opresión del no fumar. En un dos por tres, estaba en la parte exterior del aeropuerto, fumándose su cigarrito. Rumbo a Caracas, Caco, conmigo, en el carro de fumadores y María, en el otro, en el que no los admite. Eso era ya de por sí, una muestrita de lo que es Venezuela.
Llegamos para instalarlos en el hotel. ¡Sorpresa! ¡Que de regalos!. Caco me trajo un maravillo libro de pocas ediciones que pertenecía a su padre. Se llama “Palacios y Museos del Patrimonio Cultural. Madrid”. Editorial Patrimonio Nacional. Colección Bellas Artes. Lo guardo como un tesoro (lo estoy leyendo). Dice además: “Es propiedad del Patrimonio Nacional Palacio Real, Madrid”. Pero no sólo eso, vino cargado de jabugos y chorizos que disfruté por días hasta más no poder.
Después los consabidos paseos por lugares de Caracas. Ah, claro, había mucho apetito y tenía yo que darle a probar a Caco lo de la arepa “Reina pepiada” y la “Cachapa” a María, que les había recomendado.
Más tarde, fuimos a un centro comercial muy “pijo”, unos traguitos y a dormir. Sábado, previsto, un almuerzo de carnes a la parrilla y pollo a la brasa, por atención del amigo de Maria. Seguido de compra de libros, para luego en la noche la cena en el Hatillo, con el que llaman “líder de la resistencia”. Bajo la tortura del área de no fumadores que nos tocó, a diestra y siniestra comíamos, platillos españoles, con una versión venezolana de tortilla española. Y a pararnos a fumar a cada momento en la zona permitida. Del show flamenco, apenas advertimos un cantor gordito, bueno, no apenas, es que se hizo notar, y la que tocaba un instrumento que a Caco le pareció que era gringa.
Día domingo, día de playa con unos amigos especiales, Antonio y Adela, la arena no fue precisamente nuestro colchón, sino sillas tumbonas, y dormimos de lo lindo. Hacia la noche el regreso. Toda clase de contrastes y escenas folklóricas mostraron qué es en realidad mi país. En una larga cola de un trayecto que se hace en 30 minutos llevó 3 horas, pero de risas, es que cada personaje o hecho insólito se asomaron. En otra ocasión aquello habría sido para halarnos de los cabellos y hasta mordernos del hambre.
Ya en Caracas, de nuevo las pepiadas y la cachapas, con cocadas y jugos de guanábana. Hasta con derrame de zumos. La cena de despedida.
Regresaban a España y Venezuela tenía que salirse con la suya. La de Chávez, si no la pone a la entrada, la pone a la salida. Pasaron horas desagradables que sólo pude enterarme después, y aun, estoy a la espera de los detalles. Ellos en Vargas, cerca del aeropuerto todavía y mi combo de amigos y yo los hacíamos pasando el océano. Digo la penúltima vez que los ví, pues espero encontrarlos de nuevo, fue al dejarlos en el hotel luego del día de playa.
A las cinco de la mañana estaba previsto que una persona me recogería para llevarlos al aeropuerto, pero ¡típico, típico!, a las cuatro treinta me llama para hablarme del problema de la batería de su carro. Y ello originó la desventura de mis queridos amigos en sus últimas horas. Es que debimos estar no sólo hasta que subieran las escaleras del avión sino hasta cuando hubiese despegado, y eso, asegurarnos que estaban más allá del mar donde aun ejercemos soberanía.
Me queda para toda mi vida este gran recuerdo. No es un Ripley’s, un “Aunque usted no lo crea”. Es algo sí, que debería estar en el Guiness. Desde entonces, no hay un día que no evoque algo de esos relámpagos tres días. Y los extraño.
Vinieron. Llegaron mis queridos amigos, tal cual como se muestran en Internet, con sus bondades, personas maravillosas. Lady Godiva, la misma María que imaginaba hablarnos de cosas interesantes sin enrevesada tertulia. Caco, por Dios, ¡que personaje!, es que aun recordar sus historias, nos produce sonrisas. Digo “nos”, pues igual sienten mis amigos. Es un gran conversador. Que no es lo mismo decir que es una persona que habla mucho, a quienes nunca se escucha. Caco nos produce seguir bajo el manto de sus narraciones y fue una regla, que en los distintos sitios que frecuentamos, acaparó las simpatías.
Con decir, que cuando estábamos en algún lugar, los de las mesas contiguas, no estaban sino pendientes de nosotros, e igualmente reían, con cada cuento de Caco. Es que puede estar tres horas sin parar y no fastidia, por el contrario, y nos produce que extrañemos cuando se encuentra en sus pequeños ratos de silencio. Y me llamó la atención, es cosa de seres especiales, su capacidad de escuchar, de compenetrarse. María, observadora, sus ojos hablan por ella. Me resisto a pensar que fue tan corto. Historia de hadas, y fue tan real. Será imborrable.
Creo que en algún comentario por ahí dije, que vinieron a traerme alegría, y al partir eso fue lo que me dejaron. Me suelen asaltar dejos de melancolía, es usual, creo, se hizo costumbre, pero pienso en ellos, y sonrío.
¡Gracias Caco y María! Martha Colmenares










julio 1st, 2008 at 5:45 am
Siento envidia sana de esos momentos que habéis podido compartrir venezolanos y españoles. Describes tan bien todos los momentos felices que habéis pasado juntos que me ha parecido vivirlos con vosotros.
Felicidades por esos lazos de amistad entre nuestras dos naciones.
Un abrazo, Martha
julio 1st, 2008 at 6:13 am
Hola amiga: Quisiera disculmarme contigo ya que te tengo un poco abandonada, he visto varios comentarios tuyos, he incluso algun premio, y no he tenido el tiempo suficiente para agradecertelo. Gracias, y gracias.
Aunque no te visite no te olivido, siempre estais en mi recuero los amigos, pero como se dice en tv, por causas ajenas a mi voluntad no te he podido dispensar el trato que te mereces.
Creo que pronto solucionare unos pequeños problemas de espacio y tiempo y quiero retomar con fuerza los contactos ahora perdidos.
un besote grande.
julio 1st, 2008 at 10:09 am
Hola Martha, queríamos agradecerte por la publicación de un comentario acerca de nosotros, y por la referencia a nuestros artículos. Abrazos y nuestro apoyo para ti.
julio 1st, 2008 at 10:36 am
Bueno ahora si entiendo cuales fueron los problemas del blog, entre tanto chorizo y jabugo.
jajajajaja . un besote Martha.
julio 1st, 2008 at 10:48 am
# 1 Terly, que bueno lo que te ha parecido.
# 2 jac. Por lo menos no me olvidas, eso es lo importante
# 3 morochos.org, gracias por el apoyo, luego los leo
# 4 Noel Alejandro, no Noel, el ataque fue antes que ellos llegara, ufff, si lo que pasaba a mi blog fue motivo de conversación, tema obligado
Un abrazo amigos, Martha
julio 1st, 2008 at 1:45 pm
Bueno, estoy de vuelta y veo que te dan muy buenas alegrías. Me alegro de que de vez en cuando entre tanta sombra totalitaria puedas ver algo de luz.
Un saludo.
julio 1st, 2008 at 2:41 pm
Es estupendo conocer a alguien de ese modo. A mi me paso una vez, con una amiga de Argentina. Nos miramos y llamamos por nuestros nicks, despues vino el abrazo.
Yo tambien soy fumadora, válgame Dios, y de mentolado.
Eso de los chorizos me ha recordado la peli ” Mortadela” de Sofia Loren. Que no la dejaban entrar en USA con ese “manjar”.
Un abrazo.
julio 1st, 2008 at 2:43 pm
Qué gran relato Martha, mientras lo leía me parecía estar viviendo esos momentos, y aunque no conozco personalmente a Caco y a María, (culpa mía), la imagen que tengo de ellos es tal como nos los describes.
Gracias por contarnos con tantos detalles esos momentos.
Un fuerte abrazo
julio 1st, 2008 at 2:49 pm
# 6 Butzer, me parece muy bien que estés de vuelta
# 7 blumun
8 Caballero ZP
Y gracias por leer…
Un abrazo, Martha
julio 1st, 2008 at 6:11 pm
Que bien Martha. En el relato, se ve muy claro el disfrute de tener a amigos entrañables, aunque nunca se hayan visto. Esa es la magia del blog.
Un abrazo
julio 1st, 2008 at 6:22 pm
Hola Martha…
Yo también te tengo bastante olvidado… pero al ver la noticia del viaje de Caco y Lady me picó la curiosidad… y ahora les tengo una soberana, cochina y sana envidia jeje. Ahora sabes cómo son los jamones de Jabugo, famosos en el mundo entero
Saludos,
Aguador
julio 1st, 2008 at 6:50 pm
# 10 Ricardo Buitrago Consuegra, si, se hacen entrañables
# 11 Aguador, ¡hombre!, de veras andas desaparecido. Ahora se lo que son los jabugos, si la cantidad era como para tener por dos meses y en menos de 10 días, brillaron por su ausencia, y yo sola, me di unos banquetes, que ni pa’ que te cuento.
Un abrazo, Martha
julio 1st, 2008 at 6:58 pm
Hola Martha, me traes tantos recuerdos a los encuentros blogueros que he vivido, sabes de verdad es una experiencia maravillosa, poder compartir personalmente y abrazar, a quien te escribe en tu blog, te deja siempre su punto de vista, es traspasar esa PC, lo cual demuestra lo cálido, que este mundo mas allá de los Bytes. Bonito relato, gracias por compartir con el resto tu experiencia.
Por cierto, aprovecho la oportunidad para comentarte que mi Blog, esta entre los 5 finalistas, después de una selección entre numerosos, blogs , a los 5 blogs joyas para el alma, que busca Siry en su espacio y motivado a su primer aniversario, en mi blog hay un botón en la parte derecha que te lleva a su espacio donde se puede votar en la parte derecha del mismo.
Espero ese voto!
Te dejo un mega- abrazo!!!
julio 1st, 2008 at 7:36 pm
Por fin!! pensé que nunca llegaria ese relato.
Todo tal cual los has descrito, lo mismo a Maria que a Caco. Yo que los conozco pesonalmnte puedo asegurar que si, son encantadores!!
Martha, no sabes la envidia que medieron ….
La cosa es facil, ya sabes que te lo llevo diciendo hace mucho tiempo…ven a visitarnos. Te recibirimos como tu lo has hecho con ellos.
Un abrazo.
julio 1st, 2008 at 9:41 pm
# 13 Fernando, por supuesto, ya lo hice.
# 14 pere. tranquila, que en cualquier momento caigo, eso si, me acompañan hasta que me monte en el avión, no sea que me pase lo mismo que a Caco y Maria. Mira que en país donde mandan los progres, nunca se sabe…
Un abrazo amigos, Martha
julio 2nd, 2008 at 3:51 am
Todo un lujo, así da gusto.
Un abrazo.
julio 28th, 2008 at 5:15 am
[...] *Caco y Lady Godiva vinieron a Venezuela a visitarme. El cuento decantado [...]
septiembre 24th, 2008 at 6:30 pm
Hola Martha: que hermosa experiencia!
Al comienzo del Post me preguntaba cua sería el charco? Desde Mexico, America Central?
Aquí ´´cruzar el charco¨ se le dice a venir de Uruguay a Argentina, o viceversa
Ese charco pues que es Internacional!!
A mi, me ha sucedido situaciones similares dentro de Argentina.
Estos encuentros me han hecho pensar, creer en las personas. Me han sucedido en diferentes momentos de mi vida, el primero recuerdo hace ya siete u ocho años por Chat, finalmente una amiga del interior se viene por motivos personales unos dias a Buenos Aires, en aquella época teníamos coche, así que la dejo a mi mujer en el trabajo y a las 8 a.m. la estaba esperando a nuestra amiga Marian en la terminar de Omnibus.
Recuerdo que pensé: Que cuernos estoy haciendo acá? Que raro que es esto…
Cuando llego el micro atrasado, bajo Marian y fue como tu bien describes, que te conoces desde siempre, que tienes ganas de dar ese abrazo, que todo esta bien, o mejor aún.
Para cuando tu publicas este post, Marcela, mi mujer – Irlanda es su Nick en Internet – y yo, estabamos en la Provincia de Córdoba, parando en la casa de una amiga bloguera, a la que conoci por la Blogosfera, no antes.
Luego nos encontramos hará un mes con Carolina y flia. de República Dominicana, que conocí tambien a travez de los Blogs, y así…
Por ello entiendo lo que escribes cuando te refieres a lo que sientes, al ver a las personas; supongo estos entimientos se deben potenciar mucho cuando se trata de compañeros de lucha, de caminos dificiles.
Gracias por invitarme a compartir estos momentos vividos!
Un abrazo
Marcial
septiembre 24th, 2008 at 6:40 pm
Gracias, Marcial, me encanta compartirla.
Un abrazo