“Laicidad”, dinos la verdad. El artículo de V. M. Jiménez López de Murillas
Del mismo autor de “Nietzsche, un profeta sin Dios, en esta oportunidad se refiere al “debate suscitado sobre la libertad religiosa en España, con la enmienda aprobada en el pasado congreso socialista”. Y el interesante Artículo de Víctor Manuel Jiménez López de Murillas. Delegado Diocesano de Catequesis (La Rioja), en una de sus partes dice: La laicidad en estado puro, no puede basarse en la negación del pasado, ni en las ganas de cortar las raíces cristianas de nuestra civilización. (Como si la cultura cristiana hubiese sido un cabo suelto, una irregularidad o una rareza de nuestra historia). “Un político que ignore la herencia ética, espiritual y religiosa de sus antepasados –advertía Benedicto XVI-, comete un crimen contra su cultura, contra esa mezcla de historia, patrimonio, arte y tradiciones populares que impregnan tan profundamente nuestra manera de vivir y de pensar”. Texto completo a continuación:
Artículos anteriores del autor en este blog:
*En busca de la educación perdida. Por Victor Jiménez López de Murillas
* “Nietzsche, un profeta sin Dios”
Relacionado de interés:
Eso que llaman laicismo es la institucionalización de la victoria del ateísmo francés sobre la Iglesia Católica. La Yijad en Enrabia
Otros:
Confundir para educar
Laicidad del Estado. Ambos en El Republicano Digital
“Laicidad”, dinos la verdad
Víctor Manuel Jiménez López de Murillas/Delegado Diocesano de Catequesis (La Rioja)
La Rioja.com
De nuevo se ha suscitado el debate sobre la libertad religiosa en España, con la enmienda aprobada en el pasado congreso socialista: “Más laicidad para una mejor convivencia”. En la lectura de su contenido nos encontramos con esta contundente afirmación: “La laicidad del Estado es consustancial a la libertad, la igualdad y los derechos humanos”; totalmente de acuerdo, ¿qué ciudadano no está a favor de estas tres columnas de la democracia? Pero la vieja cuestión que late de fondo a la promoción de un Estado laico, no se resolverá con enmiendas a favor del pluralismo o la sana convivencia, mientras ronde por algunos hemiciclos el rancio y obsesivo fantasma antirreligioso, de derecha a izquierda, de arriba a abajo.
La laicidad en estado puro, no puede basarse en la negación del pasado, ni en las ganas de cortar las raíces cristianas de nuestra civilización. (Como si la cultura cristiana hubiese sido un cabo suelto, una irregularidad o una rareza de nuestra historia). “Un político que ignore la herencia ética, espiritual y religiosa de sus antepasados – advertía Benedicto XVI-, comete un crimen contra su cultura, contra esa mezcla de historia, patrimonio, arte y tradiciones populares que impregnan tan profundamente nuestra manera de vivir y de pensar”. No basta con tolerar la religión, si permanentemente se pone bajo sospecha cuando no bajo acusación, en vez de integrarla y favorecerla desde el consenso social. En palabras de Goethe, es necesario el respeto a lo sagrado como “la parte mejor del ser humano”.
Como ciudadano católico, sueño con vivir en un Estado verdaderamente laico, en el que mi manera de ver el mundo y entender la vida, la familia, la educación, sea considerada y protegida por aquellos otros ciudadanos a los que votamos cada cuatro años, con el fin de ayudarnos a ser libres, respetuosos y solidarios según nuestras convicciones éticas y religiosas. Cuando nos gobiernan desde el dirigismo y la imposición partidista, ni la libertad, ni la creatividad, ni la convivencia social son posibles; olvidan que la persona, con sus criterios éticos y religiosos, es antes que el Estado, y la política ha de ser “sierva” de las personas, no al contrario.
La polémica suscitada estos días de quitar la cruz de la mesa del juramento, o de suprimir la presencia de símbolos religiosos en espacios públicos, es una medida ridícula que no resuelve la cuestión del espacio real y legal que ocupa la religión, ni del bien humano y social que ésta puede y debe seguir aportando. Ha llegado el momento de dialogar sin presunciones y de mirar juntos hacia los desafíos del futuro, y no sólo hacia las heridas del pasado, conjugando el rico patrimonio de convicciones que nacen de la fe y la razón. Sólo así seremos más sabios y podremos lograr una propuesta estable de vida personal y comunitaria, que sea la más alta expresión de lo que como humanos podemos llegar a ser.
Empecinarse en sostener que la fe es un asunto privado, y desde esa excusa subestimar la dimensión religiosa relegándola al último estrato de la sociedad, es lo mismo que querer amputar la necesidad de sentido que todo ser humano lleva inscrito en sus entrañas, y dejarle a la intemperie de una vida sin fines últimos, sin verdades que le sostengan, llena de servidumbres a vanas promesas y vacía de lo esencial para vivir.
Qué fácil sería encontrar la salida a esta compleja situación, si frente a la voluntad de poder, quedase sólo en pie sobre la tierra, la voluntad de Verdad. Como concluía Ortega y Gasset en La rebelión de las masas: “Aquí se desemboca en la verdadera cuestión”.










julio 22nd, 2008 at 3:35 pm
Decir que la fe es un asunto privado seria como decir que militar en un partido politico es un asunto privado.
La fe entendida como tal, es un asunto personal, pero su manifestacion es comunitaria.
Gracias por el post
julio 22nd, 2008 at 3:49 pm
# 1 Daniel Mora
Gracias a ti por el comentario, pasaré por tu espacio.
Saludos, Martha
julio 22nd, 2008 at 6:24 pm
Magnifico Post. En Colombia se formo un debate porque Uribe, se encomendó a Dios, cuando la liberación de los secuestrados.
julio 22nd, 2008 at 7:01 pm
#3 Ricardo Buitrago Consuegra,
que bueno que hayas apreciado este artículo de un sacerdote de mi estima como lo es Victor Manuel.
Un abrazo, Martha
julio 22nd, 2008 at 10:59 pm
La cultura cristiana obviamente no fue una “irregularidad” de nuestra historia, pero vaya que fomentó irregularidades y distorsiones con sus dogmas, y ayudó a la destrucción de culturas indígenas a donde quiera que llegó, por sólo mencionar un punto.
En lo personal me parece que la iglesia católica es un anacronismo, pero igual repito, es una opinión muy personal. Yo escogí desde hace mucho tiempo interpretar la realidad sin los filtros de la perspectiva religiosa.
julio 23rd, 2008 at 12:30 am
# 5 Apocalypso Facto
Gracias por tu aportación, estoy pendiente de visitarte.
Un abrazo, Martha
julio 23rd, 2008 at 1:42 am
Más: la laicidad no es una política neutral religiosamente. Es la estrategia del ateísmo contra la Iglesia. Fue así en Francia a principios del s. XX y lo es ahora en España.
Lo he tratado recientemente.
julio 23rd, 2008 at 2:00 am
# 7 amdg
He pasado por tu espacio a leer el enlace. Lo he leído con atención. Lo tomaré de relacionado.
Un abrazo, Martha
julio 23rd, 2008 at 5:19 pm
Te dejo un par de links hablando sobre el laicismo malinterpretado en la España de hoy. Un fuerte abrazo.
http://elrepublicanodigital.blogspot.com/2008/07/confundir-para-educar.html
http://elrepublicanodigital.blogspot.com/2008/07/laicidad-del-estado.html