De Traición a la Patria y el comandante Quintero Aguilar
Muchos venezolanos y la opinión pública internacional ignoran que en este momento se está juzgando en la jurisdicción militar al teniente coronel (GN) José Humberto Quintero Aguilar por segunda vez por los delitos de traición a la Patria, abuso de autoridad y faltas al decoro militar por la supuesta entrega del narco-terrorista Ricardo González, alias Rodrigo Granda, a las autoridades colombianas en diciembre de 2004. Y como dice la autora de este artículo “Lo “curioso” del asunto y lo que me lleva a escribir estas líneas es que la acusación de la Fiscalía Militar contra el comandante Quintero Aguilar está basada en el apartado 3 del artículo 464 de la Sección I del Código de Justicia Militar de Venezuela sobre los delitos ‘De la Traición a la Patria’ y que establece (que lo es): “Practicar actos de hostilidad contra un país extranjero que expongan a Venezuela a peligro de guerra, ruptura de relaciones diplomáticas, represalias o retorsión”.
De Traición a la Patria… Y pensar que en este momento hay un juicio por traición a la Patria.
Por Sol Castro
Muchos venezolanos y la opinión pública internacional ignoran que en este momento se está juzgando en la jurisdicción militar al teniente coronel (GN) José Humberto Quintero Aguilar por segunda vez por los delitos de traición a la Patria, abuso de autoridad y faltas al decoro militar por la supuesta entrega del narco-terrorista Ricardo González, alias Rodrigo Granda, a las autoridades colombianas en diciembre de 2004.
Lo “curioso” del asunto y lo que me lleva a escribir estas líneas es que la acusación de la Fiscalía Militar contra el comandante Quintero Aguilar está basada en el apartado 3 del artículo 464 de la Sección I del Código de Justicia Militar de Venezuela sobre los delitos ‘De la Traición a la Patria’ y que establece (que lo es): “Practicar actos de hostilidad contra un país extranjero que expongan a Venezuela a peligro de guerra, ruptura de relaciones diplomáticas, represalias o retorsión”.
El argumento de la Fiscalía Militar es que la captura y entrega de Granda a las autoridades colombianas llevó a Venezuela a una situación de casi ruptura de relaciones y pre-guerra (no intenten buscarle la lógica a que el único país extranjero agraviado en caso de existir sería el país FARC o que fue el mismo gobierno de Chávez el que cerró las fronteras y casi declara la guerra, azuzado por los comunicados de la organización narco-terrorista). La pregunta lógica con lo que está sucediendo en Venezuela al momento de escribir estas líneas, es: ¿No constituyen traición a la Patria, las declaraciones y acciones de Hugo Chávez, Tarek El-Aissami, Nicolás Maduro y los integrantes de la Asamblea Nacional, quiénes prácticamente, sin que medie agresión alguna contra Venezuela, ni directamente ni por mampuesto, han manifestado estar dispuestos a morir por defender “la causa palestina” que igualan a Gaza (que de paso no es la causa de los venezolanos ni de su incumbencia, ni geográfica, ni histórica, ni religiosa, ni culturalmente)?
El gobierno bolivariano ha practicado actos directos de hostilidad contra Israel al menos en dos oportunidades; a saber, el allanamiento por parte de la policía política (DISIP) del Centro Social Cultural y Deportivo Hebraica, que también alberga el colegio Moral y Luces, en noviembre de 2004 y diciembre de 2007, sin que mediara orden judicial o causa aparente alguna (el primer allanamiento después del asesinato del fiscal Danilo Anderson, gran amigo de el ministro Tarek El Aissami y el segundo, horas antes de la derrota en el referéndum por la reforma constitucional). Chávez además ha expulsado a los embajadores y personal diplomático de Israel en Venezuela, también en dos oportunidades, en agosto de 2006 para expresar su “indignación” por los bombardeos del ejército israelí contra Líbano (poniéndose de hecho del lado de Hezbollah) y ayer martes en protesta por la ofensiva en la franja de Gaza (poniéndose esta vez del lado de Hamas), usando siempre de tapadera la causa palestina o la causa de los pueblos árabes.
No conforme con los epítetos a Israel y su gobierno, elegido democráticamente por sus ciudadanos (algo de lo que no pueden presumir la mayoría de esos países musulmanes tan “defendidos” por el anti-semita Chávez), Chávez y personeros de su régimen también anunciaron que establecerán “un puente aéreo humanitario junto a la comunidad árabe y musulmana, para llevar medicinas y alimentos a las víctimas palestinas en Gaza”. Sin consideraciones a lo irreal de ese planteamiento (típica verborrea demagógica del metiche de siempre), el meollo de la cuestión es que Israel bien podría creer que cualquier envío proveniente de Venezuela pudiera contener más que simples alimentos y medicina.
No es una suposición temeraria por cuanto ayer mismo revelaban las autoridades turcas que en diciembre encontraron material de laboratorio para hacer explosivos, en 22 contenedores identificados como “partes de tractor”, procedentes de Irán y con destino hacia Venezuela. Si la sospecha o denuncia anónima de la existencia de un arsenal de armas en el Club Hebraica llevó a que decenas de efectivos armados hasta los dientes irrumpiera en sus instalaciones atemorizando a los niños que estaban en clase, ¿podría Israel, tan dado a seguir la bíblica Ley del Talión, estar justificado a tomar medidas ante la sospecha de que Venezuela pueda estar triangulando ayuda bélica de Irán a facciones y grupos terroristas de Medio Oriente, por ejemplo?
Ya esto no es sólo una cuestión de antisemitismo que va desde la descalificación de referirse a la comunidad hebrea como “unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron a Cristo, se adueñaron de las riquezas del mundo” a la persecución o acoso más fino o menos fino de ciudadanos judíos en Venezuela (caso el director de Secuestro Express, Jonathan Jakubowicz o más recientemente los Cohen, dueños del Sambil). Es mucho más grave y cabría preguntarse si Chávez con esa infantil necesidad de aparecer en los medios como l’enfant terrible y ser aceptado por terroristas contumaces como Mahmoud Ahmadineyad, está exponiendo innecesariamente a Venezuela a “peligro de guerra, ruptura de relaciones diplomáticas, represalias o retorsión”.
Si como todo parece indicar anteriormente la respuesta es afirmativa, me pregunto y les pregunto, ¿por qué la Fiscalía Militar no es tan diligente en este caso para imputar a Hugo Chávez y a su claque por traición a la Patria? Después de todo otro artículo del mismo Código de Justicia Militar (470) establece que sólo “es requisito necesario para incurrir en el delito de traición a la Patria, que el delincuente sea venezolano o que se encuentre en el momento de la comisión del delito al servicio de la República”.
Sí, ya sé la respuesta. La Fiscalía Militar o el Ministerio Público sólo consideran delitos aquéllos que han sido cometidos en perjuicio de Hugo Chávez, sus planes totalitarios o su claque. Mientras, el comandante Quintero cumplirá el próximo 12 de enero cuatro años en prisión.
Jueves 8 de enero de 2009
Sol Castro S.
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Humberto Quintero, torturado y sentenciado en un tribunal ilegal, es el número 5 de los Caracas Nine
CARACAS, Venezuela (16 de enero de 2008)- La Human Rights Foundation (HRF) publicó hoy un informe detallando el arresto y la tortura a José Humberto Quintero, un Teniente Coronel de la Guardia Nacional Venezolana. Quintero fue detenido por el gobierno venezolano en enero de 2005 por supuestamente haber capturado al líder terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Ricardo González, mejor conocido como Rodrigo Granda.
“El caso de Humberto Quintero es sólo una instancia de las numerosas violaciones a los derechos humanos y violaciones de derecho internacional, específicamente de aquellas provisiones que prohíben la detención arbitraria, el uso de tortura y el trato inhumano o degradante. El encarcelamiento del coronel Quintero también parece tener una motivación política ya que su arresto se dio en un momento de tensión entre los gobiernos de Colombia y Venezuela debido a la captura de Granda”, dijo Sarah Wasserman de la HRF.
Como Teniente Coronel de la Guardia Nacional y Comandante de la Unidad Anti-Extorsión y Secuestros (GAES) del estado Táchira, Quintero se ganó el reconocimiento de sus superiores por haber liderado varias operaciones exitosas. Ahora se encuentra acusado por el gobierno venezolano de traición a la patria, abuso de poder, ofensas al decoro militar y privación ilegitima de libertad por la captura de Granda en diciembre de 2004. Quintero fue arrestado y llevado a un calabozo de la División de Inteligencia Militar donde por siete días militares venezolanos y miembros de la policía civil lo torturaron.
Granda, el “canciller” y miembro del secretariado de las FARC, vivió en Venezuela bajo la protección del gobierno venezolano. Para el momento de su captura, Granda formaba parte de la lista de INTERPOL de guerrilleros buscados por el gobierno colombiano. Según fuentes del gobierno paraguayo, Granda planeó desde Venezuela, en septiembre del 2004, el secuestro y eventual asesinato de Cecilia Cubas, hija del ex presidente de Paraguay Raúl Cubas.
“En una entrevista con la HRF en la cárcel de Ramo Verde, Quintero nos dijo como fue asfixiado, golpeado y amenazado con secuestrar a su esposa e hija para entregárselas a las FARC. Quintero sufrió heridas internas y dolores en la espalda que todavía lo mortificaban un año después de las golpizas. En esa visita de noviembre de 2006 pudimos verificar el daño que éste sufrió en el tórax”, agregó Wasserman.
“Se conoce que desde la llegada del Presidente Chávez al poder, el gobierno de Venezuela ha estado vinculado a las FARC. Esto fue recientemente confirmado por el contenido de unas computadoras recuperadas por las fuerzas de seguridad colombianas de un campamento de las FARC. Las computadoras contenían mensajes describiendo reuniones en donde los oficiales venezolanos les habrían ofrecido distintos tipos de ayuda a las guerrillas colombianas, incluyendo refugio y armas”, añadió Wasserman.
Según Quintero, las torturas buscaban que confesara su supuesta responsabilidad por la captura de Granda; que había recibido una recompensa financiera; y que miembros de las fuerzas especiales de Colombia y Estados Unidos habían sido parte de la operación. Su confesión forzada fue grabada. Por siete días se le negó acceso a un abogado defensor y por varias semanas después de la golpiza le fue prohibido ver a un médico. Quintero fue sentenciado a tres años y ocho meses de prisión en diciembre de 2007. Un tribunal de apelaciones luego anuló esta decisión al haber encontrado violaciones al debido proceso. Quintero continúa en Ramo Verde mientras se le somete a un segundo juicio por los mismos cargos.
Hasta la fecha, el gobierno venezolano no ha dado una respuesta satisfactoria a las inquietudes de los defensores de derechos humanos sobre las torturas a las que fue sometido Quintero. Tampoco se ha llevado a cabo una investigación independiente sobre el asunto, ignorando varias quejas de parte los de abogados de Quintero y grupos de derechos humanos.
El Proyecto Caracas Nine tiene como finalidad dar a conocer al mundo las personas que son víctimas de persecución por el gobierno venezolano y por sus seguidores. Los Nueve son sólo casos emblemáticos del gran número de abusos a los derechos humanos de aquellos que abiertamente critican al gobierno de Venezuela. De los Nueve, el número 1, Francisco Usón, fue puesto en libertad condicional el 24 de diciembre de 2007.
Para mayor información sobre los Caracas Nine, visite www.CaracasNine.com. Para exigir la libertad de los presos políticos en Venezuela, visite www.DileaChavez.com.
La Human Rights Foundation (HRF) es una organización internacional, apolítica, dedicada a defender los derechos humanos en el continente americano. La Fundación centra su trabajo en los conceptos entrelazados de autodeterminación y libertad. Estos ideales encuentran su más alta expresión en la creencia de que todos los seres humanos tienen derecho a la libertad de expresión, de asociación con personas de ideas afines. Las personas que viven en una sociedad libre deben recibir el mismo trato y debido proceso de conformidad con la ley y deben tener asimismo, la oportunidad de participar en los asuntos públicos de su país. De la misma forma, los ideales de la HRF están determinados por la convicción de que todos los seres humanos tienen el derecho a estar libres de detenciones o exilios arbitrarios, de esclavitud y tortura y de la interferencia y coerción en asuntos de conciencia. La HRF no justifica ni aboga por la violencia. El Consejo Internacional de la HRF está constituido por individuos que fueron presos de conciencia como Vladimir Bukovsky, Palden Gyatso, Armando Valladares, Ramón J. Velásquez, Elie Wiesel, y Harry Wu.
Contacto: Sarah Wasserman, Human Rights Foundation, (212) 246.8486, info@thehrf.org
Lea el resumen del caso de Humberto Quintero aquí.
Lea el informe completo aquí.
This press release is available in English at www.humanrightsfoundation.org/media/011609.html.
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Enero 9th, 2009 at 9:24 am
Totalmente contradictorio.
Ignoro los convenios de extradición, y sus condiciones, que pueda tener Venezuela con Colombia, pero a priori entregar a un narcoterrorista a Colombia no es ni de largo un acto de hostilidad, sino que por el contrario es una clara colaboración contra el crimen, como objetivo que debe ser común a todos los estados del mundo. Otra cosa es que el ‘rebote’ del gobierno Chávez, pudiera crear problemas entre ambas diplomacias arriesgando la debida cordialidad entre paises vecinos, que comparten absolutamente todo menos gobiernos y conceptos de su ejercicio.
Por lo que deduzco que como mucho el comandante puede ser sancionado por un posible defecto de forma, si omitió o no se ajustó a los protocolos establecidos para cumplimentar los requisitos judiciales y formales, inherentes a cualquier extradición, pero no de fondo siempre que el objetivo final sería el mismo: cumplir acuerdos de colaboración internacionales y bilaterales, en pro de la erradicación del terrorismo y del tráfico de estupefacientes. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo. Unacosa es firmar acuerdos y decir lo qie todos quieren oir y otra bien distinta cumplir lo prometido.
Lo más probable es que el Tte. Coronel José Humberto Quintero Aguilar, este siendo reprersaliado por cuestiones políticas, totalmente ajenas al servicio, como tantos otros de sus compañeros.