Colombia en llamas

Colombia en llamas
Por Fernando Londoño Hoyos
Cuando lo habíamos ganado casi todo, resolvimos echarlo a perder. La rueda de prensa del 29 de octubre, en la que se fueron de baja 27 oficiales y suboficiales de nuestro Ejército y se decidió el fin de la carrera militar del general Mario Montoya, quebró la lógica histórica y nos lanzó al desastre.
Desde aquel hecho funesto se han desencadenado las tragedias que hoy vivimos y a las que ya no estábamos acostumbrados. Cilindros de gas sobre Roberto Payán; secuestros masivos en una carretera en Norte de Santander y en un paraje del Putumayo; explosivos en puentes del Guaviare y Huila; vuela en pedazos un centro comercial de Neiva; se suceden bombas en Cali, sembrando terror y muerte; otra bomba para Bogotá, como a finales del 2008; Medellín vuelve a ser víctima del terror; dos policías muertos y 16 heridos en Nariño; otros corren pareja suerte en Arauca; y escribimos estas líneas con el dolor de los muertos del Cauca y Nariño, miembros de patrullas de la Policía y el Ejército, y de muchos indígenas awas.
En la guerra, todo es cosa de saber quién está a la ofensiva. Y hoy son las Farc las que atacan y nuestras Fuerzas Militares y de Policía las que no atinan a defenderse. En los últimos tres meses no hubo un solo hecho de armas a favor de la República. Estrictamente hablando, no se ensayó ninguno. Parece nuestro aparato militar como esa ballena varada en la playa, que describió Churchill cuando el ataque por Anzio. Del gato montés de otros días, pasamos a esa triste condición.
La rueda de prensa famosa fue la conclusión de una cadena de equivocaciones. Veníamos entregándoles a los buitres los hombres que exigían. El general Arias Cabrales y el coronel Plazas, por el Palacio de Justicia; el mayor César Maldonado, por el atentado a Wilson Borja; el subteniente Ordóñez, por los guerrilleros del Eln que llevaban cédula de sindicalistas en el bolsillo; el teniente Castro y sus soldados, por los policías desuniformados de Jamundí; el general Quiñones y sus infantes de marina, por la masacre de Chengue; el coronel Hernán Mejía Gutiérrez, por pacificar el Cesar, y el general del Río, por Urabá; el almirante Arango Bacci, por nada que sepamos, y los pilotos de Santodomingo, por dolo eventual en un bombardeo, son casos aparentemente aislados en una lista no exhaustiva de las infamias de la Fiscalía y la justicia ordinaria contra nuestros héroes.
Pero faltaba lo peor. Acusándolos, sin ninguna oportunidad de defensa, fueron sacrificados 27, desde generales hasta sargentos, porque supuestamente eran autores de falsos positivos, es decir, de asesinar civiles. Hoy sabemos que a los militares los mataron en vida sin saberse por qué. Y, para rematar, se tomaron a propósito dos decisiones colosales: no habrá ninguna operación militar sin visto bueno del Comando General, que lo dará previo concepto jurídico favorable; y las bandas emergentes serán del cuidado exclusivo de la Policía. Con eso basta.
La justicia penal militar no existe. El doctor Camilo Ospina y el doctor Mario Iguarán derogaron la Constitución Nacional en media página de sandeces. Lo que ha permitido maravillas como la última providencia del Tribunal de Cundinamarca, que acaba la Fuerza Aérea.
Cuando un piloto de guerra deba abstenerse de lanzar bombas porque eventualmente le causen agravio a un extraño a la guerra, mejor le valdrá no despegar su nave. El daño colateral que en todas partes se lamenta, aquí significa 60 años de cárcel para la tripulación. Así no habrá ninguna que dispare.
Hace tres meses no hay denuncias por falsos positivos. Claro. Porque en este tiempo los únicos positivos son de las Farc. Que nunca son falsos.
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febrero 19th, 2009 at 5:49 am
Deseo que Colombia gane la batalla contra los asesinos de las Farc, tiene uno de los pocos gobiernos respetables por esas latitudes.
Saludos
febrero 19th, 2009 at 11:21 am
Me sumo al escrito de Caballero ZP.
febrero 19th, 2009 at 12:07 pm
Y yo, como español y colombiano, manifiesto mi esperanza de que el terrorismo desaparezca y deje por fin crecer al pueblo de Colombia.
Sarkozy la tiene más grande
Hace un par de días salía de casa de mis anfitriones parisinos, Place Vendôme, y al encontrarme cara a cara con ese pedazo de símbolo fálico clavado frente al portal recordé un regalo navideño.
Zapaterias Rimadas
El incomparable Monsieur de Sans Foy, nos obsequió estas navidades con un villancico que, con música del “ande, ande, ande, la marimorena…”, decía así:
Grande, grande, grande,
la tienen allí.
La mayor de todas,
la de Sarkozy.
Mientras cantaba a grito pelado el villancico camino de la rue de la Paix recordé. El memo de nuestro Presidente del Gobierno ofendió a EEUU con el asunto de la bandera. Y lo pagamos.
Luego, mostrencamente para un caballero, agravió a Frau Merkel. Más tarde, cuando la crisis ya nos mordía las canillas, se permitió el lujo de faltar al respeto a dos puntales de la UE, Monsieur Sarkozy y el Signore Berlusconi.
Ayer Mr. Sarkozy, que es bajito, usa tacón cubano y tiene sobrada mala leche, le devolvió la gracieta atizándole una coz en los huevos, tipo militante del PNV.
España destruye 5,5 veces más empleo que nuestros vecinos y no superará la renta per cápita de Francia. “Allez prendre pour le sac, Monsieur Sapategó”, concluyó sus declaraciones el presidente francés.
Mientras, la oposición de niñatas y los corruptos enlodazados en la “merde”, se autojalean y se despedazan. Y la nación entera en quiebra.
Sarkozy la tiene más grande
febrero 19th, 2009 at 1:37 pm
A mi me ha parecido excelente este escrito, bien que lo podemos llevar a otros planos cuando se pretende librar una batalla contra las tiranías.
febrero 19th, 2009 at 10:40 pm
Totalmente de acuerdo con el ex-ministro Londoño. La Fiscalía, aunqeu no hay eu negarlo ha hecho un buen papel, también son muchas sus embarradas y las que describe Londoño son tan reales, qeu si seguimos así, los militares no tendran otra opción qeu evitar atacar a los terroristas, pues estan atados “política y judicialemte”. Hasta el momento no he escuchado ni visto ninguna ONG, que se escandalice por el asesintao vil de los indígenas. Qué dicen la ONU y la OEA?
febrero 21st, 2009 at 7:03 am
Que desinformados andan sobre la realidad colombiana…
Fernando Londoño es uno de esos “dinosaurios” viejos de la política ultraderecha colombiana que tiene por defecto: hacer creer las mentiras por verdades…
Es un hampon con corbata….sino pregunten por invercolsa….