Los trapos sucios en divorcio de Ingrid Betancourt y Lecompte

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EN JAQUE HOMBRES de Ingrid Betancourt
Caras
Por: ALFREDO LÓPEZ
Viernes 19 , Junio 2009
Todos esperan la jugada maestra de la ex candidata presidencial para definir su futuro. En la política y en su vida privada. Cada día se muestra más cercana a su ex, Fabrice Delloye, y más lejos de su actual marido, Juan Carlos Lecompte. Especialistas en cautiverios afirman que el reencuentro de una víctima con su pasado nunca termina bien. Y menos si la historia está marcada de dudas, rencillas familiares y supuestas traiciones.
Fue un balde de agua fría. Cuando la recién liberada Ingrid Betancourt pisó el aeropuerto militar de Catam, en su rostro se notaba una alegría indescriptible. Terminaban los más de dos mil días del feroz cautiverio en manos de las Farc. Pero también evidenciaba en medio de un extremo cansancio, cierta indiferencia con parte de su pasado.
Aquel beso tibio que le dio a su marido Juan Carlos Lecompte fue interpretado como una señal de lo que ya se denomina en Colombia como el Síndrome Catam, donde la víctima que recupera la libertad corta radicalmente los lazos afectivos con la persona que compartía su vida antes del cautiverio como una obsesión por empezar de cero.
Por eso, y mientras surgen distintas tesis tratando de explicar el porqué de la frialdad de Ingrid con su marido, hoy vuelven a la palestra aquellas rencillas que su madre, Yolanda Pulecio, tuvo con su yerno. Aparentemente, la suegra no soportaba la idea de que este hombre pudiera estar rehaciendo su vida si su hija sufría en medio de la selva.
Según la revista Semana de Colombia, mientras Betancourt estaba secuestrada, circularon unas fotos del publicista pasando unas vacaciones con una periodista mexicana.
“El declaró en un periódico que tenía una novia y no sé qué. Me parece lo más lógico que salga con alguien. Lo que a mí me choca es que lo diga”, afirmó el año pasado la angustiada Yolanda Pulecio.
Pero Lecompte no se quedó callado: “Con Yolanda y con Astrid (hermana de Ingrid) no tengo relación. Pero tampoco la tenía antes, no es algo que se dañó con el secuestro”, reveló. Y de paso descartó cualquier especulación de infidelidad.
Sin embargo, en los últimos meses sí hubo comentarios sobre una mujer alta y rubia, al parecer de ascendencia europea, que frecuentaba seguido el departamento de los Lecompte-Betancourt. Nada está confirmado. Pero la información de la rubia misteriosa habría sido confirmada por vecinos y personal del mismo edificio.
La disputa con Yolanda Pulecio tiene además otras aristas, relacionadas con la forma en que cada uno luchaba para sacar del cautiverio a Ingrid. En un diálogo realizado el 11 de febrero de este año con lectores del diario El Mundo, Lecompte confesó: “Cada miembro de la familia trata de hacer lo posible por recuperarla, pero tenemos maneras distintas de acción y surgen discrepancias. No estamos ciento por ciento de acuerdo en todo. En cualquier caso, con los hijos de Ingrid mantengo una magnífica y envidiable relación”. Claro que los roces entre Lecompte y Pulecio no serían ninguna novedad, ya que Yolanda también se habría enojado con el primer marido de su hija, Fabrice Delloye, cuando el año pasado éste declarara que era posible que Ingrid estuviera muerta. No se lo perdonó.
Otro factor que minó la convivencia de Lecompte con los Betancourt es que él no participaba diariamente en los programas de radio para los secuestrados, cosa que sí hacía la madre. “Cada vez que mando un mensaje es un martirio, después no puedo dormir, por eso lo hago cada quince días”, reconoció. Esto, claro, mientras el ex, Fabrice, se reunía con líderes mundiales y organizaba marchas en Europa clamando por la liberación.
JUAN CARLOS SIGUIÓ VIVIENDO EN EL MISMO DEPARTAMENTO que compartía con Ingrid antes del secuestro. Un cómodo penthouse —ubicado en el Edificio Piedemonte, en la calle Transversal 1era Nº 5768 del Barrio El Castillo—, con amplios ventanales hacia la ciudad de Bogotá. Todo permaneció igual, tal como lo dejó ella antes del rapto. Incluso la ropa de Ingrid y cada uno de sus objetos personales se mantuvieron intactos, esperándola.
Trece años de matrimonio, de los cuales la mitad estuvieron distanciados. Por eso, Lecompte es cauto tras la liberación: “He vivido en un estado de semiviudez. Hay que darle tiempo a Ingrid, espacio, soltarle las riendas y que haga lo que quiera. Ella necesita estar con sus hijos”.
La agenda de la recién liberada Ingrid Betancourt estaba copada. Tuvieron pocas horas para hablar: la prioridad eran sus hijos, Melanie y Lorenzo. Su marido la esperaba con un gran recibimiento en el departamento, con un enorme cartel que decía Bienvenida a casa. Sin embargo, Ingrid fue sólo a buscar una maleta y durmió en la casa de su madre, para al día siguiente partir rápidamente a París.
Los momentos a solas fueron escasos. “Sólo me mostró algunas averías”, dijo Lecompte a Radio Caracol, en relación a las cicatrices que quedaron en su cuerpo después de estos años de agonía.
“NARANJAS, QUIERO NARANJAS PARA EL DESAYUNO”, fue una de las pocas cosas que le dijo esa mañana. El, que sabía que no tenía más que media hora para estar con ella, partió a comprar las naranjas. Al rato, se despedían nuevamente. La prensa bogotana insiste en la hipótesis de que esa pena del hombre que hace unos años le ofreció a la mismísima guerrilla intercambiarse para salvar a su mujer, seguirá igual. Desgarradoras fueron sus palabras en aquel diálogo que sostuvo con los lectores de El Mundo: “La sola idea de que algún día pudiera olvidar a Ingrid me parece un insulto, un despropósito, una traición… Sólo hasta hace unos pocos meses sentí la necesidad de ayuda sicológica, estaba enloqueciendo. Ultimamente pierdo la paciencia fácilmente y me desespero por nada… La amo con toda mi alma, la amo más que el día en que se fue y no descansaré ni un solo segundo hasta que el último de los secuestrados recupere su libertad. Esta es una lucha a muerte”.
Así y todo, el publicista no hace vista gorda a la porfía de la Betancourt. Mientras hoy la levantan como un personaje indispensable de la nueva política colombiana, Lecompte recuerda pasajes que evidencian el carácter obstinado de su mujer…
“A LOS SEIS MESES DE VIVIR JUNTOS, ELLA INICIÓ UNA HUELGA DE HAMBRE en el Congreso para exigir que cambiaran a los miembros de una comisión. Duró trece días y el niño (refiriéndose a Lorenzo, el hijo de Ingrid), que tenía seis años, no entendía qué pasaba y se bloqueó. No quería comer. Lo llevé al médico, pero nada. Fui a visitar a Ingrid para que dejara la huelga. Le dije: mira, el niño no come, pero ni con eso la dejó”.
Sin embargo, lo más duro fue aceptar aquel beso inexpresivo que Ingrid le dio tras su liberación. Luego de seis años, nadie imaginó tanta frialdad. Como si fuera poco, presenció el efusivo abrazo que ella le dio a su primer marido, Fabrice Delloye. Incluso, las palabras de agradecimiento fueron para él: “Gracias a mi ex esposo y padre de mis hijos. Un hombre que adoro”.
Hoy, las reflexiones de Juan Carlos parecen ser la mejor prueba de que Betancourt es una mujer que no siente el vértigo del peligro: “Cuando llegaba a casa después de aquellos debates tan duros, llorando de rabia al ver que algunos compañeros se habían volteado porque los compraban, yo la consentía, la tranquilizaba”, recuerda el hombre que hace pocos meses se movilizaba en una avioneta sobre la selva colombiana para lanzar 25 mil volantes con la fotografía de Lorenzo y Melanie. Su objetivo: que Ingrid viera cómo habían crecido.
Mauricio Sáenz, jefe de redacción de Semana, explica a CARAS que está claro que el retorno de Ingrid Betancourt habla de un personaje que se convertirá en uno de los más influyentes en la escena política de Colombia.
“Ella es un animal político y éste es su destino. Tal vez no pronto, pero sí antes del mediano plazo estará nuevamente con su campaña. Todavía es una mujer joven. Tiene 47 años, es decir, está en el margen justo para iniciar una seria carrera presidencial”, afirma el periodista.
TAMPOCO descarta un quiebre entre Ingrid y Juan Carlos: “Ha pasado otras veces, como el caso del ex senador Jorge Gechem, liberado en febrero y que estuvo seis años en la selva. Acaba de anunciar su separación a causa de problemas ocasionados por el cautiverio. O lo que le sucedió al actual ministro de Relaciones Exteriores Fernando Araujo, que también después de seis años secuestrado y luego de fugarse milagrosamente, se encontró con la sorpresa de que su mujer comenzó una nueva vida junto a otra persona”.
En estos días CNN emitió una entrevista en la que uno de los capturados y compañero de Ingrid en aquel “infierno verde”, el ex senador liberal Luis Eladio Pérez, entregó algunos nombres de los carceleros de la guerrilla. Es el mismo hombre al que ella hacía referencia en la última carta que envió a su madre desde el cautiverio: “Yo no vi mensajes sino hasta que me unieron con Lucho, Luis Eladio Pérez, el 22 de agosto del 2003. Fuimos amigos entrañables, nos separamos en agosto. Pero durante ese tiempo él fue mi apoyo, mi escudero, mi hermano”.
Pérez reconoció que Ingrid fue víctima de abusos por parte de los miembros de la guerrilla. Y como si no bastara la crueldad y ensañamiento de sus captores, además tuvo que ser defendida más de alguna vez del acoso de sus propios compañeros, otros rehenes que compartían la misma miseria en la selva. El carácter terco, desafiante y obsesivo de la ex candidata presidencial y las duras discusiones que emprendía, le habrían jugado más de una mala pasada. Ella le escribía a su madre: “Yo trato de guardar silencio, la presencia de una mujer en medio de tantos prisioneros que llevan 8 y 10 años cautivos es un problema”. Pérez aseguró a CNN que si bien “muchos rebeldes eran cordiales con Betancourt, los comandantes de nivel medio fueron muy groseros y violentos con ella”.
ESTAS CARTAS TAMBIÉN SON UNA PRUEBA DE QUE INGRID SIENTE UNA PROFUNDA CONEXIÓN CON FABRICE DELLOYE, quien cuidó de sus hijos en París y, además, tocó todas las puertas para lograr que la presión europea sobre el gobierno de Alvaro Uribe surtiera efecto. “Yo sé que Fab ha sufrido mucho por mí. Pero que su sufrimiento tenga alivio en saber que él ha sido fuente de paz para mí. Dile a Fab que en él me recuesto, sobre sus hombros lloro, en él me apoyo para seguir sonriendo de tristeza, su amor me hace fuerte. Porque está él al frente de las necesidades de mis hijos, puedo terminar de respirar sin que me duela tanto la vida”.
Imposible que entre ellos no recaigan ahora los pronósticos de una reconquista. De algún modo, Ingrid siempre que pudo le envió mensajes a su ex marido y muy pocas veces tuvo palabras para Lecompte.
Fuentes cercanas a Betancourt consideran que ella valora la campaña que Delloye encabezó en Europa. Después de todo, él fue el gestor de que el presidente Sarkozy iniciara un diálogo franco y amenazador con las Farc a través de la prensa y fue quien se entrevistó con los principales líderes europeos para presionar a Uribe. Delloye habló de la fragilidad del estado de salud de su mujer, alertó que si la madre de sus hijos moría sería responsabilidad del gobierno colombiano y logró que el pueblo de Francia se transformara en el principal motor de su liberación. Para Ingrid él es clave, como siempre en su vida.
Fue mediante el matrimonio con Delloye que obtuvo la nacionalidad francesa y con él logró una familia que, para ella, era un sueño. Buscó replicar la felicidad de su infancia, cuando era una de las dos hijas mimadas del matrimonio del político y consultor de la Unesco Gabriel Betancourt Mejía, y de la ex congresista Yolanda Pulecio, conocida también por su trabajo en favor de la infancia y que, durante su juventud, fue reina de belleza. “En la residencia de París de mis padres me escondía debajo del piano de cola para escuchar lo que se hablaba del futuro de Colombia”, ha dicho en varias ocasiones. Fueron tiempos en que su casa era visitada por figuras como Fernando Botero, Gabriel García Márquez y Pablo Neruda, de quien todavía conserva una nota en la que el chileno le dice: Ingrid, te dejo una flor.
“ES QUE INGRID ES UNA MUJER RADICAL. TODO ES BLANCO O NEGRO”, analiza Lecompte. Y eso se ha transformado en el principal punto de quiebre entre ambos. Pero como se trata de tiempos de ajuste, hoy este hombre prefiere guardar silencio.
El futuro de Ingrid es incierto. Mientras una parte importante de los colombianos la considera un estandarte de resistencia frente a los horrores de la guerrilla, se cree que las posibilidades de que pueda retomar su suspendida carrera presidencial son altísimas. Su carácter y porfía evidencian que es una mujer que no se rinde. Otros, sin embargo, descartan una nueva candidatura. La imaginan viviendo en Francia, su segunda patria. Posiblemente, descansando un par de años, cerca de sus hijos y ex marido, que aún la mira con los mismos ojos tiernos de hace 25 años, cuando se casaron.
Pero la Betancourt no da grandes pistas. Por ahora no piensa escribir un libro sobre su terrible experiencia como rehén de la guerrilla colombiana, sino “una obra de teatro. Hace falta una pieza así para que la gente entienda lo que concierne más a la condición humana. Podemos ser ángeles pero también podemos ser demonios, hacia los demás”, adelantó.
¿Y qué pasará con Lecompte? Por lo pronto, dicen que debiera dejar su lujoso departamento. Tendrá que hacerlo, porque por ahí Ingrid ni siquiera ha asomado la nariz.
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Infidelidad y drogas argumentan en el divorcio de Íngrid Betancourt
jueves, 18 de junio, 23.56
EFE
Bogotá, 18 jun (EFE).- Una verdadera novela en la que se mezclan infidelidad, ultrajes y presunto consumo de drogas argumentan como causales de divorcio los respectivos abogados de la ex candidata presidencial colombiana Íngrid Betancourt y el publicista Juan Carlos Lecompte.
Infidelidad y drogas argumentan en el divorcio de Íngrid Betancourt Ampliar fotografía
Betancourt, ex rehén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), inició el año pasado, poco después de su rescate, las gestiones del divorcio bajo el alegato de “separación de cuerpos de hecho”.
También se indica que otro de los causales del rompimiento sería el “incumplimiento de los deberes conyugales”.
El proceso “es un debate de dignidad” y podría ser el caso de Lecompte, señala la revista Caras en su última edición.
Explica que éste, “después de ofrecer canjearse por su esposa, de tatuarse su rostro en un hombro, y de cargar con su figura por el país y el mundo, lo único que recibió de ella tras su rescate, como fue evidente en el aeropuerto el día de su liberación, fue ingratitud”.
Añade que en el proceso de la separación legal “lo que en un principio parecía sencillo se ha convertido en un proceso de demandas y contrademandas” de las partes.
Más atrás del dolor inicial de la separación por el secuestro están los días felices de la pareja que decidió, el 30 de enero de 1997, unirse en matrimonio civil en la isla polinesia de Mourea.
Betancourt, una vez que fue liberada por el Ejército colombiano en la famosa Operación Jaque el 2 de julio del año pasado junto a tres estadounidenses y once soldados y policías, todos rehenes de las FARC, se fue a vivir a París sin Lecompte.
La publicación del libro de los tres estadounidenses, Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell, “Fuera de cautiverio”, espoleó a Lecompte.
En el texto de los norteamericanos se relatan presuntas infidelidades de Betancourt con el político Luis Eladio Pérez y con Gonsalves.
“Después de todo esto, Juan Carlos sintió que había sido expuesto a una humillación pública, debido a la amplia difusión que tuvo esta información tanto en el país como en el exterior”, indica Caras.
Sin embargo, agrega la publicación, “esta sería la causa por la cual contrademandaría a Ingrid, como efectivamente lo hizo”.
Justo este hecho, la filtración que supuestamente Lecompte hizo a la prensa nacional de los argumentos de su contrademanda, es lo que el abogado de Íngrid considera “como un ultraje al derecho que ella tiene a su buen nombre”.
Pero, Íngrid “respondió con la misma moneda y acusó a Lecompte de haberle sido infiel en la época en que ella estaba secuestrada y añadió otro argumento: el presunto consumo de sustancias alucinógenas por parte de su marido”.
En la misma novela hay capítulos de un supuesto romance de Lecompte con una periodista mexicana y también una acusación de Betancourt de que el publicista asistía, en compañía de unos amigos, a una casa de masajes y servicios sexuales localizada en la zona rosa de Bogotá.
Es “un duro pulso” entre dos de los más reconocidos abogados de derecho de familia en Colombia: Gabriel Devis-Morales (abogado de Betancourt) y Helí Abel Torrado (abogado de Lecompte), quienes “libran una dura batalla legal para lograr que el juez 15 de Familia falle a favor de sus representados”, añade la publicación.
“Aunque como están las cosas y dada la calidad de los involucrados, una decisión salomónica podría ser que declarara el divorcio por culpa compartida”, señala Caras.
Y, si alguna de las partes no queda satisfecha con el fallo, “puede apelarlo ante la Sala de Familia del Tribunal Supremo de Bogotá”, indica también la publicación.
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Junio 20th, 2009 at 7:43 pm
Esto también suele suceder cuando los secuestrados o desaparecidos son los hijos. El matrimonio queda tocado después de un proceso de desgaste contínuo.
Junio 20th, 2009 at 8:46 pm
El secuestro es espantoso.
La historia sobre el divorcio es superflua.
Ingrid, su personalidad no me es grata.
Leí el libro de Clara Rojas, Cautiva, esa mujer atrae por su calidad y sencillez. En Ingrid, no encuentro nada de humildad, ningún sentido de una necesaria humildad.
Junio 20th, 2009 at 9:16 pm
De todos modos, el problema está cuando la realidad se pierde en la especulación.
Saludos
Junio 21st, 2009 at 8:46 am
Querida Martha:
Tienes tanta razon…las especulaciones no son buenas.
Algun dia se sabrá toda la verdad sobre Ingrid.
Junio 21st, 2009 at 11:43 am
Todos los dias escuchaba los saludos de la Señora Pulecio a su hija por la radio igual que los de su hermana Astrid(en Francés) y siempre le metían chismes de Lecompte, esas viejas son unas arpías.
Los “inocentes” europeos corrieron a condecorarla con todo lo que tenían para dar, a son de qué? Premio de Paz? Por qué? Si lo que hizo fue poner al país en jaque por darselas de guapa e irse a meter a la boca del lobo??????
Junio 21st, 2009 at 12:17 pm
Cuando la soltaron pensé que era una persona muy humilde, al cabo del tiempo me desengañé.
Muchas personas, se separan, se divorcian y no hay tanto boom.
Saluditos.
LEZ
Junio 21st, 2009 at 12:23 pm
Martha, te dejo un artículo que escribí sobre el anormal que gobierna Venezuela.
Por si te resulta útil.
Un fuerte abrazo y cuídate mucho!
Junio 22nd, 2009 at 12:38 am
De acuerdo con lo que se cuenta de ella, no quisiera verla yo como presidenta de Colombia… De una mujer que “no se rinde” a una mujer “terca y porfiada”, el camino es corto.
Junio 22nd, 2009 at 11:38 am
Hablar de una dama no es , por antonomasia, algo de lo que uno debe enrogullecerse.
se puede hablar de su trayectoria política, social o económica; refiriéndonos estrict5amente a elementos que deban ser analizados; vcomo por ejemplo: lo que hizo con relación a su profesión y a sus logros.
Pero lo que, a mi entender, considero algo inadmisible es hablar sobre su vida personal, por más que sea una mujer con vivda pública. Creo y no tengo miedo a equivocarme que la vida personal es exclusivamente particular ; de cada quién.
No puedo imaginar que haya en el mundo gente que se dedique a especular y transgredir esa línea que no le compete hacerlo.
Así es que, cono todo respeto, quisiera que nos abstengamos de analizar siquiera gún elemento de su vida conyugal o de divorcio porque no sería ético hacerlo.
Hablemos de ella, pero en otro contexto, ya menoné cuáles.
Saludos
Junio 25th, 2009 at 12:10 am
saludos ingris sigue asi dando de que hablar
Junio 25th, 2009 at 9:20 am
Le doy toda la razón al Sr. Juan Carlos. A mi parecer tales temas personales como el divorcio o no divorcio de una persona pública, sea Ingrid Betancourt o quién sea, no deberían tener lugar en un Blog como éste.
Sin ánimo de ofender a nadie, esos temas rayan en la faránduleria y la superficialidad. Hay temas mas prioritarios que nos atañen de verdad a todos y que no ofenden la esfera privada de otras personas.
Muchos saludos!
Julio 9th, 2009 at 11:35 pm
esto es espantoso………..como dos personas como estas exponen su vida privada a una revista del corazón…pudor señores……las personas tienes derecho a su intimidad
Julio 11th, 2009 at 4:07 pm
pienso que la separacion y en esas circunstancias hace que se piensen muchas cosas, el tiempo les dara la razon a cada uno de ellos
Julio 23rd, 2009 at 4:18 pm
en la vida se debe ser de todo menos desagradecido,una lucha como la de juan carlos es de admirar,no porquehaya existido una desgracia sedebe olvidar a quien a tomado las banderas y a luchado poruno.Despues de ser unprofundo admirador hoy solo siento un total desprecio y lerecuerdo que lo que se siembra se recoge.
Agosto 30th, 2009 at 1:18 pm
Si bien es cierto que la vida privada es personal…no debemos desligar q influencia mucho la manera d actuar d las personas…y es q entre la resistencia y el orgullo hay una linea muy delgada la cual ingrid sobrepaso, cuando tantas personas piensan mal de alguien es xq algo de cierto habra…creo q ingrid es orgullosa, manipuladora, caprichosa….en todos las q puso al pais x su afan de protagonismo, no penso ni siquieraen su familia e hijos..q se puede esperar para el resto del mundo…ojala no vuelva mas al pais
Octubre 9th, 2009 at 7:42 am
Habra que esperar a que Ingrid hable pra poder tomar una posicion mas objetiva. Por ahora solo vemos a Juan Carlos con cara de abandono pero sera eso real? Los hombres en general mienten sin control asi que no se confien de su carita de yo no fui. vamos a ver que nos dice el futuro
Enero 23rd, 2010 at 10:41 pm
QUE LES PASA..PORQUE TANTA AGRESION CONTRA INGRID..REALMENTE NO ENTIENDO AL PUEBLO COLOMBIANO..QUE POCA CONSIDERACION.. OJALA ALGUNA DE UDS PUEDA TENER EL VALOR..LA CONVICCION, LA FORTALEZA QUE HIZO QUE ESA MUJER TAN INTELIGENTE PUEDA SOBREVIVIR A TANTA MALDAD.. SUERTE INGRID..!!! TE DESEO LO MEJOR!!! ES VERDAD NO VUELVAS A COLOMBIA..NO TE MERECEN.. SOY DE ARGENTINA Y CUANDO VINISTE FUI A SALUDARTE AL AEROPUERTO! TE ADMIRO MUCHO. ME GUSTARIA MUCHO PODER CONSEGUIR TU LIBRO.
Enero 28th, 2010 at 3:57 pm
INGRID BETANCOURTH, LA SELVA CAMBIO MUCHAS COSAS EN TU VIDA, PERO CREES QUE TE VOLVIO MAS SENCILLA O SENSIBLE??? VALE LA PENA SACAR A LUZ PUBLICA TANTAS COSAS INTIMAS DE TU MATRIMONIO??? TE QUIERES DAR PUBLICIDAD O VENDER MAS TU IMAGEN??? GANAS ALGO CON ESO?? RECUPERAS LOS ANOS QUE PASASTE SEPARADA DE LA FAMILIA, LOS HIJOS Y DE LAS COSTUMBRES QUE TENIAS???… CREO QUE LA RESPUESTA ES NO. PARA MI ELLA DEBE SEGUIR ADELANTE, TODOS EN EL MUNDO DEBEMOS TRATAR DE PERDONAR Y TRATAR DE NO HERIR. NORMAL QUE NO SINTIERA YA NADA POR SU ESPOSO… PERO EN MI PARECER NO CREO QUE TODO ESTE LLEVE Y TRAIGA CONLLEVE A UN BENEFICIO.
Enero 29th, 2010 at 10:31 pm
La señora Betancourt no puede evitar que se le note que es turbia y egoista. Francamente quien crea que es sincera está loco.
El pecado de Lecompte supuestamente un infiel……coño ……que hombre joven está 6 años sin tener algún tipo de relación aunque fuera como consuelo. Francamente Betancourt tiene tremendas dotes histrionicas. . . . . . y quiere vivir gratis. . . . y lo logra. No me agrada ella, estuvo secuestrada, pero aparentemente se entretuvo en la selva. . . . sin comodidades claro. . . y el hecho que quiera el divorcio no implica al menos dar un pesame a Lecompte. Creo que es muy mala clase y como se nota que es una experimentada en materia sentimental. Mal su actitud, llena de culebrones