Los asesinatos en la hacienda del padre del depuesto Mel Zelaya

Recuerdan masacre de Los Horcones con misa
Fueron asesinados en hacienda de Mel Zelaya padre
25.06.09 – Actualizado: 25.06.09 10:28pm – Redacción: redaccion@laprensa.hn
Tegucigalpa,
Honduras
Los sacerdotes y la feligresía católica oraron ayer por la paz en Honduras mientras oficiaban una misa para recordar la matanza de Santa Clara y Los Horcones, registrada el 25 de junio de 1975 y con saldo fatal de 14 personas muertas.
En medio de una multitud de personas, incluyendo familiares de los campesinos asesinados por los militares hace 34 años, los asistentes al acto religioso clamaron piedad a Dios para las autoridades y políticos que han desenfrenado sus ambiciones de poder y mando.
Entre los asistentes destacan el padre francés Bernardo Boulang, uno de los líderes católicos sobrevivientes a las matanzas campesinas registradas en el departamento de Olancho en los años ochenta. También el candidato presidencial de la Democracia Cristiana, Felícito Ávila, el presidente de esa institución, Lucas Aguilera, y el coronel Carlos Alberto Andino, aspirante a la Alcaldía de Tegucigalpa.
Boulang, quien ahora predica el evangelio en una parroquia de París, Francia, pidió a los familiares de las víctimas no estar tristes, sino imitar su buen ejemplo de trabajo, honradez y solidaridad hacia sus semejantes.
El 25 de junio de 1975, en la hacienda de Manuel Zelaya, padre del actual presidente de Honduras, fueron asesinadas 14 personas que se dirigían a Tegucigalpa a participar en la Marcha del Hambre, demandando adjudicación de tierras. Entre las víctimas cuentan sacerdotes, campesinos y mujeres, que tras ser ultimados sus cuerpos fueron lanzados a un pozo de malacate en la hacienda Los Horcones, en Olancho.
En la masacre hubo participación de los terratenientes olanchanos, incluido el padre del Presidente hondureño y los militares que en ese tiempo controlaban el Gobierno al mando del general Juan Alberto Melgar Castro.
Del crimen, los tribunales de justicia encontraron culpables al mayor José Enrique Chinchilla, subteniente Benjamín Plata, Manuel Zelaya y Carlos Bahr.
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Recordemos la Masacre de Los Horcones
Por este enlace, Nacer en Honduras
Tal vez podamos empezar a perdonar, pero nunca podremos olvidar
CAÍDOS DEL 25 DE JUNIO
DE 1975
1. Lincoln Coleman
2. Alejandro Figueroa
3. Roque R. Andrade
4. Máximo Aguilera
5. Iván Betancourth
6. Casimiro Sipher
7. Ruth A. García M.
8. Oscar Ovidio Ortíz
9. María Elena Bolívar
10. Bernardo Rivera
11. Juan B. Montoya
12. Fausto Cruz
13. Arnulfo Gómez
14. Francisco Colindres
Hace 34 años, en la tenebrosa noche del 25 de junio de 1975, hombres de uniforme militar y hombres con sombreros, camisas y botas vaqueras, asesinaron a sangre fría a 14 personas vestidas con ropas de campesinos unos, con uniformes estudiantiles otros y con sotanas de sacerdotes los demás. Todos eran culpables de luchar por la conquista del derecho a la Tierra, la Justicia y la Paz. Todos habían cometido el pecado de aspirar a una vida digna de Seres Humanos, en un mundo dominado por la fuerza, la injusticia y la inmoralidad.
Esa noche de barbarie, Manuel (Mel) Zelaya fue cómplice, en su propia hacienda Los Horcones en el valle de Lepaguare, departamento de Olancho, de uno de los más horrendos crímenes del siglo 20 en nuestro país, que conmovió los cimientos de toda la ciudadanía. Casi 40 años después, el Congreso Nacional, en representación del Pueblo y del Estado, reconoció y quizo desagraviar, a medias, por aquellos hechos irracionales en que hondureños se volvieron contra otros hondureños y declararon el 25 de junio como Día de los Mártires, mediante decreto del Congreso Nacional.
34 años después, venimos a decirles a nuestros compañeros, vilmente masacrados, que no los hemos olvidado y que su muerte no fue en vano, porque su heroísmo sigue alentando la lucha de los pobres de Honduras que aspiran a una vida mejor.
34 años han pasado y aún resuenan en las pampas olanchanas y en todo el país las palabras serenas y esperanzadoras de Lincoln Coleman, de Ramón Roque Andrade y de Máximo Aguilera; en las iglesias todavía se escuchan las voces firmes clamando justicia del Padre Iván Betancourth o las paternales prédicas del Padre Casimiro…; con sus libros bajo el brazo, los estudiantes aún recuerdan a Ruth Argentina García Mayorquín y todos recordamos a todos cuando escuchamos hablar de los miles de campesinos sin tierra; de los niños con hambre, de las mujeres abandonadas, de las familias sin techo y de todos los pobres de Honduras.
Casi cuatro décadas han pasado, son otros tiempos, pero los actores son los mismos o los hijos de los mismos que ahora, incrustados en puestos de poder, pretenden seguir engañando al pueblo con falsas promesas, mientras siguen derrochando los escasos recursos del país con la intención de perpetuarse en el poder para proteger intereses personales y de grupo.
Oscar Ovidio Ortiz, María Elena Bolívar Vargas, Juan Benito Montoya y Francisco Colindres no murieron en vano. Las condiciones de ese momento no ofrecían alternativas y ellos ofrendaron valerosamente sus vidas por lo que creían y por lo que seguimos creyendo: Es posible la construcción de un mundo más justo y más humano para todos; por eso no podemos olvidarlos cuando vemos el afán de los grupos de poder para llevarnos a un modelo de sociedad fundamentada en el poder omnímodo del Estado en manos de un grupo de falsos profetas que ya han demostrado su poca calidad humana. Nuestros compañeros masacrados el 25 de junio de 1975 en la hacienda de Mel Zelaya no dieron su vida por eso.
El pueblo hondureño es noble, aguantador y confiado y por eso acude cada cuatro años a votar por quienes le han ofrecido el paraíso y después simplemente lo han traicionado. El pueblo hondureño no espera dádivas de nadie porque es un pueblo trabajador y no necesita bonos tecnológicos, bolsones escolares, ni subsidios de ninguna clase; lo que quiere es que el Estado le proporcione las condiciones necesarias para poder desarrollar sus propias potencialidades como Ser Humano. Eso es lo que querían Francisco Morazán y los demás próceres y por eso entregaron sus vidas.
Independientemente de las posiciones de los otros partidos políticos y de las otras fuerzas sociales, nosotros seguimos pensando en la posibilidad de la construcción de una Nueva Sociedad Solidaria, Comunitaria, Equitativa y en Paz, sobre la base de la misma Doctrina Social Cristiana, pero no creemos en el mesianismo de nadie y mucho menos en quienes durante los últimos tres años han estado sistemáticamente engañando al pueblo con medidas populistas, resolviendo conflictos coyunturales de grupos particulares, sin ir a las verdaderas causas de la pobreza, de la injusticia y de la inequidad en nuestra Patria.
Aunque algunos compañeros se hayan olvidado de los sangrientos hechos del 25 de junio de 1975 y ahora aparezcan haciéndole el juego a los falsos profetas, nosotros seguiremos recordando a nuestros mártires no solo del 25 de junio, sino a los del 18 de febrero de 1972 y a todos los otros que han caído en la defensa de sus derechos porque tal vez podamos empezar a perdonar, pero nunca podremos olvidar.
POR EL PODER POPULAR AL PODER POLÍTICO
Juticalpa, Olancho, 25 de junio del 2009.
PARTIDO DEMÓCRATA CRISTIANO DE HONDURAS (PDCH)
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34 años después:
MEL ZELAYA HIJO, PRESIDENTE DESTITUIDO DE HONDURAS, A LOS 25 AÑOS EN LA HACIENDA LOS HORCONES, PROPIEDAD DE SU PADRE, MEL ZELAYA.
Sabes lo que fue la Masacre de los Horcones? (Honduras)
Tegucigalpa, Honduras
.
Olancho no se olvida de sus muertos. Para conmemorar el 34 aniversario de la masacre de Los Horcones y Santa Clara, diferentes organizaciones campesinas, de derechos humanos y de la sociedad civil realizan en esta ciudad diversas actividades que incluyen una marcha, misa y coronación del monumento dedicado a los mártires.
El 25 de junio de 1975, en la hacienda de Manuel Zelaya, padre del actual presidente de Honduras, fueron asesinadas 14 personas que se dirigían a Tegucigalpa a participar en la Marcha del Hambre, demandando adjudicación de tierras.
Entre las víctimas cuentan sacerdotes, campesinos y mujeres, que tras ser ultimados sus cuerpos fueron lanzados a un pozo de malacate que estaba ubicado en la hacienda Los Horcones, en Olancho.
En la masacre hubo participación de los terratenientes olanchanos, incluido el padre del presidente hondureño y los militares que en ese tiempo controlaban el gobierno al mando del general Juan Alberto Melgar.
Antecedentes
En plena época de siembra, los terratenientes trataban de impedir la invasión de sus tierras, mientras los campesinos se movilizaban colectivamente para recuperar las mismas.
De esta manera se estableció una verdadera lucha, unos para conservar los bienes acaparados y que en su mayoría se mantenían incultos, y los otros por la supervivencia.
El gobierno toma partido y a través del Ejército realiza desalojos y encarcela a los campesinos.
La Unión Nacional de Campesinos (UNC) realiza grandes movilizaciones, se toma los juzgados de varias ciudades, realiza concentraciones masivas, interrumpe el tráfico en las carreteras y organiza, para el 25 de junio de 1975, una marcha nacional.
Los campesinos de todo el país se concentrarían en Tegucigalpa, pero el gobierno de Juan Alberto Melgar Castro ordena detenerlos.
La matanza
El 24 de junio, los campesinos de Olancho pernoctaron en Juticalpa y pasaron la noche en el Centro de Capacitación Santa Clara, el siguiente día, a las diez de la mañana, un grupo de escolares, dirigido por el profesor Guillermo Ayes Mejía, llegó a exigir la desocupación del edificio.
La acción del maestro era acompañada por agentes del Departamento de Investigación Nacional (DIN) que vestidos de civil entraron al edificio, sacaron violentamente a los que se encontraban adentro y los llevaron a la hacienda Los Horcones, propiedad de Manuel Zelaya.
En Los Horcones los torturaron y mataron.
Por órdenes del teniente Benjamín Plata, quien dirigía el operativo, también asesinaron a los testigos que habían observado el hecho.
Los cuerpos de las víctimas fueron lanzados a un pozo de malacate, mismo que fue dinamitado con el fin de que no quedara rastro de la acción militar.
Del crimen, los tribunales de justicia encontraron culpables al mayor José Enrique Chinchilla, subteniente Benjamín Plata, Manuel Zelaya y Carlos Bahr, quienes fueron remitidos a la Penitenciaría Central. Sin embargo, salieron libres en 1980 favorecidos por indulto otorgado por el gobierno.
* Los mártires:
-Padre Casimiro Cypher
-Padre Iván Betancourt
-Máximo Aguilera
-Lincoln Coleman
-Bernardo Rivera
-Francisco Colindres
-Fausto Cruz
-Roque Ramón Andrade
-Arnulfo Gómez
-Ruth A. Mayorquín
-María Elena Bolívar
-Alejandro Figueroa
-Juan Benito Montoya
-Óscar Ovidio Ortiz
El 25 de junio el Padre Iván Betancourt y Ruth García salieron de Tegucigalpa hacia Catacamas. Habían ido a encontrar a la mamá del sacerdote Doña Felisa Betancourt que venía a visitarle de Colombia, acompañada por su futura nuera María Elena Bolívar. A Doña Felisa la enviaron en avión hasta Juticalpa y María Elena se vino en el carro.
Todavía era de día al llegar a Lepaguare, el Padre quiso comprar gasolina en el aserradero, pero no le quisieron vender. Ramón Enrique Díaz, quien trabajaba para el terrateniente José Manuel (Mel) Zelaya, gritó que allí estaba el Padre Iván.
El padre intentó huir rumbo a Tegucigalpa, pero lo persiguieron los militares disparando a las llantas. Unos kilómetros después lo detuvieron en Limones, donde queda el desvío a Salamá.
Amarraron al padre y lo metieron a un carro militar que conducía el Subteniente Benjamín Plata y el Sargento Eugenio Alemán llevó el vehículo del sacerdote con las dos mujeres. Ya entrada la noche los llevaron a la hacienda “Los Horcones”, la cual desde el día anterior estaba ocupaba por un pelotón militar con la autorización de su dueño Mel Zelaya
La barbarie en Los Horcones
Según el informe del gobierno al llegar a Los Horcones el Mayor Chinchilla ordenó a tres elementos del DIN que interrogaran a los seis detenidos llevados de Juticalpa y luego fueron asesinados con un fusil “22 Magnum” proporcionado por Mel Zelaya. Interrogar para el DIN significaba aplicar todo tipo de torturas que iba desde golpes, patadas, toques eléctricos, la capucha, arrancar uñas y otras crueles prácticas.
“Mientras tanto el Padre Iván Betancourt era también sometido a interrogatorio en el cual rindió declaraciones sobre actividades subversivas realizadas en compañía de otros religiosos que constan en una grabación.
Después del interrogatorio, el Padre Iván Betancourt también fue muerto. Acto seguido y para evitar que quedaran testigos de los hechos, se procedió al asesinato de las señoritas Ruth Argentina García Mallorquín y María Elena Bolívar Vargas”, dice textualmente el informe de las Fuerzas Armadas divulgado el 23 de julio de 1975.
Los cadáveres fueron llevados en un carro de Mel Zelaya a un terreno como a un kilómetro de la casa. Había un pozo malacate de unos 40 metros de profundidad, como un edificio de más de diez pisos, y ahí tiraron los cadáveres. El subteniente Plata colocó dos cargas de 10 y 17 candelas de dinamita que no lograron sellar el pozo, por lo que se terminó de rellenar con tierra utilizando tractores.
En los días siguientes Mel Zelaya y Chinchilla informaban que los sacerdotes estaban en Patuca con un grupo guerrillero y La Prensa lo destacaba con grandes titulares.
Los primeros siete cuerpos fueron rescatados hasta el 17 de julio.
Se “fugaron” seis del presidio
Eran las 11 y media de la noche del 25 de junio. Los actos de terror aun no concluían.
En el presidio un hombre se paró frente a la puerta del baño donde tenían a los 15 detenidos. Sacó una lista y pidió que salieran a quienes iba llamando:
- Padre Casimiro Cypher, Juan Benito Montoya, Roque Andrade, Osear Ortiz, Lincoln Coleman y Bernardo Rivera. ¿Y los otros?, preguntó a alguien que no se miraba desde dentro del baño.
- Déjalos para las 3 de la mañana, le contestó.
El encargado del presidio en ese momento, cabo Efraín Clot-her Montes, los entregó por ordenes del Jefe del Presidio, Sargento David Ártica Tablada.
El agente del DIN Enrique Brazo llevó a los seis detenidos hasta la Jefatura, amarrados y en ropa interior, en el carro de Ártica.
“Así se organizó un convoy al mando del Mayor José Enrique Chinchilla dirigiéndose al Valle de Lepaguare a donde llegaron a la 1:30 horas aproximadamente. El convoy se detuvo en el puente que da acceso al valle ya que parte de la carretera había sido obstaculizada. En el puente los detenidos fueron bajados y transbordados a dos vehículos que ya los esperaban del otro lado, sumándose al convoy los señores José Manuel Zelaya y Carlos Bahr, con dirección a la hacienda “Los Horcones” propiedad del primero”, dice un informe presentado por las Fuerzas Armadas un mes después.
Mientras, desde las once de la noche en radio Juticalpa se da la noticia que se escaparon seis hombres del presidio, dieron los nombres y pedían a la gente que avisaran si los miraban. Ese mismo comunicado se repitió el 26 de junio
LOS CRIMINALES PROTEGIDOS POR EL ESTADO
Mel Zelaya, Carlos Barh, Chinchilla y Plata fueron señalados por la comisión investigadora de las Fuerzas Armadas como los responsables de todo. Sin embargo fueron recluidos en la Penitenciaría Central hasta el 16 de junio de 1979.
Fueron condenados a 20 años de cárcel por homicidio consumado, pero sólo estuvieron en prision poco más de un año porque el 3 de septiembre de 1980 fueron favorecidos por el decreto de amnistía de la Asamblea Nacional Constituyente y salieron libres el 11 de septiembre. Ese fue uno de los “logros” del retorno a la democracia con las elecciones de abril de 1980. como debió ser, sino por homicidio, lo cual deja en evidencia la complicidad de los tribunales para torcer la justicia.
Para colmo, el liberal Roberto Suazo Córdova, primer presidente civil después de los 19 años de gobiernos militares, nombró agre-fado militar de Honduras ante la República de Panamá al mayor José Enrique Chinchilla. De esa manera los tres poderes del Estado Judicial, Legislativo y Ejecutivo demuestran su servilismo a los poderosos y mancillan la memoria de los mártires del pueblo.
Tampoco se actuó contra los miembros de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (FENAGH) y miembros de la empresa privada señalados por las Fuerzas Armadas como responsables de crear el clima de enfrentamiento nacional. Señalaron directamente a Fernando Lardizábal y Bernardo Casanova, presidente de la FENAGH el primero y aserraderos diseminados en el Departamento de Olancho el segundo. Todos ellos siguen siendo personas “honorables”, incluso Lardizábal fue pre candidato a la presidencia de la república por el Partido Nacional.
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La masacre de los Horcones en Honduras
Report.com
San Pedro Sula, Honduras // embed media
El 25 de junio el Padre Iván Betancourt y Ruth García salieron de Tegucigalpa hacia Catacamas. Habían ido a encontrar a la mamá del sacerdote Doña Felisa Betancourt que venía a visitarle de Colombia, acompañada por su futura nuera María Elena Bolívar. A Doña Felisa la enviaron en avión hasta Juticalpa y María Elena se vino en el carro.
Todavía era de día al llegar a Lepaguare, el Padre quiso comprar gasolina en el aserradero, pero no le quisieron vender. Ramón Enrique Díaz, quien trabajaba para el terrateniente José Manuel (Mel) Zelaya, gritó que allí estaba el Padre Iván.
El padre intentó huir rumbo a Tegucigalpa, pero lo persiguieron los militares disparando a las llantas. Unos kilómetros después lo detuvieron en Limones, donde queda el desvío a Salamá.
Amarraron al padre y lo metieron a un carro militar que conducía el Subteniente Benjamín Plata y el Sargento Eugenio Alemán llevó el vehículo del sacerdote con las dos mujeres. Ya entrada la noche los llevaron a la hacienda “Los Horcones”, la cual desde el día anterior estaba ocupaba por un pelotón militar con la autorización de su dueño Mel Zelaya
La barbarie en Los Horcones
Según el informe del gobierno al llegar a Los Horcones el Mayor Chinchilla ordenó a tres elementos del DIN que interrogaran a los seis detenidos llevados de Juticalpa y luego fueron asesinados con un fusil “22 Magnum” proporcionado por Mel Zelaya. Interrogar para el DIN significaba aplicar todo tipo de torturas que iba desde golpes, patadas, toques eléctricos, la capucha, arrancar uñas y otras crueles prácticas.
“Mientras tanto el Padre Iván Betancourt era también sometido a interrogatorio en el cual rindió declaraciones sobre actividades subversivas realizadas en compañía de otros religiosos que constan en una grabación.
Después del interrogatorio, el Padre Iván Betancourt también fue muerto. Acto seguido y para evitar que quedaran testigos de los hechos, se procedió al asesinato de las señoritas Ruth Argentina García Mallorquín y María Elena Bolívar Vargas”, dice textualmente el informe de las Fuerzas Armadas divulgado el 23 de julio de 1975.
Los cadáveres fueron llevados en un carro de Mel Zelaya a un terreno como a un kilómetro de la casa. Había un pozo malacate de unos 40 metros de profundidad, como un edificio de más de diez pisos, y ahí tiraron los cadáveres. El subteniente Plata colocó dos cargas de 10 y 17 candelas de dinamita que no lograron sellar el pozo, por lo que se terminó de rellenar con tierra utilizando tractores.
En los días siguientes Mel Zelaya y Chinchilla informaban que los sacerdotes estaban en Patuca con un grupo guerrillero y La Prensa lo destacaba con grandes titulares.
Los primeros siete cuerpos fueron rescatados hasta el 17 de julio.
Se “fugaron” seis del presidio
Eran las 11 y media de la noche del 25 de junio. Los actos de terror aun no concluían.
En el presidio un hombre se paró frente a la puerta del baño donde tenían a los 15 detenidos. Sacó una lista y pidió que salieran a quienes iba llamando:
- Padre Casimiro Cypher, Juan Benito Montoya, Roque Andrade, Osear Ortiz, Lincoln Coleman y Bernardo Rivera. ¿Y los otros?, preguntó a alguien que no se miraba desde dentro del baño.
- Déjalos para las 3 de la mañana, le contestó.
El encargado del presidio en ese momento, cabo Efraín Clot-her Montes, los entregó por ordenes del Jefe del Presidio, Sargento David Ártica Tablada.
El agente del DIN Enrique Brazo llevó a los seis detenidos hasta la Jefatura, amarrados y en ropa interior, en el carro de Ártica.
“Así se organizó un convoy al mando del Mayor José Enrique Chinchilla dirigiéndose al Valle de Lepaguare a donde llegaron a la 1:30 horas aproximadamente. El convoy se detuvo en el puente que da acceso al valle ya que parte de la carretera había sido obstaculizada. En el puente los detenidos fueron bajados y transbordados a dos vehículos que ya los esperaban del otro lado, sumándose al convoy los señores José Manuel Zelaya y Carlos Bahr, con dirección a la hacienda “Los Horcones” propiedad del primero”, dice un informe presentado por las Fuerzas Armadas un mes después.
Mientras, desde las once de la noche en radio Juticalpa se da la noticia que se escaparon seis hombres del presidio, dieron los nombres y pedían a la gente que avisaran si los miraban. Ese mismo comunicado se repitió el 26 de junio
LOS CRIMINALES PROTEGIDOS POR EL ESTADO
Mel Zelaya, Carlos Barh, Chinchilla y Plata fueron señalados por la comisión investigadora de las Fuerzas Armadas como los responsables de todo. Sin embargo fueron recluidos en la Penitenciaría Central hasta el 16 de junio de 1979.
Fueron condenados a 20 años de cárcel por homicidio consumado, pero sólo estuvieron en prision poco más de un año porque el 3 de septiembre de 1980 fueron favorecidos por el decreto de amnistía de la Asamblea Nacional Constituyente y salieron libres el 11 de septiembre. Ese fue uno de los “logros” del retorno a la democracia con las elecciones de abril de 1980. como debió ser, sino por homicidio, lo cual deja en evidencia la complicidad de los tribunales para torcer la justicia.
Para colmo, el liberal Roberto Suazo Córdova, primer presidente civil después de los 19 años de gobiernos militares, nombró agre-fado militar de Honduras ante la República de Panamá al mayor José Enrique Chinchilla. De esa manera los tres poderes del Estado Judicial, Legislativo y Ejecutivo demuestran su servilismo a los poderosos y mancillan la memoria de los mártires del pueblo.
Tampoco se actuó contra los miembros de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (FENAGH) y miembros de la empresa privada señalados por las Fuerzas Armadas como responsables de crear el clima de enfrentamiento nacional. Señalaron directamente a Fernando Lardizábal y Bernardo Casanova, presidente de la FENAGH el primero y aserraderos diseminados en el Departamento de Olancho el segundo. Todos ellos siguen siendo personas “honorables”, incluso Lardizábal fue pre candidato a la presidencia de la república por el Partido Nacional.
Esta es una direccion de univision que presenta mas informacion del tema.
28 de junio
http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=noticiasdehonduras&message.id=275360
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Manuel Zelaya, en un sainete bananero
En ABC.es
Terrateniente, vástago de una de esas familias que siempre han dominado la vida política de Honduras y miembro de un partido de orden, en cuestión de meses abraza el populismo de Chávez, monta un carajal, le dan un golpe de Estado y pasa de aspirante a tirano a mártir de la democracia
Manuel Zelaya, en un sainete bananero
Miles de hondureños recibirán a Zelaya en el aeropuerto
Zelaya regresa hoy a su país y llama a las protestas pacíficas
Honduras renuncia a la Organización de Estados Americanos
Protestas de todos los signos reciben al secretario general de la OEA
Entrevista a Micheletti: «Chávez amenazó con invadirnos»
Honduras: el golpe de Zelaya por Álvaro Vargas Llosa
MANUEL M. CASCANTE | ENVIADO ESPECIAL TEGUCIGALPA
Actualizado Domingo, 05-07-09 a las 10:03
«Yo soy un campesino», decía este miércoles ante la Asamblea General de la ONU el depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya. Nadie lo duda. Con sus casi dos metros de estatura, guayabera alba, botazas, mostacho y sombrero de ala ancha para moverse por el rancho, «Mel» no oculta su condición de terrateniente y ganadero.
Manuel Zelaya Rosales es el primogénito de los cuatro hijos tenidos por Manuel Zelaya Ordóñez y Hortensia Rosales Sarmiento, descendiente de una familia de origen vasco: uno de los clanes que han manejado desde siempre, o casi, la política, la economía, la ley, la milicia, la cultura y todo lo que se mueve en Honduras. Estudió en el colegio del Niño Jesús de Praga y en el Instituto Salesiano San Miguel, en Tegucigalpa, y cursó Ingeniería Civil en la Universidad de Honduras, pero en cuarto de carrera abandona la facultad para centrarse en sus tareas empresariales vinculadas a la tala y comercio de madera.
En 1975, tras el golpe que llevó al poder al general Juan Alberto Melgar Castro, los Zelaya se verán envueltos en el asesinato de dos sacerdotes —un estadounidense y un colombiano— y trece campesinos en su finca de Los Horcones. Los criminales habrían sido sicarios contratados por los caciques del lugar. En 1976, «Melito» (luego pasarían a llamarlo «Mel», como a su padre) contrae matrimonio con Xiomara Castro Sarmiento, que le dará tuvo cuatro hijos.
Sus limitadas dotes para la oratoria las suple con una actitud desenfadada —pero temorosa de Dios— acompañada de su afición a cantar y a tocar la guitarra
Afiliado desde 1970 al Partido Liberal de Honduras (PLH), una de las dos grandes fuerzas políticas del país, en los ochenta comienza su carrera política. Adscrito, como su padre, al Movimiento Liberal Rodista (MLR), facción conservadora y dominante en el PLH, posteriormente pasa a las filas del Movimiento Azconista. En 1985 obtiene acta de diputado en el Congreso Nacional.
Zelaya protagoniza hacia 1997 otra migración en las filas liberales; ahora, al sector progresista del presidente Carlos Roberto Reina Idiáquez.
En 1999 se presenta como precandidato presidencial para las elecciones de 2001, pero pierde ante Rafael Pineda Ponce. Las primarias de 2005 lo convierten en estandarte del PLH para las elecciones de ese año. Sus limitadas dotes para la oratoria las suple con una actitud desenfadada —pero temerosa de Dios— acompañada de su afición a cantar y a tocar la guitarra. Todo ello le labra una imagen alejada de la clase política tradicional. Habla del poder ciudadano, de combatir la corrupción, de austeridad y honradez, de creación de empleo (sobre todo, en el sector de la maquila manufacturera) y construcción de viviendas, de becas escolares y de servicios sanitarios para todos. Y de poner fin a una pobreza que afecta a más de cinco de los siete millones y medio de hondureños.
Las encuestas lo situaban en los comicios de noviembre de 2005 por debajo del aspirante nacionalista, Porfirio Lobo Sosa, quien ofrecía «mano dura» contras las bandas juveniles (maras), incluida la pena de muerte. Tras casi un mes de recuento de votos plagado de irregularidades, Zelaya es designado ganador por apenas 75.000 papeletas. El 27 de enero de 2006 recibía la banda presidencial (séptima desde el retorno de la democracia en 1980) de manos del presidente del Congreso, Roberto Micheletti, quien tres años, cinco meses y un días después habría de firmar su destitución y sucederlo en el cargo.
Los dos primeros años de Zelaya en el poder transcurren sin demasiados sobresaltos, aunque el mandatario comienza a distanciarse de los poderes públicos, incluidos sus compañeros de partido, y de la oligarquía financiera del país. La sorpresa llega en agosto de 2008, cuando Honduras ingresa en la actual Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA). Lo que al principio parecía una frivolidad destinada a obtener petróleo venezolano a buen precio devino en una deriva populista por parte de Zelaya.
En las calles, miles de ciudadanos salieron a festejar la salida de «Mel» bajo el lema «Porque los buenos somos más y queremos vivir en paz»
La ruptura del mandatario con sus correligionarios liberales llega ese mismo año, cuando ha de decidirse el candidato a la Presidencia en las elecciones de noviembre de 2009. Zelaya apoya a la canciller, Patricia Rodes, mediante la plataforma Poder Ciudadano. Según sus detractores, ella sería una marioneta en manos de Zelaya para reformar la Constitución y permitir su reelección en la siguiente legislatura. El partido, en cambio, sostiene a Micheletti, quien consigue derogar las leyes que impedían su postulación. Pero las internas dan como vencedor al vicepresidente, Elvin Santos.
La peleada elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia impedirá la ansiada reforma constitucional, por lo que Zelaya se lanza a la campaña de la «cuarta urna»: someter a consulta popular la posibilidad de votar, junto a presidente, legisladores y alcaldes, la convocatoria de Cortes constituyentes. La pregunta sería: «¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre de 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que apruebe una Constitución política?»
La oposición denuncia el desvío de recursos públicos para sufragar la iniciativa (Zelaya no ha presentado en 2009 los presupuestos generales) y, para frenar la estrategia, se decreta una ley parlamentaria por la que se impide convocar referendos en año electoral durante los seis meses anteriores a la fecha de celebración de los comicios.
Zelaya sigue en sus trece, o en su cuarta, y, apoyado por organizaciones sindicales, estudiantiles e indigenistas, reclama el derecho del pueblo a hacer oír su voz. Enfrentado también a la Corte Suprema, al Tribunal Electoral y a las iglesias cristianas, ordena al jefe de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez, que distribuya el material electoral. Éste se niega (en marzo ya le advirtió de que los militares no se prestarían a un «autogolpe» manejado desde el poder) y es destituido, pero antes saca los tanques a la calle «para evitar incidentes». Acompañado de una turba de seguidores, Zelaya marcha hacia una base aérea para recoger urnas y papeletas y se atrinchera con ellas en la Casa Presidencial. Allí permanecerá protegido por una suerte de «ejército de Pancho Villa» compuesto por taxistas, parturientas y espontáneos cantantes folclóricos.
Insiste en que la consulta no es vinculante, que sólo es una sugerencia que después enviará al Congreso para su estudio. De la limpieza del proceso caben serias dudas, pues era el Ejecutivo el que convocaba y organizaba la consulta, el que escrutaría después los votos y el que habría de proclamar los resultados. Sólo los grupos afines al gobernante parecieron interesados en seguirle el juego, a pesar de que muchos funcionarios públicos denunciaron amenazas de despido si no secundaban la convocatoria.
Así las cosas, Zelaya mantuvo su particular cita con las urnas para el pasado domingo. El sábado, bien entrada la noche, abandona la Casa Presidencial para pernoctar en su residencia de la colonia Tres Caminos. Después de tres días de tensión institucional, el Ejército se había retirado de las calles. Pero, de madrugada, dos centenares de soldados se presentan en su casa y, tras enfrentarse con su guardia personal, lo encañonan para, descalzo y en pijama, conducirlo a un avión militar y trasladarlo a Costa Rica.
Horas más tarde, el Congreso, casi por unanimidad, muestra una carta de «renuncia irrevocable» (¡firmada el jueves anterior!) por razones de salud, destituye al mandatario y nombra jefe del Estado interino al presidente de la Asamblea, Roberto Micheletti. Apenas unos cientos de partidarios de Zelaya se congregan ante las puertas de la Casa Presidencial, que serán dispersados el lunes a pelotazos de goma, gases lacrimógenos y agua fría.
La prensa local, compinchada en buena parte con el golpe, difunde —amparada en informes del Congreso— que Zelaya tenía previsto dar a conocer los resultados (favorables a su propuesta) de la consulta a media tarde del domingo, disolver el Parlamento y convocar a Cortes Constituyentes. La nueva Carta Magna ya estaría redactada, a semejanza de las que impulsaron Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia.
En las calles, miles de ciudadanos salieron a festejar la salida de «Mel» bajo el lema «Porque los buenos somos más y queremos vivir en paz». «Zelaya nos quiso imponer un Estado chavista y desatendió sus obligaciones de Gobierno», «Nadie puede estar por encima de la Constitución», «Tenemos miedo a Chávez, no queremos ser como Cuba o Venezuela», «Defendemos la ley y la democracia».., eran algunas de las explicaciones que se escuchaban entre la multitud congregada frente a la catedral de Tegucigalpa.
Pero el mundo entero condena la asonada, que el nuevo Ejecutivo interino define como «sucesión constitucional». Y Zelaya pasa de ser aspirante a tirano a convertirse en mártir de la democracia. El sainete bananero no ha hecho más que comenzar.
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Julio 10th, 2009 at 1:39 pm
por lo menos el padre de mel se nota que fue una persona decente, no como el hijo de puta populista de su hijo, sirviente de hugorila chavez.
Julio 10th, 2009 at 4:51 pm
Razón de peso para no permitir de ninguna de las maneras el regreso del pupilo de Chavez.
Inmensamente agradecido por la información admirada Martha, que me será de mucha utilidad.
Julio 10th, 2009 at 7:18 pm
quien esté libre de pecado, arroje la primera piedra
Julio 10th, 2009 at 7:30 pm
Y muchas gracias por hacerte seguidora de mi blog, querida Martha. En una próxima entrada, agradeceré el premio y te la dedicaré.
Saludos
Julio 10th, 2009 at 7:41 pm
también hemos publicado este suceso horroroso … de tal palo tal astilla y si anda con Chávez … ya sabemos quien es …
un gran abrazo y gracias Martha
Pepe
charolachavez.blogspot.com
Julio 10th, 2009 at 8:01 pm
No me tientes…
Julio 10th, 2009 at 8:14 pm
Qué historia tan siniestra y qué crímenes tan horrendos y sórdidos!! Gracias por esta referencia, desconocía el suceso.
Muchas gracias Martha por tu comentario, me alegra que te haya gustado el post, además siempre tan amorosa conmigo.
BESOTES HERMOSA Y BUEN FIN DE SEMANA!!
Julio 12th, 2009 at 8:57 am
Meu Deus que História terrível! Ao ler o post fui a minha biblioteca e localizei o livro ”Martírio: memória perigosa na América Latina hoje”, de José Marins, Teolide M.Trevisan e Carolee Chanona. O livro tem um suplemento com cartões com fotos de vítimas não só de Honduras, como de toda a América Latina. Relendo-o, pude localizar as referências.
Parabéns pela lembrança do massacre.
João Paulo.
Julio 12th, 2009 at 10:48 am
João Paulo
Muchísimas gracias por la aportación, ya voy a ubicar lo que me expresa de ese libro
”Martírio: memória perigosa na América Latina hoje”, de José Marins, Teolide M.Trevisan e Carolee Chanona.
Julio 27th, 2009 at 5:46 pm
[...] Terrible la historia ocurrida hace 34 años que los hondureños no podrán olvidar: “Esa noche de … [...]
Agosto 20th, 2009 at 12:24 pm
DESDE CALIFORNIA. RECUERDO ESOS TIEMPOS HORRIBLES DE LOS MILITARES EN MI PAIS HONDURAS. MELGAR CASTRO Y OTROS MILITARES DUENOS DEL PAIS HASTA EL FIN DE LOS OCHENTA. ASI COMO EL DOS VECES GOLPISTA OSWALDO LOPEZ ARELLANO. DUENOS DE LA “VERDAD”.
ME DOLIO ESA MASACRE DE LOS HORCONES Y LA GRAN PERSECUSION Y TORTURA CON EL GENERAL ALVAREZ MARTINEZ EN LOS OCHENTAS. TODO PORQUE CREIAN QUE BUSCAR REFORMAS SOCIALES EN FAVOR DE LOS POBRES, ERA COMUNISMO.
ESE TIEMPO SE VUELVE A REPETIR. SACARON A BALA AL PRESIDENTE MEL ZELAYA, QUIEN ABOGA POR LOS POBRES Y TIENE LOS MISMOS IDEALES DE NUESTRO QUERIDO PADRE IVAN BETACOURTH. EN NUESTRA PARROQUIA EN CATACAMAS FUE UN GRAN SACERDOTE. EL ESTA EN NUESTRO CORAZON. DIOS TIENE SU TIEMPO, NO OLVIDEN.
Agosto 20th, 2009 at 12:45 pm
EL PADRE FAUSTO MILLA, UNO DE LOS SACERDOTES QUE ENCABEZO LAS MARCHAS PACIFICAS EN HONDURAS RECIENTEMENTE, EL FUE EXPULSADO DE SU PAIS HONDURAS. DE NUEVO EN HONDURAS POR EL MISMO IDEAL DEL PADRE IVAN.
ESOS MILITARES DEL 2009, NO TENDRAN EN MENTE ASESINAR A LOS CINCO SACERDOTES QUE ESTUVIERON EN LAS MARCHAS? TODO ES POSIBLE. LUEGO FORMARAN UNA COMISION Y DAR SU PROPIA VERDAD. LAS COSAS EN EL MUNDO SE VAN MOVIENDO COMO DIOS ASI LO PERMITE. OTRA VEZ. DIOS TIENE SU TIEMPO. EL GOBIERNO DE FACTO CONVIRTIO EN LIDER MUNDIAL A MEL. NO SABEN DE DONDE LES VA A VENIR, DEL NORTE, SUR, ESTE , OESTE. PENSAR QUE TUVIERON TIEMPO DE RECTIFICAR SU METIDA DE PATA SOLO POR CUIDAR LA PLATA DE LOS HONDURO-ARABES QUE NO QUIEREN SOLTAR UN CENTAVO SINO AGREGARLO A SUS CUENTAS. THEY WILL BE UNABLE TO KEEP THEIR MONEY IN SUIZA, BECAUSE MY PRESIDENT OBAMA IS WORKING. NO MORE SECRETS ACCOUNTS. BAD NEWS FOR THIS BUSINESS PEOPLE AVORAZADOS. GOD BLEESS YOU SRA COLMENARES.
Septiembre 11th, 2009 at 6:40 pm
Los y las estudiantes de la carrera de Trabajo Social en la Universidad Nacional Autonama nos hemos organizado en el Movimiento Universitario -RUTH GARCIA MAYORQUIN- quienes condenamos fuertemente el GOLPE DE ESTADO y no reconocemos a Sr. Michelleti como presidente, nosotros y nosotras estamos rescatando toda la informacion correspondiente a este caso y la forma amarillista en la que ustedes estan narrando la historia parece mas un asunto de resentimientos politicos. No podemos condenar a un Hijo por lo que ha hecho su padre.
buenas tardes.
Wendy Aguilar
Febrero 4th, 2010 at 11:41 am
me gustaria tambiem que publicaras de los desaparecidos en la decada del 80 y tambien de romeo vasquez velaquez y su banda de roba carros y sicarios del 316
Febrero 9th, 2010 at 12:24 am
quiero decirles que todos esos corbatudos y de familias honorables que encontramos en HOnduras junto a algunos diputados criminales, ladrones, matones que se pregunten cual es unica diferencia entre ellos los criminales de alto calibre, la unica diferencia es que estos personajes de Honduras andan con corbata y saco y los otros ya saben que estan en las carceles por robarse una gallina y estos picaros corbatudos les pasaran la cuenta algun dia si no se arrepienten.