Por Marcelo Birmajer: En el Año Nuevo Judío, el antisemitismo de siempre. 5770 (discurso de un dybbuk)

Hace tanto tiempo que estoy muerto, que ya no me acuerdo de si morí. Tal vez estoy vivo y, como Julio Iglesias, simplemente me olvidé de vivir. En cualquier caso, todavía recuerdo mi infancia, pero no el día de mi muerte.
Hasta hace poco, hubiera jurado que había una lápida con mi nombre. Pero como hoy ni siquiera veo mi lápida, ya no sé qué pensar. Cuando pasé por Tablada, a despuntar una partida de dominó con mis amigos muertos, no vi ninguna tumba con mi nombre. Aparentemente, la semana pasada robaron lápidas de este cementerio. Puede que entre ellas se hayan llevado la mía, y efectivamente yo esté igual de muerto que mis compañeros del dominó, cuyos nombres aún refulgen bajo la luna. (más…)

El mejor reconocimiento que se puede tener cuando se es bloggero, una aptitud que se asume más allá del hecho de tener un blog, es ajeno a otros de orden técnico en el cual estás expuesto a una evaluación para lograr una puntuación y hasta ahí. Entonces, eres el primero, el número 40 o ni siquiera apareces en los puestos, asunto que puede variar, hoy estás aquí, mañana más allá, y a la larga es la variante. Ahora, lo que si puede dar satisfacciones es cuando eres reconocido por tus compañeros, en este caso de la blogocosa, y aunque pudiera asombrar, diria yo, que más vale ganar una buena amistad, eso no tiene precio. Grandioso, el establecer verdaderos nexos fraternos, de hermandad, a pesar de las distancias o de no conocernos en persona. De ahí que me siento muy complacida al ser tomada en cuenta por un amigo periodista de Argentina, que me acredita con el “










