Cumpleaños de Olga Guillot. En video “Miénteme”
Una gran mujer, una gran voz, víctima como tantas del tirano Fidel Castro, la bolerista cubana Olga Guillot, admirada por millones de personas. Cuando tuve la oportunidad de conocerla en el año 1994 (vino a Venezuela a un concierto a beneficio de Bandesir) fue muy emocionante para mí poder compartir con la cantante que escuché en mi hogar desde niña ya que era admirada por mi madre siempre al dia con sus discos. Tan atenta, cariñosa, nunca podré olvidarlo. El pasado 9 de octubre fue su cumpleaños, motivo de expresiones de afecto por parte de sus amigos. En este video, “Miénteme“, una de las canciones inolvidables de su repertorio.
“La gran bolerista nació el 9 de octubre en Santiago de Cuba, pero la mayor parte de su vida ha transcurrido en el exilio, condición que ha sabido llevar muy en alto en todas sus presentaciones por el mundo. La Guillot abandonó Cuba a raíz del triunfo castrista y desde entonces no ha vuelto; su compromiso es no pisar ese suelo hasta tanto su Patria sea libre y democrática”.
Olga Guillot y la libertad
Por Carlos Alberto Montaner
Olga Guillot cumplió años. Olga es la mejor cantante de boleros que se ha subido a un escenario. Ocurrió hace unos días. Fui a darle un beso, junto a mi mujer y un pequeño grupo de amigos y familiares. La admiro intensamente y ella lo sabe. Tampoco ignora que estuvo junto a mí en el momento más dramático e inolvidable de mi vida. Luego lo explico.
¿Cuántos cumplía Olga? No sé. Muchos. Más de ochenta. Muy orgullosa, me enseñó las piernas y, en efecto, eran de una mujer mucho más joven. También tiene la pasión y la cabeza de una muchacha. Cenamos y nos despedimos. Dos días más tarde amanecí estremecido con la noticia, felizmente falsa, de que Olga había muerto. Fue una broma macabra, o una confusión. Nunca se aclaró. Y entonces me propuse escribir lo que ahora cuento.
Yo amo los boleros. Tengo un (mal) oído popular cultivado en las viejas victrolas de La Habana. También amo los tangos, los valsecitos peruanos, las baladas, las viejas canciones americanas o italianas y el jazz, pero crecí oyendo, bailando (torpemente) y disfrutando boleros, un género español que en el último cuarto del siglo XIX los cubanos perfeccionaron, acompañados de guitarras, ron y percusión, sobre todo ron, y que luego saltó al resto de América.
Olga es contralto. No abundan las contraltos. Tiene una voz grave y hermosa, rara, muy potente, con la que vocaliza como nadie. Pero su voz extraordinaria, única, no es más importante que su temperamento, su gesticulación, el movimiento de sus manos, sus contorsiones y, sobre todo, su interpretación de las canciones. Olga es una cantante que actúa. O una actriz que canta maravillosamente. Por eso el bolero es su cauce natural de expresión. Los boleros (como los tangos) son narrativos. Cuentan historias de amores felices o contrariados. Hablan de desencuentros, de traiciones, de celos incontrolables, de placeres eróticos.
Cuando Olga, en el bolero, rompe con un amante, se transforma en un animal herido y triste capaz de morder con fiereza. Cuando goza, se adivinan sus gemidos de placer. Ningún intérprete defiende el texto con la emoción con que Olga lo hace. El crítico venezolano Blanco Fombona, tras leer la poesía de Juana de Ibarbourou, estrenó un adjetivo para calificarla: clitórica. De algunos boleros cantados por Olga se pudiera decir lo mismo. Transmiten la cálida humedad de una mujer enamorada. Por eso hizo escuela. Lola Flores, que la admiraba mucho y fue su amiga, tomó de ella algunos gestos. En la cubana también había algo de gitana apasionada y ferviente. Tenía duende, tronío, carácter.
Y ahora mi historia con Olga. En mi adolescencia, como tantos muchachos de mi generación, yo asociaba a Olga con “el momento más oscuro”, que decía Manzanero de los novios. Pero llegó la dictadura comunista, y con ella, contra ella, comenzó la resistencia estudiantil; y, como otros miles de jóvenes, acabé en la cárcel condenado a veinte años, pese a que sólo tenía diecisiete, acusado de algo tan vago como “conspirar contra los poderes del Estado”.
En aquella celda, el preso político más joven tenía once años y los mayores diecisiete. La cárcel, en las afueras de La Habana, se llamaba Piti Fajardo (antes conocida como Torrens) y, además de los guardias regulares, nos custodiaban antiguos presidiarios comunes. A uno de ellos, que trabajaba en un taller, por el equivalente de un dólar le compré una hoja de sierra para cortar los barrotes y tratar de evadirme. Era un plan bastante disparatado.
La noche elegida –marzo de 1961– comencé mi trabajo febrilmente, pero el ruido y la vibración eran excesivos. El guardia cabeceaba tras la reja de la entrada con su fusil entre las piernas. Puse la radio y le subí el volumen. Era un programa dedicado a Olga Guillot (luego prohibieron sus canciones). Mientras cortaba el barrote, escuché “Tú me acostumbraste”, “La noche de anoche”, “No”, “La gloria eres tú”. No puedo recordarlas todas, pero fueron muchas. Trataba de pensar en Olga y en las letras de las canciones para reducir el estrés, nombre elegante tras el que escondía un miedo atroz a que me descubrieran. Finalmente, el barrote cedió. Creo que Olga en ese momento le pedía a su amante que le mintiera porque su maldad la hacía feliz.
Todo sucedió muy rápidamente. Sólo dos prisioneros, Rafael Gerada y yo, conseguimos saltar antes de que se diera la voz de alarma. Corrimos velozmente en dirección de una zona boscosa. La voz de Olga se iba apagando en la distancia y se mezclaba con los gritos de los soldados y los ladridos de los perros cimarrones. Mágicamente, todo salió bien. Desde entonces, cada vez que la veo, cada vez que la oigo, la asocio a una emoción muy fuerte. Olga es la libertad. Mi libertad.
Diario de America
Lunes 19 de octubre de 2009
cumpleanos olga guillot fotos noticia reportaje cubana cancion video
video
























Octubre 19th, 2009 at 12:51 pm
Me encanta la voz de Olga.
Forma parte de mi juventud.
La admiro como cantante y, sobre todo, como mujer.
Salutem.
Octubre 19th, 2009 at 12:54 pm
Lujaban, si, es una persona encantadora.
Octubre 19th, 2009 at 2:25 pm
Olguita Guillot, como la llamabamos los pavos de los 60´s, junto con toña la “Negra”, Carmen Delia Deppeni y otras chamas que se me escapan en los recuerdos.
Muy sensual y romantica.
Una gran dama y que siga cumpliendo años de cariño.
Octubre 19th, 2009 at 2:47 pm
Ay REBELDE !!!
Que tiempos esos cuando “los pavos”, bueno por lo menos nadie nos quita lo bailao…
Octubre 19th, 2009 at 9:18 pm
Después de oir la bellísima y escuchada canción de la inigualable voz de Olga Guillot, la memoria vuelve a la época que eramos felices. La historia que cuenta sobre “Olguita” su amigo Montaner destila amor, buenos recuerdos y simbolos de lo que representa para él “La Libertad”.
También los venezolanos tenemos nuestros “Iconos” de lo que representa por ahora la nuestra y lo que representará cuando podamosa salir de la pesadilla que venimos sufriendo por casi once años. Las Dictaduras, jamás pudieron acabar con los verdaderos valores humanos o, artísticos, como en el caso de la contralto cubana Olga Guillot
Muy bueno y acertado el vidéo. Se agradece siempre un bello recuerdo……..y, que nos quiten lo bailaó…si pueden…..
Octubre 20th, 2009 at 11:24 am
Adela Fabra
Para mi este video especialmente me hace hasta derramar lágrimas, mi madre cantaba también la canción porque era del repetorio de Olga, su favorita, y ella tenia una bella voz.
Cuando conoci a Olga en la Casona, pude compartir mucho con ella, me pareció un ser extraordinario. Aquella época cuando éramos felices, yo por lo menos sabía que lo era.
Abrazos
Octubre 22nd, 2009 at 5:55 pm
La oi actuar en una boite en Puerto Rico y fue una de las grandes experiencias de mi vida…
Octubre 22nd, 2009 at 8:11 pm
Que bueno, Angelica