71 años de Kristallnacht y 20 de la caída del muro de Berlín

“La Noche de Vidrios Rotos” o Kristallnacht
Para Adolfo Hitler los alemanes eran una “raza superior” y los judíos considerados “inferiores”, no merecían vivir.
Por ello fueron perseguidos y asesinados, como igualmente ocurrió con los romas (gitanos), los discapacitados, algunos grupos eslavos (polacos, rusos), comunistas, socialistas, testigos de Jehová, clérigos cristianos y homosexuales. Después de los pogroms, se suceden una serie de disturbios para incendiar sinagogas por todo el país alemán. Y un 9 de noviembre de 1938 es cuando tiene lugar el primer acto de violencia masiva contra la comunidad judía alemana.
Fue llamada “La Noche de Vidrios Rotos” o Kristallnacht (su denominación correcta en alemán). Así comenzó el exterminio sistemático a los judíos y otros grupos, hasta el 8 de mayo de 1945. Es decir, el Holocausto (palabra de origen griego, significa “sacrificio por fuego”), la persecución y el asesinato sistemático organizado de aproximadamente seis millones de judíos por parte del régimen nazi. Tomaron el poder en Alemania en enero de 1933.
La versión oficial hasta ahora conocida sobre Kristallnacht refiere que “durante toda esa noche se rompieron escaparates y lunas de comercios judíos, se quemaron sinagogas y se destrozaron hogares judíos en Alemania. Muchos fueron maltratados e incluso asesinados por la chusma que se apoderó de las calles de algunas ciudades alemanas, con el beneplácito de las más altas jerarquías del partido nazi, entre ellos Hitler y Goebbels, verdadero cerebro gris, si hemos de creer a los historiadores oficiales, tras estas manifestaciones antisemitas que estallaron coincidiendo con el asesinato de un joven diplomático alemán en Francia a manos de un joven refugiado judío, en venganza por la deportación de su familia”.
Pynchas Brener, el rabino principal de la Unión Israelita de Caracas, en uno de sus escritos sobre Kristallnacht, expresó que “de la larga y tortuosa noche, a la mañana, se había derrumbado la, aún para aquel entonces, inocente apreciación de centenares de miles de judíos que consideraban a Alemania su vaterland. De una población de alrededor de seis cientos mil, unos tres cientos mil judíos continuaban residiendo en Alemania, habiéndose identificado totalmente con su música y su literatura. Escuchaban a Beethoven y citaban a Goethe. Pero ahora fueron despertados a la horrenda realidad, que las hordas nazis podían actuar, herir y asesinar, sin la menor protesta de la ciudadanía del país y con la complicidad de muchos”.
Auténticas “fabricas de muerte” se sucedieron para facilitar la “Solución Final,” el genocidio total de los judíos en Europa. Los nazis llegaron a competir unos con otros en crueldad.
Martha Colmenares
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Líderes mundiales conmemoran caída Muro de Berlín
Por Dave Graham
BERLIN (Reuters) – Líderes mundiales del pasado y el presente se unieron el lunes a multitudes de alemanes para celebrar el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, un fuerte símbolo de la Guerra Fría que dividió a una ciudad y un continente.
Los recuerdos del 9 de noviembre de 1989 dominaron los titulares de los diarios alemanes durante el fin de semana, y las estaciones de televisión emitieron programa tras programa con imágenes documentales, relatos de testigos y paneles de discusión acerca del hecho que cambió el rostro de Europa.
Se han planeado celebraciones en toda la ciudad, incluyendo el derribo de 1.000 piezas gigantes de dominó que se ubicaron junto a una sección de 1,5 kilómetros del sitio original del Muro al lado de la Puerta de Brandenburgo.
El primer ministro británico, Gordon Brown, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el mandatario ruso, Dmitry Medvedev, tienen previsto asistir a las celebraciones organizadas por la canciller alemana, Angela Merkel, en medio de una serie de encuentros bilaterales.
“Su majestuosidad yace no en la presencia de una estructura, sino en su ausencia”, dirá el primer ministro británico Gordon Brown en su discurso del lunes a la noche según extractos que trascendieron por anticipado. “El muro ya no existe. Las dos Berlín son una. Las dos Alemanias son una. Las dos Europas son una”, apuntó.
La secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton también se encuentra en Berlín y el lunes se reunió con Merkel, la primera líder alemana que se crió en la Alemania Oriental comunista.
Merkel, quien trabajaba como investigadora científica en Berlín Oriental en 1989, dijo este fin de semana que la caída del Muro fue “el día más feliz en la historia reciente de Alemania”.
Sacudida por la huida masiva de sus ciudadanos hacia Berlín Occidental, Alemania Oriental comenzó a levantar su “barrera de protección antifascista” en las primeras horas del 13 de agosto de 1961.
AL MENOS 136 MUERTOS
De acuerdo a un estudio publicado este año, al menos 136 personas murieron tratando de cruzar el Muro de Berlín entre 1961 y 1989.
Miles de personas, sin embargo, consiguieron evadir los campos minados, perros y guardias en torres de vigilancia, usando ingeniosos planes que incluyeron túneles, cables aéreos y compartimentos ocultos en autos para cruzar hacia Occidente.
El Muro cayó después de que el miembro y portavoz del Politburó Guenter Schabowski dijo en una rueda de prensa que los ciudadanos de Alemania Oriental podían cruzar las fronteras a partir de ese momento, sin percatarse de que la decisión no debía ser anunciada hasta las 0004 de la mañana siguiente.
Su mensaje desató una oleada de gente hacia la frontera que los sorprendidos guardias orientales no lograron contener.
Para algunos alemanes, la reunificación en 1990 del país sigue siendo un tema controvertido. Varios cientos de manifestantes izquierdistas protestaron el sábado contra las celebraciones planeadas en Berlín.
Un nuevo sondeo a más de 1.000 alemanes realizado por el diario Leipziger Volkszeitung mostró que uno de cada ocho personas quiere que reconstruyan el Muro, con los número casi iguales en la parte occidental y oriental del país.
Miles de turistas se han congregado en la capital para conmemorar el hecho que apresuró la reunificación de Alemania, el colapso de la Cortina de Hierro y el fin de la Unión Soviética.
Figuras de la era que anunciaron el colapso del comunismo en Europa oriental, como el ex líder soviético Mikhail Gorbachev y Lech Walesa, que encabezó las protestas en Polonia al frente del sindicato Solidaridad, participarán el lunes en eventos conmemorativos en toda la capital alemana.
Gorbachev, el ex canciller Helmut Kohl y el ex presidente George Bush padre, que lideraban sus respectivos países en noviembre de 1989, aparecieron en un aviso de doble página en el diario.
“Ningún muro es lo suficientemente fuerte como para ahogar el espíritu humano”, dijo Bush en un comentario junto a la foto de los tres ex líderes.
(Escrito por Noah Barkin y Dave Graham. Editado en español por Ricardo Figueroa/Juana Casas)
Relacionados:
Título: Odios recurrentes
Fuente: El Nacional
Autor: Pynchas Brener
Fecha: 16/02/1994
Título: Kristallnacht
Fuente: Otros
Autor: Pynchas Brener
Fecha: 02/06/1992
Hace cincuenta años, el día 9 de Noviembre de 1938, empezó un período de unas cuarenta y ocho horas con las cuales se dio inicio oficial al intento de eliminar a los judíos de Europa. Para aquel entonces miles de judíos habían sido deportados y decenas de miles habían escapado, al emigrar a otros países. La noche denominada Kristallnacht, la rotura de los cristales, señalaba la definitiva continuación, de una anteriormente iniciada política de brutalidad y de aislamiento de la comunidad judía. Esta política se ampliaría a la segregación en ghettos y a los campos de concentración y culminaría con la aplicación de la “solución final,” la del genocidio del pueblo judío.
Súbitamente y como por coincidencia surgieron “demostraciones espontáneas” a lo largo y a lo ancho de Alemania y de Austria. Estas coincidencias fueron necesariamente preparadas, orquestadas y dirigidas por el Ministro de Propaganda Joseph Goebbels. De la larga y tortuosa noche, a la mañana, se había derrumbado la, aún para aquel entonces, inocente apreciación de centenares de miles de judíos que consideraban a Alemania su vaterland. De una población de alrededor de seis cientos mil, unos tres cientos mil judíos continuaban residiendo en Alemania, habiéndose identificado totalmente con su música y su literatura. Escuchaban a Beethoven y citaban a Goethe. Pero ahora fueron despertados a la horrenda realidad, que las hordas nazis podían actuar, herir y asesinar, sin la menor protesta de la ciudadanía del país y con la complicidad de muchos. Hubo individuos que mostraron extraordinario coraje, pero ningún grupo eclesiástico organizado alzó una voz de protesta. Medio año después de Kristallnacht, la iglesia católica pedía la bendición divina para Hitler en las misas que se realizaron para celebrar su quincuagésimo onomástico.
El pretexto utilizado fue el asesinato de un tercer secretario de la embajada alemana en Paris. Para el final de Octubre de 1938, todos los judíos de nacionalidad polaca residenciados en Alemania y en Austria habían sido arrestados y deportados con escasas horas de preaviso. En algunas localidades, únicamente los hombres fueron deportados y en otras, familias enteras fueron devueltas a su país de origen. Un joven judío en Paris, al escuchar que sus padres fueron deportados, en un ataque de furor enloquecido, se dirigió a la embajada alemana con un revólver en mano. Al no permitírsele entrevistarse con el embajador, entró a otra oficina y le disparó a un secretario. Este secretario falleció el 8 de Noviembre. Al día siguiente, empezó Kristallnacht.
Coincidentemente, había pánico en las calles de New York y New Jersey. No eran demostraciones de solidaridad con los judíos de Alemania y Austria. Las ansiedades de las personas habían sido causadas por una transmisión radial de Orson Welles. Las masas estaban bajo la impresión que había comenzado una “invasión marciana”. En la costa noreste norteamericana se estaba produciendo una histeria colectiva como resultado de una transmisión basada en ciencia-ficción, y en Europa la histeria colectiva era causada por un terror palpable, que adquiriría cada vez mayor fuerza, hasta transformarse en la peor pesadilla de desgracias y vil asesinatos en la historia de la humanidad. En los estados americanos se temía a los extraterrestres. En Europa se temía a los terrestres. Y entre los dos, los terrestres somos infinitamente los más crueles.
Estadísticamente hablando, noventa y un correligionarios fueron asesinados durante esa noche; mil cien sinagogas fueron incendiadas y destruidas; siete mil quinientos establecimientos comerciales pertenecientes a judíos fueron atacados con piedras, rompiendo sus vidrieras e instalaciones, y miles de hogares fueron saqueados e incendiados. Cementerios judíos fueron profanados y hospitales judíos fueron dañados. Experimentos atestiguan que el intelecto humano no puede abarcar el significado de las cifras mayores de estas estadísticas. ¿Se puede sumar el sufrimiento de seis millones de seres humanos? ¿Acaso puede haber mayor dolor que el causado por la pérdida de un solo ser querido? ¿Es el luto más profundo, cuando mueren dos personas? ¿Puede acaso un solo corazón dar cabida al dolor causado por la muerte de cien seres? Las experiencias personales, aunque de dimensión limitada, son probablemente las que dejan una huella indeleble e imborrable.
Un miembro de nuestra comunidad quien estaba residenciado en Viena, relata que durante esa infame noche, sus vecinos de puerta contigua, obligaron a sus padres a lavar la acera de la calle, tal como a muchos otros. El implemento que se les obligaba a utilizar para esta limpieza, era generalmente un cepillo de dientes. Y casi nunca faltaba un puntapié de alguien para derramar el agua del balde, y de esa manera se incrementaba la humillación a la cual se les sometía. Eran sus propios vecinos con los cuales tenían un contacto cordial casi diario, quienes, repentinamente, sufren una amnesia total, y con un cambio radical de personalidad se tornan en sus enemigos y en sus torturadores.
El diez por ciento de la población judía de aquel entonces, unos treinta mil, fueron arrestados durante Kristallnacht y deportados a los campos de concentración, donde miles fueron torturados, un mil de ellos asesinados. Estas cifras representan, nuevamente, las estadísticas. Según la experiencia personal de otro miembro de nuestra comunidad, las calles estaban cubiertas por vidrios rotos en aquellos días. Al enterarse de las detenciones, su madre la envió fuera de la casa con una muchacha de servicio, quien les era muy leal. Con sus ojos de niña vio como ardía la bella sinagoga ortodoxa de Hanover. Y tal como en muchos otros lugares, los rollos sagrados de la Torá estaban sobre el piso, desparramados y rotos, al igual que los libros de rezo y los “talitot” (mantos de rezo.) En algunas ciudades, los bomberos estaban presentes. No era para apagar las llamas. Su presencia era debida únicamente para asegurar que las edificaciones cercanas, que no pertenecían a judíos, no se contagien del fuego que ardía. Ellos eran la única familia judía en el edificio y sus vecinos les participaron que de aquel momento en adelante no tendrían que ver nada con ellos. Se habían convertido, súbitamente, en parias y leprosos en la calle y en la ciudad que los vio nacer, a cuyo desarrollo contribuyeron y cuyo idioma era su vernacular.
Las leyes de Nuremberg que fueron promulgadas en 1935, habían preparado el terreno, y ahora, Kristallnacht daba el golpe mortal a la vida comunitaria judía en Alemania. Cualquier esperanza abrigada anteriormente sobre el antisemitismo que aumentaba diariamente, calificándolo como un fenómeno pasajero que obedecía a razones políticas y de convulsiones sociales del momento, esta falsa óptica, se derrumbó en Kristallnacht. Ya no había duda. Se estaba desatando lo que la escritora Lucy Dawidowitz llamaría luego, “The War against the Jews” (La Guerra contra los Judíos).
Yad Vashem es un monumento sagrado en la ciudad sagrada de Jerusalén, con piedras sobre las cuales están grabados los nombres de los campos de exterminio. Hay una luz eterna que intenta representar, simbólicamente, a los millones de almas que ya no son de este mundo. En Yad Vashem reina el silencio, el silencio por los muertos, pero un silencio que, simultáneamente, hace recordar al silencio y a la indiferencia del mundo de aquellos tristes días para toda la humanidad. Como nos enseñara Hanna Arendt, el terror y el asesinato se convirtieron en una realidad diaria, a tal extremo que dejó de llamar la atención. Se vivía en la era de la “banalidad,” de la banalidad de las cámaras de gas, de la banalidad del jabón hecho de grasas humanas, de la banalidad de la trascendencia del genocidio de un pueblo. )Y el resto del mundo donde estaba? Estaba, casi mudo, inmerso en sus propias banalidades, auto centrismos y egoísmos.
Hay una calle que desemboca en Yad Vashem que se llama rehov tzadikei umot haolam, (calle de los gentiles justos del mundo) donde están grabados los nombres de algunas personas que demostraron nobleza y valentía, y quienes aún bajo la amenaza de muerte ayudaron y salvaron a probables víctimas de los nazis. El pastor Martin Niemoeller, por ejemplo, fue uno de ellos y por sus actividades humanistas, estuvo ocho años en un campo de concentración. Este pastor escribió:
Primero vinieron por los comunistas
y no protesté
porque yo no era un comunista
Luego vinieron por los socialistas
y no protesté
porque yo no era un socialista
Luego vinieron por los sindicalistas
y no protesté
porque yo no era un sindicalista
Luego vinieron por los judíos
y no protesté
porque yo no era un judío
Luego vinieron por mí
pero ya no quedaba nadie
quien pudiera protestar por mi
Escuchemos a Elie Wiesel, el testigo del Holocausto que continua perturbando la tranquilidad de quienes desean olvidar. Así escribió Wiesel en 1986:
“Guardián, ¿Qué de la noche? Hay tantas víctimas que necesitan ayuda. Es necesario que se nos sacuda para que salgamos de nuestra indiferencia, la fuente del mayor peligro en el mundo.
Porque recuerden, lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. Lo contrario de la fe no es la arrogancia, sino la indiferencia; lo contrario de la cultura no es la ignorancia, sino la indiferencia; lo contrario del arte no es lo feo, sino la indiferencia. Y lo contrario a la paz es la indeferencia a ambos, a la paz y a la guerra — la indiferencia al hambre y a la persecución, a la prisión y a la humillación, la indiferencia a la tortura y a la persecución”.
El Rabino Karl Richter fue llamado a servir en la sinagoga liberal de Mannheim en 1938. Para aquel entonces, tenía únicamente tres años de graduado y muchos rabinos habían emigrado de Alemania. En una comunidad en la cual anteriormente residían nueve mil, quedaban cuatro mil judíos. Por la insistencia de su joven esposa, se refugiaron con su niña de dos años en el hospital judío durante la noche de Kristallnacht. Por lo tanto la Gestapo no lo encontró cuando derrumbó la puerta de su apartamento. El hospital parecía una instalación de emergencia de un campo de batalla, con enfermos y lisiados, con personas cuyas piernas estaban fracturadas porque se habían arrojado por las ventanas de sus casas para evitar ser deportadas. La radio anunciaba constantemente que las acciones iniciadas constituían una rebelión espontánea del pueblo contra los judíos por el asesinato de París. Pero para esta reacción espontánea de las masas, se habían anteriormente distribuido listas con nombres de personas a quienes se tenía que ubicar. Tenían en sus manos órdenes específicas de acciones de terror, que con el pasar de las semanas y de los meses se iban a incrementar a dimensiones jamás imaginadas. Irónicamente, se impuso una multa de un billón de marcos a la comunidad judía como una indemnización por el secretario asesinado.
Totalmente indiferente, no quedó el mundo. Hubo protestas y mítines de masas. El Presidente Roosevelt retiró al embajador americano de Berlín para consultas. Pero las grandes naciones del occidente olvidaron aumentar sus cuotas de inmigración para permitir que un mayor número de víctimas se puedan salvar. ¿Cuál nación deseaba abrir sus puertas para permitirles la entrada a los pobres y a los refugiados que habían sido despojados de todos sus bienes? Se escucharon algunos lamentos, pero no hubo hechos. Las puertas de Palestina permanecían cerradas. Y lamentablemente, no había un Estado Judío. Israel aún no había nacido. ¿Cuán diferente hubiera sido el desarrollo de acontecimientos en la historia contemporánea con un Israel en el mapa en 1933?
No puedo olvidar, dice el citado Rabino Richter, el aspecto de mi destruida sinagoga unos tres días después, con los rollos de la Torá arrojados por doquier, con las palomas volando a través del techo roto, y con el hueco enorme en el lugar donde estaba el Arón Hakódesh. Todo estaba inerte por la destrucción. Todo era abandono y desolación. Súbitamente, se hizo presente un grupo de niños que visitaban la singagoga destruida. Una profesora de primaria había traído a los alumnos de su clase para impactarlos visualmente con esa triste realidad para que quede grabado en sus tiernas mentes el trato que tiene que dársele a los judíos.
Nos encontramos a cincuenta años de este evento de rotura de cristales, leil habedólaj, en hebreo. Pueda ser que por desconocer el idioma alemán tengo una reacción peculiar. La palabra Kristallnacht tiene un sonido musical, que oculta su nefasta significación. Y el mundo osa en reprocharnos, sugiriendo que “basta ya de llorar y de lamentar.” “¿Hasta cuando van a vivir en el pasado?” Para nosotros, la pregunta es incompresible, porque aún hoy en día ayunamos en Tishá beAv (el día nueve del mes hebreo Av) que conmemora la destrucción del Beit HaMikdash (templo sagrado) de hace diecinueve siglos atrás. Por lo tanto, ¿Qué sentido tiene pedirnos que olvidemos lo que ocurrió durante nuestras vidas? Si aún no hemos terminado de llorar y de lamentar, de decir kinot (lamentaciones) por el Beit HaMikdash de antaño.
Nosotros somos ante todo, un pueblo histórico, concientes de la importancia de la historia y con memoria histórica colectiva. Zajor (recuerda) es una mitzvá (ordenanza) de la Torá. Después de tres mil quinientos años del éxodo de Egipto, continuamos sentándonos anualmente alrededor de la mesa del Séder para ingerir matzá y maror, para recordar la amargura de la esclavitud. Por recordar esa esclavitud aún hoy, no es ninguna casualidad que sean nuestros hermanos los que gritan y se exponen, quienes protestan y se arriesgan para conseguir algún aliento de libertad en la Unión Soviética y en otros países tras la cortina de hierro.
Por tener memoria histórica somos tan vigilantes por el Estado de Israel. Por tener memoria histórica somos tan celosos de sus fronteras. Por tener memoria histórica no estamos dispuestos a arriesgar su seguridad. Porque recordamos cuales son las alternativas. Las alternativas son jabón y cámaras de gas. Las alternativas son ser el objeto de los caprichos de capos, de guardias y de Gestapo; ser el blanco de perros feroces y los pasajeros sardinas de trenes veloces que cumplen celosamente sus apretados horarios para llevar a sus víctimas al exterminio. Desde luego que no vivimos a diario, con lo que pueden ser pesadillas para otros, y que fueron realidades para nuestro pueblo. Que no venga nadie a decirnos que la historia no puede repetirse. Así reza un dicho del yídish, “En la casa de un ahorcado, no se menciona la palabra soga”.
Sin embargo, tenemos que enfocar nuestras miras hacia el futuro, hacia la posibilidad del bien y del entendimiento. Tenemos que vivir as if, (como si fuera posible) como si fuera posible que el hombre sea en su esencia bueno; como si fuera posible que la humanidad esté dispuesta a responder al hambre y al sufrimiento de millones que se acuestan con los estómagos vacíos; como si fuera posible que las naciones comiencen con autenticidad una búsqueda hacia el entendimiento y la armonía; como si fuera posible que nuestro planeta se convirtiera en un mundo humanizado y humanizante. Porque la alternativa es la locura. La alternativa es Kristallnacht. La alternativa fue entonces la locura, y por lo tanto puede serla de nuevo. Tal vez nos encontramos en el período de los tranquilizantes sociales que suprimen y ocultan los efectos de la demencia. Pero la enfermedad de la especie está presente y el deterioro continuo con un ritmo implacable. La demencia está un tanto somnolienta a veces, pero esperando únicamente un momento más oportuno para erigirse de nuevo como la ductora holocausto ora de una humanidad oportunista y egoísta.
Por eso necesitamos un Mashíaj, una nueva era, una nueva visión y comprensión del valor del ser, de la existencia y de la vida. ¿Poseemos acaso un barómetro para reexaminar nuestra escala de valores? El judaísmo afirma que si. Los parámetros están dados en la Torá, que es inmutable. Pero tal vez ayudaría un tanto de ingeniería genética para reprogramar nuestros dañados componentes cromosomales. Es aparente que necesitamos un faro de luz más potente que ilumine nuestros espíritus y que guíe nuestras acciones en el proceso de la historia. ¿Por qué dicen los Jasidim de Lubawitch en New York, we want mashiaj now, queremos al Mashíaj ahora? ¿Por qué murmuraron y cantaron los héroes y mártires de la época del Holocausto como un incesante refrán, aní maamín beemuná shelemá bevíat haMashíaj, (creo con fe firme que vendrá el Mesías)? Veaf al pi shehitmamea ajaké lo bejol yom sheyavó, (y aunque tarda lo esperaré por cualquier día que venga). Porque en el momento de mayor demencia en los anales de la humanidad, no permitieron la pérdida de fe en el hombre. Prefirieron vivir en su fantasía. Porque la realidad era locura total. Era la demencia colectiva de toda la especie humana. En la ausencia temporal de la divinidad, la fantasía es una droga que permite tolerar un dolor existencial, otrora insufrible.
El Muro no cayó
Anibal Romero
VeL
























Noviembre 9th, 2009 at 1:43 pm
[...] 71 años de Kristallnacht y 20 de la caída del muro de Berlín [...]
Noviembre 9th, 2009 at 2:01 pm
Dear Martha:
Mi abouelo me conto que los comunistas era para los pobres y que los capitalistas eran para los ricos.
Asi que si quieres quedarte pobre unite a los comunistas, pero, si quieres una oportunidad de ser rico, unite a los capitalistas.
Saludos y un abrazo del nortenio…..
Noviembre 9th, 2009 at 2:15 pm
Así es Boletero.
Comunismo la gran mentira, es algo castrador hasta de las ilusiones.
Abrazos
Noviembre 9th, 2009 at 5:41 pm
Estimado Boletero:
Debemos seguir los buenos consejos de los abuelos, aunque existen algunos “abuelitos malevolos” como los hermanitos Castro, con esos nada.
Abrazos
Noviembre 9th, 2009 at 7:08 pm
Boletero
No creo en ideologías ni en sistemas o regímenes políticos, y mucho menos criminales y totalitarios, como son o suelen ser los de izquierdas.
Creo en el liberalismo que establece un sistema de libertades y de garantías al derecho sostenido en la justicia, donde la igaldad de oportunidades, la competencia leal debidamente observada, junto a las aptitudes y esfuerzo de cada cual, sean los que ajusten el nivel que cada cual merezca o decida. Esto facilita el libre mercado, impide la vagancia y que aunque se amasen algunas grandes fortunas, la clase media sería abrumadora mayoría.
Es muy sencillo. Implantar la ‘Justicia social’, donde el nivel de vida es directamente proporcional al esfuerzo y buen hacer, erradicando el ‘estado social’, donde la convivencia depende de estar entre los vividores corruptos o los saqueados paganos. Justicia debidamente instrumentada con leyes que garanticen los derechos de todos por igual, y un escrupuloso rigor en su aplicación para todos por igual. Muerta la corrupción se acaban las izquierdas y se abren ventanas al aire limpio y a la transparencia política, fomentando una convivencia culta y cívica, que fomenta la confianza y con ella la paz.
“El derecho de cada uno, reside en el derecho de todos los demás”, es más o menos lo que quiso significar el Dr. Martin Niemöeller. Cuando permitimos la violación de cualquier derecho, sobre cualquier ciudadano de cualquier parte del mundo, estamos minando las garantías de nuestros propios derechos.
“El respeto al derecho ajeno, es la paz”, Benito Juarez.
A esto añado que garantizar los derechos de todos, es La Justicia. La justicia tenemos que construirla y garantizarla entre todos los pueblos. Los jueces solo pueden administrarla e impartirla.
Saludos
Noviembre 9th, 2009 at 9:09 pm
Cayó una pared de hormigón. El muro nunca caerá. El holocausto es perenne.
La tragedia griega trasladaba retazos de realidad a la ficción, a modo de crónica, cuando no había forma de trasladar sentimientos con sus causas y efectos, a grandes masas. Ahora cuando los medios permiten advertir a las masas de los peligros de sus acciones como causas de sus efectos, ambos son conjuntados en un mismo acto, cohabitando causa y efecto como una sola cosa, destruyendo referentes que permitan “separar el grano de la paja”.
¿Capitalismo y comunismo? Es una ficción separar cuando solo pretende construir una falsa realidad. Comunismo, es la peor cara del capitalismo. ¿Alguien conoce a algún político comunista que realice algún esfuerzo, si no va incentivado con el único objetivo de forrarse, como sea? Lo pernicioso del capitalista no es disponer de riquezas, sino estar dispuesto a delinquir para obtenerlas. Es aquí donde las izquierdas se encuentran como pez en el agua, en cuanto se encumbran en los poderes de los incautos.
Hablamos de izquierdas. ¿Que es la izquierda? No es más que el simple antónimo de la derecha. Pero políticamente no existe una ideología de derechas. ¿Quien conoce o esgrime un ideario específicamente de derechas, frente a tantos que esgrimen las izquierdas? Realmente la única ideología que invade e impide la política, es la de izquierdas. Pero para colocarla necesitan un adversario sobre la que cotejarla para imbuirla a los corros de sus actuantes trileros, cuando les señalan a los culpables de sus desdichas, los que necesariamente hay que darles rango de colectivo, amplio y suficientemente pernicioso como para atemorizar a los que solo saben que lo pasan mal por alguna causa que estas izquierdas le ‘descubren’, polarizándolos contra ella: La derecha. Así directamente y por eliminación. Si la derecha son los ‘malos’, para venderse como ‘buenos’ solo pueden situarse en su mano contraria.
La idealización de la ‘derecha’, que no ideología, quizas sea tomada de los Evangelios: “Jesucristo resucitado esta sentado a la diestra del Padre”. Se da un valor genérico a todo aquello devenido de la derecha. Cuando algo está recto también decimos ‘derecho’, hablamos de los ‘derechos’, como reconocimiento entre lo propio y lo ajeno y como salvaguarda de la convivencia. ‘Derecho’ engloba todo el complejo mundo jurídico relacionado con La Justicia. Cuando alguien sobresale en alguna habilidad o arte, elevamos su calificación a ‘diestro’.
Esto nos lleva a creer que la calificación ‘derecha’, es en si misma un icono de virtuosismo, de origen cristiano, extendido hacia el reconocimiento a un positivismo emanado de la vida cotidiana, manifestado en los méritos conseguidos mediante el fruto del esfuerzo responsable. “Esfuerzo responsable”. Palabras mágicas que no todos están dispuestos a “padecer”, por lo que se inventan sus hatajos… ideológicos. Si el adversario representa las virtudes de la ‘diestra’, pues seamos sus antónimo de izquierdas y destruyendo a la derecha acabaremos con las tremendas barreras éticas y morales de los valores cristianos inherentes a la misma.
Hitler pasó a la historia como nazí, por sus políticas de exclusión racial. Pero igual que su amigo fascista, el Duce, solo eran socialistas, vulgares y mediocres como personas y como políticos, pero “diestros” en el manejo del tocomocho como buenos embaucadores. Les importaba un bledo la raza aria, judía, mongola o armenia. Los árabes del medio oriente eran sus leales aliados y étnicamente abundan en la región, los de la misma raza que los judíos. El judaismo es una religión, no una raza. Solo que en aquel momento y en aquel lugar, eran una ‘raza’ con dinero y ellos estaban a la lampa. Inventaron el rollo de la sangre, solo como justificación legal, para saquearlos según los iba asesinando. En lugar de generar un mercado que incentivara la inversión de su dinero, los asesinaron y los robaron.
Esa es la única lectura real y evidente del Holocausto. Igual que Chávez utiliza el ‘Imperio Yankee’ para forrar a sus amiguetes, dejando a los venezolanos en la más terrible hambruna. Igual que zp se ensaña con el cadáver de Franco, privilegiando ‘la raza’ -léase ‘cuentas bancarias’- de los cuatro ladrones nazis catalanes y vascos, mafiosos corruptos hasta las cejas, que están dejando a España sin calderilla ni para una limonada. Como hizo Stalin o Mao. Como los Castros…
No ha caido ni caerá, el muro. Es construido y reconstruido cada minuto de cada día. La supervivencia de millones de vividores corruptos y pesebreros pancistas, depende de que el muro siga vigente y sólido. El muro que no deja ver el bien ni nada de lo que dá sentido a la vida, a los que embaucan nutriendo sus muladores de miserias, como único ‘bien’ conocido. Un muro que los libre y proteja contra la honradez y la decencia de sus millones de victimas.
El mismo día que caiga el muro, la derecha política desaparecerá elevándose sobre los escombros que aplastan a su inventora y antónima de la ‘mano contraria’. Si alguna vez el muro cae, en la humanidad solo quedarán individuos con nombres y apellidos asumiendo sus responsabilidades como personas respetables y respetuosas con las otras personas. Algo tan simple como permitir que la verdad fluya por todos y cada uno de los rincones y recovecos del mundo, podrá salvar a la humanidad confirmándola en su condición de humana.
Noviembre 9th, 2009 at 10:01 pm
Clandestino
Como siempre te he expresado, un análisis para ser tomado muy en cuenta.
Offtopic, ya viste, que a veces publica y otras no, el comentario. Me está pasando mucho, y a veces si no estoy cerca porque tengo que salir, etc., pues se demora la publicación. Y no eres ólo tu, son por lo general las personas autorizadas desde que este blog comenzó y mirá que pasan los dos años.
Abrazos
Noviembre 10th, 2009 at 8:07 am
Hola Querida Martha:
Es el primer sitio donde se hace referencia a la Kristallnacht, pareciera que quieren echarle tierra procurando que la humanidad se olvide de este hecho que marco el inicio del holocausto.
Nosotros tambien publicamos un artículo sobre los dos temas, en un sencillo intento para que no se olvide. La caida del muro y la kristallnacht son dos hechos fundamentales de historia contemporanea de Europa y del mundo.
Noviembre 10th, 2009 at 10:22 am
jose sierra
Tu lo has dicho, pero se nos está prohibidoolvidar y es una obligación recordarlo pues eso que ocurrió no puede repetirse jamás.
Noviembre 10th, 2009 at 10:23 am
jose sierra
Tu lo has dicho, pero se nos está prohibido olvidar y es una obligación recordarlo pues eso que ocurrió no puede repetirse jamás.
Abrazos
Noviembre 10th, 2009 at 3:06 pm
Hello Clandestino, you are overwhelming me with facts…….
WOW !!!
Saludos del nortenio…..
Noviembre 10th, 2009 at 6:22 pm
Estimado Clandestino
Con estilo y mucha sustancia. Tus comentarios son estupendos.
Felicitaciones
Noviembre 12th, 2009 at 9:13 pm
Sr. Clandestino :
La personalización del desastre Social extremo son los hombres de izquierda, muy justo el comentario y estoy perfectamente de acuerdo con sus análisis a partir de que se intuye el sentido del comentario, los hombres se agrupan en organizaciones, sin hombres no existen organizaciones estas sin ellos serían nombres vacios, son las personas las que les dan sentido y valor a las instituciones, leyendo su comentario me vino a la mente un pensamiento del este ruso imperecedero
Leon Tolstoi, que dice más o menos así y cito “Los hombres malvados unidos constituyen una fuerza, porque los hombres honrados deberian hacer lo mismo ”
Mis respetos pensdor.
Elvis Lomas
Noviembre 13th, 2009 at 4:16 pm
Clandestino, excelente valoración.
Abrazos
Noviembre 13th, 2009 at 5:13 pm
Corrección:
Sr. Clandestino :
La personalización del desastre Social extremo son los hombres de izquierda, muy justo el comentario y estoy perfectamente de acuerdo con sus análisis a partir de que se intuye el sentido del comentario, los hombres se agrupan en organizaciones, sin hombres no existen organizaciones estas sin ellos serían nombres vacios, son las personas las que les dan sentido y valor a las instituciones, leyendo su comentario me vino a la mente un pensamiento de este ruso imperecedero
Leon Tolstoi, que dice más o menos así y cito “Si Los hombres malvados unidos constituyen una fuerza, por qué los hombres honrados no hacen hacen lo mismo ?”
Mis respetos pensador.
Elvis Lomas