En Cuba, Venezuela y Nicaragua “Gobiernos a fuerza de palo”

Política
Gobiernos a fuerza de palo
En Cuba, Venezuela y Nicaragua sus gobernantes tratan de mantener a flote sus gobiernos “socialistas” del siglo XXI bajo un común denominador: la fuerza del puño y el garrote. Cada país con sus propios matices se auxilia de grupos organizados entre sus simpatizantes, los que con “luz verde” agreden a quien no está de acuerdo con las pretensiones que se le ocurren a cada mandatario
Por: Martha Solano Martínez
Seguidores de Hugo Chávez imponen su “orden” en el populoso barrio 23 de Enero, en Caracas.
Fotos de La Prensa/Archivo
En Venezuela les llaman círculos bolivarianos. En Nicaragua, fuerzas de choque, turbas sandinistas. Y en Cuba no son ni más ni menos que seguidores de los Castro y policías vestidos de civil que se mezclan entre la multitud para reprimir a cuanto opositor aparezca.
Los gobernantes de estos tres países, además de compartir sus ideales “socialistas” del siglo XXI, también tienen en común la forma que han encontrado para “combatir” a la oposición: con la fuerza.
Pero aunque quisieran, los mecanismos represivos de “control” que utilizan los gobiernos de Hugo Chávez, Daniel Ortega y Fidel Castro (y ahora su hermano Raúl) no son tan originales. El estilo que tratan de imponer tiene pringas de corrientes tan rechazadas en la historia como el mismo nazismo, el fascismo y el somocismo; corrientes en las que quien tiene el poder manipula a sus ciegos seguidores y a las fuerzas policiales (y armadas) para restablecer la “calma” entre sus opositores revueltos.
En Caracas existe la versión venezolana de lo que aquí fue la Nicolasa Sevilla durante la dictadura somocista. Allá se llama Lina Ron, una fiel a Hugo Chávez que dirige los movimientos callejeros que dañan propiedad privada y agreden a vista y paciencia de todo el mundo.
• En Nicaragua
En julio de 1934 surgió el movimiento de los “camisas azules”, según Carlos Navarro, inspirados en los camisas negras italianos. Éstos solicitaron en la Constituyente de 1938, la presidencia vitalicia para Anastasio Somoza García. Entre ellos figuraron intelectuales granadinos como Diego Manuel Chamorro, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Cuadra Zavala, José Coronel Urtecho y Luis Alberto Cabrales.
• Camisas negras
En la Italia fascista también hubo un violento movimiento, la famosa Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional, llamada “camisas negras” por el color del uniforme que portaban. Al principio fueron un cuerpo paramilitar, pero llegaron a ser toda una organización militar.
• Camisas azules
En la Europa de los años 1930 surgieron diversos movimientos de origen fascista denominados como “camisas azules”. Además del color en su vestimenta se caracterizaban por la violencia con que arremetían contra sus opositores.
Ella goza del beneplácito de Chávez, a pesar de haber sido identificada en diversas ocasiones dirigiendo los ataques, como sucedió en el 2008 cuando llegó con un grupo de motorizados armados a hacer pintas y tirar gases al canal Globovisión. Esa vez estuvo detenida un tiempo, pero a los días apareció sentada a la par del presidente Chávez en una de sus tantas cadenas del programa Aló Presidente.
“En Venezuela hay personas identificadas pero no oficializadas”, describe un disidente que prefiere el anonimato. Al principio se trató de establecer una estructura formal a la que llamaron “Círculos Bolivarianos”, que serían la versión venezolana de los Consejos del Poder Ciudadano del gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua.
Con el tiempo, esos círculos bolivarianos se han ido transformando en “colectivos” que funcionan como turbas de ataque, “amparados” por el régimen de Chávez, ya que a pesar que en diversas ocasiones han sido identificados por los reportes de los medios de comunicación, sus acciones violentas gozan de total impunidad.
Estas hordas se encargan de imponer el miedo entre los opositores. En las comunidades llevan el registro de quién está a favor o en contra del Gobierno, les llaman “sapos”. Éstos, también se infiltran en los mítines de la oposición para hacer creer que los que protestan son personas violentas.
En las revueltas, la Policía Metropolitana y la Guardia Nacional venezolanas detienen a los opositores, pero nunca a los infiltrados que protagonizan la violencia.
Existen colectivos en los que la violencia es su principal carta de presentación. El “Colectivo la Piedrita”, por ejemplo, está conformado por civiles que actúan armados. “Pero todo lo organizan por debajo. Uno no tiene cómo acusar al régimen de las cosas que suceden porque no son grupos oficializados”, dice la fuente.
El Movimiento Continental Bolivariano es otro de los más temidos. Según describen “reúne lo peor que pueda haber” y está relacionado con grupos etarras que a su vez tienen conexión con el Colectivo la Piedrita. Actúan en forma paramilitar.
En Cuba, la brutalidad queda en manos de los seguidores de Castro y los famosos policías vestidos de civil.
Ellos han sido los encargados de reprimir a las Damas de Blanco, la cara más visible de la oposición al régimen de Fidel Castro en los últimos meses.
Cada domingo, una treintena de señoras vestidas de blanco, con una flor en sus manos, emprenden la temeraria tarea de marchar por una de las calles más transitadas de La Habana, la Quinta Avenida.
A la derecha, hordas sandinistas invadieron y atacaron el Hotel Holiday Inn Select, donde se reunieron diputados de la oposición, el 20 de abril pasado.
Fidel Moreno, de la Juventud Sandinista y el diputado sindicalista Gustavo Porras durante una protesta frente a la Embajada de EE.UU., en octubre de 2009.
Tal como describen los reportes de las agencias internacionales, esta señoras retan cada semana la paciencia de los seguidores de Castro, quienes las mantienen vigiladas desde sus casas, pero ante la popularidad que han tomado, no pueden atreverse a silenciarlas o apresarlas de una sola vez, como han hecho con otros opositores.
Cada domingo las Damas de Blanco participan de la homilía en la iglesia de Santa Rita y al finalizar, inician su peregrinación por la Quinta Avenida. Sin mucho escándalo, la simple marcha de todas ellas llama la atención de cuanto transeúnte pasa por ahí. También captan la atención de las cámaras que rodean la zona. Al llegar a una esquina, según describe la bloguera Yoani Sánchez, estas mujeres no hacen más que gritar “Libertad, libertad, libertad”.
Piden la libertad de esposos e hijos que fueron apresados en lo que llaman la “Primavera Negra del 2003”, en la que un centenar de periodistas, intelectuales o simples disidentes al régimen fueron puestos tras las rejas para acallar sus reclamos.
La marcha inofensiva de las Damas de Blanco lleva ya siete años, pero hasta finales de febrero de este año atrajeron la mirada de casi el mundo entero tras la muerte de uno de esos prisioneros, Orlando Zapata, quien desde la cárcel se sometió a una huelga que acabó con su vida.
A pesar de que las Damas de Blanco no han significado ningún peligro para los Castro, en los últimos seis meses el régimen ha mandado a reprimir sus protestas de la misma forma en que lo hacen en Managua, con la fuerza del “pueblo” que defiende la revolución y con el manoseo de la “justicia”.
“Decenas de seguidores del Gobierno portando banderas cubanas acorralaron a seis mujeres y comenzaron a corear lemas revolucionarios y gritos contra ellas pidiendo que ‘se vayan’. Entre empujones, el grupo disidente logró cruzar la calle hasta un parque a pocos metros de la Iglesia de Santa Rita, seguido de la ‘contramarcha’ que rodeó a las mujeres físicamente… Allí los partidarios del Gobierno continuaron con sus lemas, mientras las seis mujeres permanecieron en medio del círculo en silencio y haciendo con las manos los signos ‘V’ de victoria y ‘L’ de libertad”, relata la agencia Efe en uno de sus reportes, la semana pasada.
Pero ellas no se rinden. El domingo pasado volvieron a recibir la misa y al terminar, marcharon por la Quinta Avenida. Esa vez, salieron a su encuentro varios policías, identificados con sus uniformes verdes, para advertirles que su caminata era ilegal y para poder hacerla debían solicitar un permiso con tres días de anticipación.
Laura Pollán, esposa de Héctor Maseda, condenado a 20 años de prisión, dijo que los actos de repudio contra las Damas de Blanco son “cada vez más represivos” y explicó que usan contra ellas la agresión psicológica y las provocaciones para intentar que el grupo pierda la ecuanimidad.
Ante la impunidad de quienes las agreden, un grupo de cuatro abogados cubanoestadounidenses y el canal América TeVe, con sede en Miami, iniciaron un proyecto llamado “Cuba, represión, ID”, para identificar a los “agentes de seguridad” del gobierno cubano mediante fotografías y vídeos.
Aunque la iniciativa pareciera atractiva en un Estado donde la justicia funcionara correctamente, al final lo que buscan los abogados es tratar de crear conciencia en quienes gozan de impunidad. Que les de vergüenza al ser descubiertos.
En Nicaragua la situación no se escapa mucho de esa realidad, pero aquí la violencia ha sido evidente. Las turbas sandinistas funcionan bajo una organización paramilitar encabezada por el ex jefe de la Seguridad del Estado en la década revolucionara de 1980, Lenín Cerna, quien ahora ocupa el cargo de Secretario de Organización del Frente Sandinista de Daniel Ortega.
Debajo de Cerna hay una serie de nuevos fieles a la familia Ortega-Murillo, que se encargan de reclutar a los “peones” que hacen el trabajo de vapulear a quien se les indique y destruir propiedad privada sin restricción alguna, a vista y paciencia de las fuerzas policiales.
Se trata de nuevos cuadros que han ido tomando protagonismo desde la gran deserción que sufrió esa organización política entre 1990 y 2000.
Entre ellos, según fuentes ligadas al sandinismo, está el secretario político Edgardo Cuarezma quien se encarga de buscar a jóvenes dispuestos a hacer el trabajo sucio.
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos ha reconocido y denunciado la presencia de pandilleros a sueldo entre las fuerzas de choque sandinistas, quienes con toda la violencia que se les ocurre destruyen de manera dirigida y garrotean a quien se les ordene.
Tal como sucedió en los enfrentamientos del 19 y 20 de abril pasados, en las revueltas, además de Cuarezma, el médico y sindicalista Gustavo Porras; el dirigente de la Juventud Sandinista y secretario de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, y el dirigente de la Federación de Estudiantes de Secundaria, Bosco Castillo, también se han visto dirigiendo a los enfurecidos. Ellos son quienes coordinan a los grupos de choque en las calles.
Pero todavía hay más. La estructura que el Frente Sandinista usa para reprimir a sus opositores en las calles es aún más amplia e incluye a la llamada “brigada motorizada”, conformada por ex militares. “Esos sirven de mensajeros”, dice una fuente sandinista. “Ellos se encargan de ubicar a los objetivos para que después le caigan los pandilleros”.
Además de los que reparten piedra, puño y garrote, también están los que hacen el bulto para que la “ira del pueblo” —como le llamó el presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez— sea mucho más notoria. Se trata de los sindicalistas movilizados en buses, bajo la dirección del doctor y diputado Gustavo Porras. Éstos, normalmente se encargan de adornar los alrededores portando las típicas banderas rojinegras y gritando sus consignas.
En la época de Anastasio Somoza García, las turbas eran lideradas por la famosa Nicolasa Sevilla. Eran las hordas nicolasianas las que imponían el bozal a punta de golpes a los que pensaban diferente al gobernante dictador.
Contradictoriamente el estilo de las fuerzas de choque sandinistas no dista mucho del estilo impuesto por Nicolasa Sevilla, un señora que a simple vista parecía más bien una abuela, pero que en la realidad según describe el periodista Luis Duarte, en un reportaje de la revista Magazine, aquella parecía disfrutar la brutalidad que ordenaba para reprimir a los opositor.
Al igual que Lina Ron, de Venezuela, Nicolasa Sevilla fue vista en varios actos acompañando a los Somoza.
Seguidores de los Castro y policías rodean a las Damas de Blanco para impedir su protesta semanal. Con empujones e insultos las mujeres abordan autobuses, forzadas a volver a sus casas.
Las tropas nicolasianas eran muy temidas por la brutalidad que les caracterizaba, de la misma forma en que son temidas ahora las turbas sandinistas que en cada enfrentamiento queman vehículos, agreden a las personas y las envían mal heridas a los hospitales, roban y destruyen propiedad privada sin el menor temor porque los policías y fuerzas especiales antimotines, en lugar de hacer su trabajo, más bien resguardan a los agresores y retiran a los protestantes.
En varias ocasiones hasta los mismos policías han sido víctimas de las agresiones, pero como las turbas gozan de impunidad nunca nadie resulta detenido ni procesado.
A pesar de que en muchas ocasiones los agresores terminan fácilmente identificados mediante fotografías y vídeos de los medios de comunicación y organizaciones civiles, las denuncias interpuestas ante el Ministerio Público y la Policía Nacional terminan alimentando a las polillas de los armarios en que son engavetadas.
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mayo 3rd, 2010 at 10:50 am
No viene al caso, pero observé que en su articulo sobre lo de Raul Castro (y que… somos la misma cosa), quién se denomina Simon says, repite palabra por palabra mi comentario ! . Al puntualzar el hecho, sugiriendole a este Señor que los comentarios lo haga en sus propias palabras, aparece algo que dice ” Tal parece que este comentario habia sido hecho antes ” y
no publica mi observacion . Robado, sin derecho a defensa ?
mayo 3rd, 2010 at 1:53 pm
Les comentare un caso que ocurrio hace pocos dias en Anaco, Estado Anzoategui. Un grupo de ex trabajadores de la alcaldia se manifestaron frente a la misma reclamando el pago de su liquidacion que legalmente les corresponde desde hace 14 meses, cuando fueron despedidos cuando entro el nuevo alcalde chavista.
La manifestacion era pacifica, pero la alcaldia inmediatamente movilizo a un grupo de jovenes adscritos a la “Casa de la Juventud”, que es un centro de actividades para jovenes que tiene un inmenso retrato de Chavez en el frente. Fueron llevados para enfrentarse a los manifestantes, pero no paso nada, principalmente porque los hijos de algunos de los manifestantes formaban parte de los contramanifestantes. La cosa es que todo acabo pacificamente.
Pero esto no termina aqui, resulta que el alcalde fue hasta la casa de la juventud y procedio a insultar con gritos e insultos a los jovenes chavistas que no sirvieron para amedrentar a los manifestantes.
Amigos, esto ya nos dice para donde va la cosa.