Eduardo Mackenzie se refiere a las amenazas contra la seguridad de Colombia, “que pocos parecen advertir”

Regresa la presión “aperturista”
Por Eduardo Mackenzie
De nuevo el gobierno de Colombia está recibiendo fuertes presiones internacionales para que ceda ante el terrorismo. Durante su viaje a Brasil, el presidente Juan Manuel Santos debió haber captado el mensaje de que hay que discutir con las Farc. “Si no se habla, no se logrará la paz”, advirtió Dilma Rousseff, la candidata presidencial del partido de gobierno, cuando le preguntaron por qué Lula no acepta calificar de “narco guerrilla” a las Farc.
La víspera de la llegada de Santos a ese país, la candidata y ex ministra de 66 años admitió, por fin, que las Farc son una organización “ligada al crimen, al crimen organizado y al crimen del tráfico de drogas”, pero agregó, sin sonrojarse, que de todas formas Brasilia defiende la tesis de que se debe dialogar con esa organización para “restablecer la paz en Colombia”.
Los sondeos indican que Rousseff, quien durante su juventud militó en tres organizaciones terroristas, tiene muchas posibilidades de ser elegida el próximo 3 de octubre.
Al mismo tiempo, otros tinglados se están montando en la región para fabricar la imagen de unas Farc dialogantes. La senadora Piedad Córdoba, los jefes del partido comunista argentino y algunos activistas de la misma corriente, de México, Honduras y El Salvador, crearon en Buenos Aires un nuevo “colectivo” con ese objetivo. “El grupo valora la disponibilidad de las fuerzas insurgentes como las Farc de construir una apertura para el diálogo político. La idea es poder establecer un diálogo entre estas fuerzas y el gobierno colombiano”, dijeron.
Todo ello bajo el patrocinio de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su esposo. Piedad Córdoba volverá en septiembre a Buenos Aires, para discutir con el ex mandatario Néstor Kirchner, secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Optimista, Piedad Córdoba da por sentado que el presidente Santos entrará en el juego de la “apertura”. Al anunciar que se reunirá con él próximamente, Córdoba agradeció la apertura de “una puerta” para construir “escenarios de paz”. ¿Qué justifica tal agradecimiento? No se sabe. Santos ha hecho saber, por el contrario, que no habrá acercamientos con las guerrillas mientras éstas no liberen a todos los secuestrados y cesen sus acciones terroristas, abandonen la colocación de minas antipersonales y el reclutamiento de menores de edad. Lo de dialogar por dialogar no está, aparentemente, en la agenda de Bogotá.
Empero, la agitación descrita se debe a que las Farc están tratando de reorganizar su andamiaje internacional. Ellas buscan dotarse de mecanismos transversales que les permitan entrar de nuevo en contacto con gobiernos extranjeros y con partidos, iglesias y sectas de izquierda y extrema izquierda, con verdes y socialistas y (más discretamente) con elementos de ETA, Hezbollah y Hamas. Una prioridad es reforzar sus células, visibles y menos visibles, en las capitales latinoamericanas, europeas y del Medio Oriente. Pues ese movimiento, relativamente aislado y decapitado, tiene muchos de sus cuadros muertos, en la cárcel y en el exilio, aunque controla todavía frentes armados que siguen traficando droga y asesinando donde y cuando pueden, y preparando nuevas matanzas.
Esa peligrosa reorganización depende de un escenario de “apertura”. Para lanzar a la “acción” lo que les queda, para retomar la iniciativa perdida durante los pasados ocho años, quieren poner fin al esquema utilizado por el presidente Álvaro Uribe.
Obviamente, tal objetivo es irrealizable si las fuerzas armadas de Colombia prosiguen su trabajo y el Estado se mantiene alerta sobre las actividades narco guerrilleras en el exterior. Y, sobre todo, si el gobierno de Juan Manuel Santos rechaza la noción de “diálogo en medio del combate”. Si, por el contrario, Bogotá cede y regresa a una política de gestos de “exploración” y de “buena voluntad”, como quieren los amigos de Piedad Córdoba, las Farc mostrarán ese giro, por mínimo que sea, como la prueba de que la Seguridad Democrática no tiene nada que ver con el gobierno Santos y como la confirmación de que las Farc no son, ni han sido, una organización terrorista.
Toda aceptación de diálogo, abierto o secreto, con el gobierno, o a través de grupos o agentes “mediadores”, o con organismos de bolsillo tipo Unasur, será exhibido como un acto tácito de perdón y olvido de las atrocidades cometidas por la banda terrorista. Y el obstáculo que ésta tiene para reabrir oficinas en el extranjero habrá caído.
Las Farc esgrimieron ese argumento, con éxito, cuando lograron la farsa de los diálogos del Caguán. “Si el presidente Andrés Pastrana negocia con nosotros es porque no somos terroristas”, decían en 2001 a la prensa extranjera. El periplo del comisionado de paz Víctor Ricardo por Europa con seis altos jefes de las Farc, incluido Raúl Reyes, en febrero de 2000, pagado con los impuestos de los colombianos, fue la expresión más escandalosa de a dónde puede llegar un gobierno colombiano que cae en la onda hipnótica de la “apertura” y el “diálogo” con esa gente.
Pero no se crea que las intrigas descritas más arriba han sido en vano. Ellas ya le permitieron a las Farc marcar goles contra el gobierno de Santos: no se puede hablar ahora del apoyo que las Farc reciben en Venezuela y Ecuador; los computadores de Raúl Reyes están en Quito; el acuerdo con Estados Unidos sobre las siete bases militares fue declarado “inexistente”; el falso escándalo de la “fosa común” en La Macarena se abre paso; altos militares siguen siendo víctimas de procesos inicuos; la inseguridad en las grandes ciudades está aumentando y los atentados recientes en Bogotá, Medellín, Neiva, y en el sur del país, siguen en la obscuridad.
¿Quién sabe en qué van las investigaciones acerca de la bomba en Bogotá, atribuida desde Telesur a una misteriosa “extrema derecha” por Armando Benedetti, presidente del Senado, y por la senadora Piedad Córdoba? ¿Qué ha pasado con el asesinato en Medellín del dirigente sindical Luis Germán Restrepo Maldonado? ¿Por qué ese silencio cobarde ante el atentado perpetrado cerca de Currulao, el 31 de agosto pasado, del cual salió ileso Germán Marmolejo, representante legal del Consejo Mayor de Curbaradó? Marmolejo hace parte del grupo de Manuel Moya y Graciano Blandón, líderes afrodescendientes asesinados el 17 de diciembre de 2009. Ellos habían denunciado a las Farc y a dos Ongs por contubernio y concierto criminal para someter las comunidades negras.
El silencio de las autoridades y de la prensa frente a estos crímenes es similar al que existe respecto de la frustrada masacre que las Farc y ETA preparaban contra el presidente Santos y contra la ceremonia del 7 de agosto en la Plaza de Bolívar. Este hecho gravísimo no ha generado comentario alguno del gobierno. ¿Por qué?
El momento que vive Colombia es particular: gran entusiasmo de la población ante los primeros pasos del nuevo gobierno y, al mismo tiempo, una serie de amenazas contra la seguridad del país, que pocos parecen advertir. El papel de verdugo que tenía Hugo Chávez, lo asumió en estos días (¿provisoriamente?) el propio Fidel Castro quien, en uniforme verde oliva, y más agresivo que nunca, dijo que Colombia es una “base militar del imperialismo”. Esa frase del dictador cubano es una orden: todos los ataques contra Colombia son indispensables y legítimos. Ante eso, muchos siguen sonriendo pues lo único que ven es que Fidel Castro está listo a jugar, con la inevitable Piedad Córdoba, la farsa de los diálogos por “la paz” en Colombia.
Por la complejidad de su democracia y de su vida económica y social, Colombia es un poder de porcelana. Ojalá que ninguno de esos energúmenos logre tocarla.
1 de septiembre de 2010
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septiembre 3rd, 2010 at 1:04 am
Informaci�n de BlogESfera.com……
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septiembre 3rd, 2010 at 5:36 am
¿Quién conoce a una banda terrorista que no sea de izquierdas?
¿Quién conoce a un gobierno de izquierdas que no sea proterrorista dispuesto a legitimar políticamente al terrorismo?
septiembre 3rd, 2010 at 6:16 am
Amigos todos
Admiro la valentia de llamar a cada cosa por su nombre,diez mujeres valientes arriesgan sus vidas por defender su libertad contra la tirania castrista.
“Saca la pistola y mátame….cobarde”….Zapata vive,Zapata está presente.
http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/beta/videoplayer.html/Xh-r1G2e2z0/
Saludos cordiales
septiembre 3rd, 2010 at 6:27 am
Chávez,Farc y ETA ..tres amigos encamados.
septiembre 3rd, 2010 at 1:33 pm
Voy a leerlo luego, gracias Salva
septiembre 3rd, 2010 at 2:29 pm
ESTO ME HUELE A SUFRE, LA DERECHA SIEMPRE BUSCARA UNA ESCUSA PARA ATACAR A LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS SINO AVERIGUEN SOBRE LAS TORRES GEMELAS, LA MEJOR ESCUSA DE MISTER DANYER PARA PODER INVADIR A IRAK, PAIS QUE QUEDA DEBASTADO CON UN SIN NUMERO DE MUERTES INOCENTES Y EN LA MAS ABSOLUTA MISERIA ASI TRABAJA LA DERECHA Y SUS COMPLICES. TANTO EN COLOMBIA COMO EN VENEzUELA HAY FACTORES QUE NO QUIEREN LA PAz Y BUSCARAN POR TODOS LOS MEDIOS DE HACER SEÑALAMIENTOS PROVOCATIVOS PARA GENERAR DESCONFIANA EN LAS BUENAS RELACIONES QUE PUEDAN TENER LOS GOBIERNOS DE SANTOS Y CHAVEz, YA POR AHI SALIO MOLINA TAMAYO VIL CANALLA Y APATRIDA DICIENDO QUE EL GOBIERNO REVOLUCIONARIO SUMINISTRABA ARMAS A LAS FARC. PERO EN FIN SIGAN CON SUS MENTIRAS QUE MAS TEMPRANO QUE TARDE EL PUEBLO LES DARA UNA LECCION.
septiembre 3rd, 2010 at 2:31 pm
Unbelievable!
Cristo salva tu alma y tu vida!
Esperemos que Santos siga la corriente de Uribe.
Aspiremos entonces al regreso triunfal de Uribe
Blanca Briceno
septiembre 3rd, 2010 at 5:28 pm
Leo amigos sus aportaciones.
septiembre 3rd, 2010 at 7:33 pm
El articulo expresa claramente una preocupación.
Es una preocupación legítima, después del pacto de Santos con Chavez.
Hay dos preguntas pendientes:
- ?Santos será un presidente fuerte como Uribe o un débil?
- ?Santos volverá a la debilidad aperturista del pasado?
Lo que logro hacer Uribe fue de mantenerse en el poder mucho tiempo, lo que permitió no hacer una política de acordeón. Uribe mantuvo una línea constante y firme, y es esto lo que le faltaba a Colombia. En realidad, lo que hacia un Presidente era deshecho por el siguiente. Esta ausencia de política constante en el tiempo permitía a los extremistas terroristas recuperarse. Uribe rompió este ciclo infernal.
Santos sabe muy bien todo esto, por consiguiente no pienso que vuelva a estos errores del pasado, y mantendrá la política de enfrentamiento con las FARC, seguirá la obra magistral de Uribe en este sentido.
Sin embargo, la pregunta sobre la debilidad de Santos sigue en pié. Aquí habría que ver si Santos logrará responder con firmeza y determinación a los intentos de manipulación, engaños y sonrisas asesinas de los castro-chavistas internos y externos. Con Uribe no podían montar shows mentirosos, con Santos la pregunta queda todavía abierta.
El tiempo dirá si Santos es un ingenuo que se metió en la boca del lobo y un débil que cayó en la trampa castro-chavista de la paz y de la reconciliación. Una cosa es de mantener firmeza en la guerra con las FARC, cosa que hará Santos, y otra mantener firmeza con los grupos externos e internos que los apoyan y ayudan. El peligro viene de este lado, del lado de los cómplices de las FARC.
A mi me suena de que Santos parece carecer de carácter y de fuerza de afirmación para enfrentarse a estos lobbys pro-farc. Espero equivocarme, de lo contrario Colombia está perdida.
El peligro para Colombia ya no son las FARC, sino los amigos de las FARC. Saber combatir las FARC es una cosa, saber combatir los amigos de las FARC es otra. Es la diferencia entre un militar y un político.
septiembre 5th, 2010 at 6:09 am
Los pistoleros a sueldo se pueden contratar y reponer según son detenidos o abatidos por las FSE o FF.AA.
El peligro de las bandas terroristas, no son sus pistoleros. Son los que los captan, reclutan, entrenan, arman, pagan y marcan los objetivos a batir.
Ningún grupo de asesinos asalariados, decide donde poner un coche bomba, qué pueblo tienen que arrasar asesinando, robando y secuestrando, ni a qué medios de información o políticos independientes tienen que amenazar amedrentándolos, secuestrándolos o asesinándolos. Últimamente eso se hace desde lujosos despachos, casi siempre de instituciones de algún estado criminal. Solo el crimen organizado en el estado, puede prestar apoyo, financiación y legitimación política, a los asesinos marginales y desintegrados de la sociedad, contratados exclusivamente para acatar órdenes que degeneren hacia el horror del saqueo, destrucción y muerte. Es la única forma de poder mantener su actividad criminal y su propia existencia.
Un estado que conoce la ubicación de cualquier ciudadano en todo momento, incluso los litros de agua que consume, los programas que más ve y las páginas web que visita, no tiene excusa para permitir una banda de asesinos actuando en absoluta impunidad. Solo es posible mediante apoyo institucional del propio estado o de estados vecinos. Dos modalidades claramente definidas en el terrorismo nazi español, la una, y en el narcoterrorismo colombiano, la otra, dándose ambas a la vez en el terrorismo palestino y de al Qaeda.
Con las tecnologías actuales, es imposible la existencia de bandas clandestinas, (con auténticos ejércitos terroristas como las farc asentadas lejos de las urbes), sin el respaldo explícito de estados enemigos de la paz, de la justicia, de la libertad y de la decencia. Estados que utilizan esas tecnologías en ejercer férreo control contra los derechos y libertades de la población libre y emprendedora capacitada para sobrevivir por sí misma, sin depender del mendrugo del amo que le exige pleitesía y total subordinación a su totalitarismo criminal.
Santos acaba de llegar. Aún está fuera del control total de sus obligaciones. Poco a poco irá haciéndose con las riendas y cogiendo confianza paralelamente a la firmeza y confianza que le da la experiencia y el conocimiento adquirido en la briega. Siempre hay que dar cien días de favor y confianza, a los nuevos gobernantes para que se baqueteen en sus propios errores. Ahora solo ve un gigantesco bosque de problemas, con un entramado de raíces y ramajes algo difuso. No es igual vivirlo como responsable de un área de gobierno o de partido, que como responsable del total de responsabilidades. Cuando en lugar de ver el bosque vea y distinga toda la diversidad de su flora, su fauna y sus acuíferos, podrá señalar sin errores, sus correspondientes podas, talas, embalses y el debido control del debido equilibrio en su cadena eco-lógica.
El pacto de Santos con Chávez, puede ser un error o una jugada maestra. Chávez cabalga sobre su estupidez habitual, irreversible, pertinaz y ‘veterana’. Santos necesita tiempo, para planificar, coger el hilo y adaptar su propio estilo y sus propias habilidades que le permitan contrarrestar y luego superar al enemigo.
Siempre tendrá a Uribe como su mejor o imprescindible consejero. Haría muy mal, no valorando esa preciada colaboración. Si hubiera conseguido que el exPresidente Uribe aceptara la cartera de exteriores, habría resuelto de un plumazo, el mayor escollo al que se enfrenta toda la gestión política colombiana, y donde sin duda tendrá sus principales atascos. El Sr. Uribe sí conoce el paño muy bien y de primerísima mano, conoce muy bien los patrones y sabe perfectamente dónde y como cortar en todo momento, cada “modelo”. Un preciado tesoro diplomático que Colombia no se puede permitir el lujo de ignorar o malograr.
Ignoro porqué Santos no lo ha hecho. Él es el Presidente, tendrá sus razones y tiene el deber y derecho a ponerlas en práctica. Habrá que esperar esos cien días de rigor antes de criticar planes, actitudes y aptitudes que aún no conocemos. Y siempre le quedará el recurso de que nunca es tarde si la dicha es buena. El Sr. Uribe sigue estando ahí y rectificar es de sabios… siempre y cuando los destrozos no sean irreversibles.
Saludos