Cuando Carlos Andrés Pérez dijo que Bolivar “no pudo morir en Venezuela”. En Video, esto y más
Este video en entrevista para el programa Primer Plano, moderado por Marcel Granier (presidente de RCTV), es en abril de 1996, cuando el ex presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, fallecido el pasado sábado 25 de diciembre de 2010, luego de pasar unos días en el retén del Junquito logró debido a su edad casa por cárcel, tras haber sido condenado a dos años. En la conocida Quinta “La Ahumada”, lugar de residencia con su esposa doña Blanca Rodríguez de Pérez. Habla el Carlos Andrés que recordamos y conocimos, toca el tema de la muerte, extrañamente el se refiere a Simón Bolivar y dice que “no pudo morir en Venezuela”. ¡Que ironia! El tampoco ha muerto en su patria. También cuando menciona “Habría preferido otra muerte”.

Especial en mi blog.
Amplio informativo: Comunicado y obituario de la familia Pérez Rodriguez, reacciones y más reseñas por la muerte de CAP
Además:
*CAP: un hombre defectuoso. Por Moisés Naim
*Agustín Rangugni, director de la emisora y conductor del programa Portal Miami, entrevistó al historiador venezolano Agustín Blanco Muñoz, por la presentación de su libro Yo sigo acusando, habla Carlos Andrés Pérez
Reseñas actualizadas y artículos
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Amplio Informativo
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Diciembre 25, 2010
Mi artículo en Diario de América y La Patilla
Martha Colmenares: Muere una vez más Carlos Andrés Pérez
Publicado en diciembre 26, 2010

Texto de la presentación del video
Una vez retirado de la Presidencia de la República, Carlos Andrés Pérez fue confinado en el Retén Judicial de El Junquito y de allá¬, en aplicación de las previsiones legales relativas a límites de edad para el encarcelamiento, pasó a arresto domiciliario en su Quinta “La Ahumada”, donde fue recluido en espera de la sentencia del caso. El 30 de mayo de 1996, la Corte Suprema de Justicia lo condenó por “malversación genérica agravada” a 2 años y 4 meses de arresto domiciliario. No se pudo comprobar la apropiaciónn indebida de fondos públicos.
Artículos
Agustín Rangugni, director de la emisora y conductor del programa Portal Miami, entrevistó al historiador venezolano Agustín Blanco Muñoz, por la presentación de su libro Yo sigo acusando, habla Carlos Andrés Pérez.
El texto, que se presentó en Miami días antes de la muerte del ex mandatario venezolano, es parte de la serie Testimonio Violento, que realizan y publican la Cátedra Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela, donde él es profesor.
El académico entrevistó 30 veces a lo largo de 30 años a Carlos Andrés Pérez. Así, el testimonio sigue la vida política del reporteado, los momentos destacados de Acción Democrática y los hitos de la política venezolana reciente. Hasta el gobierno de Hugo Chávez, que Carlos Andrés Pérez evalúa como consecuencia de acontecimientos derivados del suyo: “La estamos pagando“, afirmó. “Pagamos ahora la forma ligera como nos lanzamos, unos a practicar y otros a apoyar, la liquidación de un gobierno democrático, para abrir la puerta de par en par a la más perversa aventura. Desde entonces, vivimos el yugo de una tiranía.”
Blanco Muñoz explicó a Portal Miami: “Hemos elaborado hasta ahora centenares de testimonios, aunque todavía no hemos publicado, sino 22 con 22 actores principales de la historia venezolana más reciente. Por ejemplo, hemos entrevistado a Marcos Pérez Jiménez y a su jefe de policía, Pedro Estrada; a los actores fundamentales del golpe del 23 de enero de 1958; a jefes guerrilleros de la década del 60, como Teodoro Petkoff , Gustavo Machado o Guillermo García Ponce; al doctor Ramón J. Velázquez, ex presidente; al general Francisco Uson Ramírez, preso de opinión.”
La serie Testimonio Violento se propone una investigación amplia: “Entrevistamos, antes de que fuera presidente, al comandante Hugo Chávez Frías. Ya materialmente anuncia lo que iba a ser su gobierno, no como presidente, sino como golpista-presidente. Es una saga de libros que consideramos fundamentales como fuente para el estudio del presente. Justamente quien irrumpe contra el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez es Hugo Chávez, con su puño de conspiradores, en los golpes del 4 de febrero de 1992 y el 26 de noviembre del mismo año”.
El conductor Rangugni le preguntó por las acusaciones de la corrupción y el deterioro institucional de Venezuela durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
“La corrupción es lo que hemos llamado una de las leyes, una de las constantes de la historia latinoamericana“, respondió el historiador. “Lo normal, lo lógico, parece que [sea que] todos los gobiernos sean corruptos por definición. En el caso de Carlos Andrés Pérez, dos veces presidente, la acusación que se le hace por el mal uso de las partidas secretas, según sus opositores, se trata de algo materialmente risible.”
“Se lo acusó de haber derivado US$16 millones de la partida secreta para utilizarlos en la seguridad de una presidente electa, la señora Violeta Chamorro, de Nicaragua. Pues bien, se trataba de una partida secreta, de gastos autorizados por el mismo decreto y por la misma definición que permite que un presidente tome la decisión de apoyar una u otra causa.”
“Allí se armó todo un complot de los notables venezolanos, que Carlos Andrés Pérez señaló que querían hacer la venganza del 18 de octubre de 1945, cuando fueron desplazados del poder por Acción Democrática, y que actuaron en términos de revancha para sacarlo a él del poder. Una vez que fracasaron los intentos de golpe del 4 de febrero y el 26 de noviembre, vino lo que se llamó el ‘golpe legal’, que finalmente iría a terminar con el gobierno de Carlos Andrés Pérez el 23 de mayo de 1993. Y Carlos Andrés Pérez fue enjuiciado y estuvo preso.”
Y entonces pronunció aquella frase -citó el periodista de Radio Miami International-: “Hubiera preferido otra forma de morir”.
Ese es su discurso en el momento de recibir la condena -siguió Blanco Muñoz-. En ese momento, se abrió de par en par la compuerta que permitió el ingreso de esto que se llama el presente socialista, o supuestamente socialista, o el fracaso socialista del siglo XXI, porque no es otra cosa que la reproducción de los viejos esquemas dictatoriales, el viejo gendarme necesario, ahora recubierto con un disfraz llamado socialista.
En algún momento de las 30 entrevistas, ¿usted notó en Carlos Andrés Pérez algún tipo de arrepentimiento? ¿Intentó justificar algún hecho?
Cuando trabajábamos lo relativo al Caracazo, el estallido del 27 de febrero de 1989 (un gran levantamiento social a propósito de la implantación de las medidas económicas ordenadas o guiadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, al comienzo de su segundo gobierno), él reivindicó sus medidas, entendiendo que la modernización de la economía era la salvación de la sociedad venezolana cada vez más golpeada por la crisis en el campo de la producción. Cuando avanzamos en este trabajo, encontré un hombre golpeado en su salud, pero también mucho más reflexivo, un hombre capaz de decir ya no simplemente “hubiera preferido otra forma de morir”, sino “la estamos pagando”.
No se excluyó en cuanto a la responsabilidad de lo que está sucediendo hoy en Venezuela. “La estamos pagando”, dijo. Hay muchos culpables por acción y por omisión.
A los venezolanos que hoy sufren lo que sucede en su país, este libro apasionante les será útil para revisar conceptos y seguir luchando en pro de una Venezuela libre.
Usted usa la palabra “apasionante” y yo lo acompaño aun cuando soy autor, pero no por mí, sino por la exposición que hace Carlos Andrés Pérez, una exposición muy importante,
no sólo para comprender el caso de él, sino también lo que está sucediendo en el día de hoy. Esto me parece lo importante: podemos contrastar el discurso del señor Chávez con el del presidente Pérez. Son dos testimonios que considero indispensables. Para esta colonia venezolana en Miami, un grupo aventado al exilio, este material es importante para un debate necesario. Una de las cosas que no se ha hecho en Venezuela es la historia del exilio, y aquí está hablando un exiliado.
La primera entrevista fue en 1979, la última en 2010. ¿Notó cambios en la personalidad, en la conducta o en el pensamiento de Carlos Andrés Pérez?
Sí, conseguí otras personas, diría, otra reflexión. En la medida en que avanzó el tiempo, llegó a ser capaz de decir “Materialmente todos somos culpables, la estamos pagando”. Un personaje que al iniciar el trabajo era duro, tajante, terminante, a lo mejor con algunos rasgos de arrogancia como todos los políticos latinoamericanos, inspirado en el positivismo y en el populismo, fue madurando. Y cuando vemos su final, “Hubiera preferido otra forma de morir”, estamos en presencia de alguien reflexivo que produce en ese discurso un legado, un aporte a lo que ha sido, es y debe ser Venezuela. Un presidente de la reflexión, que busca el diálogo, que se empeña en debatir. Me llamó mucho la atención que, salvo una excepción, no usó adjetivos contra nadie. Se mantuvo más allá de la adjetivación para buscar el diálogo, la comunicación. Nuestros políticos, incluido el presidente actual de Venezuela, de diez palabras, usan nueve adjetivos contra cualquiera. No hay diálogo contra los llamados traidores, la burguesía, los explotadores; es decir, no hay diálogo, sino entre los llamados socialistas del siglo XXI, a pesar de que están divididos al interior de su Partido Socialista Unido de Venezuela, en plena confrontación y en plena implosión, en la lucha por el dominio o el manejo del poder central.
lapatilla.com
CAP: un hombre defectuoso
Por: Moisés Naím * 26 de Diciembre del 2010
El Tiempo
Carlos Andrés Pérez fue un venezolano excepcional y un gigante moral y políticamente superior a la gran mayoría de sus acusadores
Carlos Andrés Pérez (CAP) murió desterrado, con su reputación dañada, su partido político en ruinas y su intento de modernizar a Venezuela fracasado. Es fácil imaginar que la acusación que más le dolía es que sin él, y sus muchos errores, Hugo Chávez y la tragedia histórica que este representa se hubiesen podido evitar.
No hay dudas de que Carlos Andrés Pérez es culpable de muchas de las acusaciones que se le hacen. Pero tampoco hay dudas de que este hombre tan defectuoso fue un venezolano excepcional y un gigante moral y políticamente superior a la gran mayoría de sus acusadores. ¿Se imagina usted a alguno de quienes lo defenestraron políticamente -el teniente coronel, los intelectuales, los dueños de los medios de comunicación, sus columnistas, los grupos económicos o los demás líderes políticos del momento- tomando voluntariamente medidas que reducen su poder? Carlos Andrés Pérez podía nombrar a dedo a gobernadores y alcaldes. En cambio, promovió reformas que permiten a los ciudadanos elegirlos directamente, lo cual obviamente redujo su poder.
Al llegar en 1989 a su segunda presidencia, heredó un sistema económico que le daba al Gobierno -y a él- todo el poder sobre la economía. El Gobierno decidía qué empresas podían tener acceso a dólares baratos y cuáles no. Qué periódicos y canales de televisión podían importar insumos y a qué precio. A qué precio se podían vender desde los huevos hasta el hielo. No es de extrañar que los medios de comunicación y los grandes grupos económicos vivían postrados a los pies del Gobierno. Pérez abolió este perverso sistema.
La mayor eficiencia económica y la eliminación de la inmensa corrupción que es inevitable en este sistema constituyeron un gran avance. Pero este avance también ocurrió a expensas del poder presidencial. Casi instantáneamente, quienes antes mendigaban por cargos, divisas o aumentos de precios utilizaron su nueva libertad para atacar inmisericordemente a Pérez y su gobierno. Como los tiburones que huelen la sangre en el agua, los más diversos actores -desde los más primitivos gorilas a los más sofisticados ‘notables’, de los políticos más oportunistas a los empresarios más avezados- se lanzaron contra él. La avidez por el poder, el dinero, o viejos resentimientos y, en algunos casos, la ideología actuaron como potentes estímulos para pequeños políticos, súbitamente transformados en los formidables agresores que lograron sacar a Pérez del juego. Este, convencido de que las reglas de la democracia había que respetarlas a toda costa, los dejó hacer. Se rehusó a utilizar los instrumentos del poder -tan comunes en la Venezuela de antes y en la de hoy- para defenderse de sus enemigos. “Como no soy un acumulador de resentimientos, me equivoqué al suponer que todos actuábamos así y que las diferencias y duelos políticos nunca serían duelos a muerte”, dijo en 1993 en su último discurso como presidente. Y añadió: “No he perseguido a nadie… Sin embargo, contra nadie se ha desatado una campaña tan sistemática, larga y obsesiva como la que se ha ensañado contra mí y mi gobierno. La he soportado con la convicción de que en las democracias son siempre preferibles los abusos de la oposición que los abusos del gobierno”.
¿Se imaginan a sus más recientes imitadores actuando así? ¿Cuántos presidentes latinoamericanos puede usted nombrar que, ante una campaña política para sacarlos del poder, lo entregan voluntariamente y salen del palacio presidencial para ir a la cárcel solo motivados por el ánimo de proteger las reglas que separan la vida en sociedad de la barbarie?
Su pasión por la democracia no terminaba en los linderos de su patria. Los demócratas de Latinoamérica, del Caribe y hasta España y Portugal han dado fe de que la eficaz intervención de Carlos Andrés Pérez fue determinante en los momentos más críticos de sus luchas.
Este hombre tan defectuoso murió viendo cómo en su país sus ideales son pisoteados a diario y su legado es despreciado hasta por quienes se beneficiaron de su obra. Pero los hechos son tercos y, tarde o temprano, afloran. La historia lo reivindicará como uno de los grandes líderes continentales del siglo XX. Paz a sus restos.
* Moisés Naím fue ministro de Fomento en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez
Tags: video reacciones muerte ex presidente
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diciembre 27th, 2010 at 8:32 pm
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diciembre 27th, 2010 at 8:40 pm
Como siempre, te luces en tu trabajo Martha. Un abrazo fraterno a la distancia.
diciembre 27th, 2010 at 9:43 pm
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