La del Príncipe Alberto II y Charlene de Mónaco una boda estupenda

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Alberto II y Charlene se casan en boda religiosa en Mónaco
AP
Por Por JENNY BARCHFIELD |sáb, 2 jul 2011
MONACO (AP) — Un día después de la boda civil que la convirtió en la princesa de Mónaco, la ex nadadora olímpica Charlene Wittstock y el príncipe Alberto II se casaron en una ceremonia religiosa a la que asistieron numerosas celebridades.
La pareja intercambió anillos de Cartier de una aleación blanca de oro-platino de 18 kilates. Alberto guiñó un ojo al deslizar la joya en un dedo de Charlene y ésta mostró una sonrisa amplia cuando hizo lo mismo al príncipe.
La sudafricana parecía tener lágrimas debajo de su velo en el momento en que ocupó su lugar en el altar dentro del palacio principesco donde se efectuó la ceremonia católica. Charlene lució un traje de novia con hombros descubiertos creado por el diseñador italiano Giorgio Armani y un velo largo.
Los invitados importantes incluyeron al diseñador de Chanel, Karl Lagerfeld, el ex actor de James Bond, Roger Moore, y la ex primera dama francesa Bernadette Chirac, además de integrantes de las realezas europeas, jefes de estado, supermodelos y deportistas de clase mundial.
Los invitados ingresaron por la alfombra roja en el palacio.
Los fotógrafos pidieron a gritos que posara un momento la supermodelo checa Karolina Kurkova, que vestía un traje sobrio azul marino con falda.
Miles de ciudadanos del principado aclamaban a la pareja real mientras observaban la ceremonia en pantallas gigantes instaladas afuera del palacio. La música de la boda estuvo a cargo del compositor francés Jean Michelle Jarre.
Entre otras personalidades que convergerían en el palacio principesco figuraban el presidente francés Nicolas Sarzoky, la gimnasta rumana Nadia Comaneci y la soprano estadounidense Renee Fleming.
El lugar es un castillo de la época del renacimiento italiano donde ha residido durante siglos la dinastía Grimaldi que gobierna Mónaco.
El famoso chef francés Alain Ducasse preparó la comida de varios platos para 450 invitados.
Ducasse, que al igual que varios de su categoría han adoptado la ciudadanía monegasca, es el primer chef galardonado con tres estrellas Michelin en tres ciudades distintas, que incluyen tres por su restaurante Luis XV en Mónaco.
Había informado que el menú incluiría pescado de reciente captura y verduras cultivadas en la granja de Alberto, y también está preparado un espectáculo de fuegos artificiales. A la ceremonia nupcial seguirá un espectáculo de fuegos artificiales.
Las hermanas de Alberto, las princesas Carolina y Estefanía, estuvieron entre las decenas de invitados en la ceremonia del viernes, escenificada en el salón del trono. Es un lugar suntuoso del palacio, donde el padre del príncipe, el finado Rainiero III, se casó en 1956 con la leyenda de Hollywood, Grace Kelly.
Kelly, una belleza rubia, murió en una colisión automovilística hace casi 30 años y desde entonces este pequeño principado en la Riviera francesa se quedó sin princesa.
Alberto, de 53 años, había eludido por mucho tiempo el matrimonio, tanto que muchos monegascos estaban resignados a que tendrían un príncipe solterón para siempre.
La Constitución incluso había sido modificada para garantizar la continuidad del linaje Grimaldi, una de las dinastías más antiguas de Europa, en caso de que Alberto jamas tuviera un heredero.
El príncipe reconoce que tuvo dos hijos fuera del matrimonio pero sólo su vástago legítimo podrá sucederlo.
En los últimos días habían surgido rumores nuevos sobre un tercer hijo ilegítimo, ante lo cual supuestamente Charlene intentó cancelar la boda y regresar a su natal Sudáfrica días antes de las festividades.
El palacio desechó esas versiones y las describió como “rumores horribles” motivados por el despecho y los celos.
Charlene, de 33 años, ha dicho a sus entrevistadores que le encantaría tener hijos.
Sólo se autorizó el acceso a los poco menos de 8.000 ciudadanos y acompañantes al Rocher, el promontorio rocoso sobre el cual está ubicado el palacio, para que vieran la boda religiosa en dos pantallas gigantes.
Miles de residentes salieron a las calles con motivo del casamiento civil de Alberto y Charlene el día anterior. Muchos hombres lucieron trajes deportivos negros y las mujeres vestidos de noche y tacones altos a pesar de la temperatura abrasadora.
Una de las que asistieron, Marie Malghreli, de 72 años, exhibía su dicha de haber tenido un contacto rápido con la realeza.
“Mi esposo tomó anoche la mano del príncipe y después la princesa tomó la mano de mi esposo —tocó a mi esposo— y yo estaba a lado de él y sentí celos”, dijo Malghreli. “Ella es muy bonita, exquisita”.
Para el desayuno del domingo que concluirá las festividades nupciales, la princesa, según previsiones, utilizará ropa del rival de Chanel, Christian Dior.
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Boda real en Mónaco. Charlene Wittstock y Alberto celebran su boda religiosa en medio de una gran expectación.
Redacción Vogue.es
02/07/2011
Aún con la resaca de las celebraciones de ayer en Mónaco –el enlace civil entre Alberto y Charlene y el posterior concierto de Jean-Michel Jarre-, hoy el principado se ha lanzado a la calle para arropar al Príncipe y su recién estrenada esposa en su boda religiosa.
Los invitados, que sumarán más de 3.500 personas, empezaban a llegar sobre las 15:30 horas al patio central del Palacio Grimaldi, decorado especialmente para la ocasión, donde se ha oficiado la ceremonia. Miembros de cinco casas reales europeas –a excepción de la española-, diseñadores como Karl Lagerfeld o Roberto Cavalli, modelos como Karolina Kurkova o Naomi Campbell, actores como Roger Moore o Gerard Butler, además de respetados políticos y deportistas –no olvidemos que Alberto de Mónaco es miembro del Comité Olímpico Internacional-, serán testigos del segundo ‘sí, quiero’ de la pareja en menos de 48 horas.
La novia, muy puntual, ha desvelado el secreto mejor guardado: su vestido, firmado por Giorgio Armani, de estética minimalista y con una larga cola. El modelo estaba cortado en duchesse de seda en blanco roto y llevaba un bordado floral frontal que se desvanecía en el bajo. El velo, de tul de seda, cubría el rostro de la sudafricana. Los novios han sellado su unión con el intercambio de alianzas, un diseño de Cartier de 18 quilates.
Sobre las 18:30 horas la pareja se desplazará a la capilla de Santa Devota, donde Charlene depositará su ramo de novia. Después de la ceremonia los novios recorrerán las calles del principado a bordo de un Lexus para saludar a los monegascos. Posteriormente, 450 invitados acompañarán a los recién casados en una cena servida por el reputado chef francés Alain Ducasse.
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Cinco años de noviazgo y dos bodas para afianzar el futuro de Mónaco
julio 2, 2011 2:16 pm
Los príncipes Alberto II y Charlene de Mónaco celebraron hoy la segunda de las dos bodas, una civil y otra religiosa, con las que sellaron cinco años de noviazgo y contribuyeron a afianzar el futuro del Principado, en el que se espera con ganas la llegada de un heredero al trono.
Estos tres días de fiesta, si se cuenta el concierto de The Eagles que la pareja previó para pasar su última noche de soltera, serán recordados no tanto por las miradas y gestos cómplices entre el nuevo matrimonio, escasos y breves, sino por su voluntad de hacer partícipes del enlace a monegascos y residentes.
Tras la boda civil de este jueves en el salón del trono, el gran día para este territorio de apenas dos kilómetros cuadrados llegó hoy, con la presencia de jefes de Estado, monarcas y príncipes herederos, y personalidades del mundo de la moda, el deporte y los negocios.
Todos ellos, ante los cerca de 3.500 monegascos invitados a la plaza del Palacio, desfilaron por la alfombra roja y blanca, con los colores nacionales monegascos, que le dio al lugar un aire de decorado cinematográfico, no exento de grandeza.
La seriedad de la pareja durante gran parte de la ceremonia hizo que pueda ser descrita como exenta de sentimiento por aquellos que quieren creer los rumores que periódicos galos como Le Figaro y L’Express recogieron hace días, relativos a un supuesto intento de fuga de la princesa a Sudáfrica, y a la aparición de nuevos hijos no reconocidos por parte del príncipe.
Por el Principado, no obstante, y a falta de pruebas, priman de momento los deseos de felicidad hacia los recién casados: “Estamos muy contentos, son como parte de nuestra familia. Les deseamos lo mejor y sobre todo, hijos. Los rumores no son más que eso”, dijo a EFE la monegasca Monique Amisse, de 70 años e invitada al enlace.
No hubo imprevistos en la agenda programada, que se cumplió prácticamente al minuto, y que continúa esta noche con una cena oficial elaborada por el célebre chef francés Alain Ducasse, con un espectáculo de fuegos artificiales y con un baile que probablemente se prolongue hasta la madrugada.
Charlene, según fuentes de Palacio, llevará entonces un segundo traje del italiano Giorgio Armani, el mismo modisto que firmó hoy su traje de novia, que tenía una cola de 20 metros de largo, decoraciones en nácar, perlas y cristales de Swarovski, y más de 2.500 horas de trabajo.
Lejos queda el estilo de la joven que a su primer baile de la Rosa, según ha reconocido en entrevistas previas al enlace, acudió vestida “como un árbol de Navidad”, con un vestido verde y las uñas pintadas de rojo, en un conjunto que ella misma ha considerado desafortunado, pero tras el cual no se le han reprochado pasos en falso.
Alberto II afirmó ayer, en un discurso ante sus súbditos, que con este matrimonio “se abre una nueva página en la historia del Principado”, que esperó que se mantenga fiel “a sus particularidades y a sus valores”, pero que se enriquezca con “la apertura y la atención encarnadas por la princesa”.
Reflejo de esa unión de culturas fueron las banderas monegascas y sudafricanas que desde hace días ondean por esta ciudad-Estado, o la actuación hoy de la soprano sudafricana Pumeza Matshikiza justo después del intercambio de alianzas.
Con esta boda se buscaba igualmente ofrecer una nueva cara del Principado, en el que según el delegado general de Turismo, Michel Bouquier, se pretendía salirse de los estereotipos de “glamour, lujo y calidad, de los que estamos muy orgullosos”, y ofrecer otros que muestren una cara más amable y accesible del lugar.
Falta todavía que se cuantifique la repercusión económica y turística de este matrimonio sobre el Principado, pero los pocos comercios que hoy, declarado día festivo, se mantuvieron abiertos, ofrecieron a los clientes una copa de champán tras el enlace, con ganas de que todo el mundo siguiera siendo partícipe de la fiesta. EFE
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Tags: boda reseñas monaco realeza traje
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julio 2nd, 2011 at 6:04 pm
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julio 3rd, 2011 at 8:08 am
Bueno me parece otra Lady Di. Teniendo en cuenta que el segundo hijo ha sido durante el noviazgo me parece que esa chica tiene poca dignidad. Luego que no ande lloriqueando de su Albertito. Por mi que se apañen.
Saludos.
julio 3rd, 2011 at 11:17 am
carlos63
Creo que todo eso lo reflejó…
Abrazos