La película sobre Popieluszko, el sacerdote polaco asesinado por los comunistas

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Lech Walesa sorprende a los españoles con un vídeo-mensaje sobre el sacerdote héroe Popieluszko
La película sobre su vida se estrena este viernes 27
“Algunos por la libertad, la apertura, la unificación… han pagado con su propia vida”, dice el ex presidente polaco en el vídeo-mensaje.
Lech Walesa, quien fuera presidente de Polonia entre los años 1990 al 1995 ha enviado un mensaje grabado a los españoles con motivo del estreno en España el próximo viernes 27 de enero, de la película “Popieluszko, la libertad está en nosotros” y en el que exalta la figura del joven y heroico capellán del sindicato Solidaridad asesinado por los agentes secretos comunistas en 1984.
“Algunos por la libertad, la apertura, la unificación…han pagado con su propia vida. Cuando nos alegramos, cuando estamos construyendo, recordemos esas vidas perdidas… ¡recordemos esta joven vida perdida!”, ha declarado el antiguo líder de Solidaridad en referencia a Jerzy Popieluszko, beatificado por el Papa Benedicto XVI en 2010.
En el funeral del sacerdote, al que acudieron más de 250.000 personas, Lech Walesa dijo públicamente que “Solidaridad vive porque Popieluszko derramó su sangre por ella”.
European Dreams Factory, la distribuidora que ha hecho posible la llegada del film a la pantalla gigante en España, recuerda que “Popieluszko, la libertad está en nosotros”, es una historia épica sobre la vida y martirio del sacerdote polaco y que en la película, vista por más de 1,3 millones de personas en su país, también se reflejan los vertiginosos días de Solidaridad, así como el ritmo y estado político de la Polonia de los años 80.
via religionenlibertad
Actualizado 26 enero 2012
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Una homilía del padre Popieluszko
Beato Jerzy Popiełuszko. Sacerdote y Mártir (14.09.1947 – 19.10.1984)
Biografía
El Beato Jerzy Popiełuszko (pronunciado: jɛʐɨ popʲɛwuʂko) nació el 14 de septiembre de 1947 en Okopy cerca de Suchowola (Polonia) y fallecido el 19 de octubre de 1984. Fue un sacerdote diocesano católico, asociado con el sindicato Solidarność (Solidaridad) liderado por Łech Wałęsa (Premio Nobel de la Paz, 1983). Fue asesinado en los alrededores de Włocławek (Polonia) por la agencia de inteligencia interna comunista operada por los soviéticos, la Służba Bezpieczeństwa (SB) debido al odio a la fe, propio de la ideología marxista imperante en Polonia y toda Europa Oriental por aquellos años, que al ser materialista niega toda realidad espiritual, sosteniendo que la Religión es el “opio de los pueblos”, según Karl Marx y sus seguidores.
Desde el momento en que ingresó en el seminario de Varsovia Popieluszko fue automáticamente objeto de la vigilancia de los Servicios Secretos, como todo candidato al sacerdocio. Llevó siempre con entereza las contradicciones que esto suponía, que no fueron pocas. Por ejemplo, experimentó las humillaciones y los calabozos durante los dos años de servicio militar, un tiempo en el que sus superiores trataron por todos los medios de que abandonara su vocación. No cedió su espíritu, pero su salud física sufrió un notable deterioro a causa de la larga y dura prueba, no acabando de recuperarse nunca.
El Beato Jerzy Popiełuszko fue enviado a los huelguistas de una fábrica de acero de Huta Warsawa, en Varsovia, asociándose luego con trabajadores y sindicalistas del movimiento Solidaridad (Solidarność), quienes se oponían a la dictadura del régimen comunista polaco. Era un acérrimo enemigo del comunismo y, en sus sermones, intercalaba exhortaciones espirituales con mensajes críticos al sistema comunista, desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia que motivaba a las personas a protestar ante las injusticias propias del régimen. Debido a las crecientes protestas contra la dictadura comunista, el Presidente polaco, el General Vojciech Jaruszelski decreta la Ley Marcial, a instancias de Moscú con lo que se inicia un verdadero periodo de terror por parte del Estado (Terrorismo de Estado). En esos tiempos, la Santa Iglesia Católica fue la única fuerza que pudo tener una voz de protesta comparativamente abierta, con la celebración regular de las misas que presentaban oportunidades para las reuniones públicas.
Cuando nacía el movimiento Solidaridad en 1980, los trabajadores le pidieron al cardenal Wyszynski un sacerdote para que celebrara la Misa y administrara los sacramentos, ya que la la huega sae avecinaba larga y por ende las tomas en las fábricas, complicarían la asistencia a la misa dominical y el Primado les envió a su “hijo predilecto”, Popiełuszko. De salud frágil supo luchar entusiastamente junto a los obreros por la Verdad, la Libertad y la Vocación de cada hombre y mujer. Durante la difícil época de las huelgas en Gdańsk, que pronto se extendieron a toda Polonia, el régimen decretó la Ley Marcial, y el arresto de los líderes de Solidarność. Popiełuszko jugo un papel importantísimo con sus Misas por la Patria, por todos los presos y sus familias, manteniéndose como un sólido animador espiritual, según el cardenal Jozef Glemp. Sus homilías en defensa de la Verdad y los Derechos Humanos y sus fuertes críticas crisparon los nervios del régimen y originaron hostigamientos y persecuciones. No obstante Popieluszko apoyo a Solidarność con todas sus fuerzas. Estaba presente en todos los juicios a los huelguistas, ganándose amigos y cada vez mayor confianza entre ellos, pero acumulando enemigos en el régimen. Según el cardenal Jozef Glemp, “en su parroquia, la de San Estanislao Kostka, el último domingo del mes, se celebraba siempre una Misa por la Patria y sus homilías tenían cierta resonancia. Popieluszko, de todos modos, no utilizaba tonos particularmente duros contra las autoridades. Había otros sacerdotes sin duda más agresivos que él. Pero él era muy seguido por los jóvenes. Creo que sobre él se centró toda la envidia y la rabia, yo diría incluso que personal, de algunos representantes del régimen”, pero era su llegada a los jóvenes una de las cosas que más preocupaba al régimen. Declarado enemigo del Estado y registrado en la lista del Servicio Secreto, su casa fue atacada y fue acusado injustamente de desviar su lucha por la Libertad para sus propios intereses políticos, que por cierto, no los tenía.
Su figura, en realidad, dista mucho de un aguerrido luchador social. Era su carisma, acompañado de una dulce sonrisa y de una palabra clara y valiente, lo que enfrentó aquellos totalitarismos y mantuvo el entusiasmo religioso y patriótico de sus fieles. Su memoria nos deja alerta ante un ministerio dispuesto a asumir las consecuencias de la propia convicción, y la fecundidad de un cambio social que fue posible gracias a su congruencia.
Los sermones de Popiełuszko eran normalmente transmitidos por Radio Free Europe, con lo cual se volvió famoso a lo largo de toda Polonia por su postura intransigente contra el régimen. La Służba Bezpieczeństwa (SB) trató de silenciarlo o intimidarlo, utilizando las más diversas técnicas. Cuando estas técnicas no funcionaron, fabricaron evidencias contra él. Así, fue arrestado en 1983, pero fue pronto liberado por la intervención del clero y perdonado por una amnistía.
Era una persona muy normal. Un sacerdote, ordenado en 1972, que un día se encontró en el ojo del ciclón y sencillamente siguió siendo fiel a lo que creía. Hasta aquel momento nunca había llamado la atención por nada en especial, excepto por ser una persona entregada a los demás, especialmente a los enfermos, y desde luego no fue él quien buscó una fama que fue agigantándose semana tras semana hasta que se hizo insoportable a los mandarines del régimen.
En su predicación usaba sobre todo textos del Evangelio, de Juan Pablo II y del primado Wyszynski. Tampoco se puede decir que fuera un gran orador. Fue únicamente fiel hasta el final a las misiones que se le iban encomendando, y eso era mucho, lo era todo.
Las autoridades comunistas reaccionaron contra la acción pastoral del sacerdote con una campaña de difamación, acusándolo de instigación a la rebelión y de actividades ilegales de carácter político, hasta que el 19 de octubre de 1984 fue secuestrado por funcionarios de los Servicios de Seguridad del régimen y posteriormente asesinado.
Constantemente amenazado, después de dos años de hostigamientos por parte del Servicio Secreto en el otoño de 1984 su situación se había vuelto muy difícil por lo que surgió la idea de enviarlo a estudiar a Roma, pero la decisión estaba en sus manos y el prefirió quedarse en Varsovia, junto a su Pueblo. El 13 de octubre 1984 sufrió un primer atentando, un accidente provocado en la carretera (una táctica muy común aquellos tiempos) al que pudo escapar. A los pocos días sufrió un segundo atentado, el 19 de octubre de 1984, cuando regresaba de un servicio pastoral de Bydgoszcz a Gorsk cerca a Toruń, fue secuestrado por tres funcionarios del Ministerio del Interior polaco, torturado, salvajemente golpeado y asesinado (le ataron la boca y las piernas, le pusieron una roca en los pies y lo echaron a un gran dique en el Río Vístula cuando todavía estaba vivo), cerca de Włocławek y su cuerpo fue recuperado el 30 de octubre de 1984, tenía 37 años de edad. Su funeral se realizo el 4 de noviembre de 1984 y fue la mayor concentración de gente después de la visita del Beato Juan Pablo II a su Patria en 1983.
Las noticias del asesinato político del sacerdote, causaron una gran conmoción en toda Polonia. Los asesinos y uno de sus superiores fueron condenados por el crimen y al poco tiempo indultados. El régimen pensó que había silenciado al más valiente de sus opositores pero, al contrario, esta fue la señal de su final. De allí no sólo Polonia quedó libre, sino que todo el sistema comunista colapsó. A pesar de las amenazas y de la violencia, más de medio millón de personas, entre ellos Łech Wałęsa estuvieron presentes en el funeral del padre Popiełuszko. Desde entonces la tumba del padre Popieluszko, que se encuentra junto a la iglesia de San Stanislao Kostka en Varsovia, es la meta continua de decenas de peregrinaciones de fieles provenientes de Polonia otras diócesis europeas. En estos 27 años, unos 18 millones de peregrinos la han visitado. Allí oró también el papa Juan Pablo II durante su viaje a Polonia en 1987.
Cabe aclarar que el Beato Jerzy Popiełuszko no es un mártir de la política; de hecho ni una sola vez aparece en sus homilías la palabra “comunismo”. Sólo quería devolver a los ciudadanos la dignidad que les correspondía como hijos de Dios. Le preocupaba que el sistema imperante estuviera coartando sus conciencias, esclavizándoles y haciéndoles víctimas de la mentira y del miedo. Invitaba a todos a la paz y a evitar el revanchismo y el odio: su lema era “vence el mal con el bien”. En sus homilías abordaba temas religiosos y espirituales, pero también cuestiones de actualidad desde un punto de vista ético, conforme a los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia. El padre Popiełuszko ayudaba a todos los trabajadores, les alentaba, les educaba en el amor fraterno, les invitaba a no reaccionar de manera vengativa cuando alguno era lastimado, les administraba el sacramento de la confesión y se convirtió en un apoyo para sus familias. Les enseñaba a responder con oraciones y cantos sagrados y patrióticos ante las amenazas y las agresiones que pudieran recibir. De muchas maneras el régimen comunista intentó amenazarlo y asustarlo. Asesinaron a los hijos y los parientes de las personas más cercanas. Incluso uno de sus colaboradores por miedo a las amenazas se convirtió en un espía de los servicios secretos, traicionando a Popiełuszko. Pero el padre Popiełuszko, no creyó nunca en estas provocaciones. Nunca tuvo sentimientos de odio. “Combato el pecado, mas no a sus víctimas”, ya que para él, sus perseguidores eran también víctimas del pecado. Esta capacidad de amar a todos cristianamente, fue lo que le hizo más libre e invencible. Pero el régimen no sabía qué cosa hacer. Buscaron desacreditarlo y acusarlo de conspiración política y aún así salió fortalecido, ya que el padre Popiełuszko nunca habló de política. En todos estos casos, gana la humanidad que de frente a los peores horrores de la historia, logra sobrevivir cuando se cree y se confía en Dios.
En 1997, la Iglesia Católica inició el proceso para su beatificación. En 2008 se le concedió el status de Siervo de Dios. El 19 de diciembre de 2009 se anunció la aprobación por el papa Benedicto XVI del decreto papal de beatificación. Fue declarado Beato el 6 de junio de 2010 en una ceremonia celebrada en la Plaza Pilsudski de Varsovia, en presencia de su madre, Marianna Popiełuszko, que había cumplido 100 años unos pocos días antes y que dijo que “la alegría más grande será para mí cuando los asesinos de mi hijo se conviertan”.
“Jerzy Popiełuszko – decía el Santo Padre Juan Pablo II en su homilía en Bydgoszcz, durante su viaje apostólico a Polonia en 1999, tuvo su ultima homilía el 19 de octubre de 1984, día de su secuestro. El deber de un cristiano es mantenerse en la verdad, por mucho que esta le cueste, porque la verdad se paga. Por el buen grano de la libertad hay que pagar, es la cizaña la que no cuesta nada. Un cristiano no debe conformarse con condenar el mal, la mentira, la cobardía, la esclavitud, el odio, la violencia. Debe ser testigo autentico, portavoz, del bien, de la justicia y la verdad”. Y todo eso fue sin duda alguna el Beato Jerzy Popiełuszko.
Con ocasión de la beatificación de Jerzy Popiełuszko, capellán de Solidarność, el semanario católico polaco Niedziela ha publicado una entrevista con Marianna, la madre del sacerdote mártir asesinado por el régimen comunista. En una entrevista con Milena Kindziuk, periodista de Niedziela, Marianna Popiełuszko recordó la infancia y los años juveniles de su hijo. “Desde niño – relató – Jerzy rezaba en casa con toda la familia. Siempre hemos rezado todos juntos. Cada miércoles rezábamos ante la imagen de María del Perpetuo Socorro, cada viernes la oración era ante el Sagrado Corazón de Jesús, mientras que cada sábado rezábamos ante la Virgen de Czestochowa”.
En la entrevista, Marianna recuerda también que Niepokalanów (que significa Ciudad de la Inmaculada), en las cercanías de Varsovia, donde hay una comunidad religiosa católica fundada en 1927 por el padre Maximiliano Kolbe, era el lugar privilegiado de Popiełuszko. “Tras el examen final del Liceo, Jerzy – prosiguió – fue a Varsovia al Seminario Mayor para entregar los documentos. Recuerdo que mi hijo leía mucho el Rycerz Niepokalanej (Miles Immaculatae), la revista mariana fundada por san Maximiliano María Kolbe. Para Jerzy, san Maximiliano María Kolbe era el más grande ejemplo de sacerdote”. “La muerte de Jerzy – prosiguió la madre del sacerdote muerto por el régimen comunista – ha sido para mí el dolor más grande. Pero no juzgo a nadie. Dios juzga. La alegría más grande será para mí cuando las personas que mataron a Jerzy se conviertan”.
A la pregunta de si reza por intercesión de su hijo, la mujer respondió: “yo rezo a Dios. Hay que rezar cada día. Muchas veces he rezado por intercesión de Jerzy Popiełuszko, mi hijo, y me ha ayudado. Jerzy sabía que Dios es la presencia más importante en la vida”.
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enero 27th, 2012 at 1:27 am
Informaci�n de BlogESfera.com……
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enero 27th, 2012 at 1:56 am
Publicas un gran post estimada Martha recordándonos que no podemos olvidar, que tenemos el deber de la memoria hacia estos mártires por la libertad como lo fue este extraordinario sacerdote polaco.
Estos regímenes no sobreviven al coraje de la verdad y a una lucha de resistencia fundada sobre el amor y no sobre el odio y el miedo.
Un saludo y brazo.
enero 27th, 2012 at 8:49 am
Muy buena entrada.
Honor a este sacerdote, otra víctima del comunismo
enero 27th, 2012 at 9:00 am
Comparto lo que expresan, una historia que debe propagarse, y debe ser muy buena película. Que viva Walesa, esos grandes hombres de la humanidad
enero 27th, 2012 at 3:45 pm
Sí, nunca debemos olvidar a todos los que dejaron la vida en la lucha por la libertad y un mundo mejor. Recordaremos así a las personas y también cuanto costo conseguir lo que tenemos, para permitir que algunos truhanes nos lo arrebaten. Su sangre clamaría contra nosotros desde lo profundo de la tierra.
Saluditos Martha.
enero 27th, 2012 at 9:02 pm
Holla Martha
incredibile fotos del holocausto…
No recomendavel para sensitivos!!!
http://www.theatlantic.com/infocus/2011/10/world-war-ii-the-holocaust/100170/
recomendacion del blog de Aluizio Amorim
saludos
no olvidemos
karlos
enero 27th, 2012 at 9:39 pm
Karlos, prohibido olvidar, paso a verlas
enero 27th, 2012 at 9:40 pm
Igual para ti, zorrete