Revelaciones de Jueza María Lourdes Afiuni en libro del periodista Francisco Olivares

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Un libro del periodista de investigación de El Universal cuenta la historia de abuso que padeció la mujer que está presa por acatar una resolución de la ONU, publica La Verdad.
“Afiuni sí identificó a sus agresores”
“Un día la fui a visitar pensando en hacer algún trabajo periodístico con su caso, pero al rato de estar conversando con ella vi que esto iba más allá de un drama personal”. Fueron cinco encuentros entre Francisco Olivares, el periodista y María Lourdes Afiuni, la jueza que el 10 de diciembre de 2009, Día Internacional de los Derechos Humanos, fue detenido por acatar una resolución de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en la que le dictó una medida sustitutiva de libertad a Eligio Cedeño, el exbanquero venezolano.
Afiuni este diciembre cumplirá tres años presa por hacer justicia y hay un cúmulo de injusticias en su contra. De estos encuentros entre Olivares y la jueza hay un libro que se publicó y que fue presentado anoche en Caracas, titulado Afiuni, la presa del Comandante.
El comunicador, dedicado a la investigación y perteneciente a la redacción del diario El Universal, relata que este no es un “caso cualquiera” y que la orden de detener a la magistrada “venía de más arriba, de una orden presidencial”. No en vano, en cadena nacional, Hugo Chávez, presidente de la República, pide para Afiuni 30 años de cárcel.
El jueves, con la publicación de un extracto de lo que Afiuni le contó a Francisco Olivares, la historia tomó un nuevo giro que generó un repudio colectivo en el país. Pero la historia no es ficción, es una realidad cargada de abusos, incluidos los sexuales y violaciones a los Derechos Humanos en todos los órdenes. “Hoy después de publicado me sigue removiendo todo lo que conocí a través de las entrevistas con la doctora Afiuni”.
¿Por qué un libro sobre María Lourdes Afiuni?
-Un día la fui a visitar pensando en hacer algún trabajo para el periódico para el que trabajo, y al estar un rato conversando con ella vi que esto iba más allá de un drama personal. Había un drama fuerte, complejo, que originó que yo viera al personaje. Una mujer de convicciones, una mujer de mucha fortaleza y al mismo tiempo una mujer que había sido víctima de un abuso. Fue en esa primera conversación en la que nos conocimos que vi que allí había una historia. Yo dije: esto no me da para un trabajo periodístico, y vi que me daba para un libro y así empecé a reconstruir la historia de María Lourdes Afiuni y de varios personajes que confluyeron el 10 de diciembre de 2009.
¿Qué descubrió usted en la investigación?
-A una persona que va presa por tomar una decisión que va en contra de una orden que venía de más arriba, de una orden presidencial. No era un caso cualquiera, sino uno que tenía implicaciones en el más alto poder y se poner presa a la jueza que toma la decisión. En la historia se muestran las hipótesis que motivaron esa reacción del Gobierno. En ese momento no se sabía quién era, pero sí que venía del más alto poder.
¿Qué parte de la historia fue la que más le costó escribir?
-Entre mi persona y el personaje se establece una conexión. Fueron más o menos unas cinco sesiones. Lo más difícil fueron especialmente los episodios que ocurrieron en la cárcel, los ataques, las amenazas, las amenazas psicológicas, la violencia que se ejercía contra ella y, por supuesto, lo más aberrante fue el abuso sexual contra ella. Eso fue complicado, difícil y complejo abordar ese tema con una persona como la jueza Afiuni y finalmente ella decidió manifestar esto que había ocurrido. Hay que tomar en cuenta que ella no habla por sí sola. El haber manifestado todo eso que le hicieron, de alguna manera reivindica también a otras internas que pasaron por situaciones muy parecidas.
¿Afiuni reconoció a sus violadores? ¿Eso lo dice en su libro?
-Ella manifiesta que conoce a sus agresores o que identificó a sus agresores y que ella no hizo una denuncia formal ante los tribunales o ante la justicia porque hay que entender que ella era una víctima, ella estaba en una situción de desventaja, estaba prisionera y era muy difícil. Ella acude a la ONU y a otros organismos internacionales a donde se lleva la denuncia. No es fácil para una persona que es víctima, que es agredida y que además está amenazada. Hay muchos ojos en el mundo observando lo que a ella le ocurre. Muchos ojos en el mundo observando el desenlace de esta historia que muchos venezolanos esperan que se resuelva próximamente y le den finalmente la libertad.
¿Qué sensación queda ahora en usted como periodista?
-No es fácil abordar este tipo de temas. Es la primera vez que yo hago un tema de este tipo, regularmente hago trabajo de datos y de verificación. Esta es una historia profundamente humana y profundamente dramática. Me hizo reflexionar mucho y no fue un trabajo fácil, y hoy después de publicado me sigue removiendo todo lo que conocí a través de las entrevistas con la doctora Afiuni.
¿Cómo califica a la jueza Afiuni después de las declaraciones que hizo para su libro?
-Ahora la veo como una mujer más valiente, una mujer que lucha con más fuerza, con convicciones muy firmes. Tengo que aclarar que no es una persona que decidió jugar este rol o ser una referencia para los demás. Es una jueza, una persona común que un día fue a su trabajo a cumplir con una función pública y que tres años después se ha convertido en una referencia, no solo en Venezuela sino internacionalmente.
¿Cuánto tiempo le tomó escribir el libro?
-Fue un trabajo que duró un año.
¿Qué dice Eligio Cedeño en el libro?
-Eligio Cedeño es un personaje fundamental en el libro porque es la presa de la detención ese día. Tiene un gran respeto por la doctora Afiuni. Su caso es muy distinto porque a él le dan la boleta de libertad condicional y él se entera de que a la jueza se la han llevado presa, entonces se oculta y luego sale del país.
¿Qué diágnostico hace de los Derechos Humanos y de la situación de las cárceles en el país?
-Esto es motivo para que las autoridades en los más altos niveles reflexionen y entiendan que Venezuela no es un país que vive aislado y que los estados y los gobiernos tienen compromisos no solo con sus ciudadanos sino con el mundo. Y que si es un país que se ha calificado como un país democrático, debemos guardar esos principios.
En resumen
Afiuni: Ser humano de gran calidad.
Cedeño: Un gran emprendedor.
Violación: Una palabra que no me gusta pronunciar y que no debería existir.
Libertad: Lo más preciado de la vida de un ciudadano.
Hugo Chávez: El presidente.
PERFIL
Francisco Olivares
Periodista
63 años
Graduado en la Universidad Central de Venezuela
Hace 17 años trabaja en el diario El Universal. Es el jefe de investigación de ese periódico. Antes trabajó en el Diario de Caracas donde se formó como periodista de investigación.
la patilla
En una carta la jueza dedicó el libro a las reclusas víctimas de violencia
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sábado 24 de noviembre de 2012
“Cuando tomamos la decisión de que Francisco Olivares narrara mi historia, en un principio se había acordado omitir ciertos episodios, pues consideraba que no estaba preparada para enfrentar públicamente los ataques sufridos durante el tiempo de detención”. Con estas palabras la jueza María Lourdes Afiuni, manifestó lo difícil que fue confesar al autor del libro Afiuni. La presa del Comandante los episodios de maltrato físico y psicológico del cual fue víctima cuando estuvo encarcelada en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF).
A través de una carta, la jueza Afiuni expresó que las conversaciones sostenidas con el periodista y jefe de la sección Expediente de El Universal, “su seriedad, sensibilidad y el grado de compromiso”, la convencieron de que Olivares “fue la persona perfecta para que plasmara mi experiencia en las páginas de un libro”.
Asimismo, se refirió a las reclusas que han sufrido de maltrato físico y psicológico en la prisión, “donde uno comienza a desarrollar los instintos más primitivos de sobrevivencia” y les pidió, “levantarse” y seguir la lucha. “Esta historia está dedicada a todas aquellas mujeres, inocentes o no, que padecen y han padecido situaciones peores de las narradas y que no tuvieron voz, sino una palmada de alguien extraño en el penal”, escribió la jueza.
Respeto y fortaleza
Con valentía y fortaleza. Esa es la actitud que le ha tocado asumir a María Lourdes Afiuni en el largo camino que ha recorrido, luego de haber sido encarcelada, solo por cumplir una resolución de la ONU que le exigía dejar en libertad al exbanquero Eligio Cedeño.
La jueza no sólo fue expuesta al escarnio público el 10 de diciembre de 2009 cuando la sacaron de su despacho, esposada, acusada de corrupción, condenada a pena máxima en cadena por el Presidente de la República, sino también a maltratos psicológicos y físicos, negación del derecho a la salud y el abuso sexual.
Esta es parte de la historia que Francisco Olivares recoge en el libroAfiuni. La presa del Comandante que fue bautizado este viernes.
En entrevista, Olivares señaló que los abusos que sufrió la magistrada en la cárcel de mujeres, se manejó de forma reservada. “Mucha gente pide explicaciones del por qué ciertas denuncias no las hizo a tiempo. Hay que ponerse en la piel de una persona que no sólo está detenida sino amenazada y, además, carga en sus hombros la condena pública del Presidente. Una víctima en esas circunstancias no cree que a través de una denuncia formal a la Defensoría del Pueblo o la Fiscalía pudiera encontrar justicia, siendo público que ambas instituciones están alineadas con el Poder Ejecutivo”, sostuvo.
Calificó a la jueza como una mujer “firme y valiente” y resaltó que los momentos que le ha tocado vivir a ella y a su familia han sido “duros y difíciles”. Por tal razón exigió a los medios de comunicación “manejar con respeto” el hecho. “Yo comprendo que ha causado indignación los episodios mas difíciles que están reflejados en el libro que lo hemos tratado con altura y nivel. Espero que los medios actúen con el mismo respeto hacia ella y su familia”.
El escritor explicó que el libro parte de la individualidad del aspecto humano no sólo de Afiuni, sino de otros personajes que vivieron las mismas circunstancias (Eligio Cedeño y Gustavo Arraiz). “Las historias de estos tres personajes se unen en un punto, cuando Afiuni es detenida (… ) Las decisiones que se tomaron sobre el caso han tenido una gran influencia no sólo en la vida de ellos sino en lo que ha sido la situación del país en los últimos años”.
“Yo espero que la gente comprenda que esto no es una denuncia a tal o cual persona sino el reflejo de lo que está viviendo el país”, agregó.
En Twitter: @aliciadelarosa
“En la familia no sabíamos que hubiera pasado algo así”, dice hermano de la jueza Afiuni sobre la violación
23 / 11 / 2012
SCZ / Globovisión/EFE
El hermano mayor de la jueza María de Lourdes Afiuni reaccionó este viernes tras enterarse de la violación que, según declaraciones de la magistrada en el libro “Afiuni, la presa del Comandante”, sufrió mientras estuvo recluida en el INOF.
“Estamos consternados; no sé qué decir. En la familia no sabíamos que hubiera pasado algo así, adicional a todo lo ya monstruoso que le sucede”, dijo Nelson Afiuni este viernes a Efe.
La jueza confesó el asunto al periodista Francisco Olivares, quien escribió el libro “Afiuni. La presa del comandante”, presentado este viernes en Caracas, aunque algunos fragmentos fueron divulgados por la prensa nacional el pasado jueves.
“A mí me sacaron el útero, pero me encontraron seis mioma. Yo tuve una pérdida en el penal”, dijo la jueza tras insistir en que fue “abusada sexualmente en la cárcel” donde, además, fue víctima de otras presas que le propinaron golpizas y la atacaron con armas blancas.
El abogado de la jueza detenida, José Amalio Graterol, dijo que considera a Chávez el “culpable de lo sucedido” en prisión con Afiuni y explicó que el asunto se mantuvo en secreto hasta hoy “por recomendación de psiquiatras” que consideran que “ventilarse públicamente algo así se convierte en una segunda violación”.
No obstante, el abogado aseguró que Chávez “sabía” lo que había pasado y que por todo ello “él es el culpable”.
En declaraciones posteriores, Graterol manifestó su confianza en que “el Ministerio Público que ya tenga conocimiento por medio del libro y medios de comunicación” del delito inicie “la investigación de este hecho punible”.
Agregó que el delito fue realizado por miembros del Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF) que Afiuni tiene “totalmente identificados”.
“A mi no me ha llegado ningún tipo de denuncia de violencia contra la jueza. En caso de que nos llegue, actuaremos en consecuencia”, declaró por su parte la ministra para la Mujer, Nancy Pérez.
“Estoy segura, conociendo la justicia que en Venezuela se ha venido implementado, que en caso de que sea cierto, se tomarán las medidas y las sanciones a que tenga lugar”, remarcó.
El proceso contra la magistrada se encuentra paralizado desde abril del año pasado debido a la decisión de Afiuni de no comparecer ante los diferentes jueces que han estado encargados de la causa alegando la falta de imparcialidad del tribunal.
Chávez aseguró el 11 de diciembre de 2009 que Afiuni era una “bandida” que se había aliado a abogados, alguaciles y secretarias del tribunal que dirigía para facilitar la fuga del banquero y empresario Eligio Cedeño.
El banquero había sido llevado ante la jueza el 10 de diciembre de 2009 para una audiencia que, según el gobernante, se cumplió sin la presencia del fiscal.
Horas después se informó de que Cedeño se había fugado para eludir el proceso que afronta por operaciones cambiarias ilegales, por el cual estuvo en prisión tres años a la espera de una sentencia en firme.
Chávez remarcó entonces que Afiuni debía ser condenada a la pena carcelaria mayor, que en Venezuela es de 30 años de presidio.
Organismos internacionales de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW), han solicitado la liberación de la magistrada alegando que en este caso hay una “indebida interferencia política” por parte del Ejecutivo.
via globovision
Por su libro “Afiuni, La Presa del Comandante”
Olivares: Lo que sufrió Afiuni fue difícil y duro y hay que respetarlo
El periodista Francisco Olivares calificó a la jueza María Lourdes Afiuni como una mujer “de altas convicciones y firme” y aseguró que lo que le ha tocado enfrentar a ella y a toda su familia, “lo ha hecho con gran valentía y fortaleza”.
ALICIA DE LA ROSA | EL UNIVERSAL
viernes 23 de noviembre de 2012
Caracas.- A propósito del bautizo de su libro, “Afiuni la Presa del Comandante”, el autor y periodista de El Universal, Francisco Olivares, señaló que los abusos que sufrió María Lourdes Afiuni en el INOF, “se manejó de forma reservada”.
“Eso es entendible porque no es una cosa que una persona puede fácilmente afrontar públicamente”, dijo Olivares, quien aseguró que los momentos que le ha tocado vivir a la magistrada han sido “muy difíciles y duros” y por tal razón “hay que respetarlo”.
Explicó que el libro parte de la individualidad del aspecto humano no sólo de Afiuni, sino de otros personajes que vivieron las mismas circunstancias (Eligio Cedeño y Gustavo Arraiz).
“Estos tres personajes se encontraron en un punto que fue el 10 de diciembre de 2009 cuando ella es detenida y hecha prisionera por una decisión que tomó (…) Las decisiones y acciones que se tomaron han tenido una gran influencia no sólo en la vida de ellos sino en lo que ha sido el país en los últimos años”.
Olivares calificó a la jueza Afiuni como una mujer “de altas convicciones, firme y valiente” y aseguró que lo que le ha tocado enfrentar a ella y a toda su familia, “lo ha hecho con gran valentía y fortaleza”.
“Ella ha tenido que hablar y asumir la responsabilidad, más que esperando una justicia que no llega es buscando exponer ante el mundo una situación que no debe ser tolerada”.
En Twitter: @aliciadelarosa
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El libro “Afiuni, La Presa del Comandante” que mañana viernes presenta el colega Francisco Olivares, un respetado y acucioso periodista de investigación del diario El Universal, estoy seguro asombrará, dejara boquiabiertos y provocará una reacción entre sus lectores que puede ir desde el estupor a la rabia, de la vergüenza a la protesta, de la sensación de impotencia a la angustia colectiva, del asco por un gobierno forajido a un grito ante el mundo reclamando justicia.
El centro de la obra periodística de Olivares es la Jueza Maria Lourdes Afiuni sobre la que Olivares compone una historia que encierra el drama del secuestro de las instituciones democráticas, la tragedia de toda una república, en torno a esa mujer encerrada, a esa cruel paradoja que implica la transformación en víctima de alguien que solo hizo lo que la nación le había encargado: administrar justicia.
En su libro “Afiuni, la presa del Comandante” (publicado por la editorial La Hoja del Norte), el veterano reportero de investigación ingresa al mundo íntimo de la juez para recuperar su espantoso paso por la cárcel, así como el testimonio del banquero, Eligio Cedeño, cuya excarcelación trajo la ira de todo un Estado.
Por primera vez la doctora Afiuni revela el infierno al que fue sometida tras haberle decretado el presidente Hugo Chávez, en cadena nacional, una prisión con la máxima pena, solo por demostrar que manejaba -y sigue manejando- la justicia de Venezuela y que sus órdenes se cumplen a pie juntillas. Orden militar. De arriba hacia abajo sin protesta. De abajo hacia arriba con mas énfasis en la adulancia ciega para demostrarle al caudillo que cuenta con los sumisos para que los premie aceleradamente -y por encima de cualquiera otra consideración- con el acceso a la bolsa monetaria del estado-gobierno-partido-militares-funcionarios.
Aquí reseño parte de varios capítulos de la conmovedora y a la vez indignante historia de una funcionaria judicial venezolana, una dama con historial limpio en la administración de justicia en la que hoy predominan los funcionarios venales cuya obsecuencia roja rojita es la única credencial para sus ascensos.
Las violaciones a su integridad, incluyendo la mas sagrada para una mujer, son confesadas, entre lagrimas pero con mucho aplomo, por la doctora que se ha convertido en un símbolo de la resistencia nacional ante los abusos de los Derechos Humanos, de la debida justicia, del respeto mínimo al ser humano en un régimen en el que los llamados “pranes” controlan las cárceles venezolanas.
Prepárense los lectores para lo que muchos no han creído en estos 14 años de abusos e injusticias.
Afiuni no se ha presentado como una víctima buscando consideración, misericordia o lastima. Lo hace como una guerrera que con su nombre en alto -y en el de toda su familia- busca dar a conocer lo que yace tras el gobierno militar-cívico de Hugo Chávez.
Paradójico que los únicos que han tenido acceso al expediente que cuenta su terrible paso por el antro de perdición que es solo una de las tantas cárceles venezolanas, hayan sido el propio Presidente Hugo Chávez Frías y la Comisión de los Derechos Humanos en la oficina de Naciones Unidas en Ginebra.
Cuando muchos pedimos libertad para la Afiuni -entre ellos me cuento solidario desde que el mandatario se operaba en Cuba- la única respuesta que obteníamos, desde lo mas alto del poder, era ésta: “ya esta en su casa en prisión domiciliaria y eso es lo más que le otorgaremos”.
Desde mucho antes, confieso, supe de las vicisitudes y vejaciones que la abogada -que había sido ejemplo dentro de la PTJ por la calidad de sus ejecutorias- había sentido en su humanidad, en su cuerpo y en su espíritu.
Felicito a ella y a Francisco por dar a conocer al mundo una realidad que subyace en el sistema judicial y penitenciario del país que acaba de reelegir por seis años más, para llegar a 20, al caudillo responsable de todo lo que aquí se cuenta.
Debo aclarar que estos son trozos, segmentos, partes relevantes, de varios capítulos conmovedores del libro que ya está en las librerías. Me tomé la libertad de darlos a conocer pues considero que sus revelaciones tendrían que dar pie a una seria investigación en un gobierno serio…¿más adelante?
Es un abrebocas de lo que el lector se encontrará al toparse con sus páginas:
EL INOF TERRIBLE
El INOF es un penal que tiene grandes dimensiones y tiene muy poco personal de custodia. Se puede decir que es un penal tranquilo en comparación con otros en los que se han desatado verdaderas guerras.
En penales como El Rodeo, Yare, Sabaneta y otros se han organizado verdaderas mafias que desde la prisión controlan el tráfico de armas, de drogas y el secuestro. En esos penales los “pranes” pusieron en jaque a las fuerzas públicas al enfrentarlos con armas de alto calibre, granadas y todo tipo de explosivos. Incluso en dos ocasiones sitiaron al propio Ejército.
En el INOF operan otras reglas del juego, aunque diferentes, no por ello menos violentas. “En esa prisión de mujeres se podría armar un motín en cinco minutos porque no hay suficiente control de custodias ni de la Guardia Nacional”, asegura Afiuni.
La jueza estaba en un área muy cerca de la entrada del penal y desde allí podía observar la poca vigilancia. Hay seis garitas que rodean el penal y más de una vez al asomarse notó que en las garitas no había nadie.
“A lo mejor era que se acostaban a dormir”, razona Afiuni. “Todos los penales del país, son centros que se ‘autogobiernan’”…Pero a diferencia de otros penales, en el INOF no existe la figura del pran, que son líderes internos que controlan el penal, los negocios ilícitos que se manejan desde adentro…
En el INOF la directora del penal es la que maneja todo. Pero, según pudo corroborar Afiuni, ella ejerce ese control a través de los grupos de internas a las que les da concesiones. Esas son las que llaman “machitos”.
Cuando una prisionera ingresa por primera vez al penal, sea quien sea, la norma es que a la recién ingresada la mandan al Praga. Una zona de reclusión muy temida ubicada en el piso tres. Es el peor pasillo, advierte la jueza. Allí están los machitos…
LAS MACHITOS
Las mujeres “machitos” son las líderes del penal. Ellas manejan el tráfico de drogas, alcohol, la prostitución y en especial a las reclusas. A las nuevas internas suelen enviarlas al “Praga”, el área más peligrosa. A la machito que le toque el “turno” ese día, esa nueva interna es suya. Cada una de ellas tiene su grupo de reclusas.
“Por ejemplo —explica—, en ese piso había 150 mujeres. En todo el penal hay 953 reclusas. En el “Praga” la nueva reclusa debe someterse a sus deseos: tiene que bañarlas, tener sexo oral con ellas, en fin dejar que ellas la pongan a hacer lo que quieran. Buscarles la comida. Se convierte en su esclava. Y así pues, la nueva interna va ascendiendo en la medida en que va respondiendo y adaptándose a las leyes de convivencia…“Eso sucedía en el INOF con la directora del penal. Y no había concesiones. Todo el mundo participaba en eso…“La directora sentía más simpatía por las custodias lesbianas porque sabía que, a través de ellas, podían controlar al resto de las internas. La directora del penal tal vez era lesbiana y acosaba a ciertas internas. Por ejemplo la interna que a mí me pasaba el desayuno era la mujer de una de las machitos. Allí se armó un triángulo amoroso muy delicado entre la directora del penal, una custodia y ella. Ella terminó convirtiéndose en homosexual en el penal. Se armó una situación muy grave y de alguna manera me salpicó a mí porque ella era la interna que me ayudó a mí. Entonces convirtieron a la interna que me ayudaba en “informante” de todo lo que yo hacía para mandárselo a la directora, bajo la amenaza de que la mandaran a otro penal o la mandaran al “Praga” para perjudicarla.
“Ese tipo de situaciones se veía muy a menudo. Eso es delito. En el artículo 374 del Código Penal se establece que se considera violación, aún sin violencia, cuando la víctima está bajo la custodia de la otra persona. Eso es violación y tiene una pena de 15 a 20 años. La directora con sus custodias lo hacen constantemente. Utilizan su figura para someter a las otras para tener relaciones con ellas, a cambio de dádivas, de mantenerlas en un lugar de mejor calidad que al resto. Y la mayoría estaba en ese juego”.
Esa realidad estaba asentada en el INOF. La presión por sobrevivir, el miedo a ser agredida, lograr mejores condiciones. La mayoría de las internas terminan adaptándose a esa situación y entregándose sexualmente a las más fuertes. O tal vez las condiciones infrahumanas del penal conllevan a la búsqueda del afecto, la protección y hasta el calor de otro cuerpo humano.
“Eso ocurría, a pesar de que a las internas se les permite la visita conyugal. Muchas tienen esposos y hasta tienen hijos estando prisioneras. Allí muchas internas salen embarazadas y tienen a sus bebés dentro del penal. Por ello hay zonas exclusivas para madres que están amamantando……….
MÁS PODER QUE LAS CUSTODIAS
“A más de una vi con su esposo cuando les daban visita conyugal. Y esa misma interna mantenía relaciones con otra de las internas con la que compartía la celda. No sé en qué consiste pero de cada diez mujeres nueve son lesbianas en el INOF, y si no lo son se convierten. Puede ser también un problema de supervivencia o tal vez de soledad. Pero el estatus perfecto y normal dentro del INOF era que tuvieses una pareja. Y si es una custodia o una machito entonces estabas en lo alto de la pirámide del poder. Eso era lo máximo. Porque de hecho una machito tiene más poder que una custodia. Yo me percaté de que en el pasillo donde yo estaba todas tenían relaciones sentimentales o sexuales con custodias. O con autoridades administrativas del penal. No necesariamente era la directora”……..
ACOSTUMBRÁNDOSE AL HORROR
A María Lourdes se le hizo familiar y se fue acostumbrando que cuando avanzaba la madrugada se escuchaba el portón del pasillo que indicaba que alguien había entrado. En los primeros días, María Lourdes buscaba la manera de trepar hasta la pequeña ventanilla para mirar entre las rendijas de la ventana. Entonces veía a una de esas custodias ingresar a una de las celdas. Afiuni se preguntaba “¿cómo pueden tener relaciones si son seis las que duermen en cada celda?” Se tapaban con sábanas entre las camas y se entregaban al amor con la placidez y tranquilidad que aseguran esas horas antes del amanecer.
“Eso es una promiscuidad compartida”, pensaba Afiuni.
En las noches se repetía el espectáculo, eso era pan de cada día. Todas las noches….
LA ENFERMERÍA DEL INOF
….Pero esas no eran las únicas escenas. Las celdas del pasillo en el que se encontraba María Lourdes quedaban justamente debajo de enfermería del INOF. Y en ese espacio tenía lugar cierto tipo de encuentros un poco más intensos, como de fiestas y sexo.
“¡Qué te puedo decir de lo que yo escuchaba!”, subraya con asombro.
Solía preguntar a las internas de la celda de al lado sobre las risas y los gritos que escuchaba y que se mezclaban con la música estridente, pero nadie le daba razón, había una suerte de código de silencio sobre lo que allí ocurría. Afiuni les aseguraba que cómo era posible que no escucharan nada. Les decía, “¡Pero es que la camilla se va a reventar!”
Dice que junto a la música escuchaba gritos, jadeos, voces. Eso duraba hasta las cinco de la mañana.
“Y todo el mundo se hacía el pendejo”.
“No, yo no escuché nada”, era la respuesta de las otras reclusas.
Estaba segura de que allí, en esa enfermería, entraban hombres. Los fines de semana permitían entrada de hombres, posiblemente de la Guardia Nacional o tal vez gente que venía de afuera especialmente a esa suerte de club nocturno. Más tarde se dio cuenta de que había algunas de sus vecinas que a medianoche eran trasladadas a ese piso.
Se percató de ello luego de que una noche observó que a una interna de al lado la sacaban. La identificó porque tenía una forma muy particular de reírse y su risa siguió escuchándose desde la parte de arriba y al mismo tiempo se mezclaba con voces masculinas. Entonces cayó en cuenta de que allí también había prostitución. Era otro negocio que todos compartían. Eso ocurría todos los fines de semana.
Su observación se agudizó y descubrió que también sacaban internas y las llevaban al comando de la Guardia Nacional. Como su celda estaba cerca de la entrada y tenía vista de la entrada lateral del penal, podía observar los extraños movimientos nocturnos. Podía identificar el ruido cuando se abría la puerta que indicaba cuando entraba alguien a las dos o tres de la mañana. La mayoría de los guardias nacionales eran hombres, aunque había unas tres mujeres que tenían también un aspecto bastante masculino. Pero ellos nada más podían entrar al penal durante el conteo de internas. Cuando se llevaban a algunas internas en la madrugada las veía salir muy bien arregladas y a las cinco de la mañana regresaban. Muchas veces, las custodias se iban con los guardias nacionales y dejaban cuidando a todo el penal a una sola custodia y un guardia afuera. Y regresaban a las cinco de la mañana todos ebrios. Cuando algunas internas vecinas le tomaron confianza a la jueza, le contaron sobre esas andanzas nocturnas. En una ocasión una interna formó un escándalo porque “su mujer” se le había ido de rumba con los guardias nacionales.
EL AISLAMIENTO
Por motivo de un posible atentado con gasolina la doctora Afiuni “pasó cinco días recluida en el comando de la Guardia Nacional. Cuando la regresaron a su celda, la Fiscalía pretendió meterla en una celda que está en el área administrativa, cuya puerta es de acero. Es una celda de aislamiento conocida con el nombre de “tigrito”. Allí colocan a las internas que resultan un peligro para el resto de la población. Es una celda castigo que también se utiliza para personas de alta peligrosidad. La celda de aislamiento no tiene luz, no tiene baño, no tiene ventilación y su existencia ha sido denunciada por ilegal y violatoria del los Derechos Humanos. Afiuni se negó a entrar allí. Así que amenazó con iniciar una huelga de hambre si la enviaban para esa celda”… “Ante la negativa de Afiuni decidieron devolverla a su celda”…
LAS REVELADORAS GOLPIZAS
Narra como….”de pronto se despertó tirada en el suelo. Le taparon la cara y le dieron una golpiza. Tiempo después le aparecería una lesión en un seno que pudo haber tenido su origen en esa golpiza.
Las atacantes eran mujeres, “machitos”, pero junto a ellas cree haber escuchado una voz masculina, aunque duda y piensa que tal vez era una de las machitos que suelen tener una voz varonil. De la golpiza le quedaron marcas de hojillas en las piernas, moretones y heridas en varias partes del cuerpo. Le dieron patadas. De ese ataque también se le originó una lesión en el vientre y en la vejiga que un año después requeriría de una operación.
Esos ataques mostraban que habría órdenes de amedrentarla, de hacerle la vida difícil dentro del penal ¿Serían órdenes de arriba? ¿O tal vez iniciativas de las autoridades del penal para lograr reconocimiento ante sus superiores? Son preguntas que se hacía la jueza…Los detalles indicaban la complicidad manifiesta, dado que las mujeres atravesaron dos portones que solían estar con candado, llegaron y entraron a su celda. El grupo provenía de otra área y pasaron a ese pasillo que es una zona que no les correspondía. Una acción que indicaba que también estuvieron involucradas custodias e internas de esa área…
EL ATAQUE QUE PREFIERE OLVIDAR ES LA MÁS DRAMÁTICA REVELACIÓN QUE AFIUNI HACE A FRANCISCO OLIVARES EN EL LIBRO:
“En los primeros meses de reclusión sufrió varios ataques y situaciones de amenaza. Pero en el mes de julio, a siete meses de estar en prisión, ocurrió otro ataque.
Afiuni tiene muy claro que allí participaron funcionarios del Ministerio del Interior y Justicia. El mal episodio tuvo como escenario la emblemática enfermería. Aquel lugar que con el tiempo comprendió que era sede de francachelas, de parrandas eternas, de prostíbulo. En algunas ocasiones ella había observado que a ese lugar, en ocasiones era conducida alguna reclusa a medianoche en contra de su voluntad. Desde allí se escuchaban gritos, ya no de festines, ya no de jadeos sugestivos, sino de terror. ¿Qué ocurría en esos traslados inesperados? Ni las propias reclusas relataban lo ocurrido en esos misteriosos paseos nocturnos. Muchas veces se preguntaba cuándo sería su turno.
“Fueron hechos muy delicados que no he denunciado —confiesa—. Eso lo tiene la ONU y no lo tiene más nadie.
“Yo no sé si es bueno decirlo o no. Pero eso no lo sabe nadie, ese es un informe confidencial que nada más… ni mi familia lo sabe. Ni mi hija lo sabe. Lo tiene un abogado en Ginebra. A raíz de ese episodio fue cuando me enfermé y me sacaron elútero. Fue en la famosa enfermería. De hecho me estoy tratando con sicólogos. Pero eso es algo que tampoco quise llevar a la luz pública. Pero allí lo tenemos. A la única persona que se le entregó ese informe y que fue puesto en sus manos fue al Presidente Hugo Chávez. Lo tiene Chávez y lo tiene la ONU.
“Eso fue en la enfermería del INOF. Déjame decirte, no sé si debo decirlo porque no sé quién haría eso. Pero luego yo fui descubriendo cuáles internas pudieron haber participado en la primera golpiza que a mí me dieron. Hoy por hoy todas esas internas están muertas. Te digo que yo no tengo nada que ver con eso. A una la sacaron y llegando a otro penal la apuñalaron con un chuzo. Casi todas murieron chuciadas fuera del penal.
“Ahora dime tú, ¿qué sentido tiene eso? ¿Quién ordenó eso? Porque yo particularmente pienso que esas instrucciones no vienen del Ejecutivo, o del Presidente, sinceramente, no lo puedo creer”.
LA VIOLACIÓN…LA PARTE MÁS DURA DEL LIBRO
La conversación se vuelve sumamente tensa: las lágrimas no dejan de fluir, María Lourdes intenta no decir la palabra a la que muchas mujeres le rehúyen, que tratan de borrar cuando se encuentran en esa desesperada situación. Me contengo, no interrogo. Ni siquiera busco alguna fórmula para normalizar la tensión, me paralizo. María Lourdes mira hacia el fondo de la sala como escrutando si su papá o su mamá están merodeando por allí. Al comprobar que no están y seguimos solos, en un tono muy bajo sigue el relato.
“A mí me sacaron el útero pero me encontraron seis miomas… Yo tuve una pérdida en el penal”.
¿Cómo, por qué? Pregunto de un salto sin poder contener la reacción.
“La violación…”
La confesión de un episodio tan cruel, tan íntimo y doloroso nos obliga a tomar una pausa para que los sentimientos se expresen sin obstáculos. A pesar del dolor que expresa casi temblando presiento en ella como un desahogo, como quien se ha desprendido de una pesada carga. Luego de la breve pausa toma fuerzas y sigue adelante.
“Después de eso yo no paraba de sangrar. Yo tenía ya 47 años. Fue hace exactamente un año. En septiembre comencé con los problemas. En diciembre me dijeron que tenía que operarme de emergencia. A pesar de todo lo ocurrido, de las evidencias ofrecidas, el juez Alí Paredes, quien conocía la causa, le dio largas al asunto, no accedía a facilitar mi tratamiento y me operaron en febrero, varios meses después de lo sucedido. El episodio ocurrió en julio, ya tenía siete meses presa. Yo tuve una falta del período en agosto y a finales de septiembre me di cuenta de que además había quedado embarazada”.
Comprendí entonces que en ese momento era necesario apagar el grabador, cerrar la libreta y permitirle a María Lourdes un momento de intimidad, de recogimiento. Me habla de su hija, de sus padres a quienes siempre ha intentado mantenerlos alejados, hasta donde es posible, de su tragedia personal. A veces eso no es posible y el grupo familiar debe compartir la carga, endurecerse frente al drama y mirar hacia delante. Esa es la actitud que percibo en la familia Afiuni Mora. Le digo que en adelante ella no habla y actúa por ella sola. Que sin quererlo habrá de hacerlo por muchas otras mujeres que nunca han sido escuchadas, que nunca han tenido voz. Es un dilema que solo ella puede resolver.
LA REFLEXIÓN DEL PERIODISTA ENTREVISTADOR:
Me despido llevando una responsabilidad para con ella y su familia. Un compromiso conmigo mismo de narrar con responsabilidad las horas vividas con “la presa del Presidente”.
Al salir hacia la autopista, en dirección a mi oficina en El Universal recibo un mensaje de texto. Miro de reojo sin perder la atención en la vía. El mensaje es de María Lourdes. Solo dice:
“Gracias” “.
Estoy claro que este revelador y enjundioso libro testimonial de Afiuni y Olivares romperá récords de lectoría y venta. Es una realidad a la que todos nosotros, los que vivimos en Venezuela, estamos expuestos.
Ojalá y reflexionemos TODOS…incluyendo los culpables de habernos traído a esta jungla que no respeta los Derechos Humanos de los presos.







noviembre 25th, 2012 at 9:38 pm
Este es un caso mas de los abusos de poder en Venezuela, Ya se destaparan otras ollas de podredumbre cuando avance el tramo final del forajido régimen de Chacumbele I de Sabaneta a partir del próximo año.
noviembre 26th, 2012 at 11:18 pm
Estimada Marthita:
Como vamos de la fractura???? como se encuentra???? perdon por salirme del tema pero en el programa conclusiones de la CNN estan hablando de una amnistia en Venezuela una especie de Aministia Navidena para liberar a los presos politicos y para exiliados Marthita nos puede explicar que esta pasando por que en la bolsa incluyen a la jueza afiun.
Si tiene alguna novedad al respecto nos avisa??? por que si Chavez cede seria un milagro y el cielo procederia a caerse i
noviembre 27th, 2012 at 11:13 pm
Bueno, vamos a ver que resulta, todavia con la fractura por eso escribo corto, abrazos ximena
noviembre 28th, 2012 at 11:49 pm
Saludos! El sitio es grande. Gracias por un gran recurso.
noviembre 29th, 2012 at 6:46 pm
Lo que han hecho contra esta venezolana no tiene nombre. Ellos creen que quedaràn impunes…¡Cuàn equivocados estàn!…
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En otro orden. En tigrero tengo dos artículos que quiero que leas. Uno de caballos que sè que te va a gustar ¡Te lo aseguro! y otro que es el complemento de la entrada que te dediquè, la de LA VIDA DE LOS OTROS ¿Te acuerdas? Pues bien, la entrada tiene que ver con el muro de Berlìn. Me gustarìa que pasaras por allà y las vieras. Ambas estàn en la pàgina principal
diciembre 4th, 2012 at 4:02 pm
Esta es una de las partes más podridas del chavismo. Lo más frustrante es el silencio sepulcral a todo nivel; como si nada!