Artículo de Thania Vega: La justicia colombiana: un teatro trágico

La justicia colombiana: un teatro trágico
Por Thania Vega
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24 de enero de 2013
No había querido enterarme mucho del “reality” en que se convirtió el triste caso Colmenares donde unas personas acusadas de haber asesinado al estudiante Luis Andrés Colmenares en Bogotá son actualmente procesadas. No me atraía ese tema pues no creo en el enfoque que le dan los medios a esos casos judiciales. Lo digo por experiencia propia y porque me parece irrespetuoso juzgar por lo que dicen los medios, cuando hay involucrado tanto dolor en las diferentes familias. Doy fe por la experiencia de cómo en este país, a través de los medios, se dicen y se repiten mentiras hasta casi convertirlas en verdades. Siempre rehuí caer en ese juego.
Pero por las revelaciones más recientes llegó el momento en que es inevitable no enterarse de ese caso. Para eso habría que irse del país o encerrarse en un monasterio y no puedo hacer ninguna de las dos cosas. Este tema me confirma algo que ya sabía: que la Justicia en Colombia es un teatro trágico muy opaco donde los falsos testigos van y vienen con gran impunidad causando enormes desastres e injusticias. Ese teatro es en el que mi familia y muchos otros en este país hemos tenido que vivir. En nuestro caso la tragedia ya dura cinco años y medio.
En ese teatro, el protagonista es víctima de un ente abstracto que se llama “Justicia”. Allí los actores principales se llaman “operadores judiciales”. Algunos de éstos aparecen como personajes impolutos y cristalinos que buscan la verdad. En realidad, sus gestos no son más que una comedia. Lo que realmente hacen es trabajar al servicio de unos intereses extra jurídicos, casi siempre ideológicos y políticos. Es lo que ocurre en el caso Plazas Vega, y en el de muchos otros de militares privados de libertad, porque la guerra jurídica es una de las “formas de lucha” preferidas de la subversión. En otros casos lo que prima son obscuros intereses económicos porque hasta ese teatro ha llegado el poder del dinero maldito, el poder del narcotráfico y de la corrupción.
En ese teatro sombrío hay otros actores importantes. Son quienes, además de juzgar y opinar, se encargan de atraer al público a costa de lo que sea. Ellos son los medios de comunicación. Con tal de lograr su objetivo ellos han desestimado el respeto al ser humano y olvidado la presunción de inocencia.
Son impávidos e indiferentes ante el dolor de unos padres de familia que han perdido a un hijo. Son insensibles ante el hecho de que hay personas que han sido acusadas mediante mentiras y calumnias y, sobre todo, mediante el detestable método de los falsos testigos o de la fabricación de testimonios inexistentes, como ocurre en el caso Plazas Vega. Hay en Colombia medios que con tal de dar una “chiva” dicen cualquier cosa sin tomarse el trabajo de investigar ni de verificar los hechos que algunos les presentan.
Los actores más infames de esa farsa son los testigos falsos.
Esos actores son el producto de un sistema judicial enfermo que ha perdido todos los valores y las sanas referencias jurídicas que Colombia tenía hace unas décadas. Nacen de la decadencia de una justicia en donde se negocian rebajas de penas, como quiere el sistema acusatorio, y como se aplica correctamente en otros países, pero sin que haya entre nosotros el control que existe en otras latitudes sobre la pertinencia y la legalidad de esas curiosas transacciones. La nuestra es una justicia que le cree al más redomado delincuente y no al justiciable que presenta pruebas de su inocencia y que ha demostrado que su vida es transparente y ha estado al servicio del país y de la sociedad.
Esos actores infames son entrenados y reciben sus libretos de ciertos “operadores judiciales”. En los casos de los militares muchos son dirigidos por otros personajes claves de esta obra teatral: los llamados colectivos de abogados que fieles al compromiso ideológico de la combinación de las “diferentes formas de lucha” logran llenarse los bolsillos de manera impresionante e impúdica.
Una vez montada, la obra es presentada ante un público aparentemente impávido y frío que observa pero que no reacciona pues no sabe si tiene derecho a reaccionar u oponerse a tanta barbaridad. Otros no reaccionan pues creen que lo que les presentan es la pura verdad. ¡Qué equivocados están quienes así obran! No se dan cuenta de que con la actitud pasiva son ellos y sus hijos los que pierden. Pues más tarde ellos pueden ser víctimas a su vez de ese sistema sin garantías.
Un país con falsa justicia jamás progresará. Un país que no reacciona ante semejante tragedia no tiene futuro.
Colombia News
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enero 27th, 2013 at 5:52 pm
Chavismo prepara nuevas elecciones presidenciales
http://site.informadorpublico.com/?p=25226
enero 28th, 2013 at 9:24 am
Es desalentador todo lo que nos relata la señora Thania Vega. La inocencia de su esposo es clarísima e inobjetable y que pese a todas las pruebas a su favor es mantenido como rehén de los delincuentes infiltrados en la justicia colombiana.
En muy humilde opinión, todo esto no es más que el reflejo del progresivo y silencioso avance del narco comunismo delincuencial en América Latina.
El narco comunismo corrupto y corruptor, disfraza con una careta ideológica su insaciable sed de poder y actúa en colusión con la narco guerrilla y con el apoyo logístico y financiero del Socialismo del Siglo XXI. Si no logra hacerse de los gobiernos por la vía democrática, penetra por medios espurios en instituciones como la justicia colombiana con el propósito de minar y debilitar a las democracias de los países que aun no se sometieron a su proyecto siniestro.
Pese a la aparente muerte del comunismo después de la caída del muro, éste fue rescatado por la herrumbrosa tiranía castrista, desde donde se reorganizó y reorientó formando alianzas delincuenciales con el narcotráfico y el integrismo islámico.
Las tácticas foquistas del Che fueron sustituidas por la estrategia gramsciana orientada a controlar los valores y las normas sociales, en pos de construir una “nueva sociedad” usando el aparato de Estado.
Las artes conspirativas heredadas de los soviéticos fueron mejoradas y hasta superadas por los Castro, siendo uno de sus mayores logros la creación de células dormidas con objetivos estratégicos de largo plazo y al mando de agentes como Lula, Chávez, Evo Morales, Ortega y otros, que fueron instruidos y financiados para la toma del poder –de esta vez por la vía democrática- cuando las condiciones les fueran favorables.
Una vez en el gobierno, los neocomunistas del siglo XXI, utilizando todos los recursos lícitos o ilícitos del poder, debilitan y al estilo castrocomunista, neutralizan a la oposición criminalizando y encarcelando al que todavía se atreva a disentir. Al mismo tiempo se dedican al desguace del aparato del Estado con el objetivo de imponer la hegemonía absoluta y la perpetuación del caudillo.
Como última fase de este proceso pútrido surgirá el absolutismo monárquico neocomunista como sucede en Corea y Cuba. Todo a la vista y favor de organizaciones de pacotilla como la OEA y la ONU que se han transformado en simples foros de focas aplaudidoras.
¿Hasta cuándo tendremos que soportar tanta iniquidad?
enero 28th, 2013 at 12:16 pm
Un gran artículo, Dédalo, y Thania Vega es una mujer honorable así como su esposo el Coronel.
enero 29th, 2013 at 7:45 am
Los declarantes, cuyas versiones eran tenidas como sospechosas cuando quien las vertía tenia manifiesto interés en mentir hoy son prohijados por la justicia penal es mas,premiados con rebajas de pena;Acaso no será este beneficio fuente de prostitución de la verdad? Acaso no será fuente de versiones mentirosas con las cuales, el falsario, logra coronar sus mendaces declaraciones obteniendo rebaja de penas y desfogando su venganza en personajes que tuvieron que ver con sus afugias legales.Que se puede esperar de una justicia que acude a buscar la prueba en boca de personajes ,ávidos de mentir,para llegar al premio ofrecido valga decir rebaja de penas,impunidad y en,algunos turismo oficial con acompañamiento de familia a países europeos.! Con razón,a la sombra de tantas gabelas legales,medran los colectivos de la mentira!