Hace algunos años murió el “PLANTADO” QUE DESAFIO A FIDEL CASTRO, Eusebio Peñalver. El cumplió “30 años en las mazmorras de Fidel Castro”, sobre ese triste hecho escribió su amigo Armando Perez Roura. Ahora, recibimos la información del fallecimiento de Mario Chanes de Armas. Con motivo de esta noticia ha escrito Joaquím Ibarz, el periodista de La Vanguardia, corresponsal en México.
“Mario Chanes de Armas, símbolo de la lucha contra las dictaduras cubanas, murió en el exilio a los 80 años. Era el preso que cumplió la más larga condena de cárcel, por razones políticas, en todo el mundo. Compañero de armas de Fidel Castro
en el asalto al cuartel Moncada y en el desembarco del yate Granma, se convirtió en un emblema de la lucha por las libertades cívicas y la justicia social en el siglo XX cubano.
Ni siquiera el sudafricano Nelson Mandela -figura simbólica del presidio político- cumplió tanto tiempo en cautiverio por sus ideales.
Su vida transcurrió entre la cárcel y el exilio; ninguna adversidad le hizo claudicar en su empeño por un futuro democrático para Cuba. Se negó a ponerse el uniforme azul del
preso común, por lo que en la celda durante muchos años vistió un calzoncillo como única prenda. La vida de Chanes de Armas es un compendio del drama cubano contemporáneo. Sufrió prisión, exilio, separación familiar, muertes y olvidos; cumplió el más prolongado encierro de la era moderna. Su vida es testimonio de la historia cubana del siglo XX: asaltante del Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, expedicionario en 1956 del yate Granma para iniciar la lucha guerrillera en Sierra Maestra, organizador de grupos de acción y sabotaje contra Batista, preso político de Batista y Castro,
promotor de la reconciliación pacífica en el exilio. Al morir, tenía la misma edad que Castro.
Hombre humilde, de esencia popular, Chanes nació en La Habana el 25 de octubre de 1926, estudió en una escuela de su barrio natal de Marianao. Por su capacidad de convocatoria se convirtió pronto en líder sindical en la capital y en provincias. Al conocer a Fidel Castro dejó la labor sindical y pasó a conspirar contra Batista. En el asalto al cuartel Moncada, Chanes viajaba en el tercer coche, detrás de Castro; fue herido en una mano. Capturado en las afueras de Santiago, fue condenado a 10 años de cárcel.
Tras el triunfo de la revolución, Chanes rechazó ir de embajador a Moscú; no quería cargos sino trabajar en la empresa privada. Se desencantó con Castro cuando constató que seguía un rumbo comunista. Al tratar de apartarse de los círculos de poder se convirtió en sospechoso primero y en enemigo después. El 17 de julio de 1961 lo detuvieron bajo acusación de conspirar para asesinar a Castro. En una parodia de juicio lo condenaron a 30 años; Chanes aseguró siempre que fue una acusación fabricada, sin una prueba. Estuvo en prisión desde julio de 1961 hasta julio de 1991. Castro no perdonó ni un día de cárcel a su antiguo amigo que tanto hizo por la revolución.
En prisión sólo tuvo derecho a dos visitas al año, sin llamadas telefónicas. Batista le permitía dos visitas y un encuentro familiar al mes.
Firme en sus convicciones, no aceptó el régimen carcelario castrista que le obligaba a vestir ropa de preso común. Se identificó con los plantados, los reclusos políticos que
estaban en calzoncillos en la celda por no querer portar el uniforme azul del presidiario. La posición de los plantados costó enfrentamientos violentos, torturas físicas y
psicológicas. Incluso se recurrió a expertos en artes marciales para obligar a los presos políticos a vestir el uniforme. Esto generó campañas internacionales por su liberación
En la cárcel le dieron la noticia del nacimiento y la muerte de su único hijo, Mario, de 22 años; también supo en prisión del fallecimiento de sus padres. No pudo ir al entierro de ninguno de los tres porque se negó a vestir el traje de preso común, que le ponían como condición para asistir al sepelio.
Este cronista pudo entrevistar a Chanes de Armas en la casa de un amigo suyo, en el barrio habanero de La Víbora, el 18 de julio de 1991, dos días después de que saliera de la cárcel. Lo que más me llamó la atención fue que tras cumplir tan larga e
injusta condena no guardaba rencor a nadie y hablaba de “reconciliación entre cubanos”. ”Soy enemigo del odio y la venganza. Hay que buscar un futuro de reconciliación de la
familia cubana a toda costa”, dijo en aquel entonces. Ese mensaje lo repitió mucho cuando dos años después se vio impulsado a tomar el duro camino del exilio.
En su última entrevista, antes de que el mal de Alzheimer afectara lo más valioso que tenía, la memoria, manifestó: “Me gustaría ir a Cuba tan pronto hubiera allí un régimen
democrático y hablarle a la juventud, que es el futuro. Hay que explicar cómo fue Cuba y cuál fue la verdadera historia de esta tragedia que hemos vivido”. En el exilio se convirtió en un tenaz activista por la libertad de los presos políticos y la democratización de Cuba. Hill Clinton y George W. Bush lo acogieron como invitado en la Casa Blanca; el ex presidente Ronald Reagan lo recibió en su rancho de California”.
JOAQUIM IBARZ. MEXICO (CORRESPONSAL)