
Para Occidente Liberal.- Realizada en 1980 al considerado “hombre fuerte de Nicaragua”, el general Anastasio Somoza Debayle, por dos periodistas enviados por la revista argentina “Gente” al Paraguay, donde se encontraba en el exilio. “Veinte días antes de que lo asesinaran”. En la gráfica en compañía de su esposa Hope Portocarrero, para el momento de su muerte estaban divorciados. Martha Colmenares
“Tiene 54 años, algunos kilos de más, y un ocio que no conoció –según él– en 32 años. El lunes 18 de agosto se cumplió un año de su llegada a Paraguay. Quizá la melancolía, tal vez el acontecimiento, hayan influido para que Anastasio Somoza Debayle quebrara su prolongado silencio con la prensa. La entrevista fue realizada en su magnífica residencia de las afueras de Asunción y continuó en el yate “Capricho” de un empresario amigo, Ramón Martínez Blanco. Somoza vestía guayabera celeste con su nombre bordado, pantalón beige, zapatos y medias negras, un rolex de oro “president”, y un inusual brillante rodeado de oro, anillo que le regaló su padre en 1946, cuando egresó de la escuela militar West Point.
Es ingeniero hidráulico, tiene cinco hijos, está casado por segunda vez con la nicaragüense Dinorah Sampson, de 36 años, y se maneja con cinco hombres de custodia. Sus autos -dos Mercedes Benz 250, modelo 1978- son conducidos siempre por el que fuera su ministro de Hacienda, el general Samuel Genie.
Hace tres años sufrió un infarto y desde entonces recibe atención cardiológica permanente del médico paraguayo Araoz y del argentino René Favaloro, que voló a Asunción para hacerle un chequeo.
Es un hombre afable, alegre, bromista capaz de sonreír frente a la pregunta más violenta, lo cual hace más difícil detectar en qué grado la situación de su país —y su propia situación personal— lo afecta. A lo largo de dos horas de diálogo no quedó ningún tema sin tratar: desde su enorme fortuna, hasta su fama de dictador. Se defendió como pudo. Ataqué hasta donde me fue posible. Este es el resultado.
Hace algunos años usted dijo: Nicaragua es el único freno que tiene el comunismo en América Latina. ¿Qué pasó, entonces? ¿Por qué ese freno fracasó ahora, y qué culpa o responsabilidades reconoce usted en ese fracaso?
- Bueno, yo diría que los primeros brotes comunistas salieron de Cuba y entraron en Nicaragua bajo la forma de gente entrenada en asaltos, en terrorismo, en quema de establecimientos y en movilización de masa. Todos estos individuos no eran ciudadanos que gozaban de la Constitución de la República, sino que la usaban para sus fines subversivos. Tendríamos que haber puesto a cientos de ellos en las cárceles”.
Su parte final en leer más.
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Nicaragua- Paraguay
Parte final de la entrevista
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