Cada detalle, cada infamia, cada abuso, lugares, cómo hacia y le decía en su exigencia sexual a una niña de 11 años. Y la madre ¡una degenerada de marca mayor!: “Daniel Ortega se dirigía al cuarto donde me encontraba para arrecostarse en mi cama y rozarme con su pene partes de mi cuerpo… Yo resentí de mi madre su lealtad a mi agresor, yo sentía que siempre lo prefirió a él que a mí, sus atenciones y gestos de cariño siempre eran para mi agresor… Cuando encontré a Daniel Ortega copulando con la empleada de la casa, no supe qué hacer, me sentí impactada, aturdida y bastante amenazada, pues las ofensas verbales fueron más frecuentes y chocantes para mí…” Es parte del crudo testimonio jurado en contra del padre adoptivo de Zoilamérica Narváez, el recién reelecto Presidente nicaragüense Daniel Ortega Saavedra, el cual transcribimos íntegro al final en versión PDF. La hija de su actual esposa Rosario Murillo, organizadora de su campaña electoral.
Cuando yo veía las imágenes por televisión de la toma de posesión de Ortega, y en ellas a Rosario Murillo, a su lado, me decía: “¡que clase de sinvergüenza! esta mujer que llegó a saber sobre los abusos sexuales cometidos a su hija de 11 años, lo padecido, los traumas e inestabilidad generados y el martirio que significaba para una niña, luego adolescente, vivir bajo el mismo techo del hombre que la hacía víctima una y otra vez. Dando loas al Presidente violador, me resultaba de un patetismo peor que el mismo acto retrógrado presentado con motivo de la toma de posesión, con Chávez con Evo. Realmente una tarima de antro con su palco de partidarios.
¿Partidarios de qué? me pregunto. No se trata de ignorancia de precedentes históricos. En el post anterior por ejemplo, nos referíamos a Lenin como “El padre de los engendros socialistas, comunistas, toda esa nueva forma de depravación que atenta contra la dignidad del ser humano, y con ello sus líderes actuales, que le dan continuidad a su pensamiento perverso y conducen a los pueblos a la oscuridad, a la perdida de los valores y de la libertad”. Ortega es uno de ellos.
En el caso de Nicaragua, no es asunto de la ignorancia, y el pueblo ha estado advertido. Su degradación sexual y violación de los derechos humanos son bastante conocidos. ¿Cómo se explica que se haya reelegido para regir su destino a un hombre con estos antecedentes? Esos que votaron por él, son muestra de la terrible distorsión de los valores. Además, triste, preocupante, indignante que Rosario Murillo sea la actual Primera Dama de Nicaragua, ¡si eso se puede llamar primera dama!, ya que se supone que la esposa de un gobernante, debe mirar con atención las estrategias sociales a favor de los niños, de la familia, de la moralidad. Si no cumplió con su sagrado deber de madre, que dejó sola a su hija en terribles circunstancias las cuales pudo evitar, cuando por el contrario, le era preciso acompañarla en la denuncia, se nos hace peligrosa su existencia en un país de tantas carencias, aletargado y engañado por la malignidad de la mentira de algo llamado proceso revolucionario. ¡Ah! Pero Rosario Murillo es parte de ello!
“El poder, que se aprovechó de la ingenuidad propia de mi niñez y adolescencia, estrenó en mí todos los instrumentos posibles de dominación: físicos, sicológicos, políticos, familiares y militares. En mi contra, se hizo uso de la autoridad, de la fuerza, de la destrucción, de la subjetividad, etc. Se me hizo daño desde el ejercicio del poder supremo de este país, desde una tribuna que hoy nos debe hacer reconocer que el ejercicio de la política debe estar marcado por un profundo sentido ético y humano. Quiero decir con ello, que no puede haber una proclama y un discurso político que sea incongruente con una práctica personal, individual”.
La evocación a esta mujer, la Murillo, como madre que soy, es repugnante. Le violan la hija con practicas degradantes y ella se pone de parte del violador, su marido. “El candidato siempre aparecía de la mano con su esposa, presentando una imagen de madre todopoderosa de la patria, fiel y sacrificada, al lado de su buen marido. Él, el padre contrito de la patria, que no tiene que decir nada, porque la madre de todos lo dice todo por él, en su defensa”. Ni siquiera exonerado del cargo de violación, sucedió que su hijastra Zoilamérica, hoy socióloga de 30 años, tras acusarlo ante la Justicia de abuso sexual desde 1979, los tribunales dijeron que el caso había prescrito.
Con amplia información en ”Daniel Ortega a enfrentar violación de su hijastra de 11 años, genocidio, hasta lesa humanidad”, para marzo del 2004 se habló de una reconciliación entre madre de hija, pero meses más tarde ha declarado que la denuncia por violación aun se encuentra en proceso ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Previo al proceso electoral, expresó que “no milita en la alianza Movimiento Renovador Sandinista”, negó tener interés en perjudicar la candidatura de Ortega, señalando a su vez que su caso, “es un problema político en tanto el abusador continúa ocupando una posición de poder político”. ¡Que clase de perversión estamos viviendo! Martha Colmenares
Testimonio completo de la hija de Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega
En versión PDF