Me ha enviado esta grave denuncia el periodista amigo, Ramón Antonio Pérez, por la agresión laboral que ha vivido en la C. A. Metro de Caracas. Me remite escrito que realizara el mismo día del despido, así como la foto de su protesta durante el Día del Periodista. El me dice: “A veces porque un periodista no es muy conocido no se le abren algunas puertas”. Le contesto: “si no lo sabré yo”. Martha Colmenares

Denuncia del periodista Ramón Pérez
“El 27 de junio, Día del Periodista, denuncié en algunos medios de comunicación del país mi caso de despido de la C. A. Metro de Caracas, hecho ocurrido el 22 de noviembre de 2006. El Día del Periodista muchos colegas y ciudadanos se interesaron por la forma en que estuve ataviado con la franela roja que me habían dado en la Empresa para asistir a las concentraciones y marchas oficialistas, pero que nunca hice porque no creo en la univocidad del pensamiento que nos quieren imponer. En la indumentaria señalé que fui despedido de después de doce años de servicio “por no ser rojo, rojito”.
Muchos compatriotas se interesaron en mi caso y se solidarizaron conmigo. Algunos dijeron que cuando me escucharon hablar por RCR o me vieron en directo por GLOBOVISIÓN, sintieron el deseo de asistir a la marcha como el resto de quienes allí estuvimos para luchar por la libertad de expresión, por la defensa de la democracia, para enfrentar la intolerancia del Gobierno y contra el cierre de RCTV, entre otras objeciones hacia el gobierno del tirano de Miraflores.
Comprendo que ganarle un caso de despido laboral a este Gobierno, cuando el caso está matizado de contenido político, es harto difícil; pero eso no me trasnocha, porque la denuncia pública ya está hecha, así como ante la instancia correspondiente. A pesar de que el Gobierno no me restituya en mi puesto de trabajo su expediente por agresiones contra humanidad se seguirá engordando. Ahí están también los casos y testimonios que relatan otros compañeros de CAMETRO despedidos después del paro de 2002; también los trabajadores de PDVSA y demás funcionarios públicos que han sido despedidos injustamente de sus puestos de trabajo.
También, ése Día del Periodista, era mi intención denunciar que a la profesión se le está haciendo un terrible daño en el país; con alcance no sólo a los periodistas que laboran en los medios de comunicación privados sino también en las distintas instancias informativas del Estado, donde se les obliga a cumplir determinados formatos y estrategias comunicacionales para que el Gobierno siempre aparezca como el mejor que ha tenido Venezuela, cuando todos conocemos que es totalmente falso.
Por supuesto, como profesional estimo que la finalización de la relación a pesar de que concluyó de esta manera debía ser superada. Así lo considero: ya mi relación laboral con el Metro está superada. Lo que no queda superado es la infracción de mis derechos, a ellos aunque reniegue, jamás los perderé. Los primeros días que siguieron al despido fueron duros y tristes, pero ya eso pasó. Mi meta ahora, es abrir espacios a la esperanza de mi familia, a la del país y a la de los principios democráticos y de la fe católica con los que fui formado. Por eso me he dedicado a realizar un periodismo que va vinculando a la Iglesia Católica en la Diócesis de Guarenas, donde la riqueza de los grupos apostólicos y las actividades son diversas, y siempre a favor de las personas más pobres que han aumentado y sin distingos políticos.
De allí que también aprovecho para agradecerte el hecho de que hayas incluido en tu web site, la dirección de mi blog El Guardíán Católico. De verdad, muchas gracias”.
Ramón Antonio Paredes
Me anexa este documento: Trabajadores del Metro Bajo Sospecha
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