
Al verlo encarcelado en la sede del Sebin (Servicio bolivariano de inteligencia) se puede constatar su fortaleza a pesar de encontrarse en una celda de tres por tres metros, sin luz natural, totalmente incomunicado al no poder hacer uso de un teléfono mucho menos de una computadora. Alejandro Peña Esclusa sospechaba que pudiera ser víctima de una detención, lo que ocurrió el 12 de julio casi a la media noche, en su casa, mientras compartía su rutina familiar, junto a su esposa Indira y sus 3 hijas menores. Difícil creer que en ese ambiente se guardara material explosivo, mucho menos en las gavetas de los muebles de las niñas, como pretende hacer creer el organismo de seguridad que realizó el allanamiento. Un procedimiento denunciado por su esposa “sin ningún derecho y sin ninguna garantía”. Advertido por amigos, no se planteó en ningún momento el huir, el irse del país, por el contrario. Un gesto para valorar en esta Venezuela carente de líderes (con algunas excepciones) verdaderamente comprometidos
De ahí que su causa nos compete, para exigir justicia, para exigir su libertad, para defender su patrimonio moral. El producto del análisis de su trayectoria, de sus denuncias o pronunciamientos a las luces resalta que su labor es cien veces más efectiva que colocar bombas. Oportuno mencionar entonces, suficientes Incongruencias del caso Peña Esclusa: (más…)