
Se trata de Emil Zátopek, nacido en 1922, atleta checo, de las
grandes figuras del siglo XX como corredor de largas distancias, lo que le valió el apodo de “la locomotora humana”, legendarias sus
zapatillas para correr. Por ejemplo, cuatro veces campeón olímpico, en maratones de 5.000 y 10.000 metros, etc. Pero, con todo y eso, además de ser fiel comunista, de ser el héroe nacional de Checoslovaquia, el partido comunista no tuvo contemplaciones con él, por haber apoyado al líder que intentó en 1968 reformar el régimen, una especie de democratización socialista en su país, durante lo que se llamó la primavera de Praga. Estar del lado de los demócratas, no se lo perdonaron, le costó ser expulsado del Partido, del Ejército, de la gloria pasó a pagar castigo.
Es decir, así paga el diablo comunista a quien bien le sirve. Su final es impresionante.
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